El Papa reaparece en público tras casi 40 días hospitalizado y regresa al Vaticano tras recibir el alta médica
Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Tras casi 40 días ingresado en el hospital Gemelli, el Papa Francisco ha recibido el alta médica este domingo. Antes de regresar a la Casa Santa Marta, su residencia en el Vaticano, el Pontífice se ha asomado a un balcón del centro sanitario desde el que ha saludado a los fieles y ha impartido la bendición apostólica.
No estaba previsto que pronunciase unas palabras, pues aún sufre las secuelas de la enfermedad, pero el Pontífice ha sacado fuerzas para hablar unos segundos. Con la voz frágil se ha dirigido a una de las mujeres que se habían reunido en el patio del hospital para mostrarle su cercanía.
“¡Esta señora con las flores amarillas, qué brava!”, comentó.
A pesar de haber recibido el alta médica, el Santo Padre no podrá retomar enseguida el alto ritmo de trabajo que seguía antes de ser hospitalizado. La convalecencia proseguirá en el Vaticano durante al menos dos meses, en los cuales los médicos han desaconsejado visitas con grandes grupos que puedan comprometer nuevamente su estado de salud. Además, deberá seguir con la terapia farmacológica, junto con los ejercicios de fisioterapia y rehabilitación motora que ya realizaba antes.
El Papa Francisco le deja un ramo de flores a la Virgen en la basílica de Santa María la Mayor
Por: Victoria Cardiel - Crédito: Vatican Media
Poco antes de regresar al Vaticano, tras recibir el alta médica, el Papa Francisco ha querido dirigirse a la basílica de Santa María Mayor de Roma, como acostumbra hacer antes y después de cada viaje apostólico, para rezar unos ante el icono de la Virgen, la Salus Populi Romani.
El Santo Padre tiene especial devoción por esta imagen que, según la tradición, llegó a Roma en el año 590 durante el pontificado de Gregorio I y fue venerada por los primeros cristianos.
El Papa entregó al arcipreste coadjutor de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, el Cardenal Rolandas Makrickas, un ramo de flores para que lo colocase en el altar.
El Papa Francisco ya está en su residencia en el Vaticano tras recibir el alta médica
Por: Victoria Cardiel
El Papa Francisco ya está de regreso en Casa Santa Marta, su residencia en el Vaticano tras recibir este domingo el alta médica, donde proseguirá con la convalecencia durante al menos dos meses.
En ese tiempo de recuperación, los médicos le han prescrito reposo, por lo que no podrá retomar su agenda a plena rendimiento. Además tiene que continuar con la terapia farmacológica y con los ejercicios tanto de fisioterapia motora como respiratoria.
Esta mañana, antes de asomarse al balcón de la quinta planta del hospital Gemelli para saludar e impartir la bendición a los fieles, el Papa Francisco saludó brevemente al personal sanitario. Según informó la Oficina de prensa del Vaticano, el Santo Padre agradeció el trato médico y los cuidados que le han brindado durante estos 37 días hospitalizado.
Entre las personas a las que ha saludado estaban: la rectora de la Università Cattolica del Sacro Cuore, profesora Elena Beccalli; el presidente de la Fondazione Policlinico Universitario Agostino Gemelli IRCCS, doctor Daniele Franco; el decano de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Università Cattolica, profesor Antonio Gasbarrini; el vicepresidente de la Fondazione Policlinico Gemelli, doctor Giuseppe Fioroni; el director general de la Fondazione Policlinico A. Gemelli IRCCS, Profesor Marco Elefanti; el Asistente Eclesiástico General de la Universidad Católica, Monseñor Claudio Giuliodori; el director del Departamento de Ciencias Médico-Quirúrgicas del Policlínico, Sergio Alfieri, y el Director Médico de la Fundación Policlínico Gemelli, Andrea Cambieri.
Hoy la Iglesia Católica conmemora la Jornada Mundial del Enfermo
Por Andrés Henríquez - 11 de febrero de 2025
Este 11 de febrero, la Iglesia Católica celebra la 33ª Jornada Mundial del Enfermo, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de la compasión en momentos de fragilidad y enfermedad.
El 13 de mayo de 1992, San Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo para sensibilizar al Pueblo de Dios, a las instituciones sanitarias católicas y a la sociedad civil sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan.
Esta jornada se celebra cada año el 11 de febrero, día en que la Iglesia Católica conmemora la fiesta de la Virgen de Lourdes, quien es considerada la patrona de los enfermos. Durante este día, se realizan diversas actividades en parroquias, hospitales y comunidades religiosas en todo el mundo, como visitas a enfermos, Misas especiales, conferencias sobre salud, y acciones de servicio voluntario en hospitales.
En su mensaje para este 2025, enmarcado en las celebraciones del Jubileo 2025, el Papa Francisco resalta la cita bíblica: La esperanza no defrauda y nos hace fuertes en la tribulación (Rm 5,5).
El Papa reflexiona sobre la presencia de Dios “que permanece cerca de quien sufre, en particular bajo tres aspectos que la caracterizan: el encuentro, el don y el compartir”.
“En el tiempo de la enfermedad, en efecto, si por una parte experimentamos toda nuestra fragilidad como criaturas —física, psicológica y espiritual—, por otra parte, sentimos la cercanía y la compasión de Dios, que en Jesús ha compartido nuestros sufrimientos”, señala.
“Él no nos abandona y muchas veces nos sorprende con el don de una determinación que nunca hubiéramos pensado tener, y que jamás hubiéramos hallado por nosotros mismos”, añade el Santo Padre.
El Papa explica que la enfermedad, aunque es una realidad difícil, puede convertirse en una oportunidad de transformación profunda. Es un momento en el que descubrimos "una roca inquebrantable" a la que aferrarnos para enfrentar las tempestades de la vida. Aunque implique sacrificio y dolor, esta experiencia tiene el poder de fortalecernos, porque nos hace más conscientes de una verdad fundamental: “que no estamos solos”.
“Ciertamente, nunca como en el sufrimiento nos damos cuenta de que toda esperanza viene del Señor, y que por eso es, ante todo, un don que hemos de acoger y cultivar, permaneciendo fieles a la fidelidad de Dios, según la hermosa expresión de Madeleine Delbrêl (cf. La speranza è una luce nella notte, Ciudad del Vaticano 2024, Prefacio)”, asegura.
“Toda la Iglesia les está agradecida. También yo lo estoy y rezo por ustedes encomendándolos a María, Salud de los enfermos, por medio de las palabras con las que tantos hermanos y hermanas se han dirigido a ella en las dificultades (...) Los bendigo, junto con sus familias y demás seres queridos, y les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí”, concluye el Pontífice.
El Papa Francisco abre la Puerta Santa e inicia oficialmente el Jubileo 2025: “Es el tiempo de la esperanza”
Por David Ramos
En la Nochebuena de este 2024, en vísperas de la Navidad, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, iniciando oficialmente el Jubileo de la Esperanza 2025.
En la ceremonia, el Santo Padre aseguró que al comenzar este año jubilar “entramos en el tiempo de la misericordia y del perdón, para que se revele a todo hombre y a toda mujer el camino de la esperanza que no defrauda”.
Posteriormente el Papa se acercó a la Puerta Santa, orando brevemente ante ella. Tras tocar a la puerta, ésta fue abierta y el Santo Padre la cruzó rumbo al altar de la Confesión, el altar principal de la Basílica de San Pedro.
Concluido el rito de la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, el Papa celebró la Santa Misa en la noche de la Natividad del Señor.
Tras proclamar el anuncio del nacimiento del Señor, se desveló la imagen del Niño Jesús colocado en un trono delante del altar. Un grupo de niños de distintas nacionalidades rodearon al Niño Jesús y le rindieron homenaje colocando flores alrededor.
“La puerta de la esperanza se ha abierto de par en par al mundo”
En su homilía, el Papa Francisco aseguró que “entre el asombro de los pobres y el canto de los ángeles, el cielo se abrió sobre la tierra; Dios se hizo uno de nosotros para hacernos como Él, descendió entre nosotros para elevarnos y llevarnos al abrazo del Padre”.
“Esta, hermanos, hermanas, es nuestra esperanza. Dios es el Emanuel, el ‘Dios con nosotros’. El infinitamente grande se hizo pequeño; la luz divina brilló entre las tinieblas del mundo; en la pequeñez de un Niño”, dijo.
“Y si Dios viene, aun cuando nuestro corazón se asemeja a un pobre pesebre, entonces podemos decir: la esperanza no ha muerto, la esperanza está viva, y envuelve nuestra vida para siempre”, destacó.
El Santo Padre dijo a continuación que “con la apertura de la Puerta Santa damos inicio a un nuevo Jubileo. Cada uno de nosotros puede entrar en el misterio de este anuncio de gracia”.
“En esta noche, la puerta de la esperanza se ha abierto de par en par al mundo; en esta noche, Dios dice a cada uno: ¡también hay esperanza para ti!”, aseguró.
“Hay esperanza para cada uno de nosotros”, dijo, apartándose brevemente de la homilía preparada previamente. “Pero no olviden, hermanos y hermanas, que Dios perdona todo, que Dios perdona siempre. No se olviden de esto”, añadió.
“Para acoger este regalo, estamos llamados a ponernos en camino con el asombro de los pastores de Belén. El Evangelio dice que ellos, habiendo recibido el anuncio del ángel, ‘fueron rápidamente’. Esta es la señal para recuperar la esperanza perdida: renovarla dentro de nosotros, sembrarla en las desolaciones de nuestro tiempo y de nuestro mundo rápidamente”.
“Y hay tantas desolaciones en nuestro tiempo. Pensemos en las guerras, pensemos en los niños ametrallados, en las bombas en las escuelas y en los hospitales”, dijo.
“La esperanza cristiana —precisó el Papa— no es un final feliz que hay que esperar pasivamente; no es un happy ending de una película; es la promesa del Señor que hemos de acoger aquí y ahora, en esta tierra que sufre y que gime. Esta esperanza, por tanto, nos pide que no nos demoremos, que no nos dejemos llevar por la rutina, que no nos detengamos en la mediocridad y en la pereza”.
Siguiendo el ejemplo de los pastores, el Pontífice precisó que “la esperanza que nace en esta noche no tolera la indolencia del sedentario ni la pereza de quien se acomoda en su propio bienestar. Y tantos de nosotros tenemos el peligro de acomodarnos en nuestras comodidades”.
“La esperanza no admite la falsa prudencia de quien no se arriesga por miedo a comprometerse, ni el cálculo de quien sólo piensa en sí mismo; la esperanza es incompatible con la vida tranquila de quien no alza la voz contra el mal ni contra las injusticias que se cometen sobre la piel de los más pobres”.
El Papa dijo que por el contrario “la esperanza cristiana, mientras nos invita a la paciente espera del Reino que germina y crece, exige de nosotros la audacia de anticipar hoy esta promesa, a través de nuestra responsabilidad. Y no sólo de nuestra responsabilidad sino también de nuestra compasión”.
“También nos hará bien preguntarnos sobre la propia compasión: ¿yo tengo compasión? ¿Sé padecer con? Pensemos en esto”, alentó.
“Este es el tiempo de la esperanza”
“Hermanos y hermanas, este es el Jubileo, este es el tiempo de la esperanza. Este nos invita a redescubrir la alegría del encuentro con el Señor, nos llama a la renovación espiritual y nos compromete en la transformación del mundo, para que este llegue a ser realmente un tiempo jubilar”, expresó.
El Papa aseguró que “todos nosotros tenemos el don y la tarea de llevar esperanza allí donde se ha perdido; allí donde la vida está herida, en las expectativas traicionadas, en los sueños rotos, en los fracasos que destrozan el corazón; en el cansancio de quien no puede más, en la soledad amarga de quien se siente derrotado, en el sufrimiento que devasta el alma; en los días largos y vacíos de los presos, en las habitaciones estrechas y frías de los pobres, en los lugares profanados por la guerra y la violencia”.
“El Jubileo se abre para que a todos les sea dada la esperanza del Evangelio, la esperanza del amor, la esperanza del perdón”, resaltó.
“Hermana, hermano, en esta noche la ‘puerta santa’ del corazón de Dios se abre para ti. Jesús, Dios con nosotros, nace para ti, para nosotros, para todo hombre y mujer. Y con Él florece la alegría, con Él la vida cambia, con Él la esperanza no defrauda”, concluyó.
Inauguran en el Vaticano el pesebre y el árbol de Navidad 2024
Por Walter Sánchez Silva
7 de diciembre de 2024
El Vaticano inauguró el pesebre y el árbol de Navidad 2024 este sábado 7 de diciembre en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el mismo día en el que el Papa Francisco creó 21 nuevos cardenales y en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.
En una ceremonia realizada en la noche de hoy, se iluminó el gran abeto natural de 29 metros de altura que —según explicó el Papa Francisco al recibir a una delegación de las localidades italianas de Grado y Ledro, encargadas este año del árbol y el nacimiento— “fue cortado de acuerdo con los principios ecológicos de renovación natural de los bosques”.
Andrea de Walderstein, arquitecto, diseñador y director de construcción del Belén, dijo hace unos a CNA —agencia en inglés de EWTN News— que han sido además “los primeros en llevar agua a la [plaza] de San Pedro", al resaltar que este tiene como escenario la laguna de Grado, una ciudad de unos 8.000 habitantes ubicada en una isla en el mar Adriático, entre Venecia y Trieste.
Las tradicionales figuras navideñas de María, José y el Niño Jesús están dentro de una de las cabañas de pescadores, llamada "casone".
Adviento 2024: Dios nos llama a la conversión
Al recibir esta mañana a la delegación de Grado y Ledro, y los enviados de la “martirizada Palestina” —que este año han llevado algunos pesebres al Vaticano— el Santo Padre dijo que el árbol puede ser “una bella imagen de la Iglesia, pueblo y cuerpo”, que está alrededor de Jesús, su origen y centro, de modo similar a las ramas y el tronco.
Los “casone”, donde pasa la vida cotidiana de los pescadores, continuó el Papa Francisco, también pueden ser “símbolo que nos habla de la Navidad, en la que Dios se hace hombre para compartir nuestra pobreza, viniendo a construir su Reino en la tierra no con medios poderosos, sino a través de los débiles recursos de nuestra humanidad, purificada y fortalecida por su gracia”.
El Papa dijo luego que en la Iglesia, también en Navidad, “hay sitio para todos”, también para los pecadores, que “son los primeros, los privilegiados, porque Jesús vino para los pecadores, para todos nosotros, no para los santos. Para todos. No olviden esto. Para todos, para todos”.
Al meditar en los nacimientos llegados de Belén (Palestina), el Papa Francisco quiso recordar a “nuestros hermanos y hermanas que, allí y en otras partes del mundo, sufren la tragedia de la guerra”.
Para concluir, el Santo Padre hizo votos para que no haya más guerras y “que haya paz en todo el mundo y para todos los hombres, a quienes Dios ama”.
Donald Trump puede agradecer a los católicos por su victoria en EE.UU.
Por Paul Kengor
En las semanas previas a las elecciones presidenciales del 5 de noviembre, algo curioso estaba sucediendo entre los votantes cristianos evangélicos que preocupó profundamente al movimiento pro vida y a los defensores de la libertad religiosa.
En elecciones pasadas, el voto evangélico había sido el más confiable para los candidatos republicanos conservadores. Ese voto salía en masa a las urnas. Los evangélicos blancos apoyaban al candidato pro vida con dos tercios, tres cuartos o más votos. También eran activistas confiables, hacían campaña para conseguir votos, repartían folletos y se ofrecían como voluntarios en las urnas.
Sin embargo, en el año 2024, esos evangélicos parecían descontentos con Donald Trump, o al menos, menos entusiastas. Su menor apoyo tenía en vilo a los católicos conservadores, preocupados por lo que percibían una amenaza profunda, real y sin precedentes a los avances pro vida y a la libertad religiosa por parte de Kamala Harris. ¿Qué harían esos católicos sin esos evangélicos?
Pues bien, a juzgar por las encuestas a boca de urna, esos católicos responderían votando con entusiasmo y de manera abrumadora por la fórmula presidencial republicana.
Se manifestaron tan decididamente a favor de la fórmula de Donald Trump y del católico JD Vance que compensaron cualquier disminución en el número de evangélicos.
En las próximas semanas veremos distintos resultados de las encuestas sobre el voto católico. Diferirán, al igual que las distintas organizaciones de sondeos tenían diferentes estimaciones para predecir la presidencia y otras contiendas. Pero, por el momento, los números de católicos a favor de Trump son extraordinarios.
Una encuesta a boca de urna de NBC News muestra que los católicos preferían la opción Trump-Vance a la opción Harris-Walz por un enorme 58% frente al 40% (los católicos representan el 22% de todos los votantes). Entre los católicos blancos, el margen fue del 61% frente al 35%. La encuesta de boca de urna de The Washington Post muestra un margen del 56% a 41%.
Los márgenes entre estados en los estados claves también son extraordinarios.
Según los datos recopilados y publicados por la organización Catholic Vote, los católicos de Michigan votaron por Trump-Vance frente a Harris-Walz por un asombroso margen de 20%. En Pensilvania, los católicos también se mostraron decisivos por Trump, con un 14%. En Wisconsin, fue el 16%. En Carolina del Norte, el 17%. En Florida, el margen fue más asombroso: 29%.
En los estados donde el margen de victoria de Trump fue de apenas el 1% o 2%, los votos católicos marcaron la diferencia. Brian Burch, de Catholic Vote, lo expresó de esta manera: “Los votantes católicos desempeñaron un papel decisivo en la histórica victoria de Donald Trump y JD Vance… Estas cifras son impactantes y podrían resultar el mayor margen entre los católicos en una carrera presidencial en décadas”.
Eso bien podría ser cierto.
La yuxtaposición con las elecciones anteriores es bastante sorprendente. En la mayoría de las elecciones presidenciales, el voto católico tiende a reflejar el voto general. La palabra “católico” significa “universal”, y la Iglesia en Estados Unidos también es universal en la forma en que tiende a representar al público votante en general.
Como los católicos han comprendido el 20%-30% de la población estadounidense durante mucho tiempo, con republicanos, demócratas e independientes dispersos entre ellos, constituyen una muestra natural del tamaño del país en su conjunto. Ese voto “católico” incluirá tanto a quien comulga a diario como a la persona que entra por la puerta de la parroquia solo una o dos veces al año, en Navidad o Pascua.
Un predictor más elocuente del voto es la seriedad religiosa (a falta de una mejor descripción). El autoidentificado católico que nunca falta a Misa el domingo o va a Misa todos los días, y tiende a ser devotamente pro vida en lo que respecta al aborto, es más probable que vote por los republicanos.
Por el contrario, si el autoidentificado católico que rara vez va a Misa, tiene una perspectiva en gran medida secular y apoya la posición pro-choice (n.d.r. pro aborto) y la agenda LGBTQIA+, es más probable que vote por los demócratas.
En resumen, esto significa que, en la mayoría de las elecciones, el “voto católico” general tiende a reflejar el voto estadounidense en general. Si el miércoles por la mañana el voto católico final fue de 53% contra 47% para el candidato X, entonces el candidato X, ya sea republicano o demócrata, probablemente ganó la elección general (aunque ciertamente no siempre).
También significaría que, en 2024, si el margen de victoria final de Trump sobre Harris termina siendo de 51% contra 48%, esperaríamos que el voto católico fuera similar en porcentaje..
Sin embargo, esta vez fue profundamente diferente. El voto católico se inclinó por el ganador, el presidente electo Trump, en números mucho más claros. ¿Por qué? Veo varias razones clave:
En primer lugar, una gran parte del voto católico en Estados Unidos es latino. En estas elecciones, Trump obtuvo un resultado excelente entre los latinos: al menos 40% de ellos, tal vez incluso el 45% según algunas estimaciones, en comparación con el rango de entre el 30% y el 35% en 2020 y 2016. Eso, por sí solo, aumentó el voto católico a favor de Trump en 2024.
En segundo lugar, los católicos que se han preocupado por las cuestiones provida, la libertad religiosa y las cuestiones morales, culturales y sexuales, como la agenda LGBTQIA+, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y, especialmente la locura “trans” (la “transición” de género, los hombres biológicos en los deportes femeninos, los vestuarios, los baños, etc.), vieron la candidatura Trump-Vance como su mejor opción, si no la única.
Claro, como muchos evangélicos en los últimos tiempos, los católicos provida podrían haber estado preocupados por el hecho de que Donald Trump restara importancia a la cuestión del aborto en 2024, ya que Trump y Vance enfatizaron que el tema ha sido en gran medida transferido a los estados después de la decisión Dobbs de junio de 2022.
Pero esos católicos también saben que Trump en su mandato anterior les dio a los tres jueces cruciales de la Corte Suprema (Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett) que les dieron Dobbs, fallo que revocó Roe v. Wade y Planned Parenthood v. Casey.
Inesperadamente Trump resultó ser un presidente provida excepcional. Además, durante su mandato, la Casa Blanca no se iluminó con los colores de la bandera del arco iris ni promovió el Mes del Orgullo y toda la locura de la agenda de los derechos de los homosexuales y la ideología de género radical.
Por el contrario, bajo la administración Biden, esa agenda extremista se aceleró al máximo. ¿Por qué el presidente Joe Biden, un demócrata de la vieja escuela (y católico) que antes era más moderado en estas cuestiones, las abrazó con todo?
A medida que el deterioro cognitivo de Biden se hizo más evidente, los católicos se preguntaron si tal vez alguien más en la administración había estado impulsando esa agenda tóxica. ¿Podría haber sido la vicepresidenta de Biden? Tal vez sí. En realidad esa era una apuesta clara.
Eso me lleva al tercer factor que influyó en los votos católicos para Trump en 2024, a saber: fue un voto católico contra la vicepresidenta Harris y Tim Walz.
En toda la historia de Estados Unidos, el país nunca había visto una candidatura presidencial tan extremista como Harris y Walz en cuestiones morales y culturales.
En el caso de Harris, esto se hizo evidente en sus declaraciones y acciones durante los últimos cuatro años como vicepresidenta, muchas de las cuales la campaña de Trump convirtió en anuncios de televisión. Pero lo que más la atormentó fueron sus acciones anticatólicas antes de convertirse en vicepresidenta, tanto en California como fiscal general como en Washington como senadora.
En California, persiguió enérgicamente a los centros provida de embarazo y acosó a David Daleiden por su noble y valiente labor de denunciar el insidioso negocio de las “partes fetales” de la industria del aborto. La mayoría de los católicos se horrorizaron con lo que descubrió Daleiden.
Harris, sin embargo, se horrorizó con Daleiden. En su cálculo moral, Daleiden era el malo, no Planned Parenthood. Por lo tanto, no apuntó a los vendedores de partes de bebés, sino al hombre que los expuso. En California, Planned Parenthood no tuvo mejor aliado ni luchador más feroz que Kamala Harris.
En Washington, en el Comité Judicial del Senado, una Harris hostil sorprendió a todos con su trato a los candidatos judiciales católicos como el juez Brian Buescher, simplemente por ser miembro de los Caballeros de Colón. La senadora Harris dudaba de que Buescher fuera apto para servir en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Nebraska, dado que pertenecía a lo que ella consideraba una organización enigmática y dogmática “anti-choice”, a la que describió despectivamente como “una sociedad exclusivamente masculina compuesta principalmente por hombres católicos”.
A lo largo de la campaña de 2024, la candidata Harris dejó en claro que nada la apasiona tanto como el aborto. El aborto parecía estar en toda su publicidad. Los chicos que veían partidos de fútbol los domingos por la tarde eran atacados con anuncios abortistas de Harris-Walz, que se les lanzaban repetidamente. Estaba obsesionada con el tema.
Fue revelador que en su discurso de concesión, por lo demás amable, en la Universidad Howard el 6 de noviembre, Harris hiciera una pausa una vez más para subrayar sus "sueños, ambiciones y aspiraciones" de que "las mujeres de Estados Unidos tengan la libertad de tomar decisiones sobre su propio cuerpo".
No sé qué rumbo tomará la carrera de Harris a partir de ahora, pero no me sorprendería verla terminar como presidenta no de los Estados Unidos de América, sino de Planned Parenthood. Ahí es donde está su corazón. Y muchos católicos lo encontraron desconcertante, por no decir horrendo.
Los católicos también se sintieron ofendidos por la falta de un acercamiento significativo de Harris hacia ellos. En una decisión increíblemente tonta, se negó a asistir a la cena anual de Al Smith en la ciudad de Nueva York. Incluso Hillary Clinton en 2016 sabía que no debía hacerlo. Clinton asistió y se la vio partiendo el pan y riendo y sonriendo con su archirrival Trump.
La mayor risa de Trump en la cena de 2024 se produjo cuando bromeó diciendo que Harris no podía asistir porque estaba en Michigan recibiendo la comunión de la gobernadora católica Gretchen Whitmer (otro desaire a los católicos fieles durante la temporada de campaña de 2024).
Esa acción y otras fueron denunciadas por algunos católicos como un “desaire” y un ejemplo de la hostilidad de Harris hacia ellos. Bill Donohue, de la Liga Católica, dijo que Harris, a lo largo de la campaña, demostró una “clara animadversión contra los católicos”.
En cuanto al compañero de fórmula de Harris, Walz es un ex católico que no ayudó mucho a Harris con los católicos fieles. Podría decirse que está a la izquierda de Harris en cuestiones morales y culturales. De hecho, esa fue la razón por la que Harris eligió a Walz y le gustó. Ciertamente no fue porque sintiera que lo necesitaba para ganar en Minnesota.
Si hubiera querido un compañero de fórmula más moderado que la ayudara a ganar en un estado clave, habría elegido al gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro. Todo el mundo se quedó atónito cuando Harris, ese día de agosto en Filadelfia, pasó por alto a Shapiro en favor del desconocido Walz. Electoralmente no tenía sentido. Sólo tenía sentido ideológico. Ella eligió a un alma gemela en cuanto a la ideología radical.
Por esas y otras razones, millones de católicos apoyaron a Trump y se opusieron a Harris. Por supuesto, hubo otras razones políticas más convencionales, incluido el factor principal que citan los estadounidenses en general para preferir a Trump: la economía. También hubo cuestiones de política exterior.
En mi estado natal, Pensilvania, los católicos de clase trabajadora se sintieron atraídos por Trump y se alejaron de Harris por cuestiones como el fracking.
Por último, debo resaltar un factor particularmente positivo a favor de Trump que se destacó cada vez más para muchos católicos fieles, después del 13 de julio de 2024. Sí, desde el tiroteo de Trump que ocurrió ese día en Butler, mi ciudad natal, Pensilvania. Ese día, y aparentemente todos los días y en diversas manifestaciones desde entonces, Donald Trump públicamente, repetidamente, atribuyó a Dios el haberle salvado la vida. Está convencido de que la Providencia lo salvó.
Es claro que el hombre se sintió profundamente afectado y humillado. No, nunca ha sido un hombre humilde. Sin embargo, estar cerca de la muerte puede cambiarlo a uno.
Trump y su familia dieron, abiertamente, crédito a Dios e incluso a ángeles de la guarda por haber sobrevivido. Sorprendió a todos al emitir un comunicado en sus plataformas de redes sociales el día de los Santos Ángeles, invocando la protección de San Miguel Arcángel. Apenas unos días antes de las elecciones, emitió un bonito comunicado con motivo del Día de Todos los Santos.
Los cínicos desestimarán estas propuestas como si fueran meramente políticas, como un vulgar llamado a los votantes católicos. Creo que eso es injustificado, incluso poco caritativo.
El hombre recibió una bala a escasos centímetros de su cráneo. Ese momento sin duda lo cambió. Así como sorprendentemente se volvió más provida con el paso de los años, el presidente electo podría estar volviéndose más religioso a nivel personal. Los católicos se han dado cuenta.
Hay mucho más que se podría decir en este análisis sobre por qué los católicos apoyaron con tanta fuerza a Trump el día de las elecciones. Pero, en general, de todos los temas que animan a los católicos que vemos en las bancas de la iglesia todos los domingos, o todos los días, ellos vieron a Trump-Vance como una mejor apuesta para proteger su libertad religiosa y en cuestiones morales como la santidad y dignidad de la vida humana, el matrimonio entre hombres y mujeres y la cordura sexual y de género, que Harris-Walz. Y emitieron su veredicto de manera decisiva el 5 de noviembre.
Donald Trump, puedes agradecerles por tu gran victoria.
Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en el National Catholic Register.
El Papa Francisco recuerda a sacerdote asesinado en México: “fervoroso servidor del Evangelio”
El Papa Francisco / P. Marcelo Pérez
Crédito: Vatican Media
Por Almudena Martínez-Bordiú
27 de octubre de 2024
El Papa Francisco recordó al sacerdote Marcelo Pérez, “fervoroso servidor del Evangelio y del Pueblo fiel de Dios”, asesinado en Chiapas, México.
Al término del rezo del Ángelus de este domingo, el Papa Francisco mostró su cercanía “a la querida Iglesia de San Cristóbal de las Casas, en el estado mexicano de Chiapas, que llora al sacerdote Marcelo Pérez Pérez, asesinado el pasado domingo ”.
El Santo Padre se refirió al sacerdote como “un fervoroso servidor del Evangelio y del Pueblo fiel de Dios”. “Que su sacrificio, como el de otros sacerdotes asesinados por fidelidad al ministerio, sean semillas de paz y vida cristiana”, añadió el Pontífice.
El P. Marcelo fue asesinado por dos hombres que le dispararon después de que celebrar Misa. Tras conocerse la noticia, fue recordado por su diócesis como un “incansable apóstol de la paz”.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), lamentó el “brutal asesinato”, afirmando que este hecho “no sólo priva a la comunidad de un pastor dedicado, sino que también silencia una voz profética que incansablemente luchó por la paz con verdad y justicia en la región de Chiapas”.
El Papa Francisco también dirigió un especial saludo a la confraternidad del Señor de los milagros presente en Roma. “Le agradezco por su testimonio y les animo a continuar en el camino de fe”, dijo el Santo Padre.
Desde primera hora de esta mañana, se inició la procesión desde el inicio de Via della Conciliazione de Roma, la larga avenida que desemboca en la Plaza de San Pedro, para conmemorar esta tradición que ha calado profundamente en el alma y cultura peruanas y que se celebra cada 28 de octubre.
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice también recordó que el Sínodo de la Sinodalidad ha llegado a su fin e invitó a rezar “para que todo lo que hemos hecho este mes, vaya adelante por el bien de la Iglesia”.
Asimismo, expresó su cercanía a la población de Filipinas, afectada por un “fortísimo” ciclón. “El Señor sostenga aquel pueblo, tan lleno de fe”, pidió el Santo Padre.
“Cuando te acercas a un pobre y te haces cercano, es Jesús quien se acerca”
En su reflexión sobre el Evangelio del día, el Papa Francisco recordó que Jesús cura a un hombre de la ceguera, Bartimeo, un mendigo a quien Jesús le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”.
Según explicó el Papa Francisco, Jesús está preguntando a Bartimeo a quién busca realmente, “y por qué razón”.
“¿Quién es para ti el Hijo de David? Y así, el Señor comienza a abrir los ojos del ciego. Consideremos tres aspectos de este encuentro, que se convierte en diálogo: el grito, la fe, el camino”.
En cuanto al primer aspecto, el “grito”, afirmó que “no es sólo una súplica de ayuda. Es una afirmación de sí mismo”.
“Sí, Jesús ve al mendigo y lo escucha, con los oídos del cuerpo y con los del corazón. Pensad en nosotros, cuando pasamos junto a algún mendigo por la calle: cuántas veces miramos hacia otro lado, cuántas veces lo ignoramos, como si no existiera. ¿Y escuchamos el grito de los mendigos?”, preguntó a los fieles.
Respecto a la fe, el Papa Francisco recordó que “Bartimeo ve porque cree; Cristo es la luz de sus ojos”.
A continuación, animó a los fieles a hacerse las siguientes preguntas: “¿Cómo miro yo a un mendigo? ¿Lo ignoro? ¿Le miro como Jesús? ¿Soy capaz de entender sus preguntas, su grito de auxilio? Cuando das limosna, ¿miras al mendigo a los ojos? ¿Tocas su mano para sentir su carne?”.
Por último, señaló que “cada uno de nosotros es Bartimeo, ciego por dentro, que sigue a Jesús una vez que se ha acercado a Él”.
“Cuando te acercas a un pobre y te haces cercano, es Jesús quien se acerca a ti en la persona de ese pobre. Por favor, que no haya confusión: dar limosna no es beneficencia. Quien más gracia recibe de la limosna es quien la da, porque se hace contemplar a los ojos del Señor”, concluyó.
10 preguntas y respuestas sobre el domingo del Domund
Afiche del DOMUND 2024 | Crédito: OMP España
Por Nicolás de Cárdenas , Abel Camasca
19 de octubre de 2024
Cada tercer domingo de octubre la Iglesia Católica celebra el Domingo Mundial de las Misiones, el Domund. Este año es el domingo 20 y se trata de una jornada para reconocer, apoyar e impulsar la labor misionera de la Iglesia que anuncia el Evangelio hasta los confines del mundo.
Por ello te ofrecemos respuestas a 10 preguntas frecuentes que se suelen hacer los fieles sobre esta actividad caritativa que permite propagar la fe, incluso en lugares muy recónditos y con situaciones difíciles.
1. ¿Qué es el Domund?
El Domingo Mundial de las Misiones es el día internacional en el que toda la Iglesia reza por la causa misionera y realiza una colecta especial para su sostenimiento. Cada año cambia su lema. Para este 2024 es Vayan e inviten a todos al banquete.
2. ¿Quién participa?
La llamada a participar en el Domund está dirigida a todos los católicos, empezando por los misioneros, que actúan sobre el terreno.
3. ¿A qué se destina el dinero?
La ayuda económica que se logra con la colecta mundial del Domund se hace llegar a los más de mil territorios de misión que están repartidos por todo el mundo.
De acuerdo a Vatican News, “en el mundo existen 1.126 Territorios de Misión que se extienden por África, Asía, América y las islas de Oceanía, es decir, el 45,70 % de la población mundial habita en territorios de misión y, el 37 % de la Iglesia universal es parte de estos territorios”.
4. ¿Quién organiza el Domund?
El Domund es organizado por la Obra de la Propagación de la Fe, una de las cuatro instituciones que configuran las Obras Misionales Pontificias (OMP). Fue fundada por la Beata Pauline Jaricot en 1822.
5. ¿Quiénes son los patrones de las misiones?
El jesuita español San Francisco Javier y la monja carmelita Santa Teresita del Niño Jesús son los patronos de la acción misionera de la Iglesia.
El jesuita evangelizó la India y Japón durante 10 años y murió a las puertas de China en el siglo XVI. Fue nombrado patrón de las misiones por el Papa San Pío X.
La monja carmelita descubrió su vocación a los 15 años. Debido a su edad, peregrinó a Roma para pedir permiso al Papa Leon XIII. Ingresó al año siguiente en el carmelo. Ocho años más tarde, un Jueves Santo, cayó gravemente enferma. Murió en septiembre de 1897. El Papa Pío XI la declaró patrona de las Misiones en 1927.
6. ¿Cómo puede un laico ayudar a las misiones?
La primera de las obras misionales es la oración, según el Papa Francisco. Así lo demuestra la vida de Santa Teresita de Lisieux, que sin salir del convento fue declarada patrona de las misiones.
En este sentido, es especialmente relevante la oración que también las personas enfermas ofrecen, a través de sus limitaciones y dolores, convirtiéndose en enfermos misioneros.
En segundo lugar, la colaboración económica es esencial, porque con ella se sostiene la labor de la Iglesia y su acción en los territorios de misión.
La tercera forma de ayuda es a través del voluntariado, con la entrega de tiempo a través de las delegaciones diocesanas de misiones o en las parroquias.
7. ¿Cuánto dinero se recauda con el Domund?
Todo lo recaudado en esta jornada se destinará al Fondo Universal de Solidaridad, que según las Obras Misionales Pontificias reúne todas las donaciones para las misiones que los católicos hacen durante todo el año. Luego la Asamblea General se reúne en Roma y determina cómo se distribuirán con ayuda de las nunciaturas y las direcciones nacionales.
En un artículo de Europa Press se indica que en 2023 el fondo recaudó cerca de 61 millones y medio de euros. Estados Unidos y España son los países que más aportan.
8. ¿Cómo se distribuye?
A lo largo del año llegan a Roma todas las peticiones de ayuda desde los territorios de misión. Son los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias los que aprueban los proyectos en una asamblea anual y dan órdenes a los países que han recaudado el dinero para que apoyen cada misión.
9. ¿Qué son los territorios de misión?
Los territorios de misión son las zonas donde existen iglesias jóvenes, tras la fundación de un misionero, que están en crecimiento y no son autosuficientes desde el punto de vista humano o económico.
10. ¿Qué impacto tiene la labor misionera en la Iglesia Católica?
El rostro de la Iglesia Católica se ha modificado sustancialmente gracias a la acción misionera. La OMP de España describe que en los territorios de misión “se encuentran el 44% de las escuelas de la Iglesia Católica y el 30% de sus instituciones sociales (hospitales, orfanatos, residencias…)”.
Para conocer algunos de los proyectos en el mundo que se sostienen con el Domund puede hacer click en este enlace.
¡Fiesta en el cielo! La Iglesia Católica ya cuenta con 14 nuevos santos
Crédito: Daniel Ibáñez/ EWTN News
Por Almudena Martínez-Bordiú
El Papa Francisco ha presidido una multitudinaria Misa en la Plaza de San Pedro del Vaticano en la que ha canonizado a 14 nuevos santos: el sacerdote italiano Giuseppe Allamano, la Hna. Elena Guerra, también italiana, la Hna. canadiense Marie-Léonie Paradis y 11 mártires asesinados por su fe en Damasco, entre los que había 7 frailes españoles.
Desde primera hora de la mañana, a los alrededores del Vaticano fueron llegando miles de fieles, especialmente llegados y familiares de los nuevos santos, procedentes de diferentes países para presenciar la ceremonia de este 20 de octubre.
El Papa Francisco llegó a la plaza minutos antes de las 10.30 a.m. (hora de Roma). Al inicio de la Misa, el Cardenal Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, leyó la biografía de los nuevos santos.
La historia de los mártires de Damasco, valientes frailes españoles asesinados por seguir a Cristo
A continuación, acompañado de los postuladores que defendieron la causa de canonización, el cardenal leyó la petición para que se procediera con el rito. Seguidamente, el Papa Francisco leyó la fórmula correspondiente para declararlos santos.
El estilo de Dios es el servicio
Tomando como referencia el Evangelio de San Marcos, el Papa Francisco invitó a los fieles al inicio de su homilía a pensar que Jesús también pregunta a cada uno: “¿Qué quieres que haga por ti?” “¿Puedes beber de mi mismo cáliz?”.
A través de estos interrogantes, según el Pontífice, “Jesús pone de manifiesto el vínculo y las expectativas que los discípulos tienen sobre él, con las luces y sombras propias de cualquier relación”.
Explicó a continuación que los discípulos ven al inicio al Mesías con la “lógica del poder”, mientras que Jesús, en cambio, “profundiza, escucha y lee el corazón”.
Así, les revela que Él no es el Mesías que ellos piensan, sino que “es el Dios del amor, que se abaja para alcanzar a los humildes; que se hace débil para levantar a los débiles; que trabaja por la paz y no por la guerra; que vino para servir y no para ser servido”.
Resaltó además que “a su derecha y a su izquierda habrá dos ladrones, crucificados como Él en la cruz y no acomodados en los tronos del poder; dos ladrones clavados con Cristo en el dolor y no sentados en la gloria”.
En este sentido, remarcó que “los que siguen a Cristo, si quieren ser grandes, deben servir, aprendiendo de Él”. El Papa Francisco recordó además que Él “ayuda a pensar ya no según los criterios del mundo, sino conforme al estilo de Dios, que se hace el último para que los últimos sean enaltecidos y lleguen a ser los primeros”.
Precisó que las preguntas de Jesús a menudo son incomprensibles para nosotros, “pero siguiéndolo a Él, caminando tras sus huellas y acogiendo el don de su amor que transforma nuestra manera de pensar, también nosotros podemos aprender el estilo de Dios: el servicio”.
“Esto es lo que debemos anhelar: no el poder, sino el servicio. El servicio es el estilo de vida cristiano”, afirmó.
Explicó que esto “no se trata de una lista de cosas por hacer, como si, una vez hechas, pudiéramos considerar que nuestro turno terminó”.
“El servicio nace del amor y el amor no conoce fronteras, no hace cálculos, se consume y se da. No se limita a producir para obtener resultados, no es una asistencia ocasional, sino algo que nace del corazón, de un corazón renovado por el amor y en el amor”.
Cuando aprendemos a servir, continuó el Santo Padre, “cada gesto de atención y cuidado, cada expresión de ternura, cada obra de misericordia, se convierten en un reflejo del amor de Dios. Y así continuamos la obra de Jesús en el mundo”, añadió.
“Pidamos la intercesión de los nuevos santos”
A continuación, subrayó que “bajo esta luz podemos recordar a los discípulos del Evangelio que hoy son canonizados”.
A lo largo de la agitada historia de la humanidad, “ellos fueron siervos fieles, hombres y mujeres que sirvieron en el martirio y en la alegría, como el hermano Manuel Ruiz López y sus compañeros. Son sacerdotes y consagradas fervientes de pasión misionera, como el padre José Allamano, sor María Leonia Paradis y sor Elena Guerra”.
Estos nuevos santos, según el Pontífice, “vivieron según el estilo de Jesús: el servicio. La fe y el apostolado que llevaron a cabo no alimentaron en ellos deseos mundanos ni ansias de poder, sino que, por el contrario, se hicieron servidores de sus hermanos, creativos para hacer el bien, firmes en las dificultades, generosos hasta el final”.
“Pidamos con confianza su intercesión, para que también nosotros podamos seguir a Cristo, imitarlo en el servicio y convertirnos en testigos de esperanza para el mundo”, concluyó.
Los nuevos santos
Entre los nuevos santos se encuentra un sacerdote cuya intercesión llevó a la curación milagrosa de un hombre mutilado por un jaguar, una mujer que convenció a un Papa para que convocara una novena mundial al Espíritu Santo, una religiosa apodada “la humilde entre los humildes” y 8 frailes y 3 laicos asesinados en Siria por negarse a renunciar a su fe y convertirse al islam.
Se trata de Giuseppe Allamano, sacerdote italiano fundador de los Misioneros y Misioneras de la Consolata. Más de mil misioneros han viajado hasta Roma para asistir a la Misa de canonización.
Allamano ha sido canonizado después de que el Vaticano reconoció un milagro único atribuido a su intercesión: la curación de un hombre que fue atacado por un jaguar en la selva amazónica.
Conocida como una “apóstol del Espíritu Santo”, Elena Guerra ayudó a convencer al Papa León XIII de exhortar a todos los católicos a rezar una novena al Espíritu Santo antes de Pentecostés, en 1895.
Guerra es la fundadora de las Oblatas del Espíritu Santo, una congregación de religiosas reconocidas por la Iglesia en 1882 que continúa hoy en día en África, Asia, Europa y América del Norte.
La hermana canadiense Marie-Léonie Paradis fundó las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia. El Papa Juan Pablo II llamó a Paradis la “humilde entre los humildes” cuando la beatificó durante su visita a Montreal en 1984, la primera beatificación que tuvo lugar en suelo canadiense.
La Iglesia también ha ganado 11 nuevos santos mártires que fueron asesinados por negarse a renunciar a su fe cristiana y convertirse al islam. Los “Mártires de Damasco” fueron Manuel Ruiz López y 7 compañeros frailes y los hermanos laicos Francisco, Mooti y Raffaele Massabki.
El Papa Francisco pide rezar por la “martirizada” Palestina
Antes de concluir esta celebración eucarística, el Santo Padre quiso dar las gracias a todos los que han venido a honrar a los nuevos santos.
“El testimonio de San Giuseppe Allamano nos recuerda la necesaria atención a las poblaciones más frágiles y vulnerables. Pienso en particular en el pueblo yanomami, en la selva amazónica brasileña, entre cuyos miembros tuvo lugar el milagro vinculado a la canonización de hoy”, dijo a continuación.
En este sentido, realizó un llamado “a las autoridades políticas y civiles para que garanticen la protección de estos pueblos y de sus derechos fundamentales y contra toda forma de explotación de su dignidad y de sus territorios”.
También precisó que hoy se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, cuyo lema “Id e invitad a todos al banquete” recuerda que el anuncio misionero “consiste en llevar a todos la invitación a un encuentro festivo con el Señor, que nos ama y quiere hacernos partícipes de su alegría esponsal”.
Por último, pidió seguir rezando por los pueblos que sufren la guerra, utilizó por primera vez el calificativo de “maritirizada” para orar por Palestina y también posó su mirada en Israel, Líbano, la martirizada Ucrania, Sudán y Myanmar.
Homilía del Papa Francisco en la canonización de 14 nuevos santos para la Iglesia Católica
El Papa Francisco durante la Misa de canonización del 20 de octubre de 2024. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.
El 20 de octubre el Papa Francisco canonizó a 14 beatos: el sacerdote italiano Giuseppe Allamano, la Hna. Elena Guerra, también italiana, la Hna. canadiense Marie-Léonie Paradis y 11 mártires asesinados por su fe en Damasco, entre los que había 7 frailes españoles.
A continuación, la homilía pronunciada por el Santo Padre:
A Santiago y Juan, Jesús les pregunta: «¿Qué quieren que haga por ustedes?» (Mc 10,36). E inmediatamente después los apremia: «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?» (Mc 10,38). Jesús hace preguntas y, precisamente así, nos ayuda a discernir, porque las preguntas nos hacen descubrir lo que hay dentro de nosotros, iluminan lo que llevamos en el corazón y que a veces no sabemos.
Dejémonos interpelar por la Palabra del Señor. Imaginemos que nos pregunta a cada uno de nosotros: “¿Qué quieres que haga por ti?” y la segunda pregunta “¿Puedes beber de mi mismo cáliz?”.
A través de estas preguntas, Jesús pone de manifiesto el vínculo y las expectativas que los discípulos tienen sobre él, con las luces y sombras propias de cualquier relación. De hecho, Santiago y Juan, están unidos a Jesús, pero tienen pretensiones. Ellos expresan el deseo de estar cerca de Él, pero sólo para ocupar un lugar de honor, para desempeñar un papel importante, para que les conceda sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda, cuando esté en su gloria (cf. Mc 10,37). Evidentemente, piensan en Jesús como Mesías, como un Mesías victorioso y glorioso, y esperan que Él comparta su gloria con ellos. Ven en Jesús al Mesías, pero se lo imaginan según la lógica del poder.
Jesús no se detiene en las palabras de los discípulos, sino que profundiza, escucha y lee el corazón de cada uno de ellos y también de cada uno de nosotros. Y en el diálogo, a través de dos preguntas, intenta sacar a la luz el deseo que hay dentro de esas peticiones.
La historia de los mártires de Damasco, valientes frailes españoles asesinados por seguir a Cristo
Primero los interpela: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»; y esta pregunta desvela los pensamientos de sus corazones, pone de manifiesto las expectativas ocultas y los sueños de gloria que los discípulos cultivan en secreto. Es como si Jesús preguntara: “¿Quién quieres que sea yo para ti?” y, así, desenmascara lo que realmente desean: un Mesías poderoso, un Mesías victorioso que les dé un puesto de honor. Y a veces en la Iglesia viene este pensamiento: el honor, el poder.
Luego, con la segunda pregunta, Jesús rechaza esta imagen del Mesías y de este modo los ayuda a cambiar su forma de ver, es decir, a convertirse: «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». Con ello, les revela que Él no es el Mesías que ellos piensan; es el Dios del amor, que se abaja para alcanzar a los humildes; que se hace débil para levantar a los débiles; que trabaja por la paz y no por la guerra; que vino para servir y no para ser servido. El cáliz que el Señor beberá es la ofrenda de su vida, es su vida entregada a nosotros por amor, hasta la muerte y una muerte de cruz.
Y así, a su derecha y a su izquierda habrá dos ladrones, crucificados como Él en la cruz y no acomodados en los tronos de poder; dos ladrones clavados con Cristo en el dolor y no sentados en la gloria. El rey crucificado, el justo condenado se hace esclavo de todos: ¡este es verdaderamente el Hijo de Dios! (cf. Mc 15,39). El vencedor no es el que domina, sino el que sirve por amor. Repetimos: el vencedor no es el que domina, sino el que sirve por amor. Nos lo recuerda también la Carta a los Hebreos: «no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros» (4,15).
En este momento, Jesús puede ayudar a los discípulos a convertirse, a cambiar de mentalidad: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad» (Mc 10,42). Pero no tiene por qué ser así para quienes siguen a un Dios que se hizo siervo para alcanzar a todos con su amor. Los que siguen a Cristo, si quieren ser grandes, deben servir, aprendiendo de Él.
Hermanos y hermanas, Jesús revela los pensamientos, revela los deseos y proyecciones de nuestro corazón, a veces desenmascarando nuestras expectativas de gloria, de dominio, de poder y de vanidad. Él nos ayuda a pensar ya no según los criterios del mundo, sino conforme al estilo de Dios, que se hace el último para que los últimos sean enaltecidos y lleguen a ser los primeros. Y estas preguntas de Jesús, con su enseñanza sobre el servicio, a menudo son incomprensibles para nosotros, como lo eran para los discípulos. Pero siguiéndolo a Él, caminando tras sus huellas y acogiendo el don de su amor que transforma nuestra manera de pensar, también nosotros podemos aprender el estilo de Dios: el servicio. No olvidemos las tres palabras que hacen ver el estilo de Dios para servir: cercanía, compasión y ternura. Dios se hace cercano para servir; se hace compasivo para servir; se hace tierno para servir. Cercanía, compasión y ternura.
Esto es lo que debemos anhelar: no el poder, sino el servicio. El servicio es el estilo de vida cristiano. No se trata de una lista de cosas por hacer, como si, una vez hechas, pudiéramos considerar que nuestro turno terminó; quien sirve con amor no dice: “ahora le tocará a otro”. Este es un modo de pensar como empleados, no como testigos. El servicio nace del amor y el amor no conoce fronteras, no hace cálculos, se consume y se da. El amor no se limita a producir para obtener resultados, no es una asistencia ocasional, sino algo que nace del corazón, de un corazón renovado por el amor y en el amor.
Cuando aprendemos a servir, cada gesto de atención y cuidado, cada expresión de ternura, cada obra de misericordia, se convierten en un reflejo del amor de Dios. Y así todos nosotros —cada uno de nosotros— continuamos la obra de Jesús en el mundo.
Bajo esta luz podemos recordar a los discípulos del Evangelio que hoy son canonizados. A lo largo de la agitada historia de la humanidad, ellos fueron siervos fieles, hombres y mujeres que sirvieron en el martirio y en la alegría, como el hermano Manuel Ruiz López y sus compañeros. Son sacerdotes y consagradas fervientes —fervientes— de pasión misionera, como el padre José Allamano, sor María Leonia Paradis y sor Elena Guerra. Estos nuevos santos vivieron según el estilo de Jesús: el servicio. La fe y el apostolado que llevaron a cabo no alimentaron en ellos deseos mundanos ni ansias de poder, sino que, por el contrario, se hicieron servidores de sus hermanos, creativos para hacer el bien, firmes en las dificultades, generosos hasta el final.
Pidamos con confianza su intercesión, para que también nosotros podamos seguir a Cristo, imitarlo en el servicio y convertirnos en testigos de esperanza para el mundo.