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lunes, 10 de julio de 2017

HISTORIA SOBRE LAS VISIONES DE LA VIRGEN MARÍA


Historia sobre las Visiones de la Virgen María





Las Sagradas Escrituras, el Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica constituyen la única revelación obligatoria para los cristianos.

El fenómeno de las apariciones en la historia de la Iglesia se viene dando desde épocas muy antiguas.

El más antiguo que conocemos corresponde a la visión de la propia Virgen María (La Virgen del Pilar), aún viva, del apóstol Santiago en el año 40 d.c. junto a otros ocho testigos, a las orillas del Río Ebro, cerca de Zaragoza.

En el siglo III, San Gregorio Taumaturgo, obispo de Neocesarea, Asia Menor (+270), se le apareció la Virgen María para instruirlo en algunos misterios de la fe que él desconocía.

En el siglo IV (+397) San Martín de Tours y en el siglo VI, San Idelfonso de Toledo (+567), ambos explican que habían experimentado manifestaciones de la Madre de Dios, durante sus vidas.

En el siglo VII, el Papa San Gregorio Magno, nos cuenta que María se le apareció a una niña, para anunciarle su muerte próxima.

En el siglo VIII, San Juan Damasceno (+749) recobró la mano derecha por la intercesión de la Virgen María que se le apareció.

En 1208, la Madre de Dios en persona, le enseño a Sto. Domingo de Guzmán a rezar el Rosario y le exhortó a propagar esta devoción y a utilizarla como arma poderosa en contra de los enemigos de la fe.

En 1251, la Virgen María se le aparece a San Simón Stock en Cambridge, como respuesta a las súplicas de auxilio a la oprimida orden del carmelo.

Durante la Edad Media, surge una proliferación de visiones y profecías. Grandes santas recibieron la visita de la Santísima Virgen:

Santa Gertrudis, fueron muy aceptadas y leídas sus profecías (+1302).

Santa Ángela de Foligno (+1309).

Santa Brígida (+1373), sus revelaciones fueron de gran trascendencia.

Santa Catalina de Siena ( +1380).

Santa Juana de Arco con sus voces y visiones (+año 1431).

El día 12 de diciembre de 1531, se produce la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe al indio San Juan Diego.

En el siglo XVI los abusos relacionados con las apariciones y fenómenos extraordinarios eran realmente numerosos. Frente a este panorama, se propugnaron dos posiciones contrapuestas:

Los defensores, como San Ignacio de Loyola ( +1556), en cuya vida los fenómenos extraordinarios serán fundamentales.
Los oponentes, como San Juan de la Cruz (+1591) y Santa Teresa de Jesús(+1582).

La Iglesia decidió tratar el asunto en el V Concilio de Letrán, celebrado en el año 1512. El concilio investigó, analizo y decidió que correspondía al Papa decidir si una aparición de la Virgen, se consideraba auténtica o no, así como autorizar su culto. Si alguna circunstancia urgente lo requería, podía permitirlo el obispo del lugar.

Será el cardenal Lambertini, más tarde nombrado papa con el nombre de Benedicto XIV, quién dará la respuesta definitiva a este problema. En 1783, dos años antes de ser nombrado papa, publicó un tratado titulado “ La Beatificación de los Siervos de Dios”. En él distinguía dos clases de revelaciones: la Revelación Pública,a la que Dios hizo al pueblo de Israel a lo largo de su historia, comenzando por Abraham y finalizando con la muerte de Jesucristo y la de sus apóstoles. Esta revelación duró unos 1900 años y ya ha concluido. Actualmenteestá recogida en la Biblia y se la considera obligatoria e imprescindible para la vida y la salvación de cualquier creyente cristiano.

Pero además puede darse que Dios, la Virgen María o algún Santo, quieran revelarle a un creyente algún mensaje personal. Estas son las denominadas Revelaciones Privadas, de las que Benedicto XIV, dice que aunque sean aprobadas por la Iglesia, no se les debe atribuir asentimiento obligatorio. Por lo tanto uno puede rechazarlas y negarse a aceptarlas. También el papa Pío X asumía y afirmaba esta misma actitud en la Encíclica Pascendi, del 8 de septiembre de 1907.

A partir del siglo XIX, entramos en la época de las grandes apariciones marianas, cuyas devociones son autorizadas por los obispos locales y recomendados por los Pontífices. Son ejemplo de ellas: La devoción a la medalla milagrosa (Sta. Catalina Labouré), La Salette, La Virgen de Lourdes (Sta. Bernardette Soubirous) y en el siglo XX: la Virgen de Fátima.

La Iglesia no se pronuncia oficialmente en el 90% de las veces que ocurre una aparición de este tipo, pues conserva extremada prudencia.

El número 67 del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nos advierte varias cosas:

1.Que no todo lo que dice recibir revelaciones sobrenaturales las recibe realmente, ni todos los mensajes vienen necesariamente de Dios.
2.Que los fieles deber saber discernir, guiados por el Magisterio de la Iglesia, entre las que son auténticas y las que no lo son.
3.No debemos esperar que la Iglesia se pronuncie sobre cada mensaje de la Virgen María, sino que somos los laicos quienes debemos aprender a diferenciar lo verdadero de lo falso.

Es oportuno aplicar siempre la siguiente regla de oro:

“Una revelación privada nunca puede contradecir a la Biblia,
la Revelación pública”.
(Fuente: De Jesús Aguliar, P. José, Artículo : Las apariciones marianas ¿creer o  no creer?)

EL CAMINO DE JUDY LANDRIEU KLEIN HACIA LA FE

El camino de Judy Landrieu Klein hacia la fe
Feminista radical, odiaba a los hombres, hija de la revolución sexual... hasta que conoció a María


Por: Javier Lozano | Fuente: CariFilii.es 



Judy Landrieu Klein es ahora una madre de cinco hijos y una incansable divulgadora católica pero su camino hasta aquí estuvo lleno de sufrimientos, de idas y venidas de la Iglesia así como una gran incomprensión hacia el catolicismo pese a pertenecer a él.

Pero fue la Virgen María la que le abrió las puertas de la Iglesia y de su interior, lo que provocó en ella un cambio radical en su vida pues todo cobró sentido y pudo reconciliarse con un pasado que no aceptaba.

Todo ello gracias a su consagración a la Virgen María que hizo según el método deSan Luis María de Montfort que dura 33 días y así “llegar a Jesús a través de María”. En ese momento, había vuelto a la Iglesia Católica tras un paso por grupos evangélicos y tras una juventud marcada por el feminismo y la revolución sexual pero seguía llena de heridas sin curar.
Esta experiencia la cuenta Judy en su libro Mary´s Way. Una amiga suya llamada Peggy había hecho esta consagración a María y le contó entusiasmada el impacto que le había producido y cómo le había cambiado. Con más curiosidad que convicción, Judy decidió también realizarla a ver qué pasaba. Pero nunca se imaginó que le cambiara la vida.
Influenciada por el feminismo y la revolución sexual
Recuerda que “habiendo vivido mi juventud en los años sesenta y setenta, adquirí muchas ideas inculcadas en nuestra cultura por los movimientos e ideologías de aquella época tales como que los hombres eran ‘cerdos machistas chovinistas’, que la ‘igualdad’ como mujer significaba vencer al hombre o que la ‘liberación sexual’ era la clave para la libertad y la felicidad personal”.

Ese poso quedó en ella incluso cuando volvió a la Iglesia pues tenía una herida muy grande que le marcó su feminidad: en el pasado había sido víctima de abusos, motivo por el cual odiaba a los hombres.


Por ello, tampoco aceptaba la idea de ser “sierva” como María.
Lo primero que experimentó fue el perdón al que abusó de ella
Pero lo primero que le pasó tras consagrarse a la Virgen fue experimentar “el perdón hacía los hombres que me habían dañado en mi vida, especialmente el que abusó de mí. Aunque había rezado durante años para perdonarle en obediencia a las palabras de Jesús todavía sentía ira hacia el agresor”.

Pero un día, recuerda, “me invadió de forma espontánea un sentido enorme de misericordia y perdón hacia él que me hizo caer de rodillas llorando, fue como si un río de dolor acumulado hubiera sido liberado de mi corazón”. Este hecho se produjo inmediatamente después de su consagración a María.

“Poco después comenzaron a darse en mí frutos inesperados y los bloqueos y distorsiones que había en mi mente y mi corazón comenzaron a caer como fichas de dominó”, cuenta Judy.
De este modo, esta estadounidense relata que “lo primero que desapareció fue mi fuerte resistencia a la autoridad de la Iglesia, y por extensión a los hombres que componen su jerarquía. Luego, la práctica de la anticoncepción, y con ella mis objeciones a estar abierta a la vida”. Y fue así como pudo ir aceptando de corazón los sacramentos y los dogmas.
“El ejemplo de María nos humaniza”
“Casi milagrosamente, lo que antes me parecía ridículo comenzó a tener un perfecto sentido, y empecé a notar un cambio interior respecto a la consideración de mí misma como mujer, un cambio que conllevó una profunda sanación de mis heridas y mis pecados sexuales”, afirma Judy Landrieu.

A su vez, se produjo en ella otro cambio importante: “se modificó mi percepción de María, a la que comencé a ver no sólo como una formidable mujer de fe, esperanza y amor, sino también como la mujer a la que todas las mujeres estamos llamadas a imitar, el ideal de feminidad al que deberíamos adherirnos”.
Por último, Judy asegura que “necesitamos a María porque su amor y ejemplo nos humaniza, nos ablanda y nos hace acoger mejor a Cristo. Ella nos enseña en carne y hueso lo que significa ser un portador de Cristo”.

jueves, 11 de mayo de 2017

ESTOS MELLIZOS SOBREVIVIERON GRACIAS A LA VIRGEN, AHORA ÉL ES SACERDOTE Y ELLA RELIGIOSA


Estos mellizos sobrevivieron gracias a la Virgen: Ahora él es sacerdote y ella religiosa
Por Bárbara Bustamante
 Crédito: Sandra Valenzuela



SANTIAGO, 10 May. 17 / 08:31 pm (ACI).- Un cuadro de neumonía mantuvo al borde de la muerte a dos hermanos mellizos, Mónica y Cristian Moya, pero luego de que su madre los consagrara a la Virgen María pudieron sobrevivir. Ahora él es sacerdote y ella acaba de hacer su profesión perpetua como religiosa.

Los mellizos nacieron el 15 de enero de 1974  en la provincia de San Antonio, Región de Valparaíso, en Chile.

En entrevista concedida a ACI Prensa, la hermana Mónica recordó que “cuando con mi hermano cumplimos 40 años, mi mamá nos reveló que cuando teníamos meses de vida estuvimos muy graves en el hospital”.

Un severo cuadro de neumonía los afectó cuando tenían alrededor de 3 meses y los médicos informaron a sus padres, Eliseo Moya y Teodora Huerta, “que una transfusión de sangre sería lo último que harían por nosotros”.

La madre, quien ya había sufrido la pérdida de su primer hijo de 1 año por una afección cardiaca, decidió consagrar a sus hijos a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora Purísima de lo Vásquez, muy conocida y querida en Chile.

“Mi mamá dice que lo único que le vino a la mente fue ofrecernos a la Virgen y dejarnos en sus manos. Después de eso ocurrió nuestra recuperación”, dijo la hermana.

Este hecho impactó en el corazón de la religiosa, quien afirmó que “a lo mejor uno lo puede mirar como una simple casualidad, pero ahora uno de sus hijos es sacerdote y otra religiosa, es como que la Virgen le cobró la palabra”.

Un detalle no menor, agregó la hermana, es que su hermano sacerdote “se preparó en el seminario que se encuentra al costado del Santuario” de Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez, el mismo templo al cual llegó su madre para suplicar por la recuperación de sus hijos.

La hermana Mónica Moya ingresó a los 30 años a la Congregación Hijas de Santa María de la Providencia, fundada por San Luis Guanella.

Para la religiosa, el ofrecimiento de su madre “me marcó mucho y me ha hecho pensar que el Señor se encargó de llevarme por este camino, en el que sin querer mis papás también contribuyeron a través de la oración, de la formación cristiana, de ellos mismos como matrimonio”.

Además de la Virgen María, la vocación de la religiosa también está fuertemente ligada a la figura de San José, patrono de su congregación y cuya solemnidad coincide con el día en que ingresó al postulantado, luego al noviciado y también cuando hizo sus primeros votos.

Por esta razón, la religiosa quiso pronunciar sus votos perpetuos el 19 de marzo, fiesta de San José, en una celebración que se hizo aún más especial al ser presidida por su hermano mellizo, el P. Cristian Moya.

viernes, 5 de mayo de 2017

EQUIPO DE FÚTBOL DE LIGA ESPAÑOLA OFRECE LOGRO A LA VIRGEN MARÍA


Equipo de fútbol sube a Primera División de Liga española y ofrece logro a la Virgen
Por Blanca Ruiz
 Foto: Archivalencia.



MADRID, 05 May. 17 / 02:10 pm (ACI).- Cientos de aficionados junto con los jugadores del equipo de fútbol Levante U.D acudieron a la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia (España), para agradecer a María el ascenso a la Primera División.

Según informó la Archidiócesis de Valencia, los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva fueron recibidos por el Arzobispo de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares; y el rector de la Basílica, P. Juan Bautista Antón.

“Habéis hecho una gran temporada porque habéis sido un equipo y hoy venís aquí porque sabéis que Dios y la Virgen de los Desamparados os han ayudado”, afirmó el Cardenal Cañizares al felicitar a los jugadores.

El Arzobispo de Valencia también apuntó que el ascenso a Primera División lo han conseguido por “la unidad del equipo” y les animó a partir siempre “del amor, como Cristo y la Virgen que nos invitan a amar a los demás”.

El Cardenal recordó que “el Levante es un equipo humilde y la Virgen, tal y como expresa en el Magníficat, es de los humildes”.

Según informa la agencia AVAN, el presidente del club Levante U.D, Quico Catalán, recordó que hace nueve meses vinieron para pedir la protección de la Virgen de los Desamparados. Dijo que fue entonces cuando pidió a la Virgen que “en los malos momentos nos llevaras en volandas, y hoy damos gracias por tu protección y por habernos dado a todos lucidez”.

Como muestra de agradecimiento a la Virgen por el ascenso a la categoría superior de la Liga española, los capitanes del Levante U.D ofrecieron una corona de flores con los colores del equipo y rezaron una oración.

viernes, 28 de octubre de 2016

EL ESPÍRITU Y LA SANTERÍA, TESTIMONIO DE LA VIDA REAL


El Espíritu y la Santería: Testimonio de la Vida Real
Pero tanto dio ese amigo que fui a su casa, y allí conocí a su señora, una gran persona y a varias más; y después de la presentaciones empezó la reunión. Había un vaso de agua en una mesita que tenía un mantel blanco y dentro del vaso un crucifijo. 



El Espíritu y la Santería: Testimonio de la Vida Real

Voy a tratar de relatarles de una manera sencilla, algunos aspectos de mi vida; en todo caso los más relacionados con mi vida religiosa y haciendo énfasis en la mistificación religiosa en que yo caí, buscando a Dios por un camino equivocado.

Pero gracias a la misericordia Divina encontré el camino recto, el camino de la verdad, y se obró en tan mí una conversión; conversión que ha ido creciendo y madurando a través de los años y fortaleciéndome espiritualmente. He llenado mí  pobre mente del verdadero significado de ser católico de ser hijo de Dios y templo vivo del Espíritu Santo, de sentir que la gracia de Dios me llena y reboza mi corazón, al saberme amado por un Dios que se nos entrega en la Eucaristía en la más sublime de las expresiones.

Hace 35 años había dejado mi patria obligado por la represión. Un mes después que yo llegué a EE.UU., todos mis compañeros cayeron bajo balas de la tiranía. Yo me sentí desconsolado no sólo por la pérdida de gente querida sino por haberlos dejado. Pensé, “qué cobarde soy”, y me preguntaba, “¿porqué ellos y yo no?”. La amargura llenaba mi alma y el odio tan profundo que sentía llenaba mis días. Mis nervios explotaban por cualquier cosa, tenía deseos de pelear, de desahogar mi furia con alguien. Así fue pasando el tiempo y un compañero de trabajo me invitó en varias ocasiones a reuniones que se celebraban en su casa y lo que hacían era rezar. Y yo me preguntaba, ¿rezar, si ya se me había olvidado cómo hacerlo, y además Dios tiene un mundo entero de gente, porqué se va fijar en mí?.

Pero tanto dio ese amigo que fui a su casa, y allí conocí a su señora, una gran persona y a varias más; y después de la presentaciones empezó la reunión. Había un vaso de agua en una mesita que tenía un mantel blanco y dentro del vaso un crucifijo. En un rincón de la sala otra mesa, muchos vasos y velas. A eso se le llamaba la “Bóveda Espiritual”. Que conste mis queridos amigos, que no estoy burlando ni estoy atacando a nadie, respeto mucho la manera de sentir a actuar de los demás.



Y esa fue mi primera experiencia de una Reunión Espiritual. Hubieron muchas más, y dentro de ese ambiente nuevo para mí, fui conociendo a más y más personas y me sentí un poco mejor. De todos modos, no hacíamos nada malo ya que rezábamos aunque algo me inquietaba. ¿Estaba bien que llamáramos a los muertos? ¿No dice la Biblia que el alma viene de Dios y debe regresar a Dios? ¿Quiénes éramos nosotros para romper esa ley divina?   Eso me inquietaba, pero me lo quitaba de la mente y trataba de pensar en otra cosa. Sin embargo, volvía a mi mente esa inquietud y en todo este proceso, yo no había conocido a nadie que fuera a la Iglesia o que practicara una religión, que se me acercara y me dijera si yo estaba bien o mal.

Empezaron a ir a nuestras reuniones personas que practicaban la Santería. Aquí voy a hacer un alto en mi relato y les voy a explicar un poco sobre lo que es la Santería. El nombre verdadero es Religión Somba Lucumi, (Lucumi quiere decir “yo soy tu amigo”, que es lo que le decían a esos pobres negros los que los esclavizaban durante la colonización de América). Ellos hablaban tres lenguas: el Somba, el Ejito y el Fon. La dos primeras eran de Nigeria y la última de Dohomey. La Santería no es Brujería o Magia Negra, esta encierra en sí un sentido activo del mal que no aparece en la Santería. La Santería del Caribe por lo general no practica el mal. Por el contrario, busca la protección del Santo contra todo lo malo que hay en el mundo. La Santería no es Vudú, que es una de tantas religiones que llegaron del África, ésta se quedó en Haití y tiene bastante relación con la Magia Negra. La Santería no es espiritismo, pues el que lo practica trata de comunicarse con un espíritu por medio de un médium, aunque en la Santería también se observa el fenómeno de la posesión. No es extraño ver en casa de un santero un crucifijo en un vaso de agua; como tampoco es extraño ver a un espiritista usar yerbas para hacer un despojo. La Santería tampoco es ñañiguismo; el término ñáñigo se aplica solamente a la sociedad secreta Abakuá.

Muchas de las personas que conocí en las reuniones Espiritistas me simpatizaron y me invitaron a sus casas a ver su “cuarto de Santo” o “sopera”, En realidad no puedo precisar cuando y en qué momento fue que yo me involucré completamente en los ritos, consultas con cocos y toque de Santo. Pero si puedo decirles que recibí collares de mi Padrino, un santero.(el que te pone collares es tu padrino) y participé en el sacrificio de animales junto a un Babalao (Las mujeres o los homosexuales no pueden ser Babalaos, solo Santeros) Así pasaron años, entre espiritistas y Santeros que trataron de hacerme Santo sin costarme nada pero yo siempre me negué. Habían cosas que no me acababan de gustar y una de éstas era que los Santeros se criticaban unos a otros y la falta de amor que se veía entre ellos. Creo que Dios estaba empezando a obrar en mí, pues mi señora muchas veces me pedía ir a Misa y yo la complacía y allí en la tranquilidad del Templo, sentía yo una paz, una tranquilidad tan grande. Era como si el tiempo se detuviera, como si retrocediera y cerrara los ojos y me veía en aquella iglesia del barrio donde yo vivía, recibiendo mi primera Comunión. Volvía a sentir la alegría de aquel gran día. Cuando terminaba la Misa, me quedaba hablando con personas de esa parroquia, en realidad me sentía bien.

Habían pasado años(creo que 10) y había creado una gran reputación como espiritista y conocía yanto de la regla de Ocha como cualquiera a que llevara la vida en eso. Y Dios seguía trabajando lentamente  en mi mente y en mi corazón y me ponía personas en mi camino, que me daban mucho para meditar. También había algo que me inquietaba. Soñaba con muchas regularidad con su sacerdote que me miraba fijamente decía: “deja en lo que estás, ¿no te das cuenta de que estás buscando en el camino equivocado? Me despertaba y me parecía que lo estaba viendo. Era tan real que a veces dudaba si era sueño o realidad, pero nunca sentí miedo y que conste, que yo no soy muy valiente que digamos.

Tengo una prima en Miami muy activa en la Iglesia y que siempre mantuvo una comunicación muy estrecha conmigo y venía a cada rato a mi casa y aunque respetaba mis creencias, me dejaba caer alguna crítica y de manera muy sutil algo de religión. Yo no discutía, solo la oía, porque  en mi interior sabía que tenía razón. Ya yo estaba convencido de que tenía que dejar todo aquello. Pero el problema de todo el que tiene collares p prendas es el miedo y yo lo sentía, no por mi, sino por mi esposa y mi hijo. Yo tenía que tener la seguridad de algo o alguien que me protegiera de la ira de lo que yo iba s dejar.

Pobre de mí, que no me daba cuenta de que sí ponía mi confianza en Jesús, el Espíritu Santo tendería un manto de protección sobre mí y mi familia  y ninguna fuerza podría contra el Gran Poder de Dios. Todo consistía en abandonarme en sus brazos. A mi prima un día le dije, “todos mis hermanos están en mi país, esos que sufren por ellos daría la vida” Y mi prima de dijo, “todos somos hermanos, si es que de verdad crees que Jesús es el hijo de Dios” Casi que me ofendí y le dije, “siempre lo he creído, lo que sí creo es que Él me ha olvidado”. “Ella se sonrió y me dijo, ¿nunca has pensado el por qué tú estás aquí y tus amigos murieron? Y un sacerdote me preguntó:   ¿No crees acaso que Dios tiene planes contigo? Acuérdate de que los misterios de Dios nadie los sabe”.

Fue pasando el tiempo y yo fui poco a poco abandonando las reuniones. Aquellos años de mi vida habían sido muy duros. 

Primero el odio y la amargura que sembró dentro de un pueblo un régimen ateo, después un exilio voluntario y más tarde la búsqueda de un Dios por caminos equivocados, teniéndole tan cerca y yo tan ciego. Un día mi hermana me dijo por  teléfono. “Pedro, los caminos del Señor son misteriosos, yo estoy segura de que tu experiencia puede ser beneficiosa para otros que quizás estén cometiendo el mismo error involuntario”.

Me involucré en todo lo que nuestra Iglesia nos pedía, más que nada, apostolado activo en mi parroquia hasta que la compañera que Dios me dio cayó en cama y se mantiene invalida. No es fácil, créanme, pero yo estoy acostumbrado a luchar y ahora no puedo temer ni fallar, pues tengo el Espíritu Santo que me fortalece y además tengo una familia que me ama y buenos amigos a los que puedo acudir y que también me quieren. Tengo mis días en que caigo en depresión pero me recupero, no puedo fallarle al Señor que tanto me da. 

Estas prácticas primitivas son personas religiosas y de fe. Pero algunos cristianos con sus prejuicios y su ignorancia provocan una reacción contraproducente, cuando se encuentran con devotos de la Santería. Primero la burla, la risa de las costumbres de los que la practican por considerarlos incivilizados e inferiores. Los que se burlan de estos creyentes manifiestan su ignorancia frente a la búsqueda de Dios en los demás.

Hoy, después de Concilio Vaticano, estamos obligados y comprometidos a ser evangelizadores. No estamos en el tiempo de las Cruzadas. No es la fuerza de las armas, sino la fuerza del amor la que tenemos que emplear. Jesús nos llama a que busquemos las ovejas perdidas. Frente a cultos como la Santería tenemos una sola arma: el Evangelio y recordarles a los hermanos confundidos, que Cristo es el Camino, La Verdad y La Vida  y sólo a través de Él llegaremos al Padre.

Por: Escuela de la Fe | Fuente: Tiempos de Fe, año 1, No. 

martes, 2 de agosto de 2016

CONVERSIÓN AL CATOLICISMO


Conversión al catolicismo


En cierta ocasión, una señora protestante se acercó al gran obispo húngaro Tihamer Toth y le dijo:

“—No soy católica; pero, desde hace diez años, vengo a esta Iglesia a escuchar sus homilías y ahora quiero hacerme católica.

—Y dígame ¿qué es lo que más la ha llevado a tomar esta decisión?

—En primer lugar y, sobre todo, la presencia de Jesús en la Eucaristía. Yo quiero tener a Jesús todo entero y recibirlo en la comunión. También me ha atraído la confesión, porque mi alma necesita recibir el perdón de Dios, según la promesa de Jesús: “Al que perdonen los pecados, le serán perdonados”.

Pero hay otro punto para mí muy importante, es el amor de María. Veo que los católicos la aman como una madre. Y yo quiero también amarla y honrarla como a una verdadera madre mía.”

Sí, María te lleva a Jesús, no te roba el amor de Jesús. “María es el camino seguro para encontrar a Cristo” (EA 11). Ella te inspira pureza, cariño, ternura, amor y confianza como buena madre. ¡Cuántas bendiciones ha recibido la humanidad a través del amor de María! ¡A cuántos ha salvado Dios por medio de ella! ¡Cuántos milagros realizados por su intercesión en Lourdes y Fátima! ¡Cuánta bondad ha inspirado siempre a todos los que con devoción han recitado el Ave María! ¡Cuántos soldados habrán muerto con el Ave María en sus labios! ¡Cuántas madres la invocan para pedir por sus hijos ausentes o alejados!


* Enviado por el P. Natalio

sábado, 16 de julio de 2016

TESTIMONIOS SOBRE EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Testimonios sobre el Escapulario de la Virgen del Carmen


El Escapulario y la Virgen de Fátima:

Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia.

También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.

El escapulario y los Papas

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.

El Papa Pío XII habló frecuentemente del escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima).

El escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó: el escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".

Juan Pablo II ha reconocido que él mismo lleva el escapulario desde sus años de juventud. "¡También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen!".

El escapulario y los Santos

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"

San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murieron los enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron sus tumbas encontraron que sus cuerpos y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo sus escapularios estaban intactos. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.
San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos.

San Claudio de Colombiere (director de St. Margarita María)

«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»

Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita".

sábado, 21 de mayo de 2016

CONVERSO GRACIAS A UNA MUJER QUE LE HABLÓ DE LA VIRGEN MARÍA

Zachary King: fue uno de los diez Grandes Brujos Satanistas más poderosos, ahora enseña como vencer a Satanás.
Converso gracias a una mujer que le habló de la Virgen


Por: Cambio de Agujas (EUK Mamie – HM Televisión) | Fuente: Infocatolica.com 



Cambio de Agujas, el programa de la Fundación EUK Mamie – HM Televisión, que nos ofrece cada semana el testimonio de un converso distinto-, ofrece en esta ocasión un testimonio especialmente impactante: Zachary King, de los EEUU, que llegó a estar entre los diez «High Wizard» - Gran Brujo o Brujo de alto nivel – más poderosos sobre la faz de la tierra, y que tras apartarse de ese mundo a causa del vacío que le producía una vida tan oscura, llegó a la fe católica después de una fuerte experiencia con la Virgen.
El testimonio de Zachary King será ofrecido en dos entregas. La primera parte del testimonio se publicó el lunes 16 de mayo de 2016, y la segunda parte se publicará el próximo lunes 23 de mayo de 2016.
El vídeo del primer programa es este:


Desde los diez años

Zachary King comenzó a curiosear con el mundo de la magia cuando tenía apenas diez años. Había nacido en el seno de una familia batista poco fervorosa. «Mi familia era bautista, lo que significa que mi hermano y yo íbamos a la Iglesia bautista todos los domingos y mis padres nunca iban. Esa fue mi primera impresión de «ir a la iglesia». Era como una tortura. Era como un lugar donde mis padres podían llevarnos a mí y a mi hermano, y así tener ellos libertad durante unas horas los domingos». En su comunidad batista apenas se hablaba del demonio para decir que ya había sido vencido por Jesucristo.


«En el fondo, mi fe en Dios era mínima. Con diez años ya había visto todas las películas de fantasía que habían sido hechas. Me atraía mucho cuando pasaban cosas mágicas. Quería saber si la magia era posible». «Cuando yo estaba en 5º de Primaria, tenía 10 años, empecé a hacer «I hate you, bloody Mary» [Te odio, María ensangrentada], un juego muy común en los Estados Unidos y en muchas partes del mundo. Los chicos entran en un baño, apagan las luces coreando una frase al espejo, buscando una cara espantosa, demoniaca. No lo sabíamos entonces, pero estábamos practicando la magia. No sabíamos que el juego «María ensangrentada» era, en realidad, un maleficio. Para hacer un maleficio real, para hacer que suceda la magia, necesitas de la repetición, intención y presencia demoniaca. (…) Entonces, hacíamos eso y yo siempre veía una cara demoniaca».
«En la misma época había salido la serie «Dungeons and Dragons» [Dragones y mazmorras], un juego de rol. Salió aproximadamente dos años antes de esto. Yo siempre hacía de mago o hechicero. Pero después de un tiempo, mi curiosidad estaba en su punto culmen. Tenía que saber si la magia era real, ¿sabes? (…) Así que hice un maleficio de verdad. Bueno, hice tres maleficios mágicos de dinero. Cada uno de ellos aumentó la cantidad que obtuve. Los primeros dos eran de tan poca cantidad que pensé: «Podría ser una coincidencia». La tercera vez que lo intenté obtuve mil dólares. Después de eso estaba convencido de que «esto es real y voy a hacer esto durante el resto de mi vida».
Con doce años entró a formar parte de un grupo satánico que reclutaba niños invitándoles a participar de ese mismo juego de rol: «Dragones y mazmorras». Todo estaba permitido allí: alcohol, droga, incluso sexo…, sin que sus padres se enteraran de nada. «Me enteré de que era un grupo satánico algo más tarde. Me uní oficialmente cuando tenía trece».

Satanista

Efectivamente, un año después, estaba preparado para dar un paso muy serio: «Con trece años firmé un documento que decía: «La Sangre de Jesús lava todo pecado. Pero el mío no. Jesús murió por todos, pero por mí no». En la página final, vendía mi alma al diablo y yo sabía que eso significaba que cuando tuviera noventa y cinco años me moriría e iría directamente al infierno».
A los catorce años le consideraron preparado para participar en un maleficio que podríamos llamar «de alto nivel»: la «ofrenda» que se hacía al diablo a cambio de lo que se deseaba conseguir fue un aborto. Una mujer del grupo satánico había quedado embarazada voluntariamente con este fin, tras tener relaciones sexuales con menores del grupo. Es Zachary quien nos cuenta: «Un funcionario de la ciudad había estado intentando aprobar una ley en el municipio durante aproximadamente tres años, y no se aprobaba. Él lo intentó a través de todos los medios tanto legales como ilegales. Intentó el soborno, manipular gente… Nada funcionaba. En el mundo satánico hay muchos niveles, muchos maleficios que se pueden hacer. Cada cual tiene su criterio, incluso en lo que se requiere para llevarlo a cabo. En cada nivel va subiendo más y más la exigencia. El maleficio más fácil, más sencillo, es en el que dices simplemente algo como: «Yo deseo que tal funcione». O bien: «Satanás, ¿me puedes dar X?». Requiere una especie de vaso de cristal, agua, un congelador y un trozo de papel. Nada más. Ahora bien, en ese nivel sería como si yo - el satanista que hace el maleficio contra ti - me acercara a ti, dándote patadas en las espinillas. En cambio, si hiciera un «hex» [mal de ojo] que involucrase un aborto, eso equivaldría a que yo fuera a tu casa dejando caer una bomba atómica encima. Quiero decir, subimos la «apuesta» un poco, de dar patadas en las espinillas, a dejar caer una bomba en tu casa, una bomba atómica, así que claramente estás muerto. Por eso se realiza el aborto. Ese hombre quería que se aprobara esa ley y no le importaba lo que se hiciera. Por eso contrató a nuestro grupo satánico para que se hiciera un mal de ojo, y eso requería un aborto». En este grupo satánico, y antes de cumplir los dieciocho años, realizó otros cuatro maleficios con aborto.
Con dieciocho años llegó a su segundo grupo satánico, la Iglesia Mundial de Satanás, que tenía un millón cien mil miembros en el mundo en 1989. Cuando tenía veintiún años, había realizado tantos pecados graves que consiguió que Satanás se fijara en él, y le eligiera como «High Wizard», un Gran Brujo o Brujo de alto nivel. Los «High Wizard» son los brujos con más poder satánico. No puede haber más de diez a la vez en el mundo. Él era uno de ellos.

Hechizos para ricos y famosos

«Como High Wizard viajas por el mundo y haces los hechizos para los ricos y famosos: rockeros, actores, políticos... Cualquier persona que tiene mucho dinero. Pero no entregan el dinero al High Wizard, sino que se lo dan al grupo satánico. Pero los que tienen esas posiciones pueden concederte favores». «Si vas a You Tube y buscas cuántos artistas dicen que han vendido sus almas al demonio a cambio de la fama y las riquezas… Esto es uno de los trabajos de los Brujos de alto nivel». Zachary explica con detalle en su testimonio cómo tomaba contacto con estas personas, y lo que se les exigía a cambio de la «ayuda» de Satanás. Satanás exige estar dispuesto a realizar cualquier tipo de pecado, incluso los más horribles, sin titubear: «Él quiere que vayas brincando felizmente hacia el infierno. Y está dispuesto a cogerte de la mano y hacerlo contigo. Pero antes, tú tienes que estar dispuesto a darle algo». También explica las consecuencias de estos pactos con Satanás: «De vez en cuando se lee de estrellas del rock que se ahorcan, que toman una sobredosis de droga, que beben hasta morir, que conducen borrachos… Después de conducir borrachos muchas veces, su coche termina destrozado contra un árbol… Cuentan que están desesperados y deprimidos. Viven hundidos en el alcoholismo durante veinte años antes que morir. ¿Por qué alguien que tiene tanta riqueza, que es tan popular, tan famoso… se comporta así? Sucede esto porque están intentando olvidar cómo llegaron ahí».
De su actividad como «High Wizard», Zachary King afirma: «Dividí 120 iglesias bautistas y asistí a 146 abortos». Y describe con detalle los métodos que usan las sectas satánicas para destruir y dividir las Iglesias.
Después de varios años trabajando para el demonio, Zachary sentía un tedio tan horroroso que decidió apartarse de la Iglesia Mundial de Satanás. «Piensas: Ya no quiero hacer esto. Pero no puedo parar. He entregado mi alma al demonio, la única manera de salir es morir. (…) Pero no quiero morir, me da igual la manera en que muera, porque sé que si muero voy al infierno. (…) Entonces, un día, planeé mi huida». Después de muchas peripecias «conduje a Vermont. Me quedé ahí por algunos años. Era adicto a la magia. No entré en ningún grupo satánico porque tenía miedo de que me descubriesen, que me encontrasen. No me involucré en el satanismo organizado, pero seguía con la magia».

«La Madre bendita te llama a su ejército»

Zachary comenzó a trabajar en la joyería de un centro comercial. Un día llegó una mujer que compró unos pendientes. En el momento de pagar, ella quiso hacerle un pequeño regalo: una medalla de la Virgen que quiso poner en su mano mientras le decía «La Madre bendita te llama a su ejército». Zachary no sabía quién era esa Madre bendita, él había crecido bautista. Además, estaba dolorosamente convencido de que su situación era irreversible. Pensaba sinceramente que estaba irremediablemente condenado a ir al infierno a causa del terrible contrato que había firmado cuando tenía trece años en el que le vendía su alma a Satanás. La mujer le insistía en tomar la medalla, mientras repetía: «La Madre bendita te llama a su ejército». «Es muy poderosa». Zachary se sintió molesto. Él era un High Wizard, uno de los magos más poderosos del mundo. Y esa Madre bendita, ¿podía ser más poderosa que él? Tomó la medalla con intención de tirarla al suelo, pero algo extraño pasó: «El centro comercial y mi tienda, ya no estaban. Desaparecieron completamente. Estábamos solo esa mujer y yo. Y esa mujer empezó a contarme mi vida. Me dijo que yo había arruinado más de cien iglesias y que eso procedía del demonio. Y que había participado en más de cien abortos y eso también procedía del demonio. Me habló sobre diez pecados que había cometido en mi vida. Y todos terminaron con: «Y esto procede del demonio». Yo estaba aterrorizado. No sabía qué hacer. (…) Pensaba que la mujer estaba haciendo magia, y que yo no tenía el poder que ella tenía. Estaba aterrorizado, no sabía qué hacer… (…) Y me dice otra vez: «La Madre bendita te llama a su ejército». Esta vez comprendí que se refería a la Madre de Dios. (…) Y en este instante, María apareció. Me cogió de la mano, me sonrió tiernamente y me dio la vuelta. Jesús estaba de pie, detrás de mí. En ese instante, supe que todo lo que es católico, es verdad. Supe que todo lo que era «Zach», es decir, mi brujería, mi satanismo, mi magia… Todo eso era falso. Y supe que tenía que parar. Supe que Jesús es mi Señor y Salvador y que no había vendido mi alma cuando tenía trece años. María me miró y me dijo: «Tu trabajo es ayudarme a poner fin al aborto». Abrí mi mano, y estaba otra vez en el centro comercial. Esa mujer todavía me estaba hablando. Me contó cuál era su parroquia y empecé a asistir a la misa prácticamente desde el día siguiente. Tardé alrededor de cinco meses en entrar en la Iglesia Católica».

Ministerio contra el satanismo

«Entré en la Iglesia Católica oficialmente en mayo de 2008. Empezamos el ministerio de «All saints» en 2010. Y ahora voy viajando por el mundo dando este mensaje y diciendo a la gente que Satanás es un idiota. No le tengáis miedo. Tienes que pensar que él es como un perro encadenado que ladra. Tú sabes la medida de su cadena. No le dejes cogerte, porque te destrozará si tiene la oportunidad. (…)Acércate a Jesús. Ten una devoción sólida a María. Y no hagas absolutamentenada que tenga que ver con la New Age o con el satanismo».
Zachary King tiene un especial interés en explicar por qué esos contratos donde se vende el alma a Dios son mentira y no tienen ningún valor: «En mis charlas, normalmente pregunto a mi audiencia: «¿Alguien aquí tiene un amigo que tiene un buen coche?» Inevitablemente alguien levanta la mano. Y yo digo: «¿Puedes venderme el coche de tu amigo legalmente?» «No». «¿Por qué?» «Porque no me pertenece a mí». Efectivamente, por esa misma razón no puedes vender tu alma. Dios murió por ti. Jesús pagó el precio por tu alma. No puedes venderla, prestarla, darla… Lo que puedes hacer es dar tu voluntad al demonio. Y el demonio te mentirá porque, ¡oh, sorpresa!, es un mentiroso. La Biblia nos lo dice. Satanás afirmará que tiene tu alma. Pero tú solo tienes que confesarte para recuperarla otra vez. Tienes que devolver tu voluntad a Dios. El demonio seguirá mintiéndote hasta en tu lecho de muerte. Mientras estás a punto de salir de esta vida, él estará bailando alrededor de tu cama diciéndote que es el dueño de tu alma. Él quiere que te desesperes, porque la desesperación es un pecado mortal y así irías al infierno. Cuando llegues a esos momentos en que estés a punto de terminar tu vida aquí en la tierra, cierra los ojos, sigue rezando el rosario y pídele a la Virgen que pise la cabeza de Satanás. Y estarás bien».
Y explica también algunos engaños de la Nueva Era: «La religión New Age se puede definir básicamente como cualquier cosa que quite a Dios, al demonio, al cielo y al infierno de la fórmula». Y pone por ejemplo a los Testigos de Jehová, el mundo del budismo… Alerta contra las prácticas del yoga y reiki. En concreto, sobre el reiki afirma: «Para los que no lo saben, el reiki es magia. (…) Cuando llegas a ser maestro reiki, se dibujan los últimos símbolos en tu cuerpo y te dan tu guía espiritual personal, que es un demonio que ahora está atado a ti. Y cada vez que practicas reiki con otra persona, estas poniendo hechizos de magia sobre ellos. Un hechizo de magia se define como una oración al diablo pidiendo que ate un demonio a otra persona.Cuando vas al que practica reiki, él está poniendo hechizos de magia en tu cuerpo e intentado atarte a un demonio, para sanarte. Dime si esto tiene sentido».

martes, 10 de mayo de 2016

ELLA TAMBIÉN...


Ella También
El rezo del rosario, oración que alegra el corazón de la Santísima Virgen.


Por: Nabor Herrera, L.C. | Fuente: Equipo Gama-Virtudes y Valores 




Doña Paquita y Doña Soledad vivían en la misma vecindad. Doña Paquita siempre criticaba a Doña Soledad porque rezaba todos los días el rosario. "¡Qué tontería! ¡Qué perdida de tiempo! ¡Cincuenta veces lo mismo!" Aunque Doña Soledad conocía el tamaño de la lengua de Doña Paquita no decía nada.

Por fin un día Doña Paquita se acercó entusiasta a Doña Soledad.

"¡Señora Soledad, no me va a creer!"

"¿Qué?"

"¡Mi hijo ya sabe decir mamá! ¡Me lo ha dicho como treinta o cuarenta veces por lo menos!"

"¡Ah... entonces debe estar usted cansada y aburrida de oír lo mismo tantas veces!"

"¡Claro que no! ¿Pero Doña Soledad, cómo se le ocurre semejante disparate!"

Desde aquel día Doña Paquita comprendió por qué Doña Soledad rezaba todos los días el rosario. Pues claro, Doña Soledad repetía cincuenta veces las palabras que más gustan a Nuestra Madre del Cielo.

Como el niño que apenas sabe balbucear arranca una sonrisa del corazón de la madre cuando dice "mamá", así nosotros con el Ave María alegramos a nuestra Madre. El niño dice "mamá", estira sus tiernos brazos y la madre sin dilación lo coge entre los suyos. Así María. El niño fija los ojos en los de su madre y ella lo acerca a su rostro hasta rozar con la nariz la ternura de su piel. Así María nos acerca a su rostro y roza con su belleza nuestra alma.

Como la mamá estrecha al niño entre sus brazos, lo oprime contra su pecho, porque lo ama, así María, apenas escucha el susurro de nuestra oración, corre, nos abraza, nos acerca hasta su pecho porque nos ama.

¿De que sirve el amor de una madre? No es moneda de cambio, no produce, no consigues nada con él, tampoco con el de María. El amor de una madre da seguridad, orienta tu vida; también el amor de María.

El niño dice mamá, espera la respuesta y siempre la halla. María responde cuando elevamos los ojos del alma y esperamos su respuesta. La madre goza cuando el niño le sonríe y susurra al oído "Te quiero" ¿Acaso María no? La madre ve crecer con santo orgullo a su hijo ¿Acaso María no? La madre ha engendrado con dolores ¿Acaso María no?

Una madre no se cansa de amar, de abrazar, de besar a sus hijos. Tampoco María. Una Madre derrama lágrimas de dolor cuando percibe, aún de lejos, que sus hijos andan tomando decisiones erróneas que los alejan de Dios. ¿Acaso María no? No hay peor dolor para María que el constatar que sus hijos viven distanciados de Dios. Ella les espera pacientemente e intercede día y noche por ellos hasta que como ovejitas descarriadas vuelven al redil en hombros de su Pastor. ¿Y si se olvidan de ella? Ciertamente sufre pero como buena Madre sabe perdonar el olvido.

El corazón de María ama por encima de cualquier olvido. Ama aunque el hijo duerma, cubre su cuerpecito, y acaricia la frente del hijo perdido en sueños.

Así nos ama María. ¿Por qué no repetir una y cien veces su Ave María? Para que así surja una sonrisa en su corazón, nos abrace, acaricie y cubra nuestra alma del frío mientras dormimos.

jueves, 17 de octubre de 2013

EJEMPLOS MARIANOS


EJEMPLOS MARIANOS

San Marcelino Champagnat, el fundador de los Hermanos Maristas, tuvo que ir en Febrero de 1823 a visitar a un moribundo en una montaña en pleno invierno. Él y su acompañante se perdieron del camino, porque todo estaba lleno de nieve y era de noche.
Después de andar y mucho rato por entre la nieve, cuando estaba ya para morirse de frío, el viento era cada vez mas fuerte y helado, Marcelino le dijo al hermano que lo acompañaba:

"Amigo mío, estamos perdidos si la Virgen no viene a socorrernos;
acudamos a Ella y pidámosle que nos saque del peligro en que nos hallamos de perder la vida en medio de estos montes y de esta nieve".
Con todo fervor rezaron aquella oración:

«Acordaos oh Madre Santa que jamás se ha oído decir que alguno que haya implorado vuestra ayuda, haya quedado sin tu auxilio recibir. Por eso con fe y confianza humilde y arrepentido, lleno de amor y esperanza este favor os pido»

Unos momentos después el otro hermano cayo desmayado de asfixia y de frío y cansancio.

El Padre Champagnat trataba de reavivarlo para que no fuera a morir allí entre la nieve, y cuando llevándolo casi en peso, había caminado como cien metros, de pronto vio una luz que se movía. Dio gritos, y al poco rato llegó un campesino, los llevó a su ranchito que estaba allí cerca, escondido entre la nieve, y los salvo de morir aquella noche entre la nieve.

La Virgen los había salvado.
Preguntado después el campesino por que salió aquella noche de su casa con una antorcha encendida, respondió: "Yo nunca salgo de noche fuera de mi casa en invierno. Pero esa noche sentí una inspiración, como una voz dentro del alma que me urgía a dar una vuelta con la antorcha encendida alrededor de la casa, y apenas estuve fuera empecé a escuchar los gritos del Padre que pedía auxilio. Si no los hubiera llevado aquella noche a mi casa, habrían amanecido muertos por congelación en aquel páramo".
Nuestra Señora nunca deja una oración sin atenderla.

P. Eliécer Salesman
Extraido de: “Ejemplos Marianos”

lunes, 24 de junio de 2013

COMENCÉ A AMAR A LA VIRGEN MARÍA


"Comencé a amar la Virgen María"
Stefania Falasca


… antes aún de conocerla… por las noches frente al hogar en las rodillas maternas, la voz de mi madre rezando el rosario…». Así Albino Luciani, papa durante treinta y tres días del 26 de agosto al 28 de septiembre de 1978, habló de su devoción a la Virgen. Su hermana Antonia nos lo cuenta…

Puntual como siempre, ya está lista para ir a la cita. Una tarde de mayo en la basílica romana de San Cosme y Damián. Entra en la iglesia como si fuera al encuentro de su infancia y le parece volver a aquellos años. Allí en Canale. En aquellas tardes lejanas. Cuando al atardecer la plaza de la iglesia se llenaba de golondrinas y muchachos que jugaban con el balón antes de que el tañido de la campana pequeña llamara a todos a entrar en la iglesia. También está Albino que corre detrás del balón. Una anciana refunfuña por el jaleo de los críos. Suena la campaña pequeña, y todos corren adentro. Van deprisa también los hombres que vuelven del trabajo y las mujeres con sus hijos en brazos. Nina corre a su sitio en los escalones del altar de la Inmaculada. Se pone de rodillas como los demás chicos. Así lo quiere don Filippo: los niños delante, todos los demás detrás, primero los hombres, luego las mujeres. «Así comenzaba el rosario», recuerda, y las imágenes corren nítidas como fotografías. «Me parece estar allí, la iglesia llena, las oraciones dichas con mucha devoción, las canciones… se cantaba siempre con las canciones a la Virgen. ¡Qué canciones más bonitas! Nombre dulcísimo, Oh bella esperanza mía, Mira a tu pueblo… me acuerdo de todas, no las he olvidado. Y al volverlas a oír ahora me consuelo. Entonces el rosario se rezaba todo en latín –sigue diciendo– y después de las letanías don Filippo terminaba con las “florecillas”, contando breves episodios de la vida de María o de la devoción de los santos a la Virgen. Un año nos contó toda la historia de Lourdes. Era la primera vez que la oía contar…».
Nina se acuerda de todas aquellas tardes de mayo. Todos en fila como las cuentas del rosario que lleva en el bolsillo de su vestido. Recuerda el puesto de las mujeres en la iglesia, el puesto de Berto y de Albino, las flores que iba a recoger para adornar el altar de la Virgen, las primeras nomeolvides, florecidas después de la nieve, y lo contenta que se sentía por aquella tarea que don Filippo había reservado para las niñas. Se acuerda incluso de aquel mayo cuando, al lado de la Inmaculada, colocaron las estatuas de santa Inés y de santa Teresita del Niño Jesús, que hacía poco había sido canonizada. Era el año 1927. Nina era pequeña, pero se le quedó grabada esa procesión de niñas vestidas de blanco que desde la aldea de Celat llevaban a hombros a la Iglesia de Canale las estatuas de las dos santas. Albino le había contado varias veces algunos detalles de la vida de santa Teresita y así había empezado a conocerla y quererla. «En nuestra zona», dice, «durante todo el año el rosario se rezaba en casa. También la súplica a la Virgen de Pompeya. Las tardes de invierno íbamos con mi madre a casa de los abuelos maternos y allí lo rezábamos todos juntos. Conservo recuerdos entrañables de aquellas tardes… formaron nuestra vida, nuestro afecto familiar. Solamente en mayo y en octubre, los meses dedicados a la Virgen, se iba a la iglesia a rezar el rosario y quien no podía por la hora o porque vivía lejos, lo rezaba delante de los atriòl, las pequeñas capillas que había en los caminos. Hay muchas en Canale, en nuestros valles. En nuestros pueblos era muy sentida la devoción a María». Una de estas capillas está en la calle de la casa de los Luciani, el atriòl de Rividela, una antigua imagen de la Virgen que antaño marcaba una etapa de la procesión de la Santa Cros. Se hacía el 3 de mayo, día dedicado a la Santa Cruz. Ese día no se rezaba el rosario en la iglesia. «La procesión encabezada por el párroco», recuerda, «salía a las cinco y media de la mañana y pasaba por todos lo pueblos del valle. A llegar al atriòl de nuestra casa, se leía un fragmento del Evangelio, luego se iba a la iglesia para la misa solemne. Me acuerdo de la procesión con todas sus letanías como si fuera ayer. De un detalle no me olvidaré nunca. Era un año en que la Pascua llegaba tarde y Albino ese día regresaba al seminario después de las vacaciones. Me acuerdo que cuando la procesión llegó arriba, a la aldea de Carlon que está encima de Canale, me di la vuelta y miré hacia la plaza, vi el autobús que salía hacia Belluno y se llevaba a Albino. Me parece verlo…me eché a llorar pensando que por la tarde no iba a ver a mi hermano en casa… Y lo mismo en octubre, cuando hacia mediados del mes regresaba al seminario. En aquellas tardes de octubre íbamos siempre juntos a la iglesia. Me llevaba de la mano. Me parece verlo. Cuando se iba yo me echaba a llorar… fueron los primeros dolores de mi vida…».
«Así», cuenta Nina, «pasaban los meses marianos de mi infancia. Si hay algo que Albino siempre me recomendó es que me mantuviera fiel a la oración, especialmente al rosario. Cuando íbamos a verle a Venecia lo repetía siempre, y también se lo decía a mi hija Lina».

El rosario que nos hace como niños

«Es imposible concebir nuestra vida, la vida de la Iglesia, sin el rosario, las fiestas marianas, los santuarios marianos y las imágenes de la Virgen», escribía Albino Luciani cuando era patriarca de Venecia. De su veneración llena de ternura y de reconocimiento con que se dirigía a la Virgen y de su amor por la práctica del rosario nos hablan no sólo sus discursos y homilías, sino toda su vida. Hablando una vez en Verona con motivo de una fiesta mariana, dijo del rosario: «Hoy algunos consideran superada esta forma de oración, no apropiada para nuestros tiempos, que requieren, dicen, una Iglesia toda espíritu y carisma. “El amor” decía De Foucauld, “se expresa con pocas palabras, siempre las mismas y que repite siempre”. Repitiendo con la voz y con el corazón las Avemarías hablamos como hijos a nuestra madre. El rosario, oración humilde, sencilla y fácil, ayuda a abandonarse en Dios, a ser como niños». En 1975, la diócesis de Santa María, en el sur de Brasil, le invitó a participar en una peregrinación mariana y en el centenario de la inmigración de los vénetos a aquel país; le pidieron además que llevara una copia de la Virgen de la Salud, muy venerada en Venecia. A Luciani no le gustaba viajar, pero esta vez no pudo decir que no. Al llegar se encontró frente a 200.000 personas. Una pancarta decía: «Cuando vuelva a Italia, dígales a los vénetos que seguimos siendo fieles a la devoción de la Virgen». Al lado habían puesto el monumento al emigrante: un hombre con su hatillo, a su derecha su mujer con el vestido típico véneto y el niño en brazos, de su delantal asomaba el rosario. Luciani se acordó de una carta escrita por un emigrante en Brasil que su párroco había leído en la iglesia cuando era niño. Y recordó con cuanta emoción escuchaba aquellas palabras que contaban de lo triste que era allí la Navidad sin una iglesia, sin un sacerdote para la misa, sólo una pequeña capilla que no tenía siquiera una imagen de la Virgen. Comenzó entonces su homilía diciendo: «Quien ama currit, volat, laetatur. Amar significa correr con el corazón hacia el objeto amado. Comencé a amar a la Virgen María antes aún de conocerla… por las noches frente al hogar en las rodillas maternas, la voz de mi madre rezando el rosario…». Y mirando a la estatua de la mujer emigrante con el rosario, dijo: «Dejad que os diga dos palabras respecto a María madre y hermana: Madre del Señor. Lo vemos también en las bodas de Caná; reveló un corazón materno para con los dos esposos en peligro de quedar en ridículo. ¡Ella arranca el milagro! Casi parece que Jesús se hizo una ley para sí mismo: “Yo hago el milagro, pero que Ella lo pida!”. Como madre, por tanto, hemos de invocarla mucho, tener mucha confianza en ella, venerarla mucho. San Francisco de Sales con ternura la llama “nuestra abuela” para tener el consuelo de ser el nieto que se arroja con total confianza a su seno. Pero Pablo VI, que ha declarado a María Madre de la Iglesia, la llama a menudo también hermana», siguió diciendo Luciani: «María, aunque privilegiada, aunque madre de Dios, es también nuestra hermana. Soror enim nostra est dice san Ambrosio. ¡Es de verdad nuestra hermana! Ha vivido una vida como la nuestra. También ella tuvo que emigrar a Egipto. También ella tuvo necesidad de ser ayudada. Lavaba los platos y la ropa, preparaba la comida, barría el suelo. Hizo estas cosas comunes pero de modo no común porque “ella”, dice el Concilio, “mientras vivió en este mundo una vida igual a la de los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida a su Hijo”. De modo que la Virgen nos inspira confianza no sólo porque es tan misericordiosa, sino también porque vivió nuestra misma vida, experimentó muchas de nuestras dificultades y nosotros debemos seguirla e imitarla especialmente en la fe».

Nina recuerda que durante los meses marianos se hacían peregrinaciones en Canale. «Una», dice, «se hizo en el 23 con motivo del Congreso eucarístico diocesano al santuario de Santa María de las Gracias en el valle de Cordevole. Me acuerdo porque, después de muchos años las mujeres ancianas seguían llevando la medalla recordatorio. Pero nunca se iba muy lejos, no podíamos ausentarnos por muchos días. Cuando éramos pequeños nuestra madre nos llevaba a menudo a los pies de la Virgen de la Salud, en Caviola. La iglesia de la infancia del padre Cappello. Era una iglesia pequeñita que luego estuvo a punto de caerse; pero era tanta la devoción que cuando a finales de los años cuarenta se decidió cerrarla para las obras de restauración las mujeres fueron a protestar ante el párroco, no querían que se cerrara por ninguna razón. Recuerdo que una vez Albino me llevó a la Virgen de las Nieves de Garès. “Vamos a llevar esta vela”, me dijo. Yo era muy pequeña y fui con la promesa de una gaseosa; durante el camino tuvo que tomarme en brazos y llegó conmigo a hombros». Albino, sin embargo, hizo otras peregrinaciones. «Lo llevaba don Filippo», dice Antonia. «Berto seguramente se acuerda de la peregrinación que hizo Albino a la Virgen de Pietralba, porque al volver después de tres días», dice riendo, «fue a despertarle a media noche para enseñarle el regalo que le había traído. Albino tendría unos trece o catorce años. Le contó a Berto que había caminado mucho, que durante una parada en casa de un sacerdote amigo de don Filippo, oyendo hablar a los dos curas, se había quedado dormido en una silla y que luego se habían perdido… Esta fue la primera vez que mi hermano fue a Pietralba». El santuario mariano de Pietralba, en Alto Adige, era un lugar especial para Luciani. Allí iba durante los veranos cuando fue obispo de Vittorio Véneto y luego como patriarca de Venecia. Muchas horas de su estancia allí las pasaba en el confesionario. Pero son muchos los santuarios a los que fue Albino Luciani como peregrino. Varias veces acompañó las peregrinaciones diocesanas a Lourdes, Loreto, Fátima. Dijo refiriéndose a esto en una homilía pronunciada en la iglesia de Santa María de las Gracias, de Venecia: «Preparándome a hablar de este santuario mariano he echado un vistazo retrospectivo a mi vida de obispo. Con sorpresa he descubierto que parte de mi servicio pastoral lo he desarrollado en los santuarios». Una vez el superior del convento de la Virgen de los Milagros, en Motta di Livenza, le invitó al convento y Luciani respondió: «Voy con mucho gusto. Cuando era pequeño oía hablar de la Virgen de Motta, pero no he podido nunca cumplir este deseo». Y durante la homilía que pronunció en esta ocasión dijo: «Se escribe y se habla mucho de la Virgen, pero hay que hacerlo de modo que todos entiendan y toque los corazones. Cosa que no es posible si antes no ha sido tocado nuestro corazón. San Alfonso, que era un grande, un teólogo, no dudaba en balbucir para que los pequeños comprendieran, tenía su corazón tocado cuando componía canciones para su pueblo analfabeto, canciones que se han cantado durante más de cien años en toda Italia, especialmente durante las misiones y los meses de mayo. San Juan Bosco se las hacía cantar a sus muchachos. Una por ejemplo dice: «Oh, bella esperanza mía / dulce amor mío María / tú eres mi vida / mi paz eres tú”. Quien escribía así sentía a María cercana, le abría su corazón con confianza. No sólo hablaba de María, sino que hablaba a María con tiernas oraciones intercaladas continuamente. No está bien el estéril y pasajero sentimiento, el sentimentalismo, pero está bien que el corazón, además de la razón y la voluntad, participe en el ejercicio del culto mariano. “Que el hermoso nombre de María no abandone nunca tus labios”, escribía san Bernardo, «no abandone nunca tu corazón”». El 29 de junio de 1978, tres meses antes de su muerte, Luciani volvió a Canale por última vez. El párroco recuerda la última imagen que conserva de él: al entrar en la iglesia lo sorprendí en la penumbra con el rosario en la mano rezando ante el altar de la Inmaculada, en el mismo sitio donde se arrodillaba su madre. 

Fuente: 30 días
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