miércoles, 15 de enero de 2014

TANTAS VECES, VIRGEN MARÍA ME HAS AUXILIADO


Tanta veces, María
Rafael Ángel Marañón


Tantas veces María me has auxiliado, 
Que siento la vergüenza, angustia y pena 
Del que torna de casa hostil y ajena 
Y volviendo a tu amor, llego turbado. 

Ignoran las estrellas cuando, helado, 
En las noches de oscuridad suprema 
Sin luna, sin lucero, mi gangrena 
Crecía con el furor de mi pecado 

Acudo una vez más a tu clemencia 
Y apelo a tu serena mansedumbre, 
Más grata cuanto más vil fue mi ausencia. 

Y sé que tu recibes mi dolencia; 
Que afable me convidas a tu lumbre 
Por que es inagotable tu paciencia. 

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN MARÍA



martes, 14 de enero de 2014

PENSAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO


REGALOS QUE NO TE CONVIENE RECIBIR

Hay regalos que no te conviene recibir

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.

Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unosdocumentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.

El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

- ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

- Por supuesto que no. -Contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido.

- Muy sencillo, -replicó el profesor-, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

- Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo.

Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

¿Qué escogiste tú?

LA FLOR DE LA ALEGRÍA

La flor de la alegría
Autor:  Padre Justo López Melús


Sólo encuentra la alegría y la felicidad el que la busca... para los demás. Según una leyenda india, había muchas flores en el jardín de la humanidad, pero faltaba la más hermosa, la flor de la alegría. Un día llegó al jardín un extranjero, vio a los hombres tristes y les dijo: «En la cumbre de la montaña hay una flor preciosa. El que la traiga y la plante en su jardín será feliz».

Desde entonces todos se decidieron a buscar la flor. El primero, el rey. Pero la corona le pesaba mucho y abandonó. Luego un guerrero, pero le pareció poca cosa y no la vio. Después un sabio, pero entre dudas y vacilaciones se desanimó. Y un día un niño se extravió y se encontró con la flor de la alegría. Con sus ojos limpios la distinguió y le cautivó. Y exclamó gozoso: «Llevaré esta florecita a mi madre y se alegrará». Y fue dichoso al ver la alegría de su madre.

¿QUÉ ES LA LECTIO DIVINA?

 Lectio Divina:
Un itinerario para leer
la Palabra en Pascua

La «lectio divina» es una manera de entrar en diálogo con el Dios que nos habla a través de su Palabra.
Podemos representar gráficamente el itinerario de la «lectio divina»
de esta manera:

LECTURA
¿Qué dice el texto?
• Leer el texto de manera atenta y respetuosa.
• Detenerse (estar-reposar) sobre el texto.
• Descubrir el mensaje de fe.

COMPROMISO
¿Qué camino de vida me invita a tomar?
• Ver la realidad con la mirada de Dios.
• Configuración con Cristo y vida en el Espíritu.
• Anuncio, compromiso y caridad.

MEDITACIÓN
¿Qué me dice el texto?
• Ponerse ante el espejo de la Palabra.
• Interiorizar.
• Ahondar en la propia vida.

ORACIÓN
¿Qué me hace decirle a Dios?
• Orar la Palabra: pido, alabo, agradezco, suplico…

CONTEMPLACIÓN
• Dios se me da a conocer con la experiencia
del corazón.
• Serenidad ante el misterio de Cristo.

ORIENTACIONES para leer la Biblia

1) Ambientar la lectura
La lectura del texto ha de ir precedida de un breve silencio o de una oración para pedir al Señor que nos abra el entendimiento y el corazón para acoger obedientemente su Palabra.
Los textos deben leerse despacio y sin prisas. No es una novela, ni un periódico, sino un texto muy importante para nosotros. Necesita que le demos tiempo, que la leamos una y otra vez para estar seguros de captar su mensaje.

2) Leer el texto en su contexto
La primera pregunta que debe guiar nuestra lectura es: ¿Qué experiencia de fe aparece recogida en este texto? Cuando leemos la Biblia buscamos precisamente eso: una experiencia creyente que nos ayude a entender la nuestra y a ampliar el horizonte de nuestra vivencia de la fe en una situación nueva. Para ello podemos acudir a recursos muy sencillos:

• Informarnos sobre aquella época: utilizar mapas, ambientar los textos
históricamente con ayuda de introducciones, comentarios, etc.
• Tener en cuenta que en la Biblia encontramos modos de hablar y de escribir distintos a los nuestros (parábolas, relatos de milagros, etc.).
• Recordar siempre que la Biblia es una palabra encarnada y que en ella hay
que distinguir entre el mensaje perenne y lo que era propio sólo de aquella
cultura (matanzas, violencia, discriminación de la mujer...). El mejor criterio para saber esto es leer todos los textos desde el mensaje y la vida de Jesús, que es el centro y la clave para leer toda la Biblia.

3) Leer para entender la vida
Después de esta primera lectura del texto es necesario exponer nuestra vida a la interpelación del mensaje que hemos descubierto. Nosotros no leemos la Biblia para saber más cosas sobre ella o por mera curiosidad. Leemos la Biblia para entender nuestra vida. En sus páginas no hay recetas, sino pistas fundamentales para orientar nuestra existencia. Esto supone:

• Tener una mirada penetrante sobre las cosas que pasan a nuestro alrededor: estar atentos a las cosas que nos pasan a nosotros y a la gente que nos rodea, a los signos de cada época.
• Estar dispuestos a dejarnos interpelar por el texto y por el mensaje que se nos desvela.

4) Lectura orante
La Biblia debe ser leída en el espíritu con el que ha sido escrita. A través de ella Dios nos habla, y para escucharle tenemos que estar en la misma sintonía. Esto significa que la lectura debe hacerse en un clima de oración, lo cual nos exige:

• Abrir sinceramente el corazón para acoger lo que Dios nos dice a través
de su Palabra.
• Responder a Dios a través de la súplica, la acción de gracias... completando así el diálogo que él mismo comienza. Porque escuchamos a Dios cuando leemos su Palabra y le hablamos cuando le dirigimos nuestra oración.

5) Lectura comunitaria
Es muy importante que la lectura personal se complemente con la comunitaria.
En la lectura comunitaria se ponen en juego los diversos carismas y sensibilidades para descubrir con más plenitud el mensaje de la Palabra de Dios, porque las diversas aportaciones hechas desde diversas experiencias de vida desvelan la riqueza de la Escritura con mayor claridad que la lectura individual. La lectura litúrgica es la mejor expresión de esta dimensión comunitaria.


6) Lectura comprometida

La lectura de la Biblia tiene como meta la vida. Cuando nos acercamos a leer la Biblia, llevamos nuestra vida y la vida de quienes nos rodean. Al descubrir su mensaje y dejarnos interpelar por él, descubrimos que la Palabra de Dios nos ofrece un impulso para la vida, un camino de conversión. Normalmente, cuando nuestra lectura de la Biblia no desemboca en el compromiso, cada vez nos resulta más difícil de entender lo que leemos.

LA VIDA ES UN SOPLO


LA VIDA ES UN SOPLO...

Se dice que todo pasa, es verdad. Pero ¿te parece que todo pasa del todo? Yo creo que no.

Es verdad que todo pasa y que todos pasamos; pero nosotros, al menos, no pasamos del todo; hay algo que queda detrás de nosotros, como un rastro, como una semilla, como un germen, que a su debido tiempo deberá desarrollarse.

El poeta Núñez de Arce cantó que:

“¿Qué es nuestra vida?
El sueño de un momento;
onda que pasa, sombra que se aleja;
ave tímida y muda, que no deja
ni el rastro de sus alas en el viento.”

¿Y las buenas obras? ¿Y las malas obras? ¿No dejan rastros que perduran? ¿Te satisface vivir unos pocos años y luego pasar al vacío infinito y al total olvido? No creo que ningún corazón humano quede satisfecho con esa perspectiva.

“Recuerda que mi vida es un soplo” (Job 7, 7) Es una necedad poner la meta en esta vida, que es pasajera, que no es la definitiva, que ha de ser superada por aquella que es la verdadera Vida.

El caminante no se fija tanto en el camino, cuanto en el término al que debe arribar; tu camino es esta vida. Tu meta, la eternidad.


(Alfonso Milagro. Los cinco minutos de Dios. Editorial Claretiana.)

BENDICIÓN

Bendición

Transformó mi vida hoy pidiendo a Dios que me bendiga!

A veces tenemos la impresión de que pedirle a Dios que nos bendiga, sería un acto egoísta. Así que expresamos: "Que Dios te bendiga; o Señor bendice estos alimentos." Sin embargo, no muy a menudo decimos: "Señor bendíceme". El pedir a Dios que nos bendiga sin poner un específico no es un acto egoísta en virtud de que Dios, va a decidir cómo nos va a bendecir y no nosotros. Le has pedido a Dios que te bendiga hoy?

Le doy un giro al día de hoy pidiéndole a Dios que me bendiga. Reconozco que es un hecho verdadero: una vida de bendición esta a mi alcance, mas debo pedir e implorar a Dios para recibir (Mateo 7:8) porque todo el que pide recibe!




"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se abrirá." Mateo 7:7

¿QUÉ ES ORAR?

¿Qué es Orar?

Orar es entrar en sintonía con Dios. Hay muchas maneras de hacerlo, y no se puede decir que ésta es mejor que aquélla.

Hay oraciones individuales y comunitarias, basadas en fórmulas hechas y espontáneas, cantadas y recitadas. Los salmos, por ejemplo, son oraciones poéticas, de las que casi un centenar expresan lamentación y/o denuncia y otras cincuenta, alabanza.
No hay que caer en el fariseísmo de creer que mi oración es mejor que la de los otros, como el caso de aquel fariseo frente al publicano (Lucas 18,9-14).

Los occidentales tenemos dificultad para orar debido a nuestro racionalismo. En general, quedamos en el umbral de la puerta, entregados a la oración que se apoya en los sentidos (música, danza, mirar vitrales o paisajes, etc.) o en la razón (fórmulas, lecturas, reflexiones, etc.).

Orar es estar en relación de amor. Como sucede en una pareja, hay niveles de profundización entre el fiel y Dios. Jesús sugirió no multiplicar las palabras. Dios conoce nuestros anhelos y necesidades.
Unos oran como si Dios fuera sordo y distraído. Otros se parecen a esa tía que llama y habla tanto, tanto, que mi madre suelta el teléfono, sirve la comida y regresa, sin que su ausencia haya sido percibida.

El mismo Jesús, según cuenta el evangelio, prefería retirarse a lugares solitarios para entrar en oración. “Jesús se retiró a la montaña para orar. Y pasó toda la noche en oración a Dios” (Lucas 6,12).
En la oración es necesario entregarse a Dios. Dejar que él ore en nosotros. Si tenemos resistencia a la oración es porque muchas veces tememos las exigencias de conversión que ella encierra.

Ponerse ante Dios es ponerse ante uno mismo. Como en un espejo, al orar vemos nuestro verdadero perfil -las dobleces del egoísmo realzadas, congojas acumuladas, envidia enraizada, apegos anquilosados… De ahí la tendencia a no orar o a hacer oraciones que no lleguen a mostrar el reverso de nuestra subjetividad.
Los místicos, maestros de oración, sugieren que aprendamos a meditar. Vaciar la mente de todas las fantasías e ideas, y dejar fluir el soplo del Espíritu en el silencio del corazón. Es un ejercicio cuyo método enseña la literatura mística.

Pero es necesario, como Jesús, reservar tiempo para ello. Así como la relación de una pareja se enfría si no hay momentos de intimidad, del mismo modo la fe se debilita si no nos recogemos en oración.

Oramos para aprender a amar como Jesús amaba. Sólo la fuerza del Espíritu ensancha el corazón. Por lo tanto, una vida de oración obtiene garantía no por los momentos que nos entregamos a ella, sino por los frutos en la vida cotidiana: los valores reseñados como bienaventu-ranzas en el sermón del monte (Mateo 5,1-12). O sea, pureza de corazón, desprendimiento, hambre de justicia, compasión, fortaleza en las persecuciones, etc.

Quien ora trata de actuar como Jesús actuaría. Sin temer los conflictos derivados de actitudes que contradicen los antivalores de la sociedad consumista e individualista en que vivimos.
Orar es dejarse amar por Dios. Es dejar que el silencio de Dios resuene en nuestro espíritu. Es permitirle que él haga su morada en nosotros.

Orar es cuestionarse a sí mismo. Centrado en Dios, el orante se descentra de los otros, e imprime a su vida la felicidad de amar porque se sabe amado.
Parafraseando a Job, antes de orar se conoce a Dios por “oírle hablar”, después, por experimentarlo. Eso llevó a Jung a exclamar: “Yo no creo. Yo soy”.


Frei Betto

lunes, 13 de enero de 2014

JACULATORIA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA


JACULATORIA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA

Sagrado Corazón de Jesús, yo me doy a ti por María.

HOY VOY A APRENDER A SER FELIZ

Hoy voy aprender a ser feliz

Voy a amar a las personas por lo que son, seres humanos como yo, no por los malos momentos que me han hecho pasar los voy a odiar, al contrario agradeceré esos momentos de dolor porque gracias a ellos aprendí a madurar y por eso los voy a amar.

Voy a sonreír ante las situaciones difíciles y ante aquellos que me lleguen a lastimar, en vez de darles una mala palabra o maldición, les daré una sonrisa llena de bendición desde lo más profundo de mi corazón.

Para ser feliz también debo pensar que no siempre estarán conmigo las personas a las que amo, por eso cuando no esten a mi lado recordaré todos los bellos y felices momentos que pasamos juntos y eso me hará sonreír.
Y lo más importante, pondré absolutamente toda mi confianza en Dios, él conoce mi condición y sabe lo que es mejor para mi, y sé perfectamente  que me ayudará a ser feliz.

Espero que tu también logres ser feliz no solo hoy, sino siempre.

JAMÁS OLVIDES


Jamás olvides...
Que tu presencia es un regalo para el mundo,
que eres una persona única y diferente a todas las demás.
Que tu vida puede ser lo que tu quieres que sea -
Vívela un día a la vez.

Cuenta tus bendiciones, no tus problemas,
y verás cómo irás saliendo adelante.
Hay tantas respuestas dentro de ti,
Comprende, sé valiente, sé fuerte.

No te impongas límites,
tus sueños están esperando hacerse realidad.
No dejes tus decisiones importantes al azar -
esfuérzate por llegar a la cima, a tu meta, y a tu premio.

Nada hace perder más energía que las preocupaciones -
Mientras más tiempo llevas un problema, más pesado se vuelve.
No te tomes las cosas demasiado en serio -
Vive la vida con serenidad, no con lamentaciones.

Recuerda que un poco de amor puede durar mucho tiempo -
Recuerda que bastante amor puede durar para siempre.
Recuerda que la amistad es una sabia inversión,
Los tesoros de la vida son las personas... cuando están juntas.

Que tengas salud, y esperanza, y felicidad,
Tómate el tiempo para pedir un deseo a una estrella.
Y no te olvides, ni por un día...
¡Lo especial que TÚ eres!

(Desconozco Autor)

A VECES, ES MEJOR



A veces, es mejor...

Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo sucede en nuestras vidas que encontramos difícil de aceptar, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas. Si lo hay, debemos hacer lo que podamos para que todo esté de nuevo bien. Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los "qué hubiera pasado si" y los "por qué", quizás aprendamos una lección valiosa. Y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia. Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pido haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.


Bárbara Cage

ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Oración para las almas 
del purgatorio

Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas animas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. 
Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amen.

El Señor le dijo a Sta. Gertrudis que cada vez que rezara esta oración, pudiese librar 1000 almas del purgatorio.

IMÁGENES DE SANTA BERNARDITA DE LOURDES












ORACIÓN A SANTA BERNARDITA, VIDENTE DE LA VIRGEN DE LOURDES


ES EL GRAN TIEMPO DE LA MISERICORDIA

Autor: Papa Francisco | Fuente: es.radiovaticana.va
¡Este es el gran tiempo de la misericordia!
Seguir a Cristo en la vía de la fe y de la caridad, la vía trazada por nuestro Bautismo
 
¡Este es el gran tiempo de la misericordia!
¡Este es el gran tiempo de la misericordia!
Queridos hermanos y hermanas,

hoy es la fiesta del Bautismo del Señor, y esta mañana he bautizado a treinta y dos recién nacidos. Agradezco con ustedes al Señor por estas criaturas y por cada nueva vida. Cada niño que nace es un don de alegría y esperanza, y cada niño que es bautizado es un prodigio de la fe y una fiesta para la familia de Dios.

La página del Evangelio de hoy subraya que cuando Jesús recibió el bautismo de Juan en el río Jordán, "se abrieron para Él los cielos" (Mt 3,16). Esto realiza las profecías. De hecho, hay un invocación que la liturgia nos hace repetir en el tiempo de Adviento: "¡Si tú abrieras el cielo y descendieras!" (Is 63,19). Si los cielos quedan cerrados, nuestro horizonte en esta vida terrena es oscuro, sin esperanza. En cambio, celebrando la Navidad, la fe, una vez más, nos ha dado la certeza de que los cielos se han abierto con la venida de Jesús. Y en el día del Bautismo de Cristo todavía contemplamos los cielos abiertos.

La manifestación del Hijo de Dios en la tierra marca el comienzo del gran tiempo de la misericordia, después que el pecado había cerrado los cielos, elevando como una barrera entre el ser humano y su Creador. ¡Con el nacimiento de Jesús los cielos se abren! Dios nos dá en Cristo la garantía de un amor indestructible. Desde cuando el Verbo es hizo carne es pues posible ver los cielos abiertos. Ha sido posible para los pastores de Belén, para los Magos de Oriente, para el Bautista, para los Apóstoles de Jesús, para San Esteban, el primer mártir, que exclamó: "¡Contemplo los cielos abiertos!" (At 7,56). Y es posible también para cada uno de nosotros, si nos dejamos invadir por el amor de Dios, que nos es donado la primera vez en el Bautismo, por medio del Espíritu Santo.

¡Dejémonos invadir por el amor de Dios! ¡Este el gran tiempo de la misericordia! ¡No nos olvidemos!

Cuando Jesús recibió el Bautismo de penitencia de Juan el Bautista, solidarizando con el pueblo penitente – Él sin pecado y sin necesidad de conversión - Dios Padre hizo sentir su voz en el cielo: "¡Éste es mi Hijo amado en quien me complazco!" (v 17). Jesús recibe la aprobación del Padre celeste, que ha lo enviado justamente para que acepte compartir nuestra condición, nuestra pobreza. Compartir es el verdadero modo de amar. Jesús no se separa de nosotros, nos considera hermanos y comparte con nosotros. Y así nos hace hijos, junto con Él, de Dios Padre. Ésta es la revelación y la fuente del verdadero amor. Y este es el gran tiempo de la misericordia.

¿No les parece que en nuestro tiempo haya necesidad de un suplemento de comunión fraterna y de amor? ¿No les parece que todos tenemos necesidad de un suplemento de caridad? No aquella que se conforma de la ayuda improvisada que no involucra, no pone en juego, sino de aquella caridad que comparte, que se hace cargo del malestar y del sufrimiento del hermano. ¡Cuál sabor adquiere la vida, cuando se deja inundar por el amor de Dios!

Pidamos a la Virgen Santa que nos sostenga con su intercesión en nuestro compromiso de seguir a Cristo en la vía de la fe y de la caridad, la vía trazada por nuestro Bautismo. 

domingo, 12 de enero de 2014

VERSE EN EL ESPEJO


Verse en el espejo

Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.

Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".

El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, estás mirando un espejo".

Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer  y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas es más fácil negarlas que reconocerlas, por eso es necesario hacer a un lado el orgullo pues solo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.

El que encubre sus faltas no prosperará, más el que las admite y se 
aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13

SUFRIR SONRIENDO



Autor: Antonio Aldrette | Fuente: Buenas Noticias
Sufrir sonriendo
Afrontar el dolor con alegría


Hace unos días salieron a la luz pública algunos textos del diario de Madre Teresa de Calcuta. Todos los medios se hicieron eco de la noticia: Madre Teresa vivió en el ansia y la dolor los últimos 50 años de su vida. Una noche oscura de su alma, en la que ya no percibía sensiblemente la presencia de Dios.

¡Es impresionante!, cuando lo leí no podía creerlo, lo tuve que leer dos veces: ¡50 años son más de la mitad de su vida! −murió a los 87−. Es decir, Madre Teresa ya vivía en un intenso sufrimiento interior cuando fundó su congregación de las Misioneras de la Caridad. Todavía más impresionante es el hecho de que nunca se le vio en el rostro ni una sola pizca de dolor, ni una sola queja. Por el contrario: siempre una sonrisa en los labios, una mirada sosegada y serena para todos. Sólo verla transmitía, como por irradiación, una inmensa paz.

Este ejemplo de Madre Teresa me hizo pensar en aquello que Franco Richo quiso expresar cuando escribió «Sufrir llorando es humano; sufrir callando es heroico; pero sufrir sonriendo es glorioso». He de confesar que por mucho tiempo yo había pensado que llorar, dejar escapar una queja, desesperarse o ¡hacer lo que sea!, con tal de no callar, era la única manera de afrontar los sufrimientos de la vida.

Siempre me había parecido que callar ante el dolor era una especie de cobardía, camuflada de resignación. Esa resignación a la que siempre le tuve “alergia”, precisamente porque me parecía indigna de alguien que se precie de ser humano. Una resignación que no es auténtica, que no habla de virtud sino que, más bien, se disfraza de virtud siendo en realidad mero temor. Ya lo decía Martín Descalzo: «Yo puedo aceptar esa resignación, que es aceptación serena del dolor y de los hechos, pero me repugna cualquier resignación que amortigüe las ansias de vivir y de mejorar» y añadiría yo que, este segundo tipo de “resignación” –entre comillas–, ni siquiera se puede llamar resignación.

Pero quizás el heroísmo se sitúe más allá del simple “no-quedarse-callado” ante el dolor. Acaso esté justamente en aquellos niveles en los que se alcanza tal grado de dominio que los sufrimientos no logran afectarnos en lo más íntimo de nuestro ser. Sufrimos sin que se note que sufrimos. Un “sufrir-callando” o mejor todavía un “sufrir- sonriendo”. No hablo de masoquismo, hablo de amor heroico.

Acontecimientos come este de Madre Teresa y el rumiar la frase de Richo me hicieron caer en la cuenta de que tenía que existir esta forma más elevada de hacer frente las congojas cotidianas. Ese nivel en el cual el callar o el sonreír ante las dificultades dejan de ser cobardía para transformarse en auténticas piezas de heroísmo. Callar no es fruto del miedo sino del amor. Sonreír no es fruto del nerviosismo o la angustia, sino muestra de felicidad interior. Esto es lo que hace que los 50 años de sufrimiento íntimo en Madre Teresa, llevados con alegría y dignidad, revelen todavía más hermosa y valiente su entrega a los demás −a los más pobres de los pobres−.

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS


PENSAMIENTO MARIANO 26



PENSAMIENTO MARIANO


Mamá María quiero regalarte una flor para darte gracias...
Por acompañarnos y guiarnos en cada decisión que hemos tomado.
Por acudir a lado de tus hijos que claman por ti y por tu hijo amado Jesús!!

Bendita eres princesa celestial, bendita eres por siempre!!!!

PENSAMIENTO MARIANO 25


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Asístenos Señor con el don de la fortaleza del Espíritu Santo, que purifique benignamente nuestros corazones, y los preserve de toda maldad. Por nuestro Señor Jesucristo. Así sea

P. Florentín Brusa cmf

sábado, 11 de enero de 2014

PENSAMIENTO MARIANO 24



PENSAMIENTO MARIANO

Honra, reverencia y respeta con especial amor a la sagrada y gloriosa Virgen María, porque es Madre de nuestro Padre soberano y, por consiguiente, nuestra gran Madre. Recurramos, pues, a ella, y como hijuelos suyos echémonos en su regazo en todo tiempo y ocurrencia, con firmisima confianza; invoquemos a esta dulce Madre, imploremos su amor maternal, procuremos imitar sus virtudes y tengamos un afecto verdaderamente filial con esta Señora.

San Francisco de Sales
Introd. a la vida devota, II, 16

BENDITA SEA TU PUREZA



BENDITA SEA TU PUREZA

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.

VIRGEN MARÍA, DULZURA DE LOS ÁNGELES



VIRGEN MARÍA, DULZURA DE LOS ÁNGELES
(de la liturgia bizantina)

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos, 
abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor, protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro, que ha contenido a la Trinidad excelsa; en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra, Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos; tú eres nuestra defensa ante Dios. Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos. Manda a tus siervos el socorro del cielo.

SEIS CLAVES DE LA SERENIDAD



Seis claves de la serenidad
Autor: Gonzalo Gallo González


Oprimido por múltiples presiones te preguntas: ¿Cómo hago para dejar la tensión y hallar la calma?

No pretendas encontrar una fórmula mágica, pero practica lo que hacen los seres serenos:

1- Vive en paz con tu conciencia y tus valores. Una vida inmoral te hunde y te destroza.

2- Pon tu vida en las manos de Dios. Camina en su presencia y su amor te llenará de luz y de paz.

3- Cuida tu vida de familia con afecto, detalles y tolerancia. Haz de tu familia un oasis con el amor.

4- Sé buen amigo de tus amigos ya que en la amistad hallas esa paz y ese apoyo que no compra el dinero.

5- No seas esclavo del dinero ni del poder. Sólo los seres desapegados son libres y viven en paz.

6- Asume compromisos de servicio social. Ayudando a otros que están peor sabrás valorar y agradecer lo que tienes.

¡Animo! Elige ser feliz hoy y aquí.

¿SABES LO QUE ES SER UN BUEN AMIGO?


Sabes lo que es ser un buen amigo


El buen amigo es aquel que te hace enfrentar la verdad.
Es aquel que se acerca a ti, tanto en las buenas como en las malas.
Es aquel que te ayudará en un momento de una enfermedad.
Es aquel que te prestará dinero sin acumular intereses.
Es aquel que te defenderá cuándo otros hablen mal de ti.
Es aquel que creerá en tu inocencia hasta que admitas tu culpabilidad.
Es aquel que hará todo por ti, sin esperar nada a cambio.
Un buen amigo es aquel que llega cuando todos se han ido.
Si tienes alguien así, entonces es un buen amigo..
Por lo tanto tienes un tesoro...
Por lo tanto : Cuídalo!

CON MI MADRE



Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Con mi Madre
En tus manos de Madre dejo mis propósitos, para que los conviertas en realidades.

Con mi Madre
Vengo de estar con María.

Sencilla y cordialmente le he dicho:

En tus manos de Madre dejo mis propósitos,
para que los conviertas en realidades.
Dame el amor a Jesús,
la alegría de vivir,
el deseo de ayudar a mis hermanos.

Quítame la seriedad de esa cara ceñuda,
y alégrame con la paz y confianza en Dios.
También pongo en tus manos mi trabajo,
mi vida y mi muerte.

Vivir contigo es dulcísimo consuelo,
morir en tus brazos la más dulce muerte.
Quiero vivir junto a ti.
Quiero morir en tus brazos.

viernes, 10 de enero de 2014

LA JOVEN MARÍA LIBRADA DEL DEMONIO


La joven María librada del demonio


Refiere el P. Rho en su libro de los Sábados, y el P. Lireo en su Trisagio Mariano, que hacia el año 1465, vivía en Güeldres una joven llamada María. Un día la mandó un tío suyo a la ciudad de Nimega a hacer unas compras, diciéndole que pasara la noche en casa de otra tía que allí vivía. Obedeció la joven, pero al ir por la tarde a casa de la tía, ésta la despidió groseramente. La joven desconsolada, emprendió el camino de vuelta. Cayó la noche por el camino, y ella, encolerizada, llamó al demonio en su ayuda. He aquí que se le aparece en forma de hombre, y le promete ayudarla con cierta condición. “Todo lo haré”, respondió la desgraciada. “No te pido otra cosa –le dijo el enemigo– sino que de hoy en adelante no vuelvas a hacer la señal de la cruz y que cambies de nombre”. “En cuanto a lo primero, no haré más la señal de la cruz –le respondió–, pero mi nombre de María, no lo cambiaré. Lo quiero demasiado”. “Y yo no te ayudaré”, le replicó el demonio. Por fin, después de mucho discutir, convinieron en que se llamase con la primera letra del nombre de María, es decir: Eme. Con este pacto se fueron a Amberes; allí vivió seis años con tan perversa compañía, llevando una vida rota, con escándalo de todos.

Un día le dijo al demonio que deseaba volver a su tierra; al demonio le repugnaba la idea, pero al fin hubo de consentir. Al entrar los dos en la ciudad de Nimega, se encontraron con que se representaba en la plaza la vida de Santa María. Al ver semejante representación, la pobre Eme, por aquel poco de devoción hacia la Madre de Dios que había conservado, rompió a llorar. “¿Qué hacemos aquí? –le dijo el compañero–. ¿Quieres que representemos otra comedia?” La agarró para sacarla de aquel lugar, pero ella se resistía, por lo que él, viendo que la perdía, enfurecido la levantó en el aire y la lanzó al medio del teatro. Entonces la desdichada contó su triste historia. Fue a confesarse con el párroco que la remitió al obispo y éste al Papa. Éste, una vez oída su confesión, le impuso de penitencia llevar siempre tres argollas de hierro, una al cuello, y una en cada brazo. Obedeció la penitente y se retiró a Maestricht donde se encerró en un monasterio para penitentes. Allí vivió catorce años haciendo ásperas penitencias. Una mañana, al levantarse vio que se habían roto las tres argollas. Dos años después murió con fama de santidad; y pidió ser enterrada con aquellas tres argollas que, de esclava del infierno, la habían cambiado en feliz esclava de su libertadora.

Fuente: Las Glorias de María. San Alfonso María de Ligorio

LA APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A UN DEVOTO SUYO



La Aparición de la Virgen María a un devoto suyo


Refiere el P. Silvano Razzi que un devoto clérigo, muy amante de nuestra reina María, habiendo oído alabar tanto su belleza, deseaba ardientemente contemplar, siquiera una vez, a su señora, y humildemente le pedía esta gracia. La piadosa Madre le mandó a decir por un ángel que quería complacerlo dejándose ver de él, pero haciendo el pacto de que en cuanto la viera se quedaría ciego. El devoto clérigo aceptó la condición. Un día, de pronto, se le apareció la Virgen; y él, para no quedar ciego del todo, quiso mirarla tan sólo con un ojo; pero enseguida, embriagado de la belleza de María, deseó contemplarla con los dos, mas antes de que lo hiciera desapareció la visión.

Sin la presencia de su reina estaba afligido y no cesaba de llorar, no por la vista perdida de un ojo, sino por no haberla contemplado con los dos. Por lo que la suplicaba que se le volviera a aparecer aunque se quedara ciego del todo. Y le decía: Feliz y contento perderé la vista, oh señora mía, por tan hermosa causa, pues quedaré más enamorado de ti y de tu hermosura. De nuevo quiso complacerle María y consolarlo con su presencia; pero como esta reina tan amable no es capaz de hacerle mal a nadie, al aparecerse la segunda vez no sólo no le quitó la vista del todo, sino que le devolvió la que le faltaba.

Fuente: Las Glorias de María. San Alfonso María de Ligorio

AMOR A MARÍA


Amor a María...
Cardenal Suenes


Nuestro amor por maría puede revestir distintos grados, desde el recuerdo en los momentos difíciles para solicitar su socorro, hasta la imitación de su vida. Esta devoción arranca de su maternidad: primero Madre de Jesús y en El y con El Madre de todos los hombres y, más en concreto, de la Iglesia. 

Ella es quien nos invita a participar de su misión maternal y a prolongar su obra. Quiere que penetremos en sus intenciones a fin de amar mejor a su Hijo en el prójimo. Nos pide que le sirvamos con un respeto infinito bajo las apariencias del prójimo, y que veamos siempre, como ella, a Jesús en cada hombre, aproximándonos a él no como un superior o un igual, sino como un inferior que se acerca al maestro. Quiere que amemos al prójimo con su misma delicadeza y tacto, con aquella perseverancia propia de una madre que no abandona jamás a su hijo. 


ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES


ORACIÓN PARA PEDIR 
LA SALUD DE LOS ENFERMOS A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis: pero acordaos, os diré con vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos.¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero  mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Rezar tres Avemarías.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES


ORACIÓN A NTRA. DE LOURDES

Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.

Recibid, oh reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.

¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe! ¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza! ¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!

Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti. Amén.

Oración compuesta por Pío XII
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...