domingo, 20 de julio de 2014

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA, SALUD DE LOS ENFERMOS


ORACIÓN NUESTRA SEÑORA, 
SALUD DE LOS ENFERMOS 

María, Madre amadísima, te invoco confiadamente como salud de los enfermos. Eres Madre de bondad, especialmente para quienes están bendecidos con la Cruz, en particular la enfermedad. Humildemente te pido esta gracia 
(Mencione el favor que desea).

 Madre del Perpetuo Socorro, te ruego que presentes mi petición a tu Divino Hijo. No será rechazada si te dignas rogar por mí, porque tu intercesión es poderosa ante Dios. Con la confianza de un niño, me abandono a la santa voluntad de Dios. El cuidará de mis deseos. Madre de Misericordia, yo te amo; en ti pongo mi confianza.

 Por tus manos ofrezco a Dios todos los sacrificios que haya de soportar con todo el amor de mi corazón. Que todas mis penas se conviertan en un acto de amor a Dios, de reparación por mis pecados, y mérito por la salvación de las almas, en particular la mía. Enséñame a tener paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, imitándote a ti, Madre Dolorosa. 

V. Ruega por nosotros, Señora Nuestra, salud de los enfermos.
 R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. 

0remos: Te rogamos, Señor Dios nuestro, que nos bendigas a nosotros tus siervos, con salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada Virgen María, Salud de los enfermos, seamos libres de las tristezas presentes y disfrutemos de las alegrías eternas. Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén. 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA



ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

Oh excelsa Madre de Dios y Esperanza de los mortales! Sabedor de que habéis recibido la misión divina de guardar, guiar, alegrar y consolar a las almas, a Vos acudo con inquebrantable fe e ilimitada confianza.

 Vuestro título de Madre de la Esperanza me alienta sobremanera; vuestro nombre ya es prenda de buena acogida; vuestra misión es seguridad de otorgamiento. Seguro de que vuestros brazos se abren en todo momento con solicitud maternal, en ellos me arrojo. De Vos todo lo espero. Aun cuando todo el mundo me abandone, aun cuando la ciencia me desahucie, aun cuando el Cielo oculte sus celajes, aun cuando Dios no oyera ya mis ruegos, aun cuando las tinieblas envolvieran mi alma, aun cuando todo el camino se me cerrara, y sin luz, sin calor, sin fuerza, sin aliento, sin sostén alguno ni humano ni divino, estuviera por hundirme en el abismo de la desesperación, a vuestro amparo me acojo. 

Vos no me abandonaréis, oh Madre mía; Vos fuistéis, sois y seréis, después de Jesús, toda mi esperanza. En Vos confié y en Vos confío contra toda esperanza y seguro estoy que no quedaré confundido. ¡Oh Madre buena y poderosa, oh Madre de la Esperanza! mirad mi aflicción y necesidad, dadme consuelo, escuchad mi plegaria. Por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amen.

ORACIÓN POR LA FAMILIA



ORACIÓN POR LA FAMILIA

Para vivir en paz en Familia 
Señor, Dios nuestro,
tu nos has elegido
paras ser tus santos 
y tus predilectos.

Revístenos de sentimientos 
de misericordia
de bondad, de humildad,
de dulzura, de paciencia.
Ayúdanos a comprendernos mutuamente 
cuando tenemos algún motivo de queja
lo mismo que tú Señor, 
nos has perdonado.

Sobre todo, danos esa caridad, 
que es vínculo de perfección. 
Que la paz de Cristo 
brille en nuestros corazones.

Esa paz que debe reinar 
en la unidad de 
tu cuerpo místico. 
Que todo cuando hagamos
en palabras o en obras
sea en nombre del Señor Jesús
por quien sean dadas las gracias
a ti Dios Padre y Señor Nuestro
Amén.

MARÍA ROSA MÍSTICA, ITALIA - JULIO 13



MARÍA ROSA MÍSTICA, ITALIA
 ( 13 DE JULIO)

En 1947, María Rosa Mística, se aparece a Pierina Gilli en Montechiari con la tradicional imagen de las Tres Rosas en su pecho. Miles de estatuas inundaron el mundo y están generando, aún hoy, cientos de milagros, como lacrimaciones de lágrimas y de sangre, escarchas, exudación de aceite perfumado y de agua, y curaciones de cuerpos y almas. Montichiari (Monte Luminoso), es una pequeña ciudad del norte de Italia a 20 km. de Brescia, la sede diocesana, está situada al píe de los Alpes italianos, en la fértil llanura del río Po. La Virgen se aparece a Pierina en varias etapas, las mas significativas son la de MONTICHIARI y mas tarde en un campo cercano llamado FONTANELLI (pequeña fuente).

Los mensajes de la Virgen se centran en la necesidad de ayudar a las almas consagradas, religiosas y sacerdotes, mediante la oración, el sacrificio y la penitencia, siendo estos los mensajes representados en las tres Rosas que María lleva en su imagen. Dios necesita a los que integran Su Cuerpo Místico con la función de ser pastores de las almas, y también a quienes con su oración sostienen espiritualmente a la Iglesia. El mundo no puede salvarse, si la iglesia no tiene en su interior a las fieles almas consagradas que muevan a los hombres a la conversión verdadera. 

LA DEVOCIÓN A LA ROSA MÍSTICA DESDE EL SIGLO V 

En el siglo V ya la rosa era signo metafórico de la Virgen María. Edulio Caelio fue el primero en llamar a María «rosa entre espinas». Vemos también en el himno “Akathistos Paraclisis” de las iglesias del Oriente, el cual es una especie de rosario cantado, la invocación: “María, Tú, Rosa Mística, de la cual salió Cristo como milagroso perfume”. Podemos ver también como las Letanías Lauteranas (1587), en honor a la Santísima Virgen, ya traen el título de María Rosa Mística. Desde el año 1738, en la diócesis de Speyer en Alemania, en el Santuario de Rosenberg, se venera la milagrosa imagen de la “Rosa Mística”. En el pedestal que sostiene a la imagen están pintadas tres rosas: una blanca, una roja y una dorada y en el halo luminoso que la rodea, se destacan tanto a la derecha como a la izquierda, 13 rosas doradas; lo cual nos puede hacer pensar en que la Virgen es honrada cada 13 de Julio como María Rosa Mística; ¿coincidencia?. No, mas bien providencia. 


VIDA DE PIERINA GILLI (1911 - 1991), LA VIDENTE 

Nació en la villa de San Jorge, Montichiari, Italia, región de Brescia, el día 3 de agosto de 1911. Su padre, Pancracio Gilli era campesino y su madre, Rosa Bartoli, crió a sus 9 hijos en la pobreza y en el temor de Dios. La infancia de Pierina no tuvo ningún acontecimiento extraordinario. El primer gran sufrimiento de su vida le ocurrió a los 7 años de edad cuando su padre que, como soldado fue tomado prisionero durante la 1ª Guerra Mundial, regresa a la casa con la salud totalmente sacudida, para luego, en un corto lapso, morir en un hospital del área. Pierina vivió de 1918 hasta 1922 en el orfanato de las Siervas de la Caridad, donde, a los 8 años de edad, el 5 de agosto, ocasión en que su madre la consagra a la Madre del Cielo recibió su primera comunión. A los 11 años de edad, estando en 4º. grado de primaria básica, debe regresar para la casa a vivir con su mamá que había contraído nupcias nuevamente y sus nuevos hermanitos necesitaban de los cuidados de su hermana mayor. Cuando Pierina tiene 12 años la pobreza obliga a su familia a mudarse para una chozita dividiéndose la familia con otra. 

Fue en este tiempo que ella siente por vez primera el llamado a la vida religiosa. A los 16 años fue a trabajar a un establecimiento, atravesó varias crisis dominada por las vanidades, pero ayudada por los severos consejos del padre confesor, superó aquella crisis y decidió ser totalmente de Dios. A los 18 años fue a trabajar en el Asilo Comunal como asistente de los niños. Un buen joven le propuso casamiento pero ella sentía que el matrimonio no era su vocación, ella sentía que ÉL Señor la quería totalmente para si. Con 20 años de edad confirmó su vocación, entrando en el convento de las hermanas: Siervas de la Caridad. Sin embargo, contrajo pleuritis, impidiéndole ser postulante tuvo que salirse del convento. 

Encontró trabajo en el pueblo de Carpenédolo cuidando de los servicios de la casa parroquial del P. José Brochini, donde permaneció hasta los 26 años de edad. Luego pasó dos años como empleada en Brescia, en la Casa de la Salud de Villa Blanca. Con 29 años pasó a trabajar en el Hospital Civil de Desenzano del Garda, bajo el cuidado de las Siervas de la Caridad, donde permaneció por cuatro años con bastante tranquilidad. A los 32 años de edad, en abril de 1944, entra nuevamente como postulante en el convento de las hermanas: Siervas de la Caridad. Con 33 años de edad, en diciembre de 1944 (a los 7 meses de haber entrado) tórnase con una dolencia de gravedad. Esta vez es meningitis. Aquí comienza la primera fase de apariciones que va de 1944 a 1949. En este período de las apariciones la Virgen le dijo a Pierina : ”Vive de amor” . Esta es la misión que le encomendó, vivir del amor y para el amor. 

Los años siguientes fueron años de grandes provocaciones y sufrimientos. Es un largo período de espera de 1949 a 1960, hasta el regreso de María. El día 8 de agosto de 1951 fue recibida por Su Santidad, el Papa Pío XII. En el año 1960 se inicia el segundo período de las apariciones que van de 1960 a 1966. Durante el año 1966 Pierina visita por última vez Fontanelle, el lugar de las apariciones. Durante esta época ella regresa a vivir a Montichiari en la localidad (barriada) de Bosqueti donde cumple con fidelidad su misión entre los dolientes y necesitados. En el año 1968 comienza el tercer período de las apariciones que continua hasta el año 1991. En el 1971 la Virgen le dijo: “Pierina, tu misión... Oración y caridad, el amor en el perdón y exquisita caridad.” Estas palabras de Nuestra Señora confirman lo que Pierina vivió desde el inicio de las apariciones, amando al Señor, a la Virgen y a su prójimo. Ofreciendo toda su vida y oraciones por las vocaciones Sacerdotales y religiosas. El 12 de enero de 1991 Pierina Gilli 
regresa a la casa del Padre.

 ETAPA PREPARATORIA: 1944 A 1945 

Antes de las apariciones de la Virgen, Pierina recibió la gracia de ser visitada por la Santa Fundadora de la Congregación “Siervas de la Caridad” (en ese momento la Beata María Crucificada de la Rosa), en la cual había entrado como postulante. El día 17 de diciembre de 1944, (día de la fiesta de su santa fundadora), sintió que se abría la puerta y vio a esta religiosa que le preguntó : ”¿Cómo estás Pierina?”. A lo que ella respondió que le dolía mucho la cabeza. Ella entonces le dijo: “Este vasito (tenía en sus manos un vasito blanco), me lo dio una Señora para ungirte, el dolor de cabeza que tienes te continuará un poco todavía...tendrás que cargar una Cruz desnuda, luego sanarás” . 

Dicho esto le hizo señas de que se pusiera sobre su costado derecho, y le ungió la parte enferma en la espalda y la cabeza. Una “Señora” le dio el vasito blanco a Santa María Crucificada de la Rosa con aceite que tenía la propiedad de sanar. Esta Señora no es otra que la Virgen Santísima la cual entrega ese aceite sanador, que de manera especial ha sido una de las marcas de la presencia de la Virgen en sus múltiples manifestaciones a través de sus imágenes que han exudado aceite, el mismo aceite con el que se ungió a Pierina. Aceite sanador de María. Las apariciones de la que es hoy Santa María Crucificada de la Rosa, serán muy frecuentes a Pireina, trayéndole solaz y fortaleza en las tantas pruebas a las que tiene que verse expuesta a causa de las manifestaciones de la Virgen y de su mensaje. Entre el 23 y el 24 de Noviembre de 1945 en la Primera Aparición de la Virgen con las Espadas. 

Santa María Crucificada de la Rosa se aparece a Pierina y con ella se manifiesta por primera vez la Virgen en forma “transparente, vestida de color violeta y un velo blanco cubría su cabeza y bajaba hasta los pies. Tenía los brazos abiertos de manera que se podían ver tres espadas que estaban clavadas en su pecho a la altura del corazón. La santa le dijo a Pierina que aquella Señora era la Virgen la cual venía a pedirle oraciones, sacrificios y sufrimientos para reparar por los pecados de tres categorías de almas consagradas a Dios:
 a) Por aquellas almas religiosas que traicionan su vocación;
 b) Para reparar el pecado mortal de estas almas; 
c) Para reparar la traición de los Sacerdotes que se hacen indignos de su Sagrado Ministerio.

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA DE LA ROSA MÍSTICA


ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA 
DE LA ROSA MÍSTICA


Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos postramos delante de ti, implorando la misericordia de Dios. No por nuestros méritos, sino por la bondad de tu corazón maternal concédenos ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.
Dios te salve...

Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la Iglesia - del Cuerpo Místico de Cristo - Te pedimos concedas al mundo, rasgado por la discordia, la unidad y la paz y todas aquellas gracias que puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.

Dios te salve...

Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, haz que, alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con el celo apostólico el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama sobre nosotros tus gracias celestiales.

Dios te salve...

Dios te salve, Reina... Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros!

miércoles, 16 de julio de 2014

RECETA SECRETA DE LA FELICIDAD


Receta secreta de la felicidad


(Porciones para toda la familia... con el sabor de lo nuestro)

INGREDIENTES
1 kilogramo de recuerdos infantiles
2 tazas de sonrisas
2.5 kilogramos de esperanzas
100 gramos de ternura
5 latas de cariño
40 paquetes de alegría
1 pizca de locura
8 kilogramos de amor
5 kilogramos de paciencia


PREPARACIÓN
1.- Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan, Agregarle una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
2.- Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.
3.- Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pàrtalos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.
4.- Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida. Reserva.
5.- Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.
6.- Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
7.- Disfrútalas siempre con toda tu familia... con el sabor de lo nuestro.


**Consejo: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación para que esta receta te dure para siempre.**

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


“Oh, María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he recibido de Dios a través de tus manos.

Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.

El Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda seros fiel a tu Hijo y a Ti.

Que él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.

De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.

Oh Madre amabilísima, sosténme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los santos del Carmelo en el Reino de tu Hijo. Así sea.” 

Papa Pío XII

INVOQUEMOS LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


IMÁGENES DE LA VIRGEN DEL CARMEN










NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, ADVOCACIÓN MARIANA, 16 DE JULIO


Autor: . | Fuente: Corazones.org
Nuestra Señora del Carmen
Advocación Mariana, 16 de julio

Nuestra Señora del Carmen
Patrona de los marineros

Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y en el que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, dando origen con el correr del tiempo a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios. 

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción. 

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06: 
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración. 

La estrella del Mar y los Carmelitas 

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo. 

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar. 

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo 

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo. 

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron. 

España 
Entre los lugares en que se venera en España la Virgen de España como patrona está Beniaján, Murcia. Vea ahí mas imágenes. 

América 
Es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se venera hace más de 300 años. Es además venerada por muchos en todo el continente. 

domingo, 13 de julio de 2014

ORACIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA


ORACIÓN AL A DIVINA MISERICORDIA


¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu misericordia, Tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de la desdicha.

¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal! ¡Oh señor!, Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a Ti, Te lo imploramos: Adelante con Tu gracia y continúa aumentando Tu misericordia en nosotros, para que podamos, fielmente, cumplir Tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como hijos Tuyos, aguardemos la última venida (día que Tú solo sabes). Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad.

Porque Jesús es nuestra esperanza: Através de su Corazón misericordioso, como en el Reino de los Cielos.

SÚPLICA A LA VIRGEN MARÍA PARA SER UN BUEN CRISTIANO


SÚPLICA A LA VIRGEN MARÍA
PARA SER BUEN CRISTIANO
(San Efrén)

Santísima Señora, Madre de Dios; tú eres la más pura de alma y cuerpo, que vives más allá de toda pureza, de toda castidad, de toda virginidad; la única morada de toda la gracia del Espíritu Santo; que sobrepasas incomparablemente a las potencias espirituales en pureza, en santidad de alma y cuerpo; mírame culpable, impuro, manchado en el alma y en el cuerpo por los vicios de mi vida impura y llena de pecado; purifica mi espíritu de sus pasiones; santifica y encamina mis pensamientos errantes y ciegos; regula y dirige mis sentidos; líbrame de la detestable e infame tiranía de las inclinaciones y pasiones impuras; anula en mí el imperio de mi pecado; da la sabiduría y el discernimiento a mi espíritu en tinieblas, miserable, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas, y así, libre de las tinieblas del pecado, sea hallado digno de glorificarte, de cantarte libremente, verdadera madre de la verdadera Luz, Cristo Dios nuestro. Pues sólo con Él y por Él eres bendita y glorificada por toda criatura, invisible y visible, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

LA ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Autor: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org
En unión con las almas del Purgatorio
Rezar por ellas es un ida y vuelta, nosotros pedimos por ellas mientras que interceden por nosotros.

En unión con las almas del Purgatorio
¡Cuantos misterios esconde la Voluntad de Dios!. Y muchos de ellos sólo se nos revelarán cuando ya sea tarde para corregir nuestro rumbo, y no nos quede otra opción más que someternos a la Justicia de Dios. ¡Si pudiéramos hablar con las almas purgantes, cuantos consejos nos darían!. Ellas nos enseñarían que la diferencia más grande entre el infierno y el Purgatorio radica en que mientras en el fuego eterno las almas blasfeman y rechazan a Dios (llevando al infinito el rechazo y odio que tuvieron en vida), en el Purgatorio las almas buscan y desean a Dios. Y es ese el mayor castigo: no tener a Dios. Pero también es el mayor consuelo el saber que lo tendrán, luego de purificarse y ser almas dignas de estar en el Reino, en Su Presencia por toda la eternidad. 

Ellas nos dirían que no desperdiciemos la gracia de poder hacer que el sufrimiento sirva para evitar la purificación por la que ellas pasan, ya que mientras en vida las buenas obras, el amor y el dolor suman y preparan el alma, en el Purgatorio solo queda sufrir y esperar el momento de subir al Cielo. ¡Que desperdicio el nuestro!. Ellas nos ven malgastar nuestro día en banalidades que luego deberemos pagar, sometidos a la Justicia Perfecta de Dios. Y que nos dirían nuestros ángeles custodios, viendo que vamos camino al sufrimiento, como niños que irresponsablemente juegan al borde del precipicio, inconscientes del peligro que los acecha. Las almas purgantes y los ángeles son testigos de nuestros errores, y con enorme amor ruegan a Dios para que cambiemos nuestro rumbo y busquemos a Jesús, que lo deseemos con un corazón que reconoce que sólo Dios cuenta. 

Imaginen que inútil aparece para estas almas todo nuestro superficial mundo, nuestras preocupaciones, mientras tenemos tiempo y la oportunidad de mostrarle a Dios que podemos entrar a Su Reino por el camino del Amor Perfecto, esto es, por medio de la fe, la esperanza y la caridad. 

En el Purgatorio se ama, se ama sin limites, y se arrepiente el alma de tanta ceguera vivida en la vida terrenal. Ellas esperan el consuelo de María y de San Miguel, de los ángeles que acuden en su apoyo, recordándoles que después del sufrimiento tendrán la gloria de llegar al gozo infinito. Allí se pide oración: cuando ellos reciben el amor de los que aun estamos aquí hecho alabanza a Dios, no sólo se consuelan sino que acortan su sufrimiento. Y lo devuelven cuando llegan al Cielo, intercediendo por quienes los supieron ayudar a disminuir sus sufrimientos. 

¿Quieres hacer un buen negocio, el mejor de todos?. Une tu alma a las de las almas purgantes, ora por ellas, siente que estás unido a su dolor y las consuelas, mientras ellas adquieren la luminosidad que les permita subir a la Gloria. Verás entonces que los dolores de aquí adquieren un significado distinto, son un trampolín para el crecimiento del alma, te hacen sentirte unido a Dios, trabajando para El. Pocas obras son tan agradables a Jesús y María como la oración de quienes se unen espiritualmente a las almas purgantes. Es un ida y vuelta, un fluir de alabanzas que sube y baja, y que ayuda tanto a unos como a otros. 

Un día se escuchó, durante la segunda guerra mundial, una multitud aplaudiendo y aclamando en la iglesia de Santa María de la Gracia, en San Giovanni Rotondo. Pero a nadie se vio allí, por lo que los pocos que estaban presentes preguntaron a San Pío de Pietrelcina que había ocurrido. El les dijo: “he estado rezando durante muchos días por los soldados que mueren en el campo de batalla, y una multitud de ellos ha venido a agradecerme porque han salido del Purgatorio y han entrado al Cielo”. La oración de Pío, poderoso intercesor ante Dios, les había acortado el sufrimiento. 

Oremos por las almas purgantes, porque serán ellas las que intercederán por nosotros cuando tengamos que purificar nuestra alma. Y serán entonces ellas las que nos darán la bienvenida al Cielo, cuando Dios en Su Infinita Misericordia nos conceda esa Gracia. 

¡Trabajemos por ello, tenemos nuestra vida para lograrlo, ese es el sentido de nuestra presencia aquí!. 

sábado, 12 de julio de 2014

CON MI MADRE...

Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Con mi Madre
En tus manos de Madre dejo mis propósitos, para que los conviertas en realidades.
 
Con mi Madre
Con mi Madre

Vengo de estar con María.

Sencilla y cordialmente le he dicho:

En tus manos de Madre dejo mis propósitos,
para que los conviertas en realidades.
Dame el amor a Jesús,
la alegría de vivir,
el deseo de ayudar a mis hermanos.

Quítame la seriedad de esa cara ceñuda,
y alégrame con la paz y confianza en Dios.
También pongo en tus manos mi trabajo,
mi vida y mi muerte.

Vivir contigo es dulcísimo consuelo,
morir en tus brazos la más dulce muerte.
Quiero vivir junto a ti.
Quiero morir en tus brazos.


  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Mariano de Blas LC

    jueves, 10 de julio de 2014

    ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA SAGRADA FAMILIA



    Oración del Papa Francisco a la Sagrada Familia



    Jesús, María y José
    a ustedes, Santa Familia de Nazaret
    hoy les dirigimos la mirada
    con admiración y confianza,
    en ustedes contemplamos
    la belleza de la comunión en el verdadero amor;
    a ustedes le encomendamos todas nuestras familias,
    para que se renueven en ellas las maravillas de la gracia.

    Santa Familia de Nazaret,
    escuela atrayente del santo evangelio:
    enséñanos a imitar tus virtudes
    con una sabia disciplina espiritual,
    dónanos la mirada límpida
    en la que se reconoce la obra de la Providencia
    en las realidades cotidianas de la vida

    Santa Familia de Nazaret,
    custodios fieles del misterio de la salvación:
    hagan renacer en nosotros la estima por el silencio,
    convierte a nuestras familias en cenáculos de oración
    y transfórmalas en pequeñas Iglesias domésticas,
    renueva el deseo de la santidad,
    apoya la noble fatiga del trabajo, de la educación,
    de la escucha, de la comprensión recíproca y del perdón.

    Santa Familia de Nazaret,
    devuelve a nuestra sociedad la consciencia
    del carácter sagrado e inviolable de la familia,
    bien inestimable e insustituible.

    Cada familia sea habitación acogedora de bondad y de paz
    para los niños y para los ancianos,
    para quien está enfermo y solo,
    para quien es pobre y necesitado.
    Jesús, María y José
    les rezamos con confianza, y nos ponemos con alegría
    bajo vuestra protección.

    MEDITACIONES SOBRE EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN



    MEDITACIONES  SOBRE EL ESCAPULARIO
    DE LA VIRGEN DEL CARMEN


    I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta)


    II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia).


    III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible.

    CONFIANZA EN SU AMOR



    CONFIANZA EN SU AMOR



    Me tocó luchar muchísimo para lograr que Dios me diera al primero de mis dos hijos, y después de 4 años pude lograrlo sintiéndome la mujer más feliz del mundo. Cuando mi hijo tenía 2 años recién cumplidos, decidí realizarme una cirugía oftálmica para dejar de usar lentes de contacto; nunca imaginé que el corte que realizó la cirujana ocasionaría una hemorragia expulsiva que terminó con mi ojo y casi con mi vida. Me hundí en una depresión por meses; casi me cuesta mi familia; mi ojo quedó impresionantemente destruido, sentía vergüenza ver a mi hijo, esposo y a los padres de familia de la Estancia Infantil donde laboro, ellos no me habían conocido así, ¡qué vergüenza! ¡Tal vez podría asustar a los bebés!

    Me volví contra Dios; le pregunté miles de veces el porqué, para qué me había dado un hijo que jamás estaría orgulloso de su mamá. En el Kinder se burlarían de él, pues su mamá tenía un ojo azul y otro negro. Cambié mucho, sentía rencor con la vida, con todo y con todos; me costó muchísimo luchar para sobrevivir y salir adelante.

    Una noche, a los 2 meses de lo sucedido, mi hijo tuvo un grave accidente en su ojo derecho (el mismo ojo en el que yo sufrí el accidente); se encajó un palo para piñata, brincó de la cama y cayó con toda su fuerza sobre el palo y en su ojito; esa noche fue un caos total, localicé a mi actual médico tratante (excelente médico) a las 10:00 p.m. y después de un minucioso chequeo, me dio la triste noticia de que tenía que operarlo ya que su cornea había sufrido un grave daño.

    Me citó una semana después mientras le recetó medicamento para el dolor. 
    Durante la semana sentí que definitivamente Dios se había olvidado de mí, pero un día me armé de valor y con el corazón en la mano le pedí que me escuchara, que era importante lo que le diría; cerré mis ojos y le dije: "Señor mío, te pido, te suplico, te imploro que tomes el ojo que me queda, te lo ofrezco Señor, cerraré mis ojos y al abrirlos déjame ciega, toma el único ojo que me queda, pero sana a mi hijo. Contaré hasta 3 y Tú que todo lo puedes, ¡hazlo!" Y así lo hice; 1, 2, 3 ¡y nada! Yo seguía viendo.

    Mi fe se fue al suelo nuevamente; al pasar la semana acudimos a la cita con el médico y al revisar él a mi niño de nuevo, no sabía cuál ojo había sido el dañado, ya que ninguno tenía rastro de nada... ¡Ese fue mi Padre Celestial! 
    Comprendí que Dios sí me había tomado la palabra pero anticipadamente y este ojo que me dejó fue para poder ver a mis hijos crecer. 

    Sé que Dios Nuestro Señor es incondicional y no necesita intercambiar algo para darnos otro algo, pero comprenderlo de esta manera me ayudó a sanar mi corazón.

    Más tarde sin esperarlo, nació mi hija Estefanía. ¿Qué más le puedo pedir a la vida? Recientemente he pasado por otro momento muy duro de mi vida, me he sometido a una nueva cirugía oftálmica (con duración de 3 horas y media), para extraer mi órgano ocular e implantar una prótesis; no es fácil hacerse a la idea de traer un "plástico" con un ojo dibujado. He estado preparándome psicológicamente para esto, es muy difícil aceptar estas cosas de la vida, pero en fin, Dios sabe el porqué de ellas; deseo expresar que me siento plenamente agradecida con Él por darme toda la Fe y Confianza en su amor que es eterno y de su piedad y misericordia divina e infinita.

    Historia real de Nancy D. Sánchez

    ADORACIÓN EUCARÍSTICA DE JUAN PABLO II


    ADORACIÓN EUCARÍSTICA
    DE JUAN PABLO II

    Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

    «Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios» (Jn. 6,69).

    Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.

    Aumenta nuestra FE.
    Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.

    Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.

    Siguiéndote a ti, «camino, verdad y vida», queremos penetrar en el aparente «silencio» y «ausencia» de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo» (Mt. 17,5).

    Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.

    Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.

    Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives «siempre intercediendo por nosotros» (Heb. 7,25).

    Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.

    Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.

    Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.

    Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.

    Quisiéramos decir como San Pablo: «Mi vida es Cristo» (Flp. 1,21).

    Nuestra vida no tiene sentido sin ti.

    Queremos aprender a «estar con quien sabemos nos ama», porque «con tan buen amigo presente todo se puede sufrir». En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración «el amor es el que habla» (Sta. Teresa).

    Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.

    CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: «Quedaos aquí y velad conmigo» (Mt. 26,38).

    Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.

    El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos «gemidos inenarrables» (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.

    En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.

    Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o «misterio». Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el «misterio» de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.

    Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.

    Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.

    Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos. Amén.

    ORACIONES ANTE JESÚS EUCARÍSTICO


    ORACIONES ANTE JESÚS EUCARÍSTICO.

    Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdaderamente, real y substancialmente con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (1). Después de comulgar, procura tomar unos minutos, para dar gracias. Es un acto de fe hacia Jesús continuar un rato después de Misa dándole gracias por la Comunión recibida. Estas oraciones le ayudarán:

    Acto de fe
    ¡Señor mío Jesucristo!, creo que verdaderamente estás dentro de mí con tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y lo creo más firmemente que si lo viese con mis propios ojos.

    Acto de adoración
    ¡Oh, Jesús mío!, te adoro presente dentro de mí, y me uno a María Santísima, a los Ángeles y a los Santos para adorarte como te mereces.

    Acto de acción de gracias
    Te doy gracias, Jesús mío, de todo corazón, porque has venido a mi alma. Virgen Santísima, Ángel de mi guarda, Ángeles y Santos del Cielo, dad por mí gracias a Dios.

    miércoles, 9 de julio de 2014

    LA VIRGEN MARÍA ORANTE


    Virgen orante
    Vicente Taroncher Mora, Capuchino 


    No cabe duda que el verdadero modelo de oración para el cristiano es Jesús, el Hijo de Dios. Él permanecía unido al Padre y a Él acudía en las momentos más trascendentales de su misión salvadora. Se retiró al desierto al inicio de su vida pública. Y, deshecho en lágrimas y sudor de sangre, puso toda su confianza en el Padre ante el tremendo drama de su pasión. 

    El mismo Jesús recomienda a sus discípulos el espíritu y el ejercicio de la oración: "Vigilad y orad” (Mt 26, 41), “Es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer" (Lc 18, 1), "Pedid y recibiréis” (Mt 7, 7). 

    Sin perder de vista la perspectiva de Cristo, Pablo VI propone como modelo de oración para la Iglesia a María “la Virgen Orante". 

    Meditando y orando se encontraba María el día de la Anunciación. Mientras duró la embajada celestial, María reflexionaba y se preguntaba cual era el plan de Dios sobre Ella. Estaba absorta en Dios y dispuesta a cumplir su voluntad. Oraba intensamente. Y en medio de su oración concibió en su seno al Hijo del Altísimo por obra del Espíritu Santo. 

    Es más, la que engendró al Hijo de Dios estando en oración, también dio origen a la Iglesia naciente como Madre espiritual, estando en oración. "Los apóstoles perseveraban unánimes en la oración, juntamente con María la Madre de Jesús (Hchos 1, 14). Y en plena oración, por obra del Espíritu Santo nació la Iglesia. 

    Pero la oración por excelencia de María, que ha llegado hasta nosotros en el evangelio de San Lucas (Lc 1, 34-37) es el Magnificat que, como afirma Pablo VI, “al difundirse se ha convertido en la oración de toda la Iglesia de todos los tiempos". 

    De la oración de María el Papa resalta lo que pertenece a la esencia de la misma, esto es, sus expresiones de glorificación al Señor y su espíritu de humildad, de fe y de esperanza. Sin estas virtudes no puede haber verdadera oración. 

    A lo largo de su vida María acude a su Hijo, rogando por las necesidades de sus otros hijos. El ejemplo más claro es el de Caná de Galilea donde obtiene de Jesús que convierta el agua en vino, para socorrer las necesidades de unos recién casados. Y con sus ruegos logró que Jesús adelantase la hora de manifestarse al mundo como salvador y que sus discípulos creyeran en Él. Y lo más consolador para nosotros es que esa oración de intercesión la sigue ejerciendo desde el cielo, porque "Ella -como afirma Pablo VI- no ha abandonado su misión de intercesión y salvación". 

    El primer y principal fin de la oración, de nuestra oración, es, como diría San Francisco, “tributar toda alabanza, gloria, honor y bendición a Dios, sumo y total bien". Glorificar al Padre es lo que hacía Jesús en el abatimiento de su pasión (Jn 17, 1) Y esta es la actitud de María cuando recibe el saludo de santa Isabel: “mi alma glorifica al Señor...” 

    La humildad estaba en la base de la oración de María. “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (1 Pe 5, 5). Por eso “fijó sus ojos en la pequeñez de su esclava” (Lc 1, 47). La oración del humilde, como el publicano de la parábola, le justifica ante el Señor; mientras que el fariseo soberbio, que oraba junto al altar, merece el rechazo divino (Lc 18, 9). 

    La Iglesia es también, debe serlo, “Virgen orante”, comunidad de oración, que llena de fe y esperanza “cada día presenta al Padre las necesidades de sus hijos” y, como afirma el Vat. II, “alaba incesantemente al Señor e intercede por la salvación del mundo”. 
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