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domingo, 23 de julio de 2017

OCHO MENTIRAS SOBRE DIOS


8 mentiras sobre Dios
Teniendo en cuenta la complejidad de la teología católica acerca de la naturaleza de Dios, la siguiente lista, apoyada en las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia, contiene respuestas a 8 mentiras recurrentes que están al acecho de los católicos


Por: Redacción de la fuente | Fuente: ACI Prensa 




Teniendo en cuenta la complejidad de la teología católica acerca de la naturaleza de Dios, la siguiente lista, apoyada en las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia, contiene respuestas a 8 mentiras recurrentes que están al acecho de los católicos en el mundo actual.

1. Cristo es insuficiente

No existen nuevas revelaciones y el canon bíblico está cerrado. Hay demasiadas personas que quieren "aumentar" las enseñanzas de Cristo sosteniendo que, como las Sagradas Escrituras fueron "escritas hace mucho tiempo", estas deberían ser "actualizadas".

Psíquicos y charlatanes de todo tipo difunden sus supuestas "habilidades proféticas" que al parecer, van en contra de lo que sabemos de Dios. Nada más lejos de la verdad.

Si estas personas están en lo correcto, ¿por qué el Espíritu Santo le da a cada uno diferentes mensajes? Cristo y su Iglesia no necesitan nada de simples humanos. El mensaje de Cristo es válido y auténtico ayer, hoy y siempre como afirma la cita de Hebreos 13,8.


2. Puede haber nuevas revelaciones del plan de salvación

No hay y nunca podrán existir nuevas revelaciones que se añadan a la economía de la salvación. Algunas revelaciones privadas están aprobadas por la piedad popular (por ejemplo, Sagrado Corazón, Lourdes, la Divina Misericordia) y otras no.

La clave es si van de acuerdo a las revelaciones originales de Cristo en las Sagradas Escrituras. La gente se coloca en una situación precaria cuando se atreven a juzgar no sólo la Biblia, sino a Dios mismo y Su Iglesia, negando así la Tradición y el magisterio.

3. Jesús nunca asegura ser Dios en la Biblia

Cristo se refiere a sí mismo como Dios aproximadamente 50 veces en las Sagradas Escrituras.

Asimismo, los Evangelios muestran las reacciones de quienes se oponían a Jesús tras afirmar ser Dios o igual a Dios (por ejemplo en Marcos 14: 61-62).

Si Jesús nunca afirmó a Dios ¿por qué algunas personas se molestaron tanto con Él hace 2000 años hasta el punto de crucificarlo? Cristo fue condenado a muerte porque lo consideraban blasfemo al referirse a sí mismo como Dios.

4. Todos somos hijos de Dios y por lo tanto, Él debe amar todo lo que somos

Sí. Dios nos hizo a todos. Dios nos ama a todos. Todos somos Sus hijos. Sin embargo, Él nos llama hacia Sí mismo en un espíritu de amor y arrepentimiento, pero no todo el mundo está listo y dispuesto a hacer ese tipo de compromiso.

No se puede decir que somos Sus hijos y al mismo tiempo negarnos a reconocer nuestra relación con nuestro Padre Celestial. (1 Juan 3:10, Rm 8,15, Efesios 2: 1-16).

Dios es misericordioso, pero no todos nosotros queremos ser perdonados, o incluso, pensamos que no hemos hecho nada que deba ser perdonado (1 Juan 1: 8).

5. Todos adoramos al mismo Dios

Solo existe un Dios único y verdadero porque Él mismo lo afirmó (Deu 4:39, Isaías 43:11, 45: 5), sin embargo, no todo el mundo lo reconoce. Debe también señalarse que ninguna deidad pagana ha hecho una afirmación así.

A pesar de que suena políticamente correcto que todas las personas adoran al mismo Dios, es teológica, histórica y antropológicamente incorrecto. Fuera de la tradición judeocristiana, las deidades son impotentes, celosas, caprichosas, comedidas, hedonistas, egoístas, tremendamente emocionales y tiene una débil preocupación por los asuntos humanos.

El Dios judeocristiano es el amor mismo. Ninguna otra religión describe su deidad de esta manera.

6. Todas las religiones son iguales

Esta creencia está conectada el punto anterior, y por lo tanto, es incorrecta. Algunas religiones son violentamente la antítesis de todas las demás expresiones religiosas. Algunos requieren el sacrificio humano, conductas inmorales a la que se consideran virtudes o proponen “textos sagrados” que son ilógicos y contradictorios. Es imposible sugerir que todas las religiones son iguales.

Cristo nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14: 6). El Dios judeocristiano se presentó a su pueblo y les enseña porque los ama (Hechos 4:12). Ninguna otra religión hace tales afirmaciones. La salvación solo viene de Cristo y no de Mahoma, Buda o Joseph Smith. El culto le pertenece por derecho solo a Yahvé, que es el gran YO SOY (Ap 4:11).

Existen diferencias irreductibles entre el cristianismo y el judaísmo como la encarnación, la pasión y resurrección. Podemos extender esta lista de incompatibilidades al considerar las religiones paganas. Sin embargo, muchas demandas éticas a través de las religiones pueden ser iguales o al menos compatibles. Esta no es una extraña coincidencia, por el contrario, si el único Dios está llamando a toda la humanidad, entonces Su marca será dejada sobre varias respuestas a la llamada.

7. Dios usa a los hombres como "ratones de laboratorio"

Dios es omnisciente y sabe lo que vamos a hacer. Ama nuestra existencia y no nos trata como si fuéramos “ratones de laboratorio”.

Dios es amor (1 Juan 4: 8, 16) y por lo tanto nunca podría torturarnos para ver "lo que haríamos”. La tentación se encuentra dentro de nosotros mismos y es decisión nuestra seguir la ley de Dios o rechazarla (Dt 30:19).

8. La Eucaristía es un mero símbolo

Esta es una perniciosa herejía y es bastante frecuente. ¿Por qué el pan y el vino son ofrecidos en el altar por un sacerdote como Cuerpo y Sangre de Cristo? Porque Jesús lo dice (Lucas 16).

De hecho, lo reveló a las personas que lo acompañaban en la sinagoga de Cafarnaúm y un buen número hizo una rabieta. Jesús preguntó a sus discípulos si también querían dejarlo por hacer tal afirmación, y Pedro respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Juan 6:68).

Aparte de lo que Jesús dijo, debe considerarse cómo los primeros cristianos trataban a la Eucaristía. Para Pablo, es una celebración con la que se anuncia y actualiza la muerte del Señor hasta su regreso (1 Cor 11:26).

"El que, por lo tanto, coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del cuerpo y la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así el pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condenación"(1 Cor 11: 27-29).

La Didajé o enseñanza de los dóce apóstoles refleja este sentimiento: "No permitan que coman o beban de su Eucaristía, a excepción de los bautizados en el nombre del Señor, porque el Señor ha hablado de esto: 'No den lo que es santo a los perros'" (Didajé 9: 5).

jueves, 15 de diciembre de 2016

DIEZ PREGUNTAS DE LA FE CATÓLICA


DIEZ PREGUNTAS DE LA FE CATÓLICA


1.- ¿Eres cristiano?
Soy cristiano por la gracia de Dios.

2.- ¿Cuál es la señal del cristiano?
La señal del cristiano es la Santa Cruz.

3.- ¿Quién es Dios? 
Dios es nuestro Padre que está en el cielo,
 Creador y Señor de todas las cosas.

4.- ¿Hay un solo Dios?
Sí. Hay un solo Dios.

5.- ¿Quién es la Santísima Trinidad?
La Santísima Trinidad es el mismo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas distintas y un solo Dios verdadero.

6.- ¿Cuál de las tres personas de la Santísima Trinidad se hizo hombre?
Se hizo hombre la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo.

7.- ¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre, que nació de la Virgen María.

8.- ¿Quién es la Virgen María?
La Virgen María es la Señora llena de Gracia y Virtudes, concebida sin pecado, que es Madre de Dios y Madre nuestra y está en el cielo en cuerpo y alma.

9.- ¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, que procede del Padre y del Hijo.

10.- ¿Qué es la Santa Iglesia?
La Santa Iglesia es la congregación de los fieles cristianos, fundada por Jesucristo, y cuya cabeza visible es el Papa, Vicario de Cristo y sucesor de San Pedro Apóstol. Es también el Pueblo de Dios que, con Jesucristo y guiado por el Espíritu Santo, camina hacia Dios Padre.

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Notas características de la Iglesia de Jesucristo: Una, Santa, Católica y Apostólica.

"Nadie puede tener a Dios por Padre, si no tiene a la Iglesia como Madre", decía San Cipriano.

La fidelidad y amor a Cristo no pueden separarse de la fidelidad y amor a la Iglesia.

Pide cada día por el Papa, por los obispos unidos a él, y por todos los sacerdotes y el pueblo fiel, para que todos seamos una Iglesia unida en la caridad; y el mundo, viéndonos, pueda descubrir la faz de Cristo Salvador.

viernes, 11 de noviembre de 2016

ES MALO CREER EN LOS HORÓSCOPOS?

¿Es malo creer en los horóscopos?
Comienza hoy a hacer las cosas que harías si supieras tu futuro. Nuestros actos no están dirigidos por las estrellas... 


Por: Alejandro García del Olmo | Fuente: Catholic.net 



Es muy normal que tengamos curiosidad por saber qué pasará en el futuro, pero dime ¿qué harías si supieras qué va a ser de ti mañana?

Quizá si supieras que vas a ser un gran empresario, empezarías a ver de qué manera manejar mejor tu dinero; o si supieras que te enfermarás, comenzarías con poner todos los medios para prever dicha enfermedad y, si en el peor de los casos, te dicen que morirás, seguramente comenzarías de inmediato a dejar listos esos pendientes que tienes, y sobre todo te acercarías a la confesión para estar en gracia.

¡Cuántas cosas haríamos, ¿verdad?! Nosotros, cristianos, no consultamos horóscopos o personas que supuestamente dicen el futuro, porque ello contradice el honor y el respeto que debemos a Dios.

Querer saber el futuro es querer ser iguales a Dios, pretensión tan soberbia como absurda. Debemos confiar a la Providencia divina nuestra vida, confiar en Dios como Padre que es.

Así que olvídate de andar por ahí con consultas a los astros, horóscopos y adivinos.

Lo que te recomiendo es que comiences hoy por hacer todas esas cosas que harías si supieras tu futuro. No te preocupes del mañana, mejor ocúpate del presente.

La ciencia que responde a los interrogantes que nos provocan las estrellas es la astronomía. Esta disciplina nació entre los caldeos hace unos treinta o cuarenta siglos y sigue progresando hoy gracias a los programas espaciales de Estados Unidos y Rusia.

Junto a este saber, como hongo nacido en medio de un hermoso jardín, apareció la astrología, ficción que pretende determinar una supuesta influencia sobre nuestras vidas por parte de los cuerpos celestes.

La palabra "horóscopo" se utilizaba en los siglos pasados para designar a los sacerdotes encargados de observar el curso de las estrellas. Luego pasó a significar la influencia que los astros habrían de tener sobre nuestras vidas. Esta creencia tan absurda, sigue influyendo en algunas personas de nuestro nuevo siglo XXI.

El zodiaco es una franja imaginaria del firmamento donde aparecen doce constelaciones que se pueden observar a simple vista. Las doce constelaciones del zodiaco son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.

Estos doce nombres provienen de palabras latinas que indican diversas divinidades mitológicas veneradas entre los antiguos caldeos. Los horóscopos dicen que nuestra vida depende de la constelación zodiacal que hace sentir su influencia en el mes de nuestro nacimiento. Si nací en enero soy Acuario; si nací en agosto, soy Leo... etc.

La creencia en los horóscopos es peligrosa. Casi es como creer en otra religión. Porque intentan hacernos creer que no somos libres sino que estamos determinados en todo por nuestro signo zodiacal. No sería yo quien realiza su propia vida, sino que todo mi obrar estaría dirigido por una extraña fuerza proveniente de las estrellas. Pero nada de lo que dicen los horóscopos está científicamente fundado. Lo que afirman sobre Sagitario hoy, lo dirán mañana de Piscis y viceversa. Es un triste problema que los horóscopos sigan haciéndose y, peor aún, que haya quienes se creen todo lo que leen.

No es lícito ni conveniente, pues puede robar nuestra confianza en Dios.

Por otra parte, el que verdaderamente confía , cree y ama a Dios no busca símbolos o signos del cielo ni de la tierra, como bien lo explica Nuestro Señor: ¿Sabéis interpretar el aspecto del cielo y de la tierra y no sabéis distinguir los signos de los tiempos...? (Mt. 16, 1-4).

A veces nos puede ganar la curiosidad de saber lo que dirán de nuestro futuro; pero lo único que conseguimos es poner nuestro mayor tesoro, la vida, en manos de suposiciones tan genéricas y ambiguas que le podrían pasar a cualquiera.

Dios te cuida y te ama personalmente, ¿por qué quieres encerrarte en 12 símbolos?, que si los dividimos entre la población mundial, 6 mil millones de habitantes, a 500 millones de personas les pasaría lo mismo, lo cual no sólo es aburrido sino incluso contrario a nuestra experiencia ¿no crees?

Los cristianos debemos más bien dedicar nuestro tiempo a pedir a Dios que nos aumente la fe y que nos ayude a evitar todo lo que nos aparte de Él.

lunes, 26 de septiembre de 2016

VIVIMOS NUESTRA FE CATÓLICA?


¿Vivimos nuestra fe católica?
La fe no es una simple teoría. Es un compromiso que llega al corazón, a las acciones, los principios, las decisiones, al pensamiento y a la vida.


Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: es.catholic.net 




La fe no es una simple teoría. Es un compromiso que llega al corazón y a las acciones, a los principios y a las decisiones, al pensamiento y a la vida.

Vivimos nuestra fe cuando dejamos a Dios el primer lugar en nuestras almas. Cuando el domingo es un día para la misa, para la oración, para el servicio, para la esperanza y el amor. Cuando entre semana buscamos momentos para rezar, para leer el Evangelio, para dejar que Dios ilumine nuestras ideas y decisiones.

Vivimos nuestra fe cuando no permitimos que el dinero sea el centro de gravedad del propio corazón. Cuando lo usamos como medio para las necesidades de la familia y de quienes sufren por la pobreza, el hambre, la injusticia. Cuando sabemos ayudar a la parroquia y a tantas iniciativas que sirven para enseñar la doctrina católica.

Vivimos nuestra fe cuando controlamos los apetitos de la carne, cuando no comemos más de lo necesario, cuando no nos preocupamos del vestido, cuando huimos de cualquier vanidad, cuando cultivamos la verdadera modestia, cuando huimos de todo exceso: “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias” (Rm 13,13).

Vivimos nuestra fe cuando el prójimo ocupa el primer lugar en nuestros proyectos. Cuando visitamos a los ancianos y a los enfermos. Cuando nos preocupamos de los presos y de sus familias. Cuando atendemos a las víctimas de las mil injusticias que afligen nuestro mundo.

Vivimos nuestra fe cuando tenemos más tiempo para buenas lecturas que para pasatiempos vanos. Cuando leemos antes la Biblia que una novela de última hora. Cuando conocer cómo va el fútbol es mucho menos importante que saber qué enseñan el Papa y los obispos.

Vivimos nuestra fe cuando no despreciamos a ningún hermano débil, pecador, caído. Cuando tendemos la mano al que más lo necesita. Cuando defendemos la fama de quien es calumniado o difamado injustamente. Cuando cerramos la boca antes de decir una palabra vana o una crítica que parece ingeniosa pero puede hacer mucho daño. Cuando promovemos esa alabanza sana y contagiosa que nace de los corazones buenos.

Vivimos nuestra fe cuando los pensamientos más sencillos, los pensamientos más íntimos, los pensamientos más normales, están siempre iluminados por la luz del Espíritu Santo. Porque nos hemos dejado empapar de Evangelio, porque habitamos en el mundo de la gracia, porque queremos vivir a fondo cada enseñanza del Maestro.

Vivimos nuestra fe cuando sabemos levantarnos del pecado. Cuando pedimos perdón a Dios y a la Iglesia en el Sacramento de la confesión. Cuando pedimos perdón y perdonamos al hermano, aunque tengamos que hacerlo setenta veces siete.

Vivimos nuestra fe cuando estamos en comunión alegre y profunda con la Virgen María y con los santos. Cuando nos preocupa lo que ocurre en cada corazón cristiano. Cuando sabemos imitar mil ejemplos magníficos de hermanos que toman su fe en serio y brillan como luces en la marcha misteriosa de la historia humana.

Vivimos nuestra fe cuando nos dejamos, simplemente, alegremente, plenamente, amar por un Dios que nos ha hablado por el Hijo y desea que le llamemos con un nombre magnífico, sublime, familiar, íntimo: nuestro Padre de los cielos.

miércoles, 29 de junio de 2016

ES VERDAD QUE EXISTE UN ROSARIO SATÁNICO, MASÓNICO O DE LA NUEVA ERA?


¿Es verdad que existe un rosario satánico, másonico o de la Nueva Era?
¿Qué hay de cierto en todo esto? Por lo delicado del tema, merece un análisis objetivo y sosegado.


Por: P. Luis Santamaría | Fuente: Infocatolica.com 




Llevamos unos pocos años oyendo voces que se alzan contra la difusión y el uso de unos rosarios muy populares por su bajo precio, de los que se dice que serían satánicos, masónicos o de la Nueva Era. Los detractores de estos rosarios señalan una serie de características de los mismos que les llevan a esa conclusión.

Los rosarios que están en el centro de la polémica se fabrican en plástico y en cantidades industriales, lo que los hace muy económicos, e ideales para regalar en santuarios marianos, encuentros juveniles, etc. Hay distintos tipos, como veremos después al analizar su simbología, pero destacan por su sencillez. Una de las noticias previas a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011 que llamaron la atención fue la del empaquetado de siete toneladas de rosarios fabricados en una empresa de Ecuador, listos para incluir en la mochila de los peregrinos.

Son rosarios que, además, tienen mucha aceptación en los países pobres, obviamente, y que son empleados por diversas instituciones católicas en su apostolado, para difundir esta importante forma de oración y de devoción mariana. Multitud de parroquias, grupos, sacerdotes, religiosos… los reparten, o bien el rosario solo, o bien con algún material sencillo que explica su uso. Además, han sido muy utilizados en alguna época reciente como complemento "de moda", despojándolo de su uso religioso y popularizándolo con una mera función ornamental (promovido esto por algunos famosos).

¿Elementos satánicos o masónicos?

Ya que no hay ninguna prueba documental ni de otro tipo que avale la difusión de estos rosarios por parte de sociedades secretas, sectas o cualquier otro oscuro interés anticatólico, la mayor parte de los argumentos en contra de su uso y distribución se basan en la simbología que tienen. Y, ciertamente, nos encontramos ante un discurso muy poco sólido, basado en la vaguedad de la simbología y de la iconografía, que hace retorcer mucho la interpretación de signos y símbolos. Veamos cada uno de los elementos, presentes todos ellos en la cruz del rosario, aunque más o menos visibles según la versión de la que se trate.

- La serpiente detrás del cuerpo de Jesús crucificado. Se trata, sin duda, del elemento más controvertido. Porque en la iconografía cristiana, y también en gran medida fuera de ella, este reptil simboliza al Diablo y todo lo relacionado con las fuerzas del mal. Ahí está, como ejemplo paradigmático, la serpiente en el relato de la caída original de Adán y Eva. Por eso -se dice- estaría clara la intencionalidad satánica.

Sin embargo, también tiene una importante base bíblica la referencia de la serpiente al mismo Cristo, basada precisamente en el texto del Génesis, ya que la tradición cristiana, desde san Pablo, ha puesto en paralelo la figura de Adán con la de Jesús, y el árbol del conocimiento del bien y del mal con el árbol de la cruz. A esto hay que sumar el pasaje del Éxodo en el que Moisés, por indicación de Dios, confecciona una serpiente de bronce y la pone en lo alto de un mástil, para que todos los heridos de serpiente que la miren se salven de la muerte. El mismo Jesús aludió a su persona y a su pasión desde aquel texto, y por eso la serpiente también puede representar a Cristo, sobre todo en el momento de la crucifixión. En la historia del arte hay testimonios de este uso, sobre todo en Oriente, donde encontramos báculos episcopales con la serpiente, o con dos ofidios enfrentados, que pueden entenderse como Cristo y Satanás, o como signo de la prudencia y la sabiduría que deben ser característicos del pastor ("astutos como serpientes", utilizando las palabras de Jesús).

- El sol o los soles (uno en cada extremo de la cruz). Los críticos de estos rosarios señalan que nos encontramos, claramente, ante un símbolo masónico o incluso de los Illuminati, y que tendría sus raíces en los cultos solares.

Sin embargo, conocemos perfectamente el uso de la simbología solar para referirnos a Jesucristo, y que también está atestiguada en la Escritura, donde ya Zacarías en su cántico (Benedictus) se refiere al Mesías esperado como "el sol que nace de lo alto". Después, la tradición cristiana ha visto en el astro rey un signo de Cristo resucitado, y por eso las iglesias se han "orientado" (vuelto hacia Oriente), al igual que gran parte de las liturgias cristianas, en las que el pueblo, encabezado por el ministro que preside a la asamblea, alaba a Dios mirando hacia Oriente, el lugar por donde cada día sale el sol.

- Los pentágonos con los que se remata cada brazo de la cruz también son controvertidos, ya que el pentágono, sobre todo con el pentáculo o estrella de cinco puntas inscrito, son símbolos utilizados comúnmente en la magia, el ocultismo e incluso el satanismo. Algo parecido sucede con el número 5.

Sin embargo, este número también está asociado tradicionalmente a la cruz, ya que fueron cinco las llagas de Jesucristo (manos, pies y costado). Y esto no sólo se refleja en la piedad popular (pensemos, por ejemplo, en la oración de San Francisco Javier a las cinco llagas, que va desgranando cada una de las heridas de la crucifixión), sino también en la simbología. Sin ir más lejos, y para ver una representación que se sale del ámbito de lo religioso, el escudo de Portugal está formado por cinco escudos que representan los cinco reinos árabes conquistados por el rey Afonso Henriques. Y estos cinco escudos, a su vez, llevan inscritos otros cinco, que simbolizan las llagas de Cristo.

- La ausencia del INRI es, cuanto menos, otro argumento curioso. Señalan los críticos que, al privar a la cruz del titulus, se está desidentificando al hombre clavado en ella, que dejaría de ser Jesús. Sabemos que INRI no es otra cosa que las siglas latinas de lo escrito como motivo de condena por Pilato, según el evangelio de Juan: "Iesus Nazarevs Rex Ivdaeorvm (Jesús Nazareno, rey de los judíos)".

Sin embargo, otras muchas cruces no tienen el titulus y no por eso son anticristianas. En ocasiones -como seguramente pase en este caso- por simplificar, dada la sencillez de la representación o su escaso tamaño. Es más, estoy seguro de que si apareciera el INRI, los detractores de estos rosarios lo interpretarían desde su versión masónica, al igual que han hecho con los símbolos anteriores. Sí, porque la masonería ha releído el rótulo de la cruz de esta manera:Igne Natura Renovatur Integra (la naturaleza entera es renovada por el fuego), vaciándolo de su referencia cristológica, y así también lo han recogido algunos grupos gnósticos. Es decir: para los detractores, si no tiene el INRI, la cruz es mala. Si lo tuviera, también lo sería.

Además, algunos creen ver demonios en los extremos de la cruz en algunas de las versiones de estos rosarios, pero no se puede ver nada con claridad. Podrían ser también ángeles (y no diablillos, ya que lo que más se puede apreciar es que son niños), como hay en otras muchas cruces, y confundirse las rayas que hay tras sus cabezas con cuernos, y otras muchas posibilidades. En algunos se ven rosas en los extremos de la cruz, elementos que claro que tienen su interpretación esotérica (las sectas rosacruces, por ejemplo), pero que son totalmente normales en un objeto que se llama precisamente "rosario" y está vinculado con esta flor.

Todo esto me recuerda a documentos que envían periódicamente por correo electrónico a obispos y sacerdotes de todo el mundo afirmando, entre otras cosas, que Benedicto XVI utilizaba una mitra satánica. En una ocasión también escuché en televisión que algunos afirmaban que el famoso arquitecto y siervo de Dios Antonio Gaudí era masón… ¡porque utilizaba cruces en sus edificios! Quien quiera ver fantasmas, los verá. Solamente hace falta retorcer un poco los símbolos.

Alimentando una polémica

Una sencilla búsqueda por Internet nos muestra toda esta lectura retorcida del rosario y una multitud de advertencias, llamadas a su destrucción y otras medidas varias. Entradas de blogs y vídeos publicados en Youtube nos advierten de que estamos ante rosarios peligrosos o, al menos, sospechosos, ya que "no son lo que parecen". Algunos de sus detractores hacen vagas referencias a exorcistas que han advertido sobre la maldad de estos rosarios (¿quiénes son?, ¿quién les ha revelado esto?, si ha sido Satanás… ¿cómo saben que no les ha mentido, como es natural en él?), e incluso a videntes que han recibido "mensajes del Señor" sobre ellos (¿qué vidente?, ¿alguien de fiar?).

Además, señalan algunos, otra prueba de su maldad es que se venden en tiendas de la órbita de la Nueva Era, en negocios esotéricos. Es cierto, y podemos verlos en estos establecimientos. Incluso sus responsables publicitan que cada color tiene sus cualidades especiales y mágicas, asegurándose que el cliente compre siempre más de uno. Pero hemos de tener en cuenta que en estas tiendas también se venden imágenes religiosas de Cristo, la Virgen María y los santos, asociados muchas veces en cultos sincretistas con divinidades afroamericanas. Y no por ello las imágenes son satánicas, masónicas o de la Nueva Era. Simplemente, los comerciantes de lo oculto las aprovechan para su negocio, poniéndolas junto a barajas de tarot, budas o meigas.

Otros llegan a proponer como un argumento contrario más que hay una banda de rock satánico que reparte rosarios luminosos a sus fans. Podemos decir lo mismo que en el párrafo anterior. Pero, con todo, los críticos afirman que "los rosarios de plástico son probablemente idea de una organización siniestra". ¿Probablemente? Claro, porque las pruebas que aportan no son nada concluyentes, como estamos viendo.

Un poco de sentido común… y de fe

El sacerdote galés Gareth Leyshon, doctor en Astrofísica y crítico de la Nueva Era, al abordar este tema ha señalado que la peligrosidad para la fe de estos rosarios vendría dada, en su caso, por alguna de estas tres razones: por tener una imaginería explícita que sólo pudiera tener una interpretación pagana o de la Nueva Era, por emplear imaginería ambigua con un claro propósito anticristiano, o por haber realizado algún ritual oculto sobre ellos. Su respuesta a la primera razón es negativa, ya que el crucifijo tiene símbolos que son totalmente explicables desde la tradición cristiana. Por eso, afirma, lo más probable es que alguien se preocupó en exceso al ver ciertos símbolos en el rosario y lo difundió por Internet. Pero "si ésta es la única razón por la que hay esta preocupación por los rosarios, entonces no hay razón para preocuparse".

En cuanto a lo segundo y lo tercero, sólo los fabricantes lo saben. Tratándose muchos de ellos de creyentes, es totalmente descartable la intencionalidad maligna. Es más, se trata normalmente de diseños antiguos que siguen reproduciendo muchos años después sin mayor problema, ya que se trata de elaborar rosarios baratos para una difusión masiva. Así se ha puesto de manifiesto en un programa de una televisión católica italiana, en el que entrevistaron a un fabricante de estos rosarios, que incluso desconocía toda esta polémica y, por supuesto, no tenía nada de intenciones anticristianas.

Por eso hace falta un poco de sentido común y, sobre todo, de sentido de fe, que va unido al anterior. Eso de que cada rosario que se reza con estos objetos puestos bajo sospecha no es una oración que le llega a Dios y a la Virgen María, sino al mismísimo Satanás, es algo que no tiene sentido desde la fe cristiana. A mí me recuerda más a leyendas propias del romanticismo, como "La cruz del Diablo", de Gustavo Adolfo Bécquer, que cuenta cómo las oraciones dirigidas a una cruz maldita no las recibía Dios, sino el demonio. Como literatura es un argumento interesante, pero desde la fe no es comprensible algo así.

¿Y si me equivoco y alguien demuestra en el futuro que sí, que estos rosarios han sido difundidos por malvadas organizaciones que quieren destruir la fe en Cristo? Pues me uno a lo que dice el padre Leyshon: "¡No tengas miedo! Y recuerda: cada vez que reces las cuentas de un rosario, le habrás pedido a Dios que te libre del mal seis veces, y habrás invocado la protección de la Madre de Dios 53 veces". ¿Lo diabólico no será, de hecho, llamar a destruir rosarios, a desconfiar de ellos y a sembrar la duda sobre la utilidad y la eficacia de la oración sencilla y confiada a Dios?

lunes, 20 de junio de 2016

ERES UN BUEN CRISTIANO? CINCO PREGUNTAS QUE PUEDES HACERTE SI TE CREES MUY BUENO


¿Eres un buen cristiano?
 5 preguntas que puedes hacerte si te crees muy bueno
Parece fácil ser cristiano; no matarás, no mentirás, no robarás y tienes el cielo ganado.


Por: Kristina Hjelkrem | Fuente: http://catholic-link.com 



Parece fácil ser cristiano; no matarás, no mentirás, no robarás y tienes el cielo ganado.

Los 10 mandamientos nos los enseñan desde que somos pequeños (¿al preparar la primera comunión?), y desde entonces intentamos cumplir con ellos para ser las buenas personas que queremos ser. La verdad es que querer ser buena persona es un gran comienzo, y querer cumplir con los mandamientos aún más.

Recordando el pasaje del joven rico, cuando este va al encuentro del Señor y le pregunta: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”, Jesús le responde “Tú sabes los mandamientos: ‘no mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”». A primera vista parece que lo estamos haciendo bien.

Traduciendo ese pasaje a nuestra vida, no solo se trata de atender a los 10 mandamientos –que a veces pueden sonar un poco arcaicos– («no codiciarás a la mujer de tu prójimo»), sino que se trata de cumplir con los deberes de tu estado (tu situación cotidiana actual). Por ejemplo, si soy estudiante de la universidad y contextualizo dichos mandamientos a mi día a día: voy a misa los domingos, separo un espacio para mi oración, hablo con mis padres regularmente y nunca les alzo la voz; intento (al menos intento), no hablar mal de nadie y hago mis deberes de forma diligente.

Ahora bien, ¿y si siempre he sido responsable y virtuosa?, ¿si como el joven rico todo esto lo he cumplido bien? ¿Ahora qué?, ¿ya soy buena?  No debemos  olvidar que a la pregunta del joven el Señor también le responde: «¿Por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios».


La mayor tentación de un cristiano comprometido con su fe está en que podemos llegar a creernos buenos. Creer que hemos hecho suficiente. Entender la vida cristiana como un catálogo de reglas que tenemos que cumplir para «ser bueno» es un error que conlleva una profunda tristeza. Quien se gana el cielo y quien vive con esa alegría en la tierra, no es la persona que concibe la vida como un continuo poner vistos en una to-do-list. Claro está que cumplir con los mandamientos es necesario (no me malinterpreten) pero esto no es  suficiente  para ser llenar el corazón del hombre.

Entonces, ¿cómo se es santo y se gana el cielo?

El joven rico se pregunta lo mismo y le dice al Señor : «Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud” a lo que Jesús responde  “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y Me sigues».

¿Cómo entender estas palabras tan exigentes del Señor en nuestra día a día? Estas 5 preguntas te pueden ayudar:


1. ¿Me he puesto hoy al servicio de los demás?

El Señor nos invita a vivir nuestra vida desde una perspectiva distinta, la de dejar todo a los demás por Él, por amor.

Ese «vende todo lo que tienes» hoy en día es una forma de vaciar el corazón de prejuicios contra los demás, de dar demasiada importancia a las apariencias, de preocuparse excesivamente de uno mismo; y de darle la oportunidad de llenarse de Cristo.

Un amor que «da a los pobres» es aquel que se entrega por completo a los demás para vivir con una apertura radical a los demás. Ya lo decía San Agustín «Ama y haz lo que quieras», ¡y no se equivoca! El amor es el auténtico fin del hombre y lo único que puede colmar su corazón con anhelos de eternidad.


2. ¿He buscado hoy ser instrumento de Dios para que los demás le conozcan?

Como hemos dicho arriba, no se trata solo de ser buenos. El«nuevo» mandamiento del amor renueva la vivencia de las enseñanzas que Dios nos ha dejado (cumplir con los mandamientos) de manera que engrandece la vida del hombre al no dejarla circunscrita a la constatación de «buenas obras», a conformarse con «ser bueno», sino que lo lleva a ilusionarse con «ser perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mateo 5:48), perfectos en el amor. Y este amor, para que sea perfecto, es expansivo, busca siempre transmitirse a los demás.


3. ¿He procurado cuidar algún momento de oración hoy para poder encontrarme con Dios?

Sin oración no somos nada. Para subir un poco más arriba del escalón de «ser buenos», necesitamos de la gracia. Nadie puede  ser santo por sus propios medios.

«Siempre que sentimos en nuestro corazón deseos de mejorar, de responder más generosamente al Señor, y buscamos una guía, un norte claro para nuestra existencia, el Espíritu Santo trae a nuestra memoria las palabras del Evangelio: “conviene orar perseverantemente y no desfallecer”. La oración es el fundamento de toda labor sobrenatural; con la oración somos omnipotentes y, si prescindiésemos de este recurso, no lograríamos nada» (San José María Escrivá).


4. ¿He sido agradecido hoy con Dios por todo lo que me ha regalado?

Una de las condiciones más importantes para la santidad es el agradecimiento. Todo lo bueno que tenemos proviene de Dios y es a Él a quien primero debemos agradecer. Vivir en un constante agradecimiento nos ayuda a crecer en la humildad y la alegría.

«El saber agradecer a los hermanos es signo de que se tiene un corazón agradecido para con Dios nuestro Señor y un corazón agradecido es siempre fuente de gracia» (Papa Francisco).


5. ¿He sabido hoy apreciar lo que los demás han hecho por mí?

No solo se trata de ser agradecidos con Dios, es bueno tambien serlo con los demás. Ir más allá de «ser buenos» implica ese ponernos siempre en disposición, en apertura hacia los otros, y esto no se trata solo de servirlos, se trata también de buscar valorar al otro por quién es, aprender a ver en cada persona una oportunidad para vivir el encuentro, la alegría y el agradecimiento.

jueves, 13 de marzo de 2014

EL AVEMARÍA EN LA BIBLIA

El Avemaría en la Biblia:

El Avemaría en su primera parte es el saludo que el Ángel Gabriel le dirige a la Santa Madre de Dios, Maria inmaculada y la exclamación llena del Espíritu Santo, pronunciada por Santa Isabel su prima; Lucas capitulo 1 versículo 26 al versículo 56 donde se lee la Anunciación y la Visita de la Madre de Dios Maria Inmaculada a su Prima Santa Isabel (en la Biblia latinoamericana hay una excelente explicación de todos estos versículos), Mientras que la segunda parte del Avemaría es una petición que los cristianos le hacemos “que ruegue por nosotros pecadores…” como lo a hecho siempre, ejemplo en las bodas de cana, y nos dice «hagan lo que mi hijo les diga»
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