sábado, 12 de julio de 2014

CON MI MADRE...

Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Con mi Madre
En tus manos de Madre dejo mis propósitos, para que los conviertas en realidades.
 
Con mi Madre
Con mi Madre

Vengo de estar con María.

Sencilla y cordialmente le he dicho:

En tus manos de Madre dejo mis propósitos,
para que los conviertas en realidades.
Dame el amor a Jesús,
la alegría de vivir,
el deseo de ayudar a mis hermanos.

Quítame la seriedad de esa cara ceñuda,
y alégrame con la paz y confianza en Dios.
También pongo en tus manos mi trabajo,
mi vida y mi muerte.

Vivir contigo es dulcísimo consuelo,
morir en tus brazos la más dulce muerte.
Quiero vivir junto a ti.
Quiero morir en tus brazos.


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  • P. Mariano de Blas LC

    jueves, 10 de julio de 2014

    ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA SAGRADA FAMILIA



    Oración del Papa Francisco a la Sagrada Familia



    Jesús, María y José
    a ustedes, Santa Familia de Nazaret
    hoy les dirigimos la mirada
    con admiración y confianza,
    en ustedes contemplamos
    la belleza de la comunión en el verdadero amor;
    a ustedes le encomendamos todas nuestras familias,
    para que se renueven en ellas las maravillas de la gracia.

    Santa Familia de Nazaret,
    escuela atrayente del santo evangelio:
    enséñanos a imitar tus virtudes
    con una sabia disciplina espiritual,
    dónanos la mirada límpida
    en la que se reconoce la obra de la Providencia
    en las realidades cotidianas de la vida

    Santa Familia de Nazaret,
    custodios fieles del misterio de la salvación:
    hagan renacer en nosotros la estima por el silencio,
    convierte a nuestras familias en cenáculos de oración
    y transfórmalas en pequeñas Iglesias domésticas,
    renueva el deseo de la santidad,
    apoya la noble fatiga del trabajo, de la educación,
    de la escucha, de la comprensión recíproca y del perdón.

    Santa Familia de Nazaret,
    devuelve a nuestra sociedad la consciencia
    del carácter sagrado e inviolable de la familia,
    bien inestimable e insustituible.

    Cada familia sea habitación acogedora de bondad y de paz
    para los niños y para los ancianos,
    para quien está enfermo y solo,
    para quien es pobre y necesitado.
    Jesús, María y José
    les rezamos con confianza, y nos ponemos con alegría
    bajo vuestra protección.

    MEDITACIONES SOBRE EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN



    MEDITACIONES  SOBRE EL ESCAPULARIO
    DE LA VIRGEN DEL CARMEN


    I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta)


    II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia).


    III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible.

    CONFIANZA EN SU AMOR



    CONFIANZA EN SU AMOR



    Me tocó luchar muchísimo para lograr que Dios me diera al primero de mis dos hijos, y después de 4 años pude lograrlo sintiéndome la mujer más feliz del mundo. Cuando mi hijo tenía 2 años recién cumplidos, decidí realizarme una cirugía oftálmica para dejar de usar lentes de contacto; nunca imaginé que el corte que realizó la cirujana ocasionaría una hemorragia expulsiva que terminó con mi ojo y casi con mi vida. Me hundí en una depresión por meses; casi me cuesta mi familia; mi ojo quedó impresionantemente destruido, sentía vergüenza ver a mi hijo, esposo y a los padres de familia de la Estancia Infantil donde laboro, ellos no me habían conocido así, ¡qué vergüenza! ¡Tal vez podría asustar a los bebés!

    Me volví contra Dios; le pregunté miles de veces el porqué, para qué me había dado un hijo que jamás estaría orgulloso de su mamá. En el Kinder se burlarían de él, pues su mamá tenía un ojo azul y otro negro. Cambié mucho, sentía rencor con la vida, con todo y con todos; me costó muchísimo luchar para sobrevivir y salir adelante.

    Una noche, a los 2 meses de lo sucedido, mi hijo tuvo un grave accidente en su ojo derecho (el mismo ojo en el que yo sufrí el accidente); se encajó un palo para piñata, brincó de la cama y cayó con toda su fuerza sobre el palo y en su ojito; esa noche fue un caos total, localicé a mi actual médico tratante (excelente médico) a las 10:00 p.m. y después de un minucioso chequeo, me dio la triste noticia de que tenía que operarlo ya que su cornea había sufrido un grave daño.

    Me citó una semana después mientras le recetó medicamento para el dolor. 
    Durante la semana sentí que definitivamente Dios se había olvidado de mí, pero un día me armé de valor y con el corazón en la mano le pedí que me escuchara, que era importante lo que le diría; cerré mis ojos y le dije: "Señor mío, te pido, te suplico, te imploro que tomes el ojo que me queda, te lo ofrezco Señor, cerraré mis ojos y al abrirlos déjame ciega, toma el único ojo que me queda, pero sana a mi hijo. Contaré hasta 3 y Tú que todo lo puedes, ¡hazlo!" Y así lo hice; 1, 2, 3 ¡y nada! Yo seguía viendo.

    Mi fe se fue al suelo nuevamente; al pasar la semana acudimos a la cita con el médico y al revisar él a mi niño de nuevo, no sabía cuál ojo había sido el dañado, ya que ninguno tenía rastro de nada... ¡Ese fue mi Padre Celestial! 
    Comprendí que Dios sí me había tomado la palabra pero anticipadamente y este ojo que me dejó fue para poder ver a mis hijos crecer. 

    Sé que Dios Nuestro Señor es incondicional y no necesita intercambiar algo para darnos otro algo, pero comprenderlo de esta manera me ayudó a sanar mi corazón.

    Más tarde sin esperarlo, nació mi hija Estefanía. ¿Qué más le puedo pedir a la vida? Recientemente he pasado por otro momento muy duro de mi vida, me he sometido a una nueva cirugía oftálmica (con duración de 3 horas y media), para extraer mi órgano ocular e implantar una prótesis; no es fácil hacerse a la idea de traer un "plástico" con un ojo dibujado. He estado preparándome psicológicamente para esto, es muy difícil aceptar estas cosas de la vida, pero en fin, Dios sabe el porqué de ellas; deseo expresar que me siento plenamente agradecida con Él por darme toda la Fe y Confianza en su amor que es eterno y de su piedad y misericordia divina e infinita.

    Historia real de Nancy D. Sánchez

    ADORACIÓN EUCARÍSTICA DE JUAN PABLO II


    ADORACIÓN EUCARÍSTICA
    DE JUAN PABLO II

    Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

    «Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios» (Jn. 6,69).

    Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.

    Aumenta nuestra FE.
    Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.

    Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.

    Siguiéndote a ti, «camino, verdad y vida», queremos penetrar en el aparente «silencio» y «ausencia» de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo» (Mt. 17,5).

    Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.

    Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.

    Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives «siempre intercediendo por nosotros» (Heb. 7,25).

    Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.

    Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.

    Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.

    Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.

    Quisiéramos decir como San Pablo: «Mi vida es Cristo» (Flp. 1,21).

    Nuestra vida no tiene sentido sin ti.

    Queremos aprender a «estar con quien sabemos nos ama», porque «con tan buen amigo presente todo se puede sufrir». En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración «el amor es el que habla» (Sta. Teresa).

    Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.

    CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: «Quedaos aquí y velad conmigo» (Mt. 26,38).

    Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.

    El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos «gemidos inenarrables» (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.

    En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.

    Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o «misterio». Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el «misterio» de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.

    Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.

    Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.

    Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos. Amén.

    ORACIONES ANTE JESÚS EUCARÍSTICO


    ORACIONES ANTE JESÚS EUCARÍSTICO.

    Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdaderamente, real y substancialmente con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (1). Después de comulgar, procura tomar unos minutos, para dar gracias. Es un acto de fe hacia Jesús continuar un rato después de Misa dándole gracias por la Comunión recibida. Estas oraciones le ayudarán:

    Acto de fe
    ¡Señor mío Jesucristo!, creo que verdaderamente estás dentro de mí con tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y lo creo más firmemente que si lo viese con mis propios ojos.

    Acto de adoración
    ¡Oh, Jesús mío!, te adoro presente dentro de mí, y me uno a María Santísima, a los Ángeles y a los Santos para adorarte como te mereces.

    Acto de acción de gracias
    Te doy gracias, Jesús mío, de todo corazón, porque has venido a mi alma. Virgen Santísima, Ángel de mi guarda, Ángeles y Santos del Cielo, dad por mí gracias a Dios.

    miércoles, 9 de julio de 2014

    LA VIRGEN MARÍA ORANTE


    Virgen orante
    Vicente Taroncher Mora, Capuchino 


    No cabe duda que el verdadero modelo de oración para el cristiano es Jesús, el Hijo de Dios. Él permanecía unido al Padre y a Él acudía en las momentos más trascendentales de su misión salvadora. Se retiró al desierto al inicio de su vida pública. Y, deshecho en lágrimas y sudor de sangre, puso toda su confianza en el Padre ante el tremendo drama de su pasión. 

    El mismo Jesús recomienda a sus discípulos el espíritu y el ejercicio de la oración: "Vigilad y orad” (Mt 26, 41), “Es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer" (Lc 18, 1), "Pedid y recibiréis” (Mt 7, 7). 

    Sin perder de vista la perspectiva de Cristo, Pablo VI propone como modelo de oración para la Iglesia a María “la Virgen Orante". 

    Meditando y orando se encontraba María el día de la Anunciación. Mientras duró la embajada celestial, María reflexionaba y se preguntaba cual era el plan de Dios sobre Ella. Estaba absorta en Dios y dispuesta a cumplir su voluntad. Oraba intensamente. Y en medio de su oración concibió en su seno al Hijo del Altísimo por obra del Espíritu Santo. 

    Es más, la que engendró al Hijo de Dios estando en oración, también dio origen a la Iglesia naciente como Madre espiritual, estando en oración. "Los apóstoles perseveraban unánimes en la oración, juntamente con María la Madre de Jesús (Hchos 1, 14). Y en plena oración, por obra del Espíritu Santo nació la Iglesia. 

    Pero la oración por excelencia de María, que ha llegado hasta nosotros en el evangelio de San Lucas (Lc 1, 34-37) es el Magnificat que, como afirma Pablo VI, “al difundirse se ha convertido en la oración de toda la Iglesia de todos los tiempos". 

    De la oración de María el Papa resalta lo que pertenece a la esencia de la misma, esto es, sus expresiones de glorificación al Señor y su espíritu de humildad, de fe y de esperanza. Sin estas virtudes no puede haber verdadera oración. 

    A lo largo de su vida María acude a su Hijo, rogando por las necesidades de sus otros hijos. El ejemplo más claro es el de Caná de Galilea donde obtiene de Jesús que convierta el agua en vino, para socorrer las necesidades de unos recién casados. Y con sus ruegos logró que Jesús adelantase la hora de manifestarse al mundo como salvador y que sus discípulos creyeran en Él. Y lo más consolador para nosotros es que esa oración de intercesión la sigue ejerciendo desde el cielo, porque "Ella -como afirma Pablo VI- no ha abandonado su misión de intercesión y salvación". 

    El primer y principal fin de la oración, de nuestra oración, es, como diría San Francisco, “tributar toda alabanza, gloria, honor y bendición a Dios, sumo y total bien". Glorificar al Padre es lo que hacía Jesús en el abatimiento de su pasión (Jn 17, 1) Y esta es la actitud de María cuando recibe el saludo de santa Isabel: “mi alma glorifica al Señor...” 

    La humildad estaba en la base de la oración de María. “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (1 Pe 5, 5). Por eso “fijó sus ojos en la pequeñez de su esclava” (Lc 1, 47). La oración del humilde, como el publicano de la parábola, le justifica ante el Señor; mientras que el fariseo soberbio, que oraba junto al altar, merece el rechazo divino (Lc 18, 9). 

    La Iglesia es también, debe serlo, “Virgen orante”, comunidad de oración, que llena de fe y esperanza “cada día presenta al Padre las necesidades de sus hijos” y, como afirma el Vat. II, “alaba incesantemente al Señor e intercede por la salvación del mundo”. 

    VIRGEN MARÍA, MADRE MÍA



    Virgen María, Madre mía
    Autor: Mikel Agirregabiria Agirre


    Cuando apenas tenía nueve años recién cumplidos, mi madre murió tras una larga enfermedad. Mamá nos legó como única herencia una estampa de la Virgen a cada uno de sus hijos, manuscrita con su grácil letra desenvuelta que trazaba siempre con su pluma Parker predilecta. En aquellas pocas líneas, nos despedía amorosamente y nos encomendaba al cuidado de nuestro padre, de nuestra amplia familia y… de la Virgen María, con quien ella iba a reunirse.

    Procedíamos de dos familias de hondas raíces católicas. Todos nuestros antepasados eran de raigambre religiosa, y en casa la fe nos mantuvo siempre unidos en la confianza de que la falta de una madre, tan desconsoladora para hijos entre 6 y 10 años, sería cumplidamente suplida por la custodia celestial, encarnada en la figura de la Santísima Virgen. Los hermanos no tuvimos una madre terrenal en quien confiar nuestras dudas adolescentes, nuestras preocupaciones de juventud, nuestras aflicciones de madurez,… Pero, a cambio, establecimos un diálogo íntimo, con la figura maternal de la Virgen María. Ella no nos dejó huérfanos en ningún trance, pudo socorrernos en todos los peligros y desventuras, nos escuchó y orientó en los momentos más críticos y tuteló todas nuestras decisiones. 

    A lo largo de la vida, comprobamos que seguir a Jesucristo, en toda su grandeza, es un camino comprometido. Pero refugiarse en la Virgen, siempre es viable. Como muchos, aprecio y disfruto especialmente con los templos y santuarios marianos: Aranzazu, Begoña, Estíbaliz, Leire, el Pilar, Montserrat, Covadonga, Lourdes, Notre Dame,… Cuando entro en una iglesia nueva, indefectiblemente busco angustiado la figura de la Virgen. Muchas veces sólo la hallo en los rincones más modestos, pero -ya sea en representaciones grandes o pequeñas- María siempre aparece acogedora, maestra y guía, como la inmejorable Madre para cualquier hijo. 

    Cobijarse en la Madre de Dios, que es también dulce Madre nuestra, es un recurso infalible de esperanza. Ella, que acompañó a Jesucristo desde su nacimiento en Belén hasta su calvario en Jesusalem, supo estar erguida a los pies de la cruz cuando los discípulos huyeron. También sabrá acompañarnos durante toda nuestra vida si pedimos su intercesión. La Virgen siempre ha sido paciente mediadora, y algún día espero reunirme con Ella. Cuando la encuentre, allí estarán mis dos Madres. Así lo imaginaba el niño que fui con nueve años. Ahora, cuarenta años después, pienso exactamente lo mismo.

    UN CRISTIANO SIN LA VIRGEN MARÍA, ESTÁ HUÉRFANO

    Autor: Papa Francisco | Fuente: VIS
    Un cristiano sin la Virgen está huérfano
    Ella nos acompaña siempre
     
    Un cristiano sin la Virgen está huérfano
    Un cristiano sin la Virgen está huérfano
    Ciudad del Vaticano, 30 junio 2014

    El sábado por la tarde, el Papa encontró en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos a un grupo de jóvenes de la diócesis de Roma. ´Esta visita a la Virgen es muy importante en nuestra vida -dijo-. Ella nos acompaña incluso en la decisión más definitiva, en la decisión vocacional porque acompaño a su Hijo en su camino que fue muy duro y doloroso. Ella nos acompaña siempre´.

    ´Cuando un cristiano me dice, no que él no ama a la Virgen, sino que no siente que tiene que buscarla y rezarla, me entristezco´ afirmó Francisco. ´Un cristiano sin la Virgen está huérfano, como también lo está un cristiano sin la Iglesia . Un cristiano necesita a estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: la Iglesia y la Virgen. Y para hacer la prueba de una vocación cristiana justa, hay que preguntarse: ´¿Cómo es mi relación con estas dos Madres?´.

    El Pontífice les recordó que en la actual cultura de lo provisional es importante no perder el sentido de lo definitivo. ´Tenemos miedo de lo definitivo. Y para elegir cualquier vocación, también las que son un estado: el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio, hay que elegir desde una perspectiva definitiva. Y a eso se opone la cultura de lo provisional . Es una parte de la cultura que nos toca vivir en este momento, y hay que vivirla y vencerla´.

    Al concluir, Francisco animó a todos a cantar el ´Salve Regina´ e impartió su bendición a los jóvenes y a sus familias, a quienes pidió también que rezasen por él.

    ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


    ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

    Oh Virgen Maria, Madre de Dios y Madre también de los pecadores y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que te pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma; que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa. Quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente y uniendo mi voz con sus afectos, te saludo una y mil veces diciendo: Tres Avemarías.. 

    Virgen Santísima del Carmen, yo deseo que todos sin excepción, se cobijen bajo tu sombra protectora de tu Santo Escapulario y que todos estén unidos a Ti Madre Mía, por los estrechos y amorosos lazos de ésta tu querida insignia. 

    ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante su sagrada imagen y concédenos benigna tu amorosa protección. Te encomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre el Papa y la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu Divino Hijo y a tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre Mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén. 

    NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ, CORRIENTES, ARGENTINA - JULIO 9


    Nuestra Señora de Itatí, Corrientes, Argentina
    Julio 9

    Hacia el año 1528 los franciscanos arrojaron la primera semilla evangélica en el distrito de Santa Ana, llamado también Reducción de Yaguarí.

    Según la tradición la imagen de Itatí habría sido encontrada sobre una piedra (Itatí en guaraní significa "punta de piedra") en el curso del alto Paraná, no lejos del puerto de Santa Ana, los franciscanos la llevaron a la reducción, pero la imagen desapareció dos veces y volvió al lugar donde había sido encontrada. En este sitio se le edificó definitivamente su iglesia.

    Se cree que la imagen de la Virgen de Itatí fue traída de la reducción de Ciudad Real, provincia de Guayrá y venerada en la de Itatí, fundada hacia 1580 por fray Luis de Bolaños, cerca de la desembocadura del río Piquyry, en el Alto Paraná. Al ser atacada la reducción, los franciscanos emigraron hacia el sur, llevando consigo la imagen de la Virgen y así llegaron a la región de Yaguarí, donde estaba la Reducción de otro franciscano, fray Luis Gámez. En ese lugar realizaron un oratorio y colocaron a la Virgen, pero los indios vecinos se llevaron la imagen.

    Luego otros indios, que pescaban en una bajante del río Paraná, descubrieron sobre una piedra la imagen robada. Avisaron a fray Luis Gámez, quien dispuso que la trasladaran a la reducción de Santa Ana del Yaguarí. De allí la imagen desapareció dos veces y volvió a aparecer en el lugar donde fue encontrada. Entonces resolvieron trasladar la reducción al paraje donde la Virgen parecía querer ser venerada.

    El puerto de Santa Ana quedo abandonado, y la nueva población fue llamada Pueblo de Indios de la Pura y Limpia concepción de Nuestra Señora de Itatí.

    El Santuario se levanta en el pueblo de Itatí, a orillas del Alto Paraná y a 70 kilómetros de la ciudad de Corrientes, en la República Argentina.

    La imagen es una talla de madera, mide un metro veintiséis centímetros de altura. Tiene sus manos juntas en posición de oración, viste un manto azul y túnica blanca.

    El 16 de julio de 1900, la imagen de la Virgen de Itatí fue solemnemente coronada, el 3 de febrero de 1910, el Papa Pío X creó la Diócesis de Corrientes, su primero Obispo fue Monseñor Niella.

    El 23 de abril de 1918, la Virgen de Itatí, fue proclamada Patrona y protectora de la diócesis de Corrientes. Su fiesta se celebra el 9 de julio.

    domingo, 6 de julio de 2014

    ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE


    ORACIÓN DE JUAN PABLO II 
    A LA VIRGEN DE GUADALUPE

    Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! 
    Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

    Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.

    Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

    Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

    Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena felicidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

    Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

    Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

    Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver e El, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

    sábado, 5 de julio de 2014

    ¿QUÉ ES EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN?



    ¿Qué es el Escapulario de la Virgen del Carmen? 

    Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. 

    Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos. 

    Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios." 


    El escapulario es un sacramental. 

    Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial. 

    El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar. 


    ¿Cómo surgió el escapulario? 

    La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. 


    La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251. 

    En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad. 

    En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa: 

    "Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno" 

    Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. 


    Explicación de la Promesa: 

    Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario. Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. 


    El escapulario tiene 3 significados: 

    El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. 

    Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual. 

    Vemos en la Biblia: 

    -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón) 

    -Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

    -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes. 

    Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María. 

    Consagración: ´pertenecer a María´ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo. 

    -En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que el escapulario sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos". Quien usa el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Dice Jesús: "Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera". (Mt 11:29). El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. El escapulario es un signo de nuestra identidad como cristianos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación, lo que exige que seamos pobres, castos y obedientes por amor. 

    Al usar el escapulario constantemente estamos haciendo silenciosa petición de asistencia a la Madre, y ella nos enseña e intercede para conseguirnos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos, y nos está recordando que nuestra meta es el cielo y que todo lo de este mundo pasa. En la tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden dice: "No lleguemos a la conclusión de que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos...Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la Misericordia." 


    El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30) 

    -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar. 

    Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. 

    Se debe vivir lo que significa 

    El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios. 

    En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. 

    Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido. 

    Imposición del Escapulario: 

    El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice: 

    "Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna" 


    ¿Puede darse el escapulario a quien no es católico? 

    Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario. 


    Conversiones. 

    Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" ´Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.


    Alerta contra abusos: 

    El escapulario NO salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia." 

    Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor." 

    Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora. 

    San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario." 





    MARÍA, DICHOSA LA QUE HA CREIDO



    Autor: P. Pedro Barrajón, L.C. | Fuente: la-oracion.com
    María, dichosa la que ha creído
    El cristiano es, como María, hombre de fe y por eso es dichoso. La fe nos da la clave de la felicidad, de esa plenitud de una existencia.

    María, dichosa la que ha creído

    La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia en la fe", nos dice el Catecismo de la Iglesia (n. 148). Muchos cristianos encuentran difícil el ejercicio de la fe. El Espíritu Santo nos ha dejado en María un modelo cercano para vivir la fe. Ella nos invita a abandonarnos en Dios, como lo hizo en el momento en que el ángel le anunció el plan que el Señor tenía para Ella. Juan Pablo II habla del "claro oscuro" de la fe de la Virgen María y de una peregrinación en la fe. Cuando pensamos en la fe de los grandes personajes del Antiguo Testamento, de María, de José quizás tenemos en mente la fe de unos "gigantes", que, en comparación con nosotros, hombres y mujeres de poca fe, son muy superiores a nosotros. 


    Es cierto que ellos vivieron de fe, pero su fe, fue como la nuestra sometida a la prueba. No fue una fe fácil, sino siempre en camino, siempre abierta a las grandes sorpresas de Dios. María, a quien el ángel Gabriel llamó "llena de gracia" y llena de la presencia del Espíritu Santo, una vez que el mensajero celeste la dejó, se quedó sola con la carga de misterio que llevaba en su corazón y en su cuerpo. Muchas preguntas se haría dentro de su alma y muchas preguntas le podrían poner los otros a las que Ella no sabría responder. Vivió toda su vida con el misterio y lo aceptó abandonándose en manos del Padre. Por ello, Isabel al saludarla la llama dichosa porque ha creído (Lc 1, 45). 

    Isabel, quizás sin saberlo, nos está dando la clave de la felicidad, de la dicha, que tanto buscamos los hombres y tan difícil nos es acercarnos a ella y poseerla en plenitud. Isabel pone en relación la felicidad, con la fe. En la medida en que tenemos más fe, somos más dichosos. A veces pensamos lo contrario, que la fe nos hace infelices, que nos obliga a someternos a una serie de reglas insoportables, que nos encierra en una prisión llena de preceptos, que no nos deja disfrutar de la vida. Y no es así. La fe nos da la verdadera dimensión del ser humano que es la dimensión espiritual. Es cierto que tenemos un cuerpo, pero este mismo cuerpo está como permeado por el alma. Y la fe nos abre a la dimensión del espíritu que, junto con el cuerpo, constituye la unidad el ser humano en su ser personal. 

    María fue una mujer libre y liberadora porque vivió de fe. Fue dichosa en la fe. Abrió horizontes nuevos a su vida gracias a la fe. Ella nos enseña que creer es sencillo aunque ser fiel a la fe comporta una espada que traspasa el alma, "para que se descubran los pensamientos de muchos corazones" (Lc 2, 35). 

    El cristiano es, como María, hombre de fe y por eso es dichoso. "Santo triste, triste santo", decía la gran santa de Ávila. La fe nos da la clave de la felicidad, de esa plenitud de una existencia de quien se sabe amado por un Amor infinito que nunca fallará. María llevó en su corazón y en su cuerpo ese Amor, el Emmanuel, el Dios con nosotros que nos acompaña en cada instante. Ella lo dio al mundo y nos lo da a cada uno de nosotros para que, acogiéndolo en la fe, se nos abran, también a nosotros, las puertas de la felicidad. 

    viernes, 4 de julio de 2014

    NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO DE LOS PECADORES, ADVOCACIÓN MARIANA, 4 DE JULIO


    Nuestra Señora del Refugio de Pecadores
    Advocación Mariana
    Julio 4

    La advocación de Nuestra Señora María Santísima del Refugio de Pecadores, proviene de Italia, hacia el año de 1709 el Beato jesuita Antonio Baldinucci sacó una copia de una imagen de Nuestra Señora de la Encina que se veneraba en el Cerro Prado, cerca de Monte – pulciano. Esta santa imagen se llamó de Nuestra Señora del Refugio de los pecadores, y fue patrona de las misiones del P. Baldinucci, que la colocó en su santuario en Frascati, Italia. Fue coronada solemnemente el año de 1717

    Esta advocación paso a nuestro continente por los Jesuitas que la promovieron por la Nueva España. Una imagen llegó a la ciudad de Puebla y «Hallándose presente en Frascati a la dicha solemnidad de la coronación de la imagen, el Padre Juan José Giuca de nuestra Compañía, y habiendo venido a esta misión a esta provincia el año de 1719, TRAJO LA PRIMERA ESTAMPA, y dio la primera noticia de la gran Reina y Señora del Refugio; y habiéndose dedicado al apostólico ministerio de misionar por varios lugares, especialmente del obispado de Puebla, publicando en ellos las maravillas de Nuestra Señora, hubo tal conmoción en todas partes, que para fomentar el amor y la devoción para la Señora del Refugio, se imprimieron en varias laminas mas de cuatrocientas mil estampas, que en breve se expendieron porque de todas partes las pedían». El Padre jesuita Juan Antonio de Oviedo en su libro Zodiaco Mariano (México-1750), dice que «en el año de 1744 hallándose en Puebla el R. P. Fr. José Maria Guadalupe y Alcibia predicador apostólico del Colegio de Propaganda Fide de Zacatecas, llevó consigo una copia de dicha soberana Imagen, y en carta fechada en Zacatecas el 25 de mayo de 1746, escrita por el P. Juan José Giuca, que fue quien le dio la imagen», en esta carta dice que por espacio de nueve meses que estuvo misionando, fue tanta la devoción que en procesiones se contaron hasta catorce mil antorchas, y «Después de acabadas las misiones, se colocó la dicha sagrada Imagen en el altar mayor de la Iglesia de dicho Colegio, hallándose rodeada de votos de plata, cuerpos, pies, cabezas, que la devoción de los fieles le prestaban en reconocimiento de los beneficios recibidos».

    Las Misiones del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe tenía como patrona a Nuestra Señora de los Dolores. Esta advocación también la tenía el Colegio de la Santa Cruz de Querétaro, y al llegar esta imagen del Refugio al Colegio de Guadalupe, optaron por nombrar a Nuestra Señora del Refugio de Pecadores por patrona de las Misiones, que la propagaron por todo el norte de México. En 1844 los franciscanos del Colegio de Guadalupe celebraron la llegada de la Imagen del Refugio, y los cien años también celebraron el grato acontecimiento. Y por ultimo en el año de 1994, se restauró la imagen que hoy se encuentra en un crucero del Convento de Guadalupe y se celebraron los 250 años de la llegada de dicha imagen.

    Para el 1854 los franciscanos publicaron un devocionario titulado «Aljaba Apostólica – Guadalupana, que contiene Las canciones y saetas reducidas a lo preciso para utilidad de los misioneros, la preparación para predicar y las bendiciones comunes. Por un religioso del Apostólico Colegio de Ntra. Señora de Guadalupe de Zacatecas». Guadalajara: 1854 tip. de Rodríguez. En este libro en la Pág. 205 se encuentra el «Devocionario de Nuestra Señora del Refugio, esto es, novena, día cuarto y sábado Mariano. Que dedica a la misma Señora un Religioso del Colegio de nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas». En el año de 1874 el presbítero José Francisco Sotomayor dedica un capitulo a la historia de esta imagen en su libro «Historia del Apostólico Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas». Y para el año de 1885 se publico «El devoto de Maria Santísima del Refugio de Pecadores» devocionario por F. J. Trinidad Macias.

    Guadalupe. Imp. de Guadalupe Ruiz Esparza. El 7 de noviembre de 1908 se publicó una estampa del Beato Antonio Baldenuci portando la imagen de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores. Así mismo se hizo un retrato al óleo del Beato que se encuentra en la sacristía de la Catedral de Zacatecas. Un año después el P. Fr. Ángel de los Dolores Tiscareño publicó un gran libro en los talleres de Nazario Espinosa titulada «Nuestra Señora del Refugio patrona de las Misiones del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas». También se publico los «Estatutos de la Cofradía de Nuestra Señora del Refugio. Erigida canónicamente en toda la Diócesis de Zacatecas. Por el Ilmo. Y Rmo. Sr. Obispo don Fray José Guadalupe de Jesús Alba y Franco y reorganizada por el Ilmo. Y Rmo. Sr. Dr. D. Ignacio Placencia y Moreira». Zacatecas. Imp. Refugio Guerra. 1924. La devoción a Nuestra Señora del Refugio esta muy extendida en la diócesis de Zacatecas, y varios templos y parroquias tienen como patrona a la Virgen del Refugio, que celebran su fiesta el 4 de julio.

    miércoles, 2 de julio de 2014

    GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN


    GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN

    Prodigioso y admirable 
    Imán de nuestro desvelo; 
    Nubecilla del Carmelo, 
    Sednos protectora y Madre.Salve, Reina de los, cielos,
    De misericordia Madre,
    Vida y dulzura divina;
    Esperanza nuestra, Salve; 
    Nubecilla etc.Dios te Salve, Templo hermoso 
    Del divino Verbo en carne, 
    Sálvete Dios, Madre Virgen, 
    Pues eres Virgen y Madre; 
    Nubecilla etc.Volvednos, Madre piadosa, 
    Vuestros ojos admirables,
    Y mirad por vuestros hijos,
    Pues que sois piadosa Madre; 
    Nubecilla etc.Socorrednos, pues escucha
    Que en las penas y combates
    A ti suspiramos todos 
    En este lloroso valle;
    Nubecilla etc.Mostradnos a vuestro Hijo
    De Josafat en el Valle, 
    Piadoso, pues que nació
    De ese cristal admirable;
    Nubecilla etc.Rogad por vuestros devotos
    A la bondad inefable;
    Pues murió para salvarnos,
    Por su clemencia nos salve; 
    Nubecilla del Carmelo,
    Sednos protectora y Madre.

    V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
    R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.


    ORACIÓN

    Oh Dios, que adornaste a la Orden de la Beatísima siempre Virgen y Madre tuya María con el singular título del Carmelo: concede propicio que escudados con los auxilios de aquella cuya conmemoración celebramos, seamos dignos de llegar a los gozos eternos. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Así sea.

    Concluir cada día con tres avemarías.


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