viernes, 13 de abril de 2018

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 13 ABRIL 2018

Lecturas de hoy Viernes de la 2ª semana de Pascua
Hoy, viernes, 13 de abril de 2018




Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,34-42):

EN aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a los apóstoles y dijo:
«Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. Hace algún tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dispersaron todos sus secuaces y todo acabó en nada.
Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y se disgregaron todos sus secuaces.
En el caso presente, os digo: no os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios».
Le dieron la razón y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús, y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena noticia acerca del Mesías Jesús.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 26,1.4.13-14

R/. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

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Lectura del santo evangelio según san Juan (6,1-15):

EN aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy viernes, 13 de abril de 2018
José M. Vegas cmf


El pan que ha bajado del cielo

Tras el ciclo del bautismo, por el que nos incorporamos a la comunidad de los discípulos del Resucitado, la Palabra de Dios se adentra en el ciclo de la eucaristía, como lugar privilegiado donde ver al Señor y encontrarse con él. El evangelista Juan, que no recoge en su Evangelio la institución de la Eucaristía, la presenta, en cambio, en el gran discurso del Pan de vida, que se va a prologar durante toda la tercera semana de Pascua.

Una situación de necesidad sirve como introducción a este discurso y sus consiguientes diálogos. Cerca ya de la Pascua (en alusión a la Pasión de Cristo), una multitud de discípulos se encuentran con Jesús en un lugar alejado, lo que plantea un problema logístico. ¿Cómo alimentar a una multitud en descampado? La situación evoca la situación de Israel en el desierto, milagrosamente alimentado por Dios con el maná. Jesús, nuevo Moisés, alimenta a la muchedumbre a partir de los escasos medios de que disponían. Jesús toma, bendice y reparte los panes, con una fórmula eucarística evidente. Jesús es superior a Moisés, porque este fue un mediador entre Dios y el pueblo, mientras que es Jesús mismo quien da de comer a la multitud.

El carácter eucarístico de la situación, que se irá revelando en los diálogos posteriores, no niega sino que se basa en el remedio de una necesidad física, de un hambre de pan. No se pueden separar demasiado radicalmente las necesidades materiales y las espirituales. La atención a las primeras es señal y testimonio de un espíritu nuevo. El que come el pan de la eucaristía no puede no abrir sus ojos con misericordia a las necesidades de los hambrientos (de tantas y diferentes hambres). La sabiduría de la fe pide actuar positivamente a favor de los necesitados. Va más allá de esa otra sabiduría humana, reconocida por Lucas en el fariseo Gamaliel, que con respeto a los insondables planes de Dios, se limita a abstenerse de hacer mal. 

Pero actuar y remediar estas hambres no es suficiente: el pan que Jesús distribuye, el nuevo y definitivo maná, está destinado a saciar también otras hambres más profundas y definitivas: el hambre de bien y de salvación, el hambre de verdad y de justicia, el hambre de Dios. No se puede reducir el mensaje cristiano a un discurso de solidaridad social o económica, aunque ésta sea también una exigencia  de la verdadera fe. Si se produce ese reduccionismo, es fácil caer en la tentación de “usar”, de manipular a Dios, para hacer de Él el talismán de nuestros deseos y nuestros planes, como aquella multitud que, viendo el signo poderoso de Jesús, quiso llevárselo y proclamarlo rey a la fuerza. Cuando hacemos así, en realidad ya estamos abandonado a Cristo, estamos rechazando su mensaje, el significado verdadero de sus signos, y lo forzamos a alejarse de nosotros, a quedarse solo, como se quedó sólo ante los que decidieron matarlo. 

Saludos cordiales.

José M. Vegas cmf.

JOVEN PAKISTANÍ QUE SE HIZO SELFIE VIRAL CON EL PAPA FRANCISCO, SERÁ SACERDOTE


Joven pakistaní que se hizo selfie viral con el Papa, será sacerdote
Redacción ACI Prensa
Foto: Facebook Daniel Bashir





Daniel Bashir es un joven pakistaní que representó a su país en las reuniones previas al sínodo de los jóvenes que tuvieron lugar en el Vaticano el pasado mes de marzo. Allí se hizo un selfie con el Papa Francisco que fue viral en las redes sociales.

Según afirmó el joven a AFP, el Papa le pidió que rezara a diario por la paz en Pakistán. En su breve encuentro durante las reuniones previas al Sínodo, Daniel obsequió al Papa con un chal estampado, tradicional de la provincia paquistaní de Sindh.

Pero este joven también fue protagonista de una curación sorprendente. “Decidí entregar mi vida al servicio de Dios porque Él me ha salvado”, explicó Daniel Bashir, de 26 años a Asia News.

Según cuenta, durante sus años de niñez, Daniel no podía hablar bien, un defecto que lo llevó a aislarse. Sin amigos y avergonzado por sus problemas de habla, se sentía enfadado.


Sin embargo, todo cambió en el año 2003 cuando entró junto a su madre en una iglesia. “Ante Cristo Eucaristía, me confié a Él para que me sanara. Y sin la ayuda de doctores, poco a poco comencé a hablar de nuevo”, explicó el joven.

Sus problemas con el habla venían de nacimiento. Según recuerda, se comunicaba con su madre a través de gestos. “Pero no tenía amigos, estaba totalmente desesperanzado. Me sentía avergonzado y dolido en mi corazón”, precisa.

El día que fue con su madre a la iglesia, Daniel escuchó a un sacerdote que explicaba cómo antes de Pentecostés los discípulos estaban solos junto con la Virgen María, y el Espíritu Santo descendió sobre ellos.

“Yo me sentía en esa misma situación: no tenía amigos, estaba solo y tenía miedo en mi corazón. Así que me dirigí a Cristo Eucaristía y le dije: ‘Yo soy un instrumento en tus manos. Por favor, úsame’. Desde ese día comencé a mejorar poco a poco. Fue un gran milagro en mi vida”.

Según explica a Asia News la llamada al sacerdocio la descubrió el 2 de diciembre de 2012 cuando tuvo que hablar ante más de 300 jóvenes y se dio cuenta de todo lo que había conseguido desde que su problema con el habla desapareció.


“Comencé a llorar porque sabía que había sido obra de Cristo. Sentí la gracia de Dios sobre mí y entendí que quería servirle y ser sacerdote. Mi familia apoyó mi decisión, a pesar de que me exigieron que terminara mis estudios primero. Ahora, gracias a Dios, soy médico y puedo ser sacerdote para servir a los enfermos”, recuerda.

Daniel es el responsable en Pakistán de Jesus Youth, movimiento de misioneros laicos. Y como misionero ha visitado numerosas ciudades de Pakistán, Tailandia, Sri Lanka y los Emiratos Árabes donde organizaba grupos de oración con la Biblia.

“En la Tierra tenemos tres tareas: conocer, amar y servir a Dios. Y es a través de la Biblia donde encontramos respuestas a nuestras preguntas”, apunta.   

A pesar de las dificultades que puede encontrar en la evangelización en un país mayormente musulmán como es Pakistán, Daniel asegura que “como católicos paquistaníes, debemos respetar el país y la religión oficial de la nación en la que vivimos. Debemos respetar las religiones de los demás y exigir respeto por la nuestra”.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 13 ABRIL

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
13 abril




Hay momentos de zozobra para los apóstoles; a veces parece que no se consigue fruto, incluso a veces se da un claro fracaso; esto siempre sucederá, cuando hayamos confiado en nuestras propias fuerzas; sin Jesús y su gracia, todo es ruido de hojas secas.

En cambio, al obrar en nombre de Jesús, ¡Cómo cambia el panorama! Con él se consigue hasta lo que parecía imposible.

Es, pues, cuestión de saber confiar en el Señor, actuar como él y con él y esperar el fruto, aunque quizá nosotros no lo podamos ver. Sé optimista en tu apostolado, pero no planees nunca nada, sin contar con el Señor Jesús.



P. Alfonso Milagro

BUENOS DÍAS




miércoles, 11 de abril de 2018

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 11 Y 12 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
11 abril



Los apóstoles dieron la vida por Jesús y eso fue su mejor testimonio; quizá tú no estés llamando a un martirio de sangre semejante al de los apóstoles; pero ciertamente estás llamado a entregar tu vida por el Evangelio, entregando tus esfuerzos, tu tiempo disponible, tu cansancio y tu descanso, tus preocupaciones y acciones apostólicas por la difusión del Evangelio.


P. Alfonso Milagro

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LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
12 abril

Los apóstoles habían pasado la noche trabajando y no pescaron nada; mucho moverse y poco fruto; cansados y desilusionados.

Con frecuencia se repite la secuencia evangélica: muchas palabras y pocas obras; cuando el Señor no ayuda  o cuando no se trabaja en su nombre y con su espíritu, poco o nada se consigue.

No es que el Señor no esté siempre dispuesto a ayudarnos; es que nosotros preferimos trabajar por nuestra cuenta, fiándonos de nosotros mismos, de nuestros talentos y cualidades y así sale todo y nos quedamos con las manos vacías.

Sólo si echamos las redes en nombre del Señor, sólo fiándonos de él, conseguiremos fruto. Cuando el Señor ayuda, se recoge en un momento lo que fue imposible durante años; éstas son las matemáticas de Dios, que debe aprender todo apóstol.




P. Alfonso Milagro

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 10 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
10 abril




Jesús vive hoy presente en medio de nosotros; nuestro único quehacer es tener el corazón abierto a la gracia.

Jesús quiere confirmar a sus apóstoles, para que ellos a su vez confirmen a los demás en la fe y por eso los entrego al mundo como testigos de su resurrección.

Los apóstoles son testigos de la aparición de Cristo y de que en Él se cumplieron todas las profecías. Los apóstoles recibieron como testigos la misión de predicar y mantener la verdad de su doctrina y de su misión y en verdad supieron ser testigos fieles, ya que todos ellos dieron su vida en testimonio de la verdad que predicaron. Los que ejercemos algún apostolado en la Iglesia hemos de ser también testigos de la verdad que predicamos y de la santidad de nuestra religión y hemos de ser testigos con el testimonio de nuestras obras y con el testimonio de nuestra muerte, si el Señor nos la exigiera en testimonio de la verdad.


P. Alfonso Milagro

BIENVENIDOS




lunes, 9 de abril de 2018

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 9 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
9 abril




Jesús ya resucitado se manifiesta a sus discípulos y los saluda con aquellas palabras que emplearía en todas las demás oportunidades en las que se apareciera: La paz esté con ustedes.

Los corazones de los apóstoles no son capaces de resistir tanta alegría ante la presencia del Maestro glorificado.

Jesús es condescendiente y trata de ayudar a los incrédulos, mostrándoles sus manos y sus pies aun comiendo con ellos; así los apóstoles se transforman y Jesús les hace entrega de sus poderes.

Doquiera que tú vayas, has de llevar la paz, ofrecer la paz; pero no podrás hacerlo si tú no vives en paz y vives la paz.



* P. Alfonso Milagro

ANDREA BOCELLI CANTARÁ A LA VIRGEN DE FÁTIMA POR LOS 100 AÑOS DE APARICIONES


Andrea Bocelli cantará a la Virgen de Fátima por los 100 años de apariciones
Redacción ACI Prensa
 Foto: Facebook Andrea Bocelli




El famoso tenor italiano Andrea Bocelli ofrecerá un recital gratuito en el Santuario de Fátima en Portugal, en acción de gracias por el centenario de las apariciones de la Virgen María ocurridas en 1917.

El recital será el próximo 13 de mayo, exactamente un año después de las celebraciones del centenario de las apariciones en las que el Papa Francisco declaró santos a Jacinta y Francisco Marto, dos de los tres videntes de las apariciones.

La diócesis de Leiría-Fátima informó que esta fecha estará marcada por la presentación de “uno de los cantantes más apreciados en todo el mundo” y que visitará el Santuario “para alegrar a los peregrinos con su música”.

En el recital, Bocelli interpretará doce cantos, entre los cuales están el Ave María de Fátima; el Ave María de Schubert y el Agnus Dei, entre otros.

No es la primera vez que el tenor canta en un santuario mariano. En el año 2016 le cantó a Nuestra Señora Aparecida, en Brasil, en el marco de los 300 años de la milagrosa imagen hallada en el Río Paraíba en 1717.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en ACI Digital

HOY CELEBRAMOS LA ANUNCIACIÓN, EL SÍ DE MARÍA


¡Hoy celebramos la Anunciación! El “Sí” de una mujer que cambió la historia
POR ABEL CAMASCA | ACI Prensa




 ¡Hoy celebramos la Anunciación! El “Sí” de una mujer que cambió la historia


Cada año la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación. Un día como hoy la historia de la humanidad cambió cuando María dio su “Sí” valiente a Dios, concibiendo desde aquel momento a Jesús y convirtiéndose en protectora del Niño que un día nacería y salvaría con amor al mundo.

“‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible’. María contestó: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y la dejó el ángel” (Lc. 1, 35 - 38).

La Solemnidad de la Anunciación se celebra nueve meses antes de la Navidad. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Ella estaba comprometida con José y ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios trajo inestabilidad.

Tanto así que el justo José decidió repudiarla en secreto para que los dos no tuvieran muchos problemas. María, además, era joven y pobre, pero confiaba en la Providencia de Dios.


Por lo tanto el Señor interviene y el ángel en sueños le habla a José, quien acepta el plan de Dios, obteniendo así el privilegio de ser padre de Jesús en la tierra y de formar la Sagrada Familia con María.

En el Evangelio de hoy (Lc. 1, 26-38) se aprecia el diálogo del mensajero de Dios con la Virgen. No fue una imposición sino una propuesta a la que María pudo haber dicho no. Pero la “bendita entre las mujeres” aceptó y se produjo el milagro de Encarnación del Hijo de Dios.

Desde aquel momento María tuvo en su vientre a Jesús, no a los tres meses o cuando el embrión tenía forma humana, sino desde el momento de la concepción. He aquí una razón más por la que la Iglesia defiende al bebé desde el primer instante de su vida.

IMÁGENES DE LA ANUNCIACIÓN A MARÍA




















MARÍA, UNA MISIÓN Y UNA RESPUESTA


María, una misión y una respuesta
La misión de María estaba en el pensamiento de Dios desde siempre, desde toda la eternidad.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Pa que te salves 




Muchas veces, escuchamos a personas que hablan de María, cómo si fuera alguien muy distinto a nosotros y por lo tanto, alguien a quien no se puede imitar porque está muy lejos de ser una persona como cualquiera de nosotros. Resulta ser todo lo contrario, a María la debemos imitar todos.

María era una persona, igual a cada uno de nosotros, no sabía que era una criatura excepcional y le costaba hacer las cosas, igual que a cualquiera. Y nosotros podemos encontrar en ella muchas cosas que imitar.

En muchos lugares del mundo su persona es tan ignorada que hay iglesias que no tienen ni una sola imagen de Ella.


La Iglesia nos enseña

María vivía en Nazaret, en Galilea, sus papás eran Ana y Joaquín. Su infancia transcurrió como la de cualquier otra niña, no hubo nada espectacular. Durante su niñez hacía todo lo que hace una niña.

María siempre escuchaba a sus padres. Ella aprendía las cosas de Dios por medio de ellos, sabía, porque sus papás se lo habían dicho, que el Mesías tenía que venir para salvar a los hombres. Así lo había prometido Dios a Adán y Eva después del pecado original. Que vendría un hombre que iba a vencer el pecado. María tenía mucha fe, lo estaba esperando, pero lo que no sabía era que Dios la había escogido a ella para ser la Madre del Mesías. Al llegar a ser una jovencita tomó la decisión de consagrar su vida a Dios, dedicarse por completo a Él.

La misión de María estaba en el pensamiento de Dios desde siempre, desde toda la eternidad, Él escogió a esta joven judía que vivía en Nazaret en Galilea, para que fuera la Madre de su Hijo. Escogió a “una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María”. (Lc 1, 26-27).

En aquella época, en el pueblo judío, estaba muy mal visto que una mujer no se casara. De ahí que María con sus quince años, ya estaba desposada con José, el carpintero. El estar desposada, significaba que estaba prometida, no que ya estaba casada. Pero, en el fondo de su corazón, su mayor anhelo era ponerse al servicio del Señor.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en el no. 490:
Que para ser Madre de Dios, María fue “dotada con dones a la medida de su misión”. Ella tenía que ser una criatura muy especial.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en el no. 492:
El Padre la “bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo” (Ef. 1, 3). Él la ha “elegido en él, antes de la creación del mundo por ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor” (Ef.1, 4). Podemos afirmar que María fue objeto de la predilección divina. Desde antes de nacer, Dios encontró en Ella un encanto o simpatía muy especial.


El Anuncio del Ángel

En el momento que se le presenta el Ángel Gabriel, ¿qué estaría haciendo María?. Podemos imaginar que se encontraba en un momento de intimidad con Dios. ¿Qué estaría pensando?, ¿cuáles serían sus sentimientos en esos precisos instantes?. ¿Dónde se encontraría?. Lo que sí sabemos es que desde ese momento la vida de esa jovencita cambió para siempre.

Muchos autores que describen este momento, nos presentan a María en oración o con un libro entre las manos. El Evangelio deja amplia libertad a nuestra imaginación. Solamente nos dice que Dios envía a su ángel y que éste se presenta a María.

No importa que estaba haciendo la Virgen. De repente... ¡Salve, llena de gracia!

Lucas nos narra esa visita del Ángel: “Al sexto mes fue enviado por Dios a una ciudad Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con hombre llamado José, de la casa de David, el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras y discurría que significaba ese saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”. (1, 26-33)


¿A qué la llama Dios?

Dios la está llamando en medio de su quehacer diario, en un día como otro cualquiera para darle un regalo, un don sin precio, un tesoro de más valor que cualquier otra cosa del mundo y más bello que nada. La estaba invitando a ser parte junto a Él en la obra de la salvación. Cuando menos se lo esperaba María, la invita a la misión más insospechada.

María oyó la invitación y en lo profundo de su alma sabía que venía de Dios. Sin embargo, también escuchó la voz del miedo, el temor a lo desconocido, a lo que iba a encontrar al otro lado de la montaña. No veía el camino para llegar allí, ignoraba lo que podía suceder.

Allí estaba María en su cuarto o donde fuera. ¿Intuyó quizás las implicaciones de su respuesta? Posiblemente no se daba cuenta de que en ese momento preciso, la historia de la salvación dependía de ella, pero algo alcanza a vislumbrar el plan maravilloso de Dios.

La joven siente miedo, no entiende lo que le dicen, el ángel le dice que no tema, que el Señor está con Ella. Estas palabras le bastan a María, pues confía plenamente en el Señor. María nunca fue una mujer pasiva, no era conformista, sino que era una mujer de acción. Por eso, duda y le pregunta al ángel ¿cómo puede ser esto, si yo no conozco varón?


Respuesta de María

Ante la respuesta del ángel, sin detenerse a pensar en el sufrimiento que le espera. Con un corazón grandísimo, lleno de amor, y segura que para Dios todo es posible, dice. “He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra”. Dio su consentimiento.

Ella no regateó el precio, no puso condiciones, ni fue a preguntar la opinión de los de su pueblo. Dice ¡Sí!. El llamado de Dios es demasiado hermoso como para andar escatimando sacrificios. María contempló el don, lo meditó, como siempre hacía, en su corazón enamorado y se entregó con entusiasmo al plan que Dios le propuso.

Al dar su sí, María acababa de confiar el volante de su vida a Dios. Comenzaba para ella un viaje maravilloso por tierras nunca vistas. Pero un viaje en el que no iba a contar con otra luz que la que Dios le da, la fe.

Con esta luz comprendió que el que la llamaba era Él, Dios. Y si Él la llamó, ¿qué podía temer? No hay obstáculo demasiado grande para Dios. Es cierto no conocía el camino, tampoco las piedras que la estarán esperando por el camino... pero ¿con tan buena compañía, que le podía suceder?

Después de decir el primer sí, de muchos que a lo largo de su vida tendría que decir, María llegó a la segunda etapa de su viaje: a partir de ahora se tratará de cumplir el plan de Dios en su vida tal como se le irá presentando a cada hora, a cada minuto. Siempre. Tarea difícil, sin duda, pero nada hay imposible para el que camina junto a Dios...

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en el no. 494:
María aceptó de todo corazón la voluntad divina de salvación y se entregó a sí misma por entero a la persona y a la obra de su Hijo, al Misterio de la Redención.

María pudo dar su sí por su obediencia a la fe. Durante toda su vida, su fe no vaciló. Nunca dejó de creer. Ella es un ejemplo para nosotros de fe.


¿Cuál fue la actitud de María después de que se marchó el ángel?

María siguió siendo la misma, no le dijo nada a nadie. Ella, siguió como si nada. Es más, emprendió el viaje para visitar a su prima Isabel y poderla ayudar. Otra vez, vemos como María no regatea en esfuerzos, no pensó en su estado, sólo pensó en ayudar y servir a su prima.

La Virgen es para cada hombre o mujer, el modelo más acabado de amor a Jesucristo, de dedicación a su servicio, de colaboración con su obra redentora. Y nuestra misión no es diferente. Es preciso tener la docilidad y entrega total de Ella para aceptar y vivir con todas sus consecuencias la misión para la que Jesucristo nos ha llamado.


¡Cuida tu fe!

Para cuidar nuestra fe hay que profundizar en ella. Conocerla lo mejor posible. De esta manera cuando alguien trate de meternos ideas que van contra ella, tendremos todas las armas para defendernos. En la medida que imitemos a María seremos capaces de ser firmes ante estas ideas.

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 9 ABRIL 2018 - LA ANUNCIACIÓN A MARÍA


Lecturas de hoy Anunciación del Señor
Hoy, lunes, 9 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (7,10-14;8,10):

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» 
Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.» 
Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 39,7-8a.8b-9.10.11

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, 
y, en cambio, me abriste el oído; 
no pides sacrificio expiatorio, 
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.

«Como está escrito en mi libro 
para hacer tu voluntad.» 
Dios mío, lo quiero, 
y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación 
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios: 
Señor, tú lo sabes. R/.

No me he guardado en el pecho tu defensa, 
he contado tu fidelidad y tu salvación, 
no he negado tu misericordia 
y tu lealtad ante la gran asamblea. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (10,4-10):

Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad."» Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni victimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.» Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios

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Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. 
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» 
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» 
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» 
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» 
Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy lunes, 9 de abril de 2018
José M. Vegas cmf
El Señor está con nosotros

Desplazada a esta fecha por la coincidencia del 25 de marzo con el Domingo de Ramos, celebramos hoy la solemnidad de la Anunciación. Contemplamos en esta fiesta la actitud permanente de Dios hacia la humanidad, y la actitud que el ser humano debería tener hacia Dios. Porque las palabras del Ángel a María expresan con transparencia cómo Dios nos mira y cómo se dirige a nosotros. Mientras que la reacción de María ante el anuncio del Ángel contrasta con fuerza con el modo en que los seres humanos nos relacionamos con Dios: ella nos enseña cómo debemos reaccionar, y en qué debemos cambiar de actitud.

Muchas son las imágenes falsas de Dios, incluso dentro de nuestra tradición cristiana, que inspiran temor, que nos hablan de un Dios juez, amenazador, castigador. En el encuentro de Gabriel con María descubrimos que nada de eso es así. No hay ni reproches, ni amenazas de castigos, sólo piropos, bendiciones, halagos, en sobreabundancia: “alégrate”, “agraciada” (“hermosa”), “el Señor está contigo”. Y si aún quedara algún resquicio para el temor, el Ángel insiste para disiparlo del todo: “no temas”, “la vida florece en ti, y con esa vida la salvación para muchos”… Sólo buenas noticias, sólo motivos para la alegría. Podría pensarse que esto es así porque Dios, por medio del Ángel, se dirige precisamente a María, un ser especial, distinto de todos nosotros. Pero en ella, en realidad, está representada la humanidad entera. Este encuentro lleno de luz es el culmen y la cima de un largo camino, en el que Dios ha buscado al hombre, ha preparado este momento. En María Dios pide permiso a la humanidad para entrar en nuestra historia y habitar entre nosotros. Ha sido un camino largo y tortuoso, precisamente porque el ser humano ha sido tantas veces incapaz de acoger la llamada de Dios, lo ha rehuido, se ha escondido, o ha pretendido, de múltiples formas, dominar y manipular a Dios.

Y aquí viene el contraste entre esas reacciones nuestras tan frecuentes y la actitud de María (prefigurada, eso sí, por la respuesta de fe de tantos patriarcas, profetas y justos). Ella, es, en primer lugar, la que vive en un lugar abierto, la que no se esconde. Es verdad que las palabras del Ángel la turban, y que no lo entiende todo de entrada, pero ella es la que acoge y confía. Por fin, María es la que, en vez de exigir o pedir, se ofrece y colabora. María, Inmaculada y llena de gracia, representa ese núcleo del ser humano no contaminado por el pecado, su capacidad para abrirse a la llamada de Dios, para acoger su palabra y ponerse a su disposición. Por eso, no vemos en ella un ser extraño y lejano: María de Nazaret es un ser humano, es de nuestra carne, de nuestro pueblo, habla en nuestro dialecto. De ahí que, en una profunda intuición del pueblo de Dios, casi cada lugar, región y nación cristiana la reclame como suya en esa multiplicación de advocaciones de la única María de Nazaret. Ella dijo sí por todos nosotros, para que el Señor pueda estar también con nosotros. Y nosotros, contemplándola hoy en esta escena, cumbre de la historia de la humanidad convertida en historia de salvación, podemos adoptar sus mismos actitudes, salir al lugar abierto, despejar el temor y la desconfianza, acoger la Palabra, llena de bendiciones y promesas, hacernos disponibles para que esa Palabra que salva pueda seguir encarnándose hoy en nuestro mundo.

Saludos cordiales,

José M. Vegas cmf

BUENOS DÍAS




domingo, 8 de abril de 2018

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 8 MARZO 2018 - DIVINA MISERICORDIA


Lecturas de hoy Domingo 2º de Pascua - Ciclo B
Hoy, domingo, 8 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4,32-35):

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 117,2-4.16ab-18.22-24

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. 
Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. 
Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos 
es ahora la piedra angular. 
Es el Señor quien lo ha hecho, 
ha sido un milagro patente. 
Éste es el día en que actuó el Señor: 
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación; 
Señor, danos prosperidad. 
Bendito el que viene en nombre del Señor, 
os bendecimos desde la casa del Señor; 
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

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Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (5,1-6):

Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

Palabra de Dios

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Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. 
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» 
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegria al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» 
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» 
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 
Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» 
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» 
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. 
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» 
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» 
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» 
Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» 
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy domingo, 8 de abril de 2018
 Fernando Torres cmf


Una comunidad creyente

      La fe se da siempre en el seno de una comunidad. No se reconoce a Jesús en la soledad sino en la relación con los hermanos y hermanas que forman la comunidad eclesial. Es la comunidad creyente la que va haciendo el camino de la fe, apoyándose unos a otros, poniendo en común las dudas y las dificultades, los hallazgos y las seguridades. Los creyentes se arriesgan a creer en común, lo que es siempre más complicado pero más gozoso que creer en soledad. En la relación fraterna, la confesión de la fe se convierte en compromiso público que he de verificar en mi conducta diaria delante de los demás. 

      Esta realidad tan fundamental para la Iglesia se refleja ve en las lecturas de este domingo. Los Hechos de los Apóstoles acentúan el aspecto de la puesta en común de todo por parte de la comunidad de creyentes. Los que formaban la Iglesia de aquellos primeros días lo tenían todo en común. En medio de la comunidad los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor. El testimonio era acogido y compartido. La fe era compartida y celebrada. La vida era también compartida en todas sus dimensiones. De forma que nadie pasaba necesidad. Todos se confortaban mutuamente en la fe y en todo lo necesario para vivir. 

      Pero eso no significa que aquella primera comunidad no tuviese problemas, que creer fuese fácil para ellos. Ni siquiera era sencillo para los mismos apóstoles. Le fe en la resurrección de Jesús no fue algo conseguido en un abrir y cerrar de ojos. Fue un proceso en el que los apóstoles y los demás discípulos fueron creciendo juntos. El Evangelio de hoy es testigo directo de esta realidad. Jesús se hace presente en medio de los discípulos, les habla al corazón, les confirma en la fe. Todos se sienten más seguros. Todos menos uno, que no estaba presente en el momento en que Jesús se apareció. Es Tomás. No es que dude. Simplemente quiere estar seguro de que de verdad es Jesús el que se aparece, de que no es un fantasma o una ilusión. No está dispuesto a entregar su vida por nada. Por eso quiere ver la señal de los clavos y meter su dedo en el agujero. Quiere estar seguro de seguir a Jesús y no a un fruto de su imaginación. Y lo vio y creyó. 

      Hoy se nos propone a nosotros, comunidad cristiana, encontrarnos con Jesús. No con el Jesús que nos imaginamos sino con el Jesús real de los Evangelios. Se nos impone leerlos con detalle. Para comprometernos a seguirle, porque está vivo, porque ha resucitado. Creer en su resurrección compromete nuestra vida de tal modo que nada puede seguir igual. Delante de los hermanos y hermanas nos comprometemos a vivir como cristianos, como sus discípulos, las 24 horas del día.



Para la reflexión

      Decir que Jesús ha resucitado, significa creer en la vida eterna, pero ¿tiene también alguna consecuencia para ésta? ¿Cómo puedo ser un signo de resurrección para los que viven conmigo, para mi familia o mi comunidad? ¿Me atrevo a comprometerme a ser cristiano delante de mi comunidad? 
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