viernes, 6 de noviembre de 2020

PAPA FRANCISCO BENDECIRÁ IMAGEN DE MARÍA DE LA MEDALLA MILAGROSA EN EL VATICANO



Papa Francisco bendecirá imagen de María de la Medalla Milagrosa en el Vaticano

Redacción ACI Prensa

 


El Papa Francisco bendecirá una imagen de la Virgen María de la Medalla Milagrosa el próximo 11 de noviembre en el Vaticano con motivo del 190 aniversario de la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré.

Según informan desde la Sala de Prensa del Vaticano, estarán presentes en esta ceremonia el superior general de la congregación de la Misión, el P. Tomaz Mavric y una pequeña delegación que organiza esta peregrinación.

La familia vicenciana explica que “en esta difícil situación que se vive en todo el mundo con motivo de la pandemia de COVID-19, en una sociedad fuertemente afectada por las tensiones ente continentes, los hijos espirituales de San Vicente de Paúl inician con una peregrinación mariana un recorrido de anuncio del amor misericordioso de Dios”.

En el comunicado también recuerdan que fue la noche entre el 18 y el 19 de julio de 1830 cuando Catalina Labouré, una joven Hija de la Caridad de San Vicente de Paul vio una aparición de la Virgen.

En el largo encuentro que mantuvo con la Virgen, ésta recordó a la Hija de la Caridad que “los tiempos son muy tristes. Las desgracias vendrán sobre Francia. El mundo entero será devastado por calamidades de todo tipo. Pero tú vienes al pie de este altar, aquí las gracias se esparcirán sobre todas las personas que las pidan con confianza y fervor ... Yo siempre te he cuidado ”.

El 27 de noviembre de 1830, Catalina Labouré vio por segunda vez a la Santísima Virgen con un pequeño globo terráqueo, que representaba a la humanidad, en sus manos; contempló su belleza y aceptó la misión de hacer acuñar una Medalla: "¡Las personas que la porten recibirán grandes gracias!".

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 6 DE NOVIEMBRE DEL 2020



Lecturas de hoy Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

Hoy, viernes, 6 de noviembre de 2020



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3,17–4,1):


Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mí corona, manteneos así, en el Señor, queridos.


Palabra de Dios

_________________________

Salmo

Sal 121,1-2.4-5


R/. Vamos alegres a la casa del Señor


¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R/.


Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David. R/.

______________________

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (16,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.»


Palabra del Señor


________________________________



Comentario al Evangelio de hoy viernes, 6 de noviembre de 2020

Fernando Torres cmf

 

      Siempre que leo o escucho esta parábola siento una gran desazón. Al primer golpe, me parece imposible que Jesús propusiese como modelo a un señor que es un ladrón y un estafador. Y que, sobre todo, ha quebrado la confianza que su amor y patrón había puesto en él. Porque fue ladrón antes de despedirle y más aún todavía en ese corto tiempo que medio entre el anuncio del despido y el despido efectivo. Desde el punto de vista de la justicia, de la honradez, de la moral social, las actitudes y acciones de este administrador son inadmisibles. 

      Pero, por otra parte, también siento una cierta admiración por él. El hombre había vivido sisando mucho tiempo. Dice el diccionario que “sisar” es “hurtar algo o a alguien mediante sisa, cuando se maneja dinero ajeno, especialmente en la compra diaria.” Y que la “sisa” es la “parte que se defrauda o se hurta, especialmente en la compra diaria de comestibles y otras cosas.” Es decir, el administrador llevaba toda vida “sisando”, defraudando a su amo. Pero no en la compra del pan o del arroz sino en cosas de mucha mayor importancia. Había convertido esa “sisa” en su forma de ganarse la vida. 

      El desastre viene cuando le pillan y, como consecuencia, le despiden. El problema es que se queda sin recursos. El salario que recibía lo pierde. Y pierde también el sobresueldo que era la sisa. Se queda sin nada. 

      Pues bien, le admiro porque en situación tan difícil y complicada, encuentra rápidamente una salida. No se queda de brazos cruzados, sentado en el suelo y llorando. Piensa y actúa rápidamente, antes de que su patrón se de cuenta de lo que está haciendo. Y se arregla el futuro. Ya no va a tener sueldo ni sobresueldo. Eso se ha terminado. Pero, al menos, va a tener a unos cuantos clientes de su patrón agradecidos a él y que, por el favor que les ha hecho, no dejarán que de con sus huesos en la calle. El administrador injusto y malo fue astuto. Y supo buscar una salida a una situación desesperada. 


      Creo que este es el punto central de la parábola en el que Jesús quiere que pongamos nuestra mirada. Jesús no quiere que ante las dificultades de la vida nos quedemos tirados en una esquina llorando. Nos urge a que actuemos, a que busquemos una salida. Cuando sabemos que nuestra vida, y lo que más queremos, está en juego, hay que salir adelante para defenderlo, para evitar que el desastre se lleve todo eso que hace que nuestra vida sea valiosa. 

      El administrador se preocupó de asegurarse el dinero para el futuro inmediato. Para él, el dinero era lo más importante. Quizá desde el punto de vista del Evangelio haya otros valores más importantes: la fraternidad, la misericordia, la familia, la dignidad de los hijos e hijas de Dios. Tenemos que ser astutos para defender todo eso que es lo más importante de nuestra vida. O quizá deberíamos pensar qué es lo verdaderamente valioso en nuestra vida, lo que nos gustaría defender a toda costa. 

HOY ES EL PRIMER VIERNES DEL MES DE NOVIEMBRE, DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 



PRIMER VIERNES DEL MES DE NOVIEMBRE
DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Breve Consideración
Jesús a su hija Margarita María de Alacoque: "Así herido como me ves, me han puesto varias almas, que me acaban de maltratar por una Comunión indigna: han hecho revivir todos los dolores de mi Pasión. !Y son almas escogidas! !Mira la herida que me infieren los de mi casa y de mi pueblo! Los otros, los extraños, se conforman con flagelarme, pero éstos !ay!, lastiman mi Corazón que no ha cesado de amarles un instante".







ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS POR MEDIO DE LA VIRGEN SANTÍSIMA

!Santísima Virgen, Madre de Dios y querida Madre y abogada nuestra! Tus hijos, unidos en un mismo sentimiento de cariño, nos arrojamos a tus plantas deseosos de renovar el propósito de servirte con la mayor fidelidad. Te suplicamos que nos consagres, como esclavos tuyos, al adorable Corazón de Jesús, con todo lo que somos, sin reservarnos cosa alguna, pues no queremos tener otra libertad que la de amarle, ni otra gloria que la de pertenecerle en calidad de siervos y víctimas de su amor.

!Oh María, esperanza nuestra! Haz que sintamos cuán poderosa eres con el Corazón de Jesús, y acredita tu valimiento cobijándonos en él, como en mansión perpetua. Ruégale que ejercite su dominio supremo en nuestras almas, reinando por amor a nuestros corazones, a fin de que nos consuma y transforme totalmente en sí. Sea Él nuestro tesoro, nuestra delicia, nuestro amor y nuestro Todo en todas las cosas, destruyendo y anonadando en nosotros todo lo que sea nuestro, y poniendo en su lugar todo lo que es suyo. Sea Él el sostén de nuestra incapacidad, la fuerza de nuestra flaqueza y la alegría de todas nuestras tristezas.

!Oh Sagrados Corazones de Jesús y de María! Remediad todas las miserias de los nuestros, suplid por todo lo que nos falta y consumid nuestras frialdades y tibiezas, ya que ciframos nuestra felicidad en vivir y morir como esclavos del adorable Corazón de Jesús y como siervos de la dulcísima Madre. Así sea.


(De Santa Margarita María de Alacoque)







PROMESA QUE SE CUMPLE ESTE MES

Undécima promesa:

Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre grabado en mi Corazón y jamás será borrado de el.


Agradezcamos al Salvador tan consoladora promesa, y pidámosle que nos haga acreedores a semejante predestinación, recitando las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús:



V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.
V: Cristo, ten piedad de nosotros.
R: Cristo, ten piedad de nosotros.
V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.
V: Cristo, óyenos.
R: Cristo, óyenos.
V: Cristo, escúchanos.
R: Cristo, escúchanos.
V: Dios, Padre celestial,
R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Hijo, Redentor del mundo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Espíritu Santo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Trinidad Santa, un solo Dios,
R: ten piedad de nosotros.

V: Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.
R: Ten piedad de nosotros.
V: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el
seno de la Virgen María, R/.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al
Verbo de Dios, R/.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, R/.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, R/.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, R/.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor, R/.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, R/.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, R/.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, R/.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, R/.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, R/.
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros
de la sabiduría y la ciencia, R/.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud
de la divinidad, R/.
Corazón de Jesús, en quién el Padre halló sus
complacencias, R/.
Corazón de Jesús, en cuya plenitud todos hemos recibido, R/.
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, R/.
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia, R/.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, R/.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, R/.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, R/.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, R/.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, R/.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, R/.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, R/.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, R/.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, R/.
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, R/.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren
y esperan, R/.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, R/.


V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: perdónanos, Señor.

V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: óyenos, Señor.

V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
R: ten piedad y misericordia de nosotros.

V: Jesús, manso y humilde de corazón,
R: haz nuestro corazón semejante al Tuyo.

V: Sagrado Corazón de Jesús,
R: en Vos confío.

V: Sagrado Corazón de María,
R: salvad el alma mía.

V: Jesús y María os quiero con toda mi alma,
R: salvad almas y salvad el alma mía.





UNA PALABRA DE MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE A SUS HERMANOS LOS ASOCIADOS:

"No os arredren las contradicciones en la obra de amor y sacrificio por el  Corazón de Jesús...  El mismo Salvador me ha asegurado que reinará a pesar de las oposiciones, y no obstante sus enemigos. !Oh, sí!, el infierno no podrá nada en contra de este último esfuerzo de Jesús. !Ánimo, pues, y apresuremos la victoria de su Sagrado Corazón!


Un Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores.





ACTO DE CONSAGRACIÓN
SE SOR MARÍA DEL DIVINO CORAZÓN

Amabilísimo Jesús, yo me consagro de nuevo y sin reserva a tu Divino Corazón. Te consagro mi cuerpo con todos sus sentidos, mi alma con todas sus potencias y mi ser todo entero. Te consagro mis pensamientos, palabras, obras, todos mis sufrimientos y trabajos, todas mis esperanzas, consuelos y alegrías. Especialmente te consagro mi pobre corazón para que no ame sino a Ti y se consuma como víctima en las llamas de tu amor. Acepta, !oh Corazón divino!, el deseo que tengo de consolarte y de pertenecerte para siempre. Toma de tal manera posesión de mí, que yo no tenga otra libertad que la de amarte, ni otra vida que sufrir y morir por Ti. Pongo en Ti toda mi confianza, una confianza sin límites, y espero de tu misericordia infinita perdón de todos mis pecados. Deposito en tus manos todos mis intereses, principalmente el de mi salvación eterna.

Prometo amarte y honrarte hasta el último momento de mi vida, y ayudado de tu divina gracia, prometo propagar con celo ardiente el culto de tu Sacratísimo Corazón. !Oh divino Corazón de Jesús!, dispón de mí como te agrade, no quiero más recompensa que tu mayor gloria y tu santo amor. Concédeme la gracia de hacer mi morada en tu Sacratísimo Corazón; allí es donde quiero pasar los días de mi vida y exhalar mi último suspiro.

Haz también de mi  corazón tu morada y el lugar de tu reposo, para quedarnos así íntimamente unidos, hasta que un día pueda yo alabarte, amarte y poseerte por toda la eternidad y cantar para siempre las misericordias de tu dulcísimo Corazón. Amén


Corazón Divino de Jesús, ten misericordia de nosotros (Tres veces)

Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros.

San José, Ruega por nosotros.

Santa Margarita María de Alacoque, ruega por nosotros.

FELIZ VIERNES!!!

 





 

jueves, 5 de noviembre de 2020

IMÁGENES DE ADVIENTO 2020

























 

PAPA FRANCISCO: LA MELANCOLÍA NEGATIVA ANTE LA MUERTE ES UN SENTIMIENTO ALEJADO DE LA FE

 



La melancolía negativa ante la muerte es un sentimiento alejado de la fe, advierte el Papa

Redacción ACI Prensa

 Foto: EWTN-ACI Prensa Photo/Daniel Ibáñez/Vatican Pool




El Papa Francisco afirmó que la “melancolía negativa” ante un ser querido fallecido que lleva a pensar que “todo termina con la muerte” es “un sentimiento alejado de la fe”.

Se trata de un sentimiento “que se añade al miedo humano de tener que morir” y del que, reconoció, “nadie puede decir que es completamente inmune”.

Por ello, “ante el enigma de la muerte”, invitó a todos, también a los creyentes, a “convertirse continuamente”.

El Pontífice expuso esta enseñanza este jueves 5 de noviembre durante la Misa en sufragio por los Cardenales y Obispos difuntos en el curso de este año, que presidió en el altar de la Cátedra de la basílica de San Pedro del Vaticano.

En su homilía, el Papa reflexionó sobre las palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”.

Francisco explicó que esa revelación de Cristo interpela a todos: “Estamos llamados a creer en la resurrección no como una especie de espejismo en el horizonte, sino como algo que está presente y nos involucra misteriosamente ya desde ahora”.

Sin embargo, esa fe en la resurrección no quita importancia al “desconcierto” humano que se experimenta ante la muerte. El mismo Cristo, recordó el Papa, ante la muerte de su amigo Lázaro, “no sólo no ocultó su sentimiento, sino que incluso se echó a llorar”.

El Santo Padre insistió en que “al rezar por los cardenales y obispos que han fallecido durante este último año, pedimos al Señor que nos ayude a considerar su parábola existencial de la manera correcta”.

“Le pedimos que disuelva esa melancolía negativa que a veces nos penetra, como si todo terminara con la muerte. Es un sentimiento alejado de la fe, que se añade al miedo humano de tener que morir, y del que nadie puede decir que es completamente inmune”.

Por esta razón, “ante el enigma de la muerte, incluso el creyente debe convertirse continuamente. Cada día estamos llamados a ir más allá de la imagen que instintivamente tenemos de la muerte como aniquilación total de una persona; a trascender lo evidente, los pensamientos sistemáticos y obvios, las opiniones comunes, a encomendarnos enteramente al Señor”.

“Recordemos, pues, con gratitud el testimonio de los cardenales y obispos difuntos que vivieron en la fidelidad a la voluntad divina; recemos por ellos, tratando de seguir su ejemplo”, concluyó el Papa Francisco su homilía. 

EL EVANGELIO DE HOY JUEVES 5 DE NOVIEMBRE DEL 2020

 


Lecturas de hoy Jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

Hoy, jueves, 5 de noviembre de 2020



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Fílipenses (3,3-8a):

Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más, circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.


Palabra de Dios



Salmo

Sal 104,2-3.4-5.6-7


R/. Que se alegren los que buscan al Señor


Cantadle al son de instrumentos,

hablad de sus maravillas;

gloriaos de su nombre santo,

que se alegren los que buscan al Señor. R/.


Recurrid al Señor y a su poder,

buscad continuamente su rostro.

Recordad las maravillas que hizo,

sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.


¡Estirpe de Abrahán, su siervo;

hijos de Jacob, su elegido!

El Señor es nuestro Dios,

él gobierna toda la tierra. R/.


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-10):


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.

Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»

Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»


Palabra del Señor





Comentario al Evangelio de hoy jueves, 5 de noviembre de 2020

Fernando Torres cmf

 


      El cielo es un lugar alegre. Y los que están allí están deseando que les demos razones para alegrarse más. Es la alegría del padre de la parábola del hijo pródigo. Y es la alegría de estas parábolas del texto evangélico de hoy. 


      Durante demasiado tiempo hemos convertido a la vivencia cristiana en algo triste. Se hablaba sobre todo del pecado. Lo más importante que tenía que hacer el cristiano era penitencia. Tenía que pagar por sus pecados, por sus errores. Porque había ofendido a Dios. Daba la impresión de que la entrega generosa de Cristo, de su vida entera culminada en su muerte, no era suficiente para tapar/ocultar/disimular la multitud de nuestros pecados. Dios se había sentido tan ofendido que, buscando un camino, un medio, para salvarnos, no había hallado otro mejor que entregar su hijo a la muerte, como reparación por nuestras faltas. Pero en la práctica parecía que eso no era suficiente. Y el cristiano debía andar toda su vida pagando por sus pecados, haciendo sacrificios y mortificaciones. Hasta el amor a los hermanos era entendido como una forma de penitencia. La duda sobre la propia salvación hacia de la vida del cristiano una especie de esfuerzo continuo e imposible por estar a bien con Dios, por estar, como se decía, en gracia de Dios. Había que estar atento porque el más mínimo desliz destruía esa gracia y dejaba al cristiano en situación de pecado. Convertimos la vida cristiana en una vida triste. Y en una triste vida. 


      Jesús nos invita a vivir de otra manera: en la alegría y el gozo de los que se saben salvados por gracia y por amor. Dios no está disgustado con nosotros. ¡Cómo podido llegar a pensar que somos tan importantes como para que nuestros actos ofendan a Dios! Es curioso ver cómo en el sacramento de la penitencia, en la confesión, muchísimos cristianos piensan que lo más importante, el centro del sacramento, es la lista de nuestros pecados. ¡Qué capacidad para colocarnos en el centro de todo! Hay que desviar la mirada. No somos el centro del universo. El centro es Dios y su amor. El centro de la vida cristiana es Dios Padre, que en Jesús nos manifiesta su amor, más allá de nuestras limitaciones y miserias y pobrezas. Eso es lo más importante de nuestra vida. Como dice Pablo en la primera lectura, “todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo”.


      Es importante vivir en la alegría, en el gozo, del que sabe que es amado y querido por Dios. Del que sabe que ese amor es compartido con todos los hermanos y hermanas del mundo. Del que sabe que en Dios la misericordia triunfa sobre el juicio, que nuestras miserias no le ofenden. Como mucho le apenan porque sabe lo que nos estamos perdiendo. En el cielo hay alegría por cada pecador que se convierte porque es uno más que vuelve a casa y que entra en el gozo de Dios. Se le acoge con los brazos abiertos y sin condiciones y se le invita a gozar de la vida, de la satisfacción y la alegría de saberse querido y amado y perdonado. 

FELIZ JUEVES!!!!

 





 

lunes, 2 de noviembre de 2020

LOS FIELES DIFUNTOS, 2 DE NOVIEMBRE



Los Fieles Difuntos

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre

su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios."

-San Agustín


"Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para

darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo."

- Santa Biblia


Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

El Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, es un texto de máxima autoridad para todos los católicos del mundo y dice cinco cosas acerca del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

La Santísima Virgen María3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio". Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: "¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?", y él le respondió: "Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él".

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.



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