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domingo, 6 de marzo de 2016

ORACIÓN DE MISERICORDIA A LOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA


Oración de Misericordia a los Corazones de Jesús y María
San Juan Eudes



Oh benevolísimo y misericordísimo 
Corazón de Jesús, 
estampa en nuestros corazones 
una imagen perfecta de tu gran misericordia, 
para que podamos cumplir
el mandamiento que nos diste: 
"Serás misericordioso 
como lo es tu Padre ". 

Madre de la misericordia, 
vela sobre tanta desgracia, tantos pobres,
tantos cautivos, tantos prisioneros,
tantos hombres y mujeres que sufren persecución 
en manos de sus hermanos y hermanas, 
tanta gente indefensa, 
tantas almas afligidas, 
tantos corazones inquietos, 

Madre de la misericordia,
abre los ojos de tu clemencia
y contempla nuestra desolación. 
Abre los oídos de tu bondad 
y oye nuestra súplica. 

Amorosísima y poderosísima abogada, 
demuéstranos que eres en verdad
la Madre de la Misericordia.

NADA NI NADIE



Nada ni nadie
Autor: Padre José Luis Martín Descalzo


Nadie estuvo más solo que tus manos
perdidas entre el hierro y la madera;
mas cuando el Pan se convirtió en hoguera
nadie estuvo más lleno que tus manos.

Nadie estuvo más muerto que tus manos
cuando, llorando, las besó María;
mas cuando el Vino ensangrentado ardía
nada estuvo más vivo que tus manos.

Nada estuvo más ciego que mis ojos
cuando creí mi corazón perdido
en un ancho desierto sin hermanos.

Nadie estaba más ciego que mis ojos.
Grité, Señor, porque te habías ido.
Y Tú estabas latiendo entre mis manos.

GRANDES METAS


Grandes metas


Un maestro que quería enseñarles una lección a sus alumnos.

Les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes, uno de 50 preguntas, otro de 40 y un último de 30.

A los que escogieron el de 30 les puso una "C" sin importar que hubieran contestado todas bien.

A los que escogieron el de 40, les puso una "B" aún y cuando más de la mitad estuvieran incorrectas.

Y a los que escogieron el de 50, les puso una "A" no obstante que se hubieran equivocado en casi todas.

Los estudiantes no entendían. El maestro respondió:
"Queridos alumnos, no estaba examinando sus conocimientos, pero "sí" su determinación de apuntarle a lo alto."

Le apunto a lo alto, sabiendo que así estaré más cerca de mis sueños, que si me conformo con pequeños objetivos.

Le apunto a lo alto, sabiendo que Dios me ha capacitado para florecer donde estoy ahora, si busco dar mi mayor esfuerzo.

Le apunto a lo alto, con fe en que Dios terminará la obra que comenzó en mí, si prosigo adelante con determinación y no me doy por vencido.

"Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos acabo."
Filipenses 2,13