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miércoles, 12 de octubre de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA, 12 DE OCTUBRE


Nuestra Señora de Aparecida
Advocación Mariana, 12 de octubre


Por: EWTN | Fuente: EWTN.com 




Patrona de Brasil

La historia cuenta que en el año 1717, El gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingos Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.

Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.

Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.
El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida.

El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.

Se ignora completamente como es que la imagen fue a parar al río, pero si se conoce su autor, un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús quien la moldeo en el año 1650.

La Virgen es de color moreno y esta vestida con un manto grueso bordado, sus manos se ubican en el pecho en posición de oración, fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, obispo de Sao Paulo.

El 16 de julio de 1930, Pío XI la declaró a Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil. El día 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II visito el santuario y le dio el título de Basílica.

sábado, 12 de octubre de 2013

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA


Oración a Nuestra Señora Aparecida


Oh incomparable Señora de la Concepción
Aparecida, Madre de mi Dios, Reina de los ángeles,
abogada de los pecadores, refugio y
consuelo de los afligidos y perturbados, oh Virgen
santísíma, llena de poder y de valuntad,
lanza sobre nosotros tu mirada favorable, para
que seamos socorridos en todas las necesidades.
Recuérdate, clementísima Madre Aparecida, de
que no consta que entre todos los que han recurrido
a ti, invocando tu santísimo nombre e
implorado tu singular protección, alguno fuera
.abandonado por ti.

Animado con esta confianza, recurro a ti. Te
tomo hoy y para siempre como mi Madre y
protectora, mi consuelo y guía, mi esperanza
y luz en la hora de la muerte.

Así, pues, Señora, líbrame de todo lo que pueda
ofenderte a ti y a tu Hijo, mi Redentor y Señor
Jesucristo. Virgen bendita, preserva a éste tu
indigno siervo, esta casa y los que habitan en
ella, de la peste, del hambre, de la guerra, de
los rayos, de las tempestades y de otros peligros
y males que nos puedan asolar.

Señora Soberana, dígnate dirigirnos en todos
nuestros negocios, espirituales y temporales.
Líbranos de la tentación del demonio, para que
siguiendo el camino de la virtud, por los méritos
de tu purísima virginidad y de la preciosísima
Sangre de tu Hijo, te podamos ver, amar y gozar
en la gloria eterna, por todos los siglos de los
siglos.

Amén

NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA , PATRONA DE BRASIL , 12 DE OCTUBRE


NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA
PATRONA DE BRASIL

Fiesta central: 12 de octubre

A unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo, se encuentra el pueblo de la Aparecida, que debe su nombre y origen al Santuario de la Virgen que fue levantado en 1743. En octubre de 1716 pasaba por Guaratinguetá con rumbo a Minas, el gobernador de San Pablo, Pedro de Almeida y Portugal. Los pescadores de la zona querían darle la mejor atención, por lo que tendieron sus redes al río Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto, uno de ellos llamado Juan Alves, corrió hasta el lugar denominado Itaguassú y habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las mallas de su red una imagen de la Virgen a la que falta la cabeza.

Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró aprisionar la cabeza de la imagen. Lleno de asombro ante tal hallazgo, dirigió su barca hacia la orilla y después de limpiarla descubrió que era una Virgen Inmaculada. Sus compañeros participaron de esta alegría y animados por este suceso volvieron a echar sus redes consiguiendo una abundante pesca. Aún se ignora el cómo vino a parar al río esta imagen pero todo hace creer que se remonta a los primeros tiempos de la colonización del Brasil. Los pescadores se llevaron a la imagen y en la casa de uno de ellos, le arreglaron un sencillo altar. Más tarde otro pescador al trasladarse a Itaguassú, construyó en su nuevo domicilio un oratorio y en él puso la imagen, ante la cual los vecinos se reunían para rezar el rosario y entonar himnos.

En 1904 fue coronada canónicamente, y en 1930 Pio XII la nombró Patrona de Brasil.

miércoles, 24 de julio de 2013

NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA, PATRONA DE BRASIL


Autor: P. Sergio Rosiles | Fuente: Catholic.net
Aparecida, Nuestra Señora
Patrona de Brasil. Bajo la protección y el cuidado de María se sigue desarrollando la historia de Brasil.
 
Aparecida, Nuestra Señora
Aparecida, Nuestra Señora


América, Tierra de María

El Santuario de Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, situado en el estado de Sâo Paulo, al suroeste de esta nación sudamericana. Santuario que es conocido como "Capital de la fe" y también "Capital mariana del país".

Para conocer la historia de este importante santuario mariano vayamos unos años atrás, unos quinientos años. Estamos en el nacimiento de Sâo Paulo. Es el año 1554. Un grupo de jesuitas dirigidos por el P. José de Anchieta llegan con el deseo de transmitir el tesoro de nuestra fe cristiana a los indios Tupis y Guaranis. Fundan la ciudad y ésta se convierte en un importante centro de evangelización.

Los misioneros inculcaban con mucho celo la devoción a María Santísima, poniendo de relieve el papel que Ella, como Madre de Dios, realizó en la obra de la redención. Todas las tardes se tenía la catequesis y se rezaba el santo rosario. En muchas aldeas y villas existían las célebres cofradías del rosario, se hacían procesiones y se realizaban novenas de preparación a las fiestas religiosas.

Así, bajo la protección y el cuidado de María se sigue desarrollando la historia de Brasil. Llega el año 1717. El gobernador de la capitanía de Sâo Paulo, Don Pedro de Almeida, está haciendo un viaje hacia Minas Gerais siguiendo el camino del Valle del Paraíba. Para la alimentación del gobernador y su comitiva habían pedido a los pescadores del lugar que reunieran la mayor cantidad de peces que pudieran.

Los pescadores, entre los que estaban Domingo Martins, Juan Alves y Felipe Pedroso, tomaron sus canoas, se dirigieron al Río Paraíba y comenzaron a trabajar llenos de entusiasmo. Lanzaban las redes una y otra vez pero era inútil. No conseguían pescar nada. Navegaron unos seis kilómetros río arriba, hacia el puerto de Itaguassú. Echaron nuevamente las redes y lo único que sacaron fue una figura de cerámica, cubierta de barro y sin cabeza. Al lanzarlas nuevamente apareció la cabeza y descubrieron que se trataba de la imagen de Nuestra Señora de la Concepción. Después de esto obtuvieron una gran cantidad de peces. Los pescadores regresaron a sus casas felices de haber conseguido una pesca tan maravillosa y muy admirados por lo que había ocurrido.

Felipe Pedroso conservó esta imagen en su casa, junto a Lorenzo de Sá por unos seis años. Luego se fue a vivir a Ponte Alta donde permaneció unos nueve años y pasado este tiempo marchó a vivir a Itaguassú, donde había encontrado la imagen. En 1733 Felipe regaló la imagen a su hijo Atanasio Pedroso. Atanasio hizo construir un oratorio y colocó la imagen de la Virgen sobre el -así llamado - altar de Paus. En este oratorio se reunía todos los sábados con su familia y un grupo de vecinos para cantar la tercera parte del rosario y alabar a la Santísima Virgen.

Pronto comenzaron a suceder prodigios extraordinarios y la fama de la Virgen empezó a correrse espontáneamente. El número de peregrinos que venían de los poblados cercanos creció mucho y la capillita de Itaguassú ya era insuficiente.

Entonces el P. José Alves, vicario de la parroquia de Guaratinguetá mandó construir una capilla más grande en el Morro de los Coqueiros, que estaba más cerca de la parroquia. El templo se inauguró el 26 de julio de 1745 bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida y dos años después surgió en torno a él un pequeño poblado.

El número de peregrinos siguió creciendo de modo extraordinario y la devoción se extendió por todo Brasil. Muy pronto comenzaron a dedicarse capillas e Iglesias a nuestra Señora Aparecida y por todas partes era invocada como Madre y Patrona.

En 1852 se hizo una nueva construcción y más tarde otra en 1888. En 1904 la imagen fue solemnemente coronada y 1908 el templo fue elevado a la categoría de Basílica menor. El 16 de junio de 1930 el Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida Patrona del Brasil. En 1946 se comenzó la construcción de la actual Basílica y el 4 de junio de 1980 fue consagrada por el santo Padre Juan Pablo II.

Esta es la hermosa historia del Santuario de Nuestra Señora Aparecida. Historia que como todos los acontecimientos divinos nace de modo muy sencillo: el hallazgo de una imagen rota de la virgen por unos pescadores.

¿Qué buscaban esos primeros pescadores cuando hicieron la capillita de Itaguassú? ¿Qué buscaban los innumerables peregrinos de los siglos XVIII y XIX? ¿Qué podemos encontrar nosotros, habitantes del moderno siglo XX e iniciadores del tercer milenio? ¡Nosotros, que estamos inmersos en un mundo maravillado por los avances científicos y tecnológicos! ¡Nosotros, que recibimos el bombardeo de una cultura que propone como máximo ideal el consumismo y la comodidad! ¡Nosotros, que asistimos al mismo tiempo al espectáculo de una sociedad llena de injusticias sociales, una sociedad en la que muchos de nuestros hermanos son despreciados y abandonados en su miseria espiritual y material! ¿Qué podemos encontrar nosotros en Nuestra Señora aparecida?

La respuesta nos la dio el Papa Juan Pablo II cuando consagró esta Basílica: "¿Que buscaban los antiguos peregrinos? ¿Qué buscan los peregrinos de hoy? Aquéllo mismo que buscaban en el día, más o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia, sobre todo la reconciliación con Dios y el alimento eucarístico. Y vuelven reconfortados y agradecidos con la Señora, Madre de Dios y Madre nuestra."

Con esta invitación del Papa de acercarnos a María, para encontrar junto a Ella a su Hijo Jesucristo, nos despedimos. No dejen de acompañarnos en la próxima transmisión para continuar nuestro recorrido por América, tierra de María. En esa ocasión al santuario de Nuestra Señora del Carmen, en Maipú, Chile.

NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA, ADVOCACIÓN MARIANA, 12 DE OCTUBRE

Autor: EWTN | Fuente: EWTN.com
Nuestra Señora de Aparecida
Advocación Mariana, 12 de octubre
 
Nuestra Señora de Aparecida
Nuestra Señora de Aparecida

Patrona de Brasil

La historia cuenta que en el año 1717, El gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingos Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.

Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.

Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.
El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la invocación de Nuestra Señora Aparecida.

El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.

Se ignora completamente como es que la imagen fue a parar al río, pero si se conoce su autor, un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús quien la moldeo en el año 1650.

La Virgen es de color moreno y esta vestida con un manto grueso bordado, sus manos se ubican en el pecho en posición de oración, fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, obispo de Sao Paulo.

El 16 de julio de 1930, Pío XI la declaró a Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil. El día 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II visito el santuario y le dio el título de Basílica.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA


Oh incomparable Señora de la Concepción Aparecida, Madre de mi Dios, Reina de los ángeles, abogada de los pecadores, refugio y consuelo de los afligidos y perturbados, oh Virgen santísima, llena de poder y de voluntad, lanza sobre nosotros tu mirada favorable, para que seamos socorridos en todas las necesidades.

Recuérdate, clementísima Madre Aparecida, de que no consta que entre todos los que han recurrido a ti, invocando tu santísimo nombre e implorado tu singular protección, alguno fuera
.abandonado por ti.

Animado con esta confianza, recurro a ti. Te tomo hoy y para siempre como mi Madre y protectora, mi consuelo y guía, mi esperanza y luz en la hora de la muerte.

Así, pues, Señora, líbrame de todo lo que pueda ofenderte a ti y a tu Hijo, mi Redentor y Señor Jesucristo. Virgen bendita, preserva a éste tu indigno siervo, esta casa y los que habitan en ella, de la peste, del hambre, de la guerra, de los rayos, de las tempestades y de otros peligros y males que nos puedan asolar.

Señora Soberana, dígnate dirigirnos en todos nuestros negocios, espirituales y temporales. Líbranos de la tentación del demonio, para que siguiendo el camino de la virtud, por los méritos de tu purísima virginidad y de la preciosísima Sangre de tu Hijo, te podamos ver, amar y gozar en la gloria eterna, por todos los siglos de los siglos. Amén
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