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miércoles, 9 de enero de 2019

NO TENGAS MIEDO!


¡No tengas miedo!
Que Cristo se meta en tu respirar y en toda tu vida; entonces sabrás lo que es el fruto del verdadero descanso. 


Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net 




A los que nos toca vivir esta hora grandiosa de la Historia, nos resultará siempre actual aquel grito que nos lanzó el Papa Juan Pablo II al inaugurar su pontificado:
- ¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Jesucristo! Y se dirigía a todos: -No le tengáis miedo y abridle las puertas.

Vosotros, que tenéis ya la dicha inestimable de creer. Vosotros, que vais buscando todavía a Dios. Y también vosotros, que camináis atormentados por la duda. ¡No tengáis miedo!...

¡Qué le vamos a tener miedo, por favor! Si en Jesucristo está nuestra salvación... Precisamente es lo que más queremos. Hacer una realidad lo que nos pedía un antiguo escritor de la Iglesia:

Que Cristo se meta en tu respirar y en toda tu vida; entonces sabrás lo que es el fruto del verdadero descanso.

Si hoy el mundo quiere respirar otros aires, nosotros no queremos respirar más que a Jesucristo, en quien tenemos nuestra paz y el descanso de nuestras almas.

¿Quién es Jesucristo?... Muchas veces nos hacemos y nos vamos a repetir esta pregunta. Pero nadie nos lo ha respondido como el apóstol San Pablo, cuando escribe:
- En Cristo tenemos la redención, el perdón de los pecados. ¡Jesucristo es nuestro Salvador!
- Él es imagen del Dios invisible, primogénito de Dios, existente antes que cualquier criatura. ¡Jesucristo es Dios! ¡Dios verdadero! ¿Más grande que Jesucristo, que es Dios? Nada ni nadie...
- Todas las cosas han sido creadas por él y en vistas a él. ¡Jesucristo es el Creador, y el centro de todo lo que existe, porque todo converge en Él, y en Él se resume todo!
- Él es el Cabeza de la Iglesia, el primero en haber resucitado de entre los muertos.

¡Jesucristo es y será siempre el primero en todo!
- Por medio de Él, y por su sangre derramada en la cruz, Dios ha reconciliado consigo todas las cosas del cielo y de la tierra.
¡Jesucristo es nuestra paz, ya no somos enemigos de Dios, sino sus hijos y los herederos de su gloria!

Hoy el mundo se debate en medio de muchas tragedias, que nos hacen sangrar el corazón a todos, porque todos tenemos corazón al ver las angustias que aplastan a tantos hermanos nuestros. Y no se arreglará nada con las armas, sino con el amor a Jesucristo.

Una Religiosa valiente y un guerrillero nos dieron una lección que vale por miles de discursos en las Naciones Unidas. La Hermana Religiosa se mete a hablar con los bandoleros de Colombia, allá por los años sesenta. A uno le habló de Cristo, de la Virgen, del pecado... Y al final, el bandolero:
- Hermana, yo le doy la pistola y usted me da su Crucifijo.
Hacen el intercambio. La monjita valiente no utilizó nunca la pistola para matar, y el bandolero dejó de matar y daba miles de besos al Crucifijo... ¡Qué gesto tan significativo! ¡Qué realidad!...

Si el mundo empieza a escuchar la voz de Jesucristo que llama; si el mundo empieza a amar a Jesucristo y ama como Jesucristo, que reparte amor; si el mundo empieza a hacer caso a Jesucristo, que nos enseña...,
entonces el mundo se salvará, el mundo tendrá paz, el mundo será más feliz...

Hoy constatamos a cada momento que allí donde entra Jesucristo entra con Él la felicidad. Hogares a lo mejor antes deshechos, apenas han permitido a Jesucristo meterse en ellos, se han convertido en mansiones de paz. Personas que vivían sin ideal, apenas conocido Jesucristo y decididas a hacer algo por El, se tornan verdaderos apóstoles, que recuerdan tanto a aquel convertido frente a las puertas de Damasco.

Y es que Jesucristo es un verdadero revolucionario de almas. Es imposible aceptarlo y no sentir una transformación total. Desaparece la vejez del pecado y aparece la novedad de la vida de Dios. Realiza Jesucristo lo que promete en el Apocalipsis: -Mirad que hago nuevas todas las cosas.

Jesucristo nos sigue enseñando y guiando por los Pastores de la Iglesia, especialmente por su Vicario el Papa, y estaremos siempre atentos a la Doctrina de los Apóstoles, como aquella comunidad de Jerusalén, la de nuestros primeros hermanos en la fe.

¡Jesucristo, Señor! Nosotros creemos en ti. Y te escuchamos. Y te amamos. Y queremos seguir adelante con paso alegre, mientras nos dirigimos gozosos a tu encuentro....

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO: LOS NOMBRES DEL ESPÍRITU SANTO


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO.
UNGIDOS PARA SONREÍR
Los Nombres del Espíritu Santo




Al leer la Biblia, nos damos cuenta que el Espíritu Santo es llamado de diversas formas:

"Espíritu de Dios" (Rm 8,9);
"Espíritu de Padre" (Mt 10,20);
"Espíritu de Hijo" (Ga 4,6);
"Espíritu del Señor" (2Co 3,17);
"Espíritu de Cristo" (Rm 8,9);
"Espíritu de la verdad" (Jn 15,26);
"Espíritu de adopción" (Rm 8,15);
"Espíritu de gloria" (1P 4,14)
y también "Paráclito" (Jn 14,26), que significa abogado o consolador.

No olvidemos llamar al Espíritu Santo por su nombre, pues es una persona divina. Si lo llamamos, Él viene y nos concede abundantes bendiciones. ¡No debe pasar un solo día sin invocar al Espíritu Santo!


P. Carlos Rosell De Almeida

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO: EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO.
UNGIDOS PARA SONREÍR
El Espíritu Santo es Dios




Nosotros creemos que Dios es Uno y Trino. En efecto, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. No son tres dioses, sino tres personas divinas, pero un solo Dios. Jesús nos enseña con claridad esta verdad. Así, por ejemplo, al enviar a sus Apóstoles les dice: "Vayan, pues y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19).

El Espíritu Santo es tan Dios como el Padre y el Hijo. San Pablo afirma la divinidad del Espíritu Santo cuando enseña que solo el Espíritu conoce la profundidad de Dios. Por ello, nos dice: "Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios (1Co 2,11). En otras palabras, dado que el Espíritu Santo es Dios, puede conocer a Dios.

Los Católicos adoramos al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Y decimos con frecuencia: "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén".


P. Carlos Rosell De Almeida

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO: UNO DE TRES


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO.
UNGIDOS PARA SONREÍR
Uno de Tres




¿Saben lo que le dice el uno al diez? Seríamos iguales si fueras "sin-cero". ¿Saben lo que le dice el uno al mil? Seríamos iguales si no tuvieras tres amigos gordos. ¿Saben cuál es la mitad de ocho? Son dos ceros, porque si corto el ocho por la mitad, me quedo con un cero arriba y con un cero abajo. ¿Saben lo que le dice el cero al ocho? Creo que te has apretado mucho la correa.

De los números se pueden hacer varios comentarios graciosos. Sin embargo, en nuestra fe hay dos números importantes. Son el uno y el tres. ¿Por qué estos? Porque nosotros creemos que hay un solo Dios y tres personas divina. Es el misterio de la Santísima Trinidad.



P. Carlos Rosell de Almeida

UN RATITO CON SAN JOSÉ: EL NOMBRE DE JOSÉ


UN RATITO CON SAN JOSÉ
El Nombre de José




Existen algunos nombres que, combinados con ciertos apellidos, nos causan risa. Por ejemplo, una señora se llama "Zoila", su primer apellido es "Vaca" y su mamá se apellida "Del Campo". Por tanto, ella se presenta así: "Soy-la-vaca-del-campo". Otro caso. Un joven se llama "Armando", su papá se apellida "Guerra" y su mamá "Segura". Este joven tiene como nombre y apellidos: "Armando Guerra Segura". Y por último, un doctor se llama "Aquiles" y se apellida "Mata". Es el doctor: "Aquí-les-mata".

Hablando en serio, pensemos en San José. ¿Se han preguntado alguna vez qué significa su nombre? Quisiera compartir con ustedes lo que este nombre significa, así como los títulos que posee este santo varón.

El nombre "José" es hebreo y significa "el Señor añadirá". Y Dios añadió a la vida de José dos tesoros que fueron Jesús y María. Qué gracia de Dios que tuvo San José de poder compartir su vida con el Salvador del mundo y la Santísima Virgen María.

Dios, podemos afirmar, bendijo doblemente a San José. En efecto, Dios bendijo a San José con la compañía de Jesús y María. Y San José cumplió con fidelidad la misión que tuvo que cuidar tanto a Jesús como a María Santísima.



P. Carlos Rosell De Almeida

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 9 DE ENERO 2019

Lecturas de hoy 9 de Enero. Feria de Navidad
Hoy, miércoles, 9 de enero de 2019




Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,11-18):

Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 71,1-2.10-11.12-13

R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey, 
tu justicia al hijo de reyes, 
para que rija a tu pueblo con justicia, 
a tus humildes con rectitud. R/.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. 
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; 
que se postren ante él todos los reyes, 
y que todos los pueblos le sirvan. R/. 

Él librará al pobre que clamaba, 
al afligido que no tenía protector; 
él se apiadará del pobre y del indigente, 
y salvará la vida de los pobres. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según San Marcos (6,45-52):

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. 
Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» 
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 9 de enero de 2019
Alejandro, CMF

Queridos amigos, paz y bien.

“No tengáis miedo”. Qué suerte tener un Dios que se preocupa tanto de nosotros. Que nos anima a confiar en Él. A seguirle. A entregarnos a Él.

Pero sigue habiendo muchas dudas. Seguimos teniendo miedo, o miedos. Es que a Dios no siempre se le ve. Hay muchas tormentas en nuestra vida. Algunas veces, de camino a Apatity (a 180 kilómetros de Múrmansk), para celebrar la Eucaristía con un grupito de fieles, nos envuelve la niebla, o la nieve. Se ve muy poco. Y hay que confiar y seguir hacia delante, para llevar a esa gente la Buena Nueva.

Otras veces está el miedo al “qué dirán”. Nos falta coraje para decir que somos creyentes, que intentamos vivir los conforme a los Mandamientos, porque quizá puedan pensar que somos “raros”. Y nos callamos cuando alguien ataca a la Iglesia, o hacemos cosas que sabemos que no tenemos que hacer.

Es que a Dios no lo ha visto nadie. Y es difícil fiarse de alguien a quien no ves. Aunque sea alguien que te ama tanto que envió a su Hijo a este mundo, para que pudiéramos ver su rostro. Por puro amor. Y hoy san Juan nos da otra clave para nuestra vida espiritual: “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.”

Cuando hay amor, no hay miedo. Es la imagen del niño al que sus padres lanzan al aire, y sabe que le van a recoger. Por eso se ríe, y le gusta, y pide que lo repitan. Dios a veces también nos lanza a lo alto. Y con los ojos cerrados, aceptamos su voluntad, porque le amamos. Es la experiencia de la Virgen María. Es la experiencia de san José. Es lo que sintieron tantos y tantos fundadores a lo largo de la historia.

El mismo Jesús viene a nuestro encuentro, para que podamos seguir remando. Lo hace en su Palabra, en los sacramentos, en la oración personal, en la Lectio Divina comunitaria… Basta con abrir el corazón, para que Él lo ocupe. ¿Te atreves?

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C. M. F.