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martes, 21 de marzo de 2017

LOS AMIGOS DE MIS HIJOS


Los Amigos de mis hijos
No olvidemos que los amigos en esta edad son la principal influencia en la conducta de nuestros hijos, la mejor manera de lograr acercarnos y conocerlos es abrirles la puerta de nuestra casa a los amigos de nuestros hijos


Por: Verónica González | Fuente: Red Familia 



Es muy importante hablar de esas personas cercanas a nosotros y quienes en muchas ocasiones nos acompañan en los momentos más importantes de nuestra vida: los amigos. Un amigo es una persona que a pesar de no ser parte de nuestra familia, nos apoya y alienta a luchar por nuestros sueños, comparte nuestras tristezas para hacerlas más ligeras, nos hacen ver nuestros errores y nos aplauden nuestros aciertos.

En la adolescencia los amigos se vuelven una parte fundamental de la vida, ya que la necesidad de pertenecer a un grupo es muy importante y en muchos casos estos amigos no son del agrado de los padres.

Los adolescentes están en proceso de crear su identidad y tienden a estar en contra de las normas y reglas que se manejan en casa, por esta razón buscan relacionarse con amigos que pueden tener una educación totalmente opuesta a la que los padres les han dado. Por esta razón los amigos de sus hijos suelen ser una preocupación para los padres de adolescentes.

Según los expertos, los padres ven riesgos reales donde los adolescentes no, de tal manera que buscan protegerlos, suplen la incapacidad de su hijo de prever el riesgo, mediante la prohibición de amistad con personas peligrosas que pueden llevaros a realizar conductas de riesgo como drogas, juego ilegal, fanatismo religioso, etc. Es decir, los padres cumplen su función protectora real y necesaria.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no caer en una conducta egoísta que nos lleve a querer separar a nuestros hijos de sus amigos solo porque no queremos que nos separen del hijo ideal, ya que lejos de proteger lo que estaríamos haciendo es inducirles prejuicios que no los dejaran pensar y ver por sí mismos lo que les conviene y lo que no, de manera  informada.

Debemos tener claro que la elección de los amigos no depende de nosotros, sino de nuestros hijos. Es cierto que según la etapa y edad de los hijos, los amigos tienen un grado de importancia y afectan de manera distinta; lo ideal es encontrar el equilibrio, mostrarse interesado por las amistades pero sin juzgar ni criticarlos. Cuanto más intentes alejar a tu hijo adolescente de los amigos, más intentará acercarse, justamente porque en esta etapa hay una lucha de sentimientos encontrados que lo hacen rebelarse y alejarse de lo que lo une a la familia.

Como padres debemos tener paciencia, dejarlos elegir y que se equivoquen, pero al mismo tiempo estar atentos y presentes para dar contención a cada situación que se presente con los amigos. Es necesario confiar en los valores que le transmitimos y buscar ayuda profesional cuando se tengan dudas. No olvidemos que los amigos en esta edad son la principal influencia en la conducta de nuestros hijos, la mejor manera de lograr acercarnos y conocerlos es abrirles la puerta de nuestra casa a los amigos de nuestros hijos, compartir con ellos y conversar sin invadir.

Como padres no podemos desligarnos del tema de los amigos, debemos acompañarlos en el proceso de crear su propia identidad con sentido y no solo ir en contra de la norma. Busca ser flexible, no impongas tus deseos y permanece abierto al diálogo y a la negociación, porque para genererar relaciones de amistad sanas en la familia esta la solución.

lunes, 6 de febrero de 2017

QUÉ HACER ANTE UN HIJO CAPRICHOSO?



¿Qué hacer ante un hijo caprichoso?
Autoridad y Disciplina



La importancia vivir la autoridad familiar en forma de normas, límites, valores


Fuente: LaFamilia.info 



El objetivo del ejercicio de la autoridad, es formar el carácter y la voluntad de los hijos, de modo que cuando crezcan puedan afrontar de la mejor manera los desafíos de la vida. Por eso hay que prestarle atención cuando un niño presenta actitudes caprichosas con frecuencia, pues quiere decir que hay fallas en la autoridad paterna y es necesario hacer correctivos.
¿Qué hace a los hijos caprichosos?
En realidad nadie nace caprichoso, es la educación recibida la que permite o motiva de algún modo, a que los hijos desarrollen este tipo de comportamientos. Concretamente las siguientes actitudes de los padres conducen a que los hijos se vuelvan caprichosos: la sobreprotección, impedir o resolverles la mayoría de los problemas, evitarles cualquier esfuerzo o responsabilidad y ser demasiado complaciente con sus deseos.
De igual manera, Francisco Gras desde su blog Escuela de Padres agrega lo siguiente: “Las actitudes egoístas, perezosas, pasivas y poco colaboradoras de algunos hijos, que solamente hacen lo que les gusta o les apetece, pueden ser la consecuencia de tener o haber tenido todo y más que lo necesario, sin haber hecho nada para conseguirlo. No han debido entender, que quien quiere algo debe esforzarse para conseguirlo, para no crecer como personas infantiles, egocéntricas y caprichosas.”
Señales de un niño caprichoso


Los autores Ma Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez, describen a continuación algunas de las conductas caprichosas y perezosas que deben atenderse a tiempo:
  • - El niño o joven intenta salirse con la suya y se queja con frecuencia. Usa expresiones como: es una injusticia, no hay derecho, no es culpa mía...
  • - Sólo come algunas cosas que le gustan, y en ocasiones abusa de ellas.
  • - No tiene en cuenta las normas de convivencia y de educación.
  • - No obedece si no es en última instancia, y con frecuencia por temor a consecuencias mayores.
  • - No hace sus tareas escolares con esmero, incluso procura eludirlas.
  • - Ante sus pertenencias y las de los demás, muestra descuido y desorden.
  • - Suele ser impuntual tanto para empezar como para finalizar. Al hacerlo así actúa de forma desconsiderada con los que le esperan.
  • - No tiene en cuenta a los demás, sino que su conducta se rige por la atracción que supone lo que esté haciendo o la repulsa que le suponga lo que va a hacer.
¿Qué hacer ante un hijo caprichoso?
Lo primero y más importante: darse cuenta de que el hijo es caprichoso, y que algunas actitudes propias han incitado a que esto ocurra. Reconocer que ha fallado, no lo convierte en un mal padre, todo lo contrario, de los errores salen grandes aprendizajes y versiones mejoradas.
El paso a seguir sería preguntarse y analizar: “cuándo, dónde, cómo, cuánto, por qué y para qué los hijos son caprichosos. Sus respuestas les servirán para encontrar soluciones que ayuden a modificar el comportamiento caprichoso de los hijos” recomienda Francisco Gras.
Un niño caprichoso será un adulto con muchas dificultades. Es importante atender estas señales y tomar correctivos. Una intervención a tiempo puede cambiar el rumbo de todo. En los siguientes artículos brindamos pautas concretas a realizar dependiendo de la causa del capricho:
Los padres con niños consentidos, producen adolescentes agresivos.Ambos se convierten en víctimas: Como formar a los hijos sin tener que consentirlos de una manera que los lleve a ser agresivos teniendo una educación contraproducente.
Claves para corregir a un niño desobediente: Aunque el aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente en los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo.
10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes: El minuto heroico es una forma de fomentar las virtudes humanas y controlar la personalidad de cada uno, normalmente en beneficio propio o de terceras personas.
La templanza y la fortaleza: La fortaleza nace en la cabeza y vive a partir de un centro medular de ideas y convicciones sostenidas por la fe.

martes, 31 de enero de 2017

DIME QUÉ PADRE ERES Y TE DIRÉ QUÉ HIJO TENDRÁS


Dime qué padre eres y te diré qué hijo tendrás
Si en su matrimonio hay violencia, ¿por qué extrañarse de que su hijo sea violento con sus amigos? Si no hay respeto, ¿por qué mostrarse sorprendidos cuando el hijo se ha convertido en el buleador de su salón?


Por: Adolfo Güémez | Fuente: Analisis y Actualidad 




Pancho estaba saliendo de haber cenado con sus abuelos en un restaurante. Cuando ya se estaban subiendo a un taxi, un chico se acercó a pedirles una limosna.

El abuelo metió la mano en el bolso y le dio unas monedas con una sonrisa: «Perdona, pero no tengo más».

El chico lo miró con desprecio y le dijo: «Eres un miserable», y le escupió.

Pancho se enojó e iba a salir del auto a pegarle al niño, pero su abuelo lo paró y le dijo: «No, no es su culpa. Imagínate la familia que el pobre debe de tener.»

Lo que les escribo no lo inventé. Sucedió tal cual. Y no me sorprende. Porque, efectivamente, lo que los padres son, en eso se convierten los hijos. La familia determina directamente su personalidad.



Esto conlleva una gran responsabilidad de parte los papás.

En primer lugar, tomar conciencia de esta realidad. No sólo para saberlo, sino para cambiar lo que tengan que cambiar.

Si en su matrimonio hay violencia, ¿por qué extrañarse de que su hijo sea violento con sus amigos? Si no hay cariño, sino sólo reprimendas, ¿por qué escandalizarse cuando me entero de que mi hijo es buleado en el colegio? Si no hay respeto, ¿por qué mostrarse sorprendidos cuando el hijo se ha convertido en el buleador de su salón?

Padres, sus hijos son sus espejos. Nada –escuchen bien, ¡nada!– de lo que hagan o digan, es indiferente para ellos. Ustedes están formando hoy en su hogar lo que sus hijos serán el día de mañana.

Y aquí no vale el sofisma de que “para eso lo metieron a tal o cual escuela”, para que lo formen, para suplan lo que ustedes no le pueden dar. ¡No! La responsabilidad total de la educación es de ustedes.

Pero no escribo esto para angustiarles. Porque soy muy consciente de que no hay matrimonio perfecto. Sé muy bien que todos tenemos mucho que cambiar y mejorar.

No se espanten ni tengan miedo de sus limitaciones. Dios suple todas las carencias que ustedes puedan tener. Pero con una sola condición: que cada uno de ustedes ponga todo lo que está de su parte para dar lo mejor para educar a sus hijos.

Por eso lo segundo que tienen que hacer es estar dispuestos a cambiar lo que haya que cambiar en su persona, en su actitud, en su situación actual para mejorar la paz y la armonía en sus hogares.

Si has visto con claridad que hay comportamientos, vicios, maneras de tratarse que no le harán un bien a sus hijos, entonces, ¿qué esperan para cambiarlos?

El momento para hacerlo no es mañana. Es hoy. La fuerza para lograrlo no llegará en una semana. La tienes hoy. Porque Dios te la da.

Queridos padres, sus hijos quieren vivir en el mejor hogar posible. Dios quiere que sus hijos sean lo mejor. ¿Ustedes querrán también lo mismo?

martes, 15 de noviembre de 2016

EL MEJOR CATECISMO, MIS PAPÁS REZANDO


El mejor catecismo: mis papás rezando
!Qué alegría para unos padres escuchar de su hijo, que fueron ellos, con su vida y ejemplo, su mejor catecismo!


Por: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma | Fuente: Catholic.net 




Hay recuerdos infantiles que se graban indelebles en la memoria y el corazón. Así como hay lecciones que uno, sin darse mucha cuenta, aprende de pequeño para siempre.

Recuerdo por ejemplo una que, aunque común y casi desapercibida entonces, ahora me parece magnífica. Mi padre, de vez en cuando, me preguntaba cuánto le quería, y yo, abriendo y estirando los brazos a más no poder -como queriendo abarcar el mundo entero- le respondía: “así”; pero percibía que mis bracitos no alcanzaban a medir el inmenso amor que sentía por él. Mi madre, teniéndome en su regazo, también me lo interrogaba, y yo, contestando lo mismo, le abrazaba el cuello lo más fuerte que podía; pero sintiendo que me faltaban fuerzas para demostrarle todo mi amor por ella.

En hechos tan simples fui aprendiendo una lección digna de todo un tratado y de una entera vida: que el amor que uno llega a experimentar por su padre, no hay metro que lo mida; y que ante la deuda incalculable de amor con nuestra madre, siempre nos descubriremos faltos de fuerzas para saldarla del todo.

Es en el hogar donde se aprende el amor; donde se aprende a amar. Y junto a ésta, otras lecciones magistrales tienen su cátedra en la familia. Son los padres los maestros que deben ir grabando en sus hijos, con cosas sencillas de hoy, otras que no han de olvidar nunca mañana.

Así es como creo que muchos de nosotros no podremos olvidar que fue de nuestros padres de quienes recibimos el tesoro de la fe y de quienes aprendimos a rezar.

A este propósito, acabo de leer unas líneas preciosas y emocionantes, escritas por alguien que a su vez guarda imborrable en su alma la gran lección, impartida por sus padres, de cómo hablar con Dios. Voy a dejarle la palabra a él, auque esto se lleve la mitad de este artículo. A mí no me importa. Y tú mismo pensarás lo mismo tras escucharlo:

"En casa, nada de piedad expansiva y solemne; sólo cada día el rezo del rosario en común, pero es algo que recuerdo claramente y que lo recordaré mientras viva...

“Yo iba aprendiendo que hace falta hablar con Dios despacio, seria y delicadamente. Es curioso cómo me acuerdo de la postura de mi padre. Él, que por sus trabajos en el campo o por el acarreo de madera siempre estaba cansado, que no se avergonzaba de manifestarlo al volver a casa; después de cenar... se arrodillaba, los codos sobre la silla, la frente entre sus manos, sin mirar a sus hijos, sin un movimiento, sin impacientarse.

Y yo pensaba: Mi padre, que es tan valiente, que es insensible ante la mala suerte y no se inmuta ante el alcalde, los ricos y los malos, ahora se hace un niño pequeño ante Dios. ¡Cómo cambia para hablar con Dios! Debe ser muy grande Dios para que mi padre se arrodille ante él y también muy bueno para que se ponga a hablarle sin mudarse de ropa.

“En cambio, a mi madre nunca la vi de rodillas. Demasiado cansada, se sentaba en medio, el más pequeño en sus brazos, su vestido negro hasta los tacones, sus hermosos cabellos caídos sobre el cuello, y todos nosotros a su alrededor, muy cerquita de ella. Musitaba las oraciones de punta a cabo, sin perder una sílaba, todo en voz baja.

Lo más curioso es que no paraba de mirarnos, uno tras otro, una mirada para uno, más larga para los pequeños. Nos miraba, pero no decía nada. Nunca, aunque los pequeños enredasen o hablasen en voz baja, aunque la tormenta cayese sobre la casa, aunque el gato volcase algún puchero. Y yo pensaba: Debe ser sencillo Dios cuando se le puede hablar teniendo un niño en brazos y en delantal. Y debe ser una persona muy importante para que mi madre no haga caso ni del gato ni de la tormenta.

“Las manos de mi padre, los labios de mi madre... ellos fueron mi mejor catecismo."

¡Qué mayor alegría y satisfacción para un padre y una madre que escuchar del propio hijo, a la vuelta de los años, que para él fueron ellos, con su vida y ejemplo, el mejor catecismo!

viernes, 12 de agosto de 2016

ARZOBISPO DE YUCATÁN, MÉXICO, PIDE A PADRES SER MÁS CERCANOS CON SUS HIJOS


Arzobispo pide a padres ser más cercanos con sus hijos para evitar suicidios





 (ACI).- El Arzobispo de Yucatán (México), Mons. Gustavo Rodríguez Vega, pidió a los padres de familia ser más cercanos con sus hijos y preocuparse por lo que están viviendo, pues son los primeros responsables para poder evitar que el número de suicidios siga aumentando.

Según cifras oficiales, en lo que va del año se han registrado 150 suicidios en esta entidad (estado), siendo las víctimas en su mayoría jóvenes.

“Suicidios siempre han ocurrido, pero si ahora se multiplican, es efecto de nuestra forma de vida moderna. Para un joven puede ser una tragedia el no llevarse bien con sus papás, el haber perdido la relación con la novia o novio, pero sea como sea si, uno está cerca de Dios encontrará sentido para vivir”, expresó el Prelado.

Por ello, Mons. Rodríguez Vega pidió a los padres de familia “estar más cercanos con ellos (los jóvenes), que se preocupan por saber dónde andan, con quiénes están, saber lo que están viviendo”.

En declaraciones difundidas por la prensa, el Arzobispo de Yucatán advirtió que el alcoholismo o la drogadicción pueden llevar a los jóvenes a tomar el camino del suicidio. Por ello, pidió que las autoridades también se involucren y fomenten alternativas sanas para este sector de la sociedad.

Recordó que la juventud es una etapa difícil en la vida, sobre todo en este mundo moderno.

“Los padres de familia son los primeros responsables, luego las autoridades civiles, que tienen que procurar cosas y espacios donde los jóvenes puedan realizarse positivamente en actividades como el arte, el deporte. En cuanto a nuestra parte (la Iglesia) debemos de hacer el esfuerzo de atraerlos a las cosas de Dios”, señaló.
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