sábado, 31 de enero de 2015

COBIJO EN LA VIRGEN MARÍA


Cobijo en María
Rafael Ángel Marañón




Vine al amparo de mi madre amada, 
Bajo su blando corazón de fuego 
Ardiente, cual volcán de amor, y luego 
Durmió en reposo mi alma sosegada. 

Volví a tener simplicidad de niño 
Y un nuevo corazón de humana carne; 
Que un beso de María vino a darme 
Un albo amor de nácar y de armiño. 

Amé de nuevo todas las virtudes 
Que informan el carácter de María 
Y al fin noté que mi alma dura y fría, 
En paz ya reposaba de inquietudes. 

A Cristo, en gratitud, con ufanía; 
Gallardo con los ángeles al coro 
Me acerco entre sus cánticos de oro 
¿Y quién nos lleva allí? Siempre María.   

IMÁGENES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



¿POR QUÉ VIRGEN, MARÍA?


¿Por qué virgen, María?
Mariología
Juan Pablo II explica, en síntesis -y en continuidad con la teología católica-, por qué la Madre de Jesús debió ser Virgen; dicho de otro modo: por qué Dios-Hijo quiso hacerse verdadero hombre naciendo de Madre virgen.


Por: SS. Juan Pablo II | 



La concepción virginal de Jesús
(Lectura: capítulo 1 del evangelio de san Lucas, versículos 34-37)
1. Dios ha querido, en su designio salvífico, que el Hijo unigénito naciera de una Virgen. Esta decisión divina implica una profunda relación entre la virginidad de María y la encarnación del Verbo. "La mirada de la fe, unida al conjunto de la revelación, puede descubrir las razones misteriosas por las que Dios, en su designio salvífico, quiso que su Hijo naciera de una virgen. Estas razones se refieren tanto a la persona y a la misión redentora de Cristo como a la aceptación por María de esta misión para con los hombres" (Catecismo de la Iglesia católica, n. 502).
La concepción virginal, excluyendo una paternidad humana, afirma que el único padre de Jesús es el Padre celestial, y que en la generación temporal del Hijo se refleja la generación eterna: el Padre, que había engendrado al Hijo en la eternidad, lo engendra también en el tiempo como hombre.
2. El relato de la Anunciación pone de relieve el estado de Hijo de Dios, consecuente con la intervención divina en la concepción. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios" (Lc 1, 35).
Aquel que nace de María ya es, en virtud de la generación eterna, Hijo de Dios; su generación virginal, obrada por la intervención del Altísimo, manifiesta que, también en su humanidad, es el Hijo de Dios.
La revelación de la generación eterna en la generación virginal nos la sugieren también las expresiones contenidas en el Prólogo del evangelio de san Juan, que relacionan la manifestación de Dios invisible, por obra del "Hijo único, que está en el seno del Padre" (Jn 1, 18), con su venida en la carne: "Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad" (Jn 1, 14).
San Lucas y san Mateo, al narrar la generación de Jesús, afirman también el papel del Espíritu Santo. Éste no es el padre del niño: Jesús es hijo únicamente del Padre eterno (cf. Lc 1, 32. 35) que, por medio del Espíritu, actúa en el mundo y engendra al Verbo en la naturaleza humana. En efecto, en la Anunciación el ángel llama al Espíritu "poder del Altísimo" (Lc 1, 35), en sintonía con el Antiguo Testamento, que lo presenta como la energía divina que actúa en la existencia humana, capacitándola para realizar acciones maravillosas. Este poder, que en la vida trinitaria de Dios es Amor, manifestándose en su grado supremo en el misterio de la Encarnación, tiene la tarea de dar el Verbo encarnado a la humanidad.
3. El Espíritu Santo, en particular, es la persona que comunica las riquezas divinas a los hombres y los hace participar en la vida de Dios. Él, que en el misterio trinitario es la unidad del Padre y del Hijo, obrando la generación virginal de Jesús, une la humanidad a Dios.
El misterio de la Encarnación muestra también la incomparable grandeza de la maternidad virginal de María: la concepción de Jesús es fruto de su cooperación generosa en la acción del Espíritu de amor, fuente de toda fecundidad.
En el plan divino de la salvación, la concepción virginal es, por tanto, anuncio de la nueva creación: por obra del Espíritu Santo, en María es engendrado aquel que será el hombre nuevo. Como afirma el Catecismo de la Iglesia católica: "Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María, porque él es el nuevo Adán que inaugura la nueva creación" (n. 504).
En el misterio de esta nueva creación resplandece el papel de la maternidad virginal de María. San Ireneo, llamando a Cristo "primogénito de la Virgen" (Adv. Haer. 3, 16, 4), recuerda que, después de Jesús, muchos otros nacen de la Virgen, en el sentido de que reciben la vida nueva de Cristo. "Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende a todos los hombres a los cuales él vino a salvar: "Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos" (Rm 8, 29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre" (Catecismo de la Iglesia católica, n. 501).
4. La comunicación de la vida nueva es transmisión de la filiación divina. Podemos recordar aquí la perspectiva abierta por san Juan en el Prólogo de su evangelio: aquel a quien Dios engendró, da a los creyentes el poder de hacerse hijos de Dios (cf. Jn 1, 12-13). La generación virginal permite la extensión de la paternidad divina: a los hombres se les hace hijos adoptivos de Dios en aquel que es Hijo de la Virgen y del Padre.
Así pues, la contemplación del misterio de la generación virginal nos permite intuir que Dios ha elegido para su Hijo una Madre virgen, para dar más ampliamente a la humanidad su amor de Padre.

MARÍA Y UNA PREGUNTA DE JESÚS


María y una pregunta de Jesús…
¿Quién es mi Madre? Pues, la que hizo la Voluntad de mi Padre y si queréis ser realmente mi hermano, mi hermana y mi madre, debes hacerte, hijo de esta Madre. 


Por: Marír Susana Ratero | Fuente: Catholic.net





 
Madre, en la Misa de hoy se ha leído una parte del Evangelio que mucho me cuesta comprender… y me quedo mirando tu imagen, buscando en ti las palabras que no hallo.

Más, Tu siempre eres respuesta a tus hijos cuando la búsqueda es sincera, llena de amor y confianza..

Ven, hija- y te sigo… ya se hace costumbre al alma el seguirte, porque siempre tu compañía me deja mejor trazado el camino hacia Tu Hijo…

Llegamos a Cafarnaúm. Jesús está en casa. Se ha juntado tanta gente que ni siquiera puede comer.

Nos acercamos sin entrar. Nos quedamos junto a la puerta. Allí también se hallan los primos de Jesús (la palabra "hermano", en hebreo, abarca a los primos y parientes)

La gente reparó en ti. Es que tu presencia jamás pasa inadvertida para tus hijos.

La Llena de Gracia, la que ganó por humildad los más grandes regalos de amor del Padre.

La Llena de gracia y en la puerta… esperando, sin hacer ostentación de tus privilegios de Madre.

Y Jesús te ve… y saca de tu presencia una profunda enseñanza…

Le dice la gente "Tu Madre y tus hermanos te buscan, ahí afuera"

La escena es clara, la distancia prudente…

Y Jesús nos habla entonces acerca de ti…

¿Quién es mi Madre?- Y sus ojos brillan de manera especial… como haciendo eco a esta pregunta, como diciendo:

¿Sabéis vosotros quién es, realmente, esa simple mujer que todos conocen? ¿Sabéis acaso que Ella está en el Corazón del Padre desde antes de la Creación del mundo? ¿Sabéis que sólo en Ella hallé mi complacencia para venir del Padre hasta vosotros? ¿Conocéis que los días que habité en su purísimo vientre fueron los más serenos, los más parecidos a la Mansión del Padre de donde venía?

- ¿Quién es mi Madre?
-repite tu Hijo, María, y veo tu mirada baja, humilde, sencilla…

Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, sentados esperando una palabra, un camino… si, Tu Hijo, Madre, les habla a los que se acercan a El y allí se quedan, en espera, Tu Hijo les muestra el camino. El camino que Tú has recorrido…

Pues, la que hizo la Voluntad de mi Padre (y Jesús volvió a escuchar en su Corazón tus palabras de la Anunciación "Hágase en mi Su Voluntad") y si queréis ser realmente mi hermano, mi hermana y mi madre, debéis haceros, en vuestro corazón, hijos de esta Madre…

Extiendes tu Mano, Madrecita, buscando la mía, como siempre, como cada día aún cuando no lo noto, más aún cuando te creo ausente…

Miro a Jesús a los ojos y mi corazón susurra un "gracias" tembloroso y emocionado, un silencioso "gracias"" que Jesús escucha en las profundidades de mi alma…

Y me dejo llevar por Ti, María, para aprender, en Tu Corazón, el camino de la Voluntad del Padre…

Amiga mía, amigo mío que lees estas líneas. María tiende hacia ti su Mano. Tómala confiado, que Ella te llevará por un camino corto, perfecto, fácil y seguro, donde Jesús te espera para decirte "hermana mía, hermano mío"



 

SAN JUAN BOSCO, PRESBÍTERO Y FUNDADOR, 31 DE ENERO


Juan Bosco, Santo
Presbítero y Fundador, 31 de enero
Por: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net



Presbítero y Fundador
de la Sociedad Salesiana y
del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora



Martirologio Romano: Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez áspera, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).

Fecha de canonización: 1 de abril de 1934 por el Papa Pío XI.

Breve Biografía
San Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti, y recibió de su madre Margarita Occhiena una sólida educación cristiana y humana. Dotado de inteligencia, memoria, voluntad y agilidad física no comunes, desde niño fue seguido por sus coetáneos, a quienes organizaba juegos que interrumpía al toque de las campanas para llevarlos a la iglesia. Fue ordenado sacerdote en Turín en 1841, y allí comenzó su actividad pastoral con San José Cafasso.

Su programa, o mejor, su pasión era la educación de los jóvenes, los más pobres y abandonados. Reunió un grupito que llevaba a jugar, a rezar y a menudo a comer con él. La incómoda y rumorosa compañía de Don Bosco (así se lo llamaba y se lo llama familiarmente) tenía que estar cambiando de lugar continuamente hasta que por fin encontró un lugar fijo bajo el cobertizo Pinardi, que fue la primera célula del Oratorio. Con la ayuda de mamá Margarita, sin medios materiales y entre la persistente hostilidad de muchos, Don Bosco dio vida al Oratorio de San Francisco de Sales: era el lugar de encuentro dominical de los jóvenes que quisieran pasar un día de sana alegría, una pensión con escuelas de arte y oficios para los jóvenes trabajadores, y escuelas regulares para los estudios humanísticos, según una pedagogía que sería conocida en todo el mundo como “método preventivo” y basada en la religión, la razón y el amor. “La práctica del método preventivo se base toda en las palabras de San Pablo que dice: La caridad es benigna y paciente; sufre todo, pero espera todo y aguanta todo”.

Para asegurar la continuidad de su obra, San Juan Bosco fundó la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (los Salesianos) y Hijas de María Auxiliadora (las Salesianas). Fue un fecundísimo escritor popular, fundó escuelas tipográficas, revistas y editoriales para el incremento de la prensa católica, la “buena prensa”. Aunque ajeno a las luchas políticas, prestó su servicio como intermediario entre la Santa Sede, el gobierno italiano y la casa Saboya.

Fue un santo risueño y amable, se sentía “sacerdote en la casa del pobre; sacerdote en el palacio del Rey y de los Ministros”. Buen polemista contra la secta de los Valdeses, según la mentalidad del tiempo, nunca se avergonzó de sus amistades con los protestantes y los hebreos de buena voluntad: “Condenamos los errores, escribió en el “Católico”, pero respetamos siempre a las personas”. San Juan Bosco murió el 31 de enero de 1888 y fue canonizado por Pío XI en 1934.

ORACIÓN PARA OBTENER ALGUNA GRACIA ESPECIAL A SAN JUAN BOSCO


ORACIÓN PARA OBTENER ALGUNA
GRACIA ESPECIAL A SAN JUAN BOSCO




Oh Don Bosco Santo, cuando estabais en esta tierra no había nadie que acudiendo a Vos, no fuera, por Vos mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder vuestro gran corazón en amor hacia los necesitados! Ved, pues, mis presentes necesidades y ayudadme obteniéndome del Señor (pídase la gracia).

También Vos habéis experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabéis qué cosa es sufrir.

Ea, pues, oh Don Bosco Santo, volved hacia mí vuestra bondadosa mirada y obtenedme del Señor cuánto pido, si es ventajoso para mí alma; o si no, obtenedme alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Así sea.

viernes, 30 de enero de 2015

LOS OJOS DE MADRE DE LA VIRGEN MARÍA


Ojos de Madre
Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 



Me miré en tus ojos de Madre,
eran dos lunas llenas 
de luz celestial, 
refulgentes como faros
para iluminar la noche oscura 
de nuestra humanidad.

Eran dos libros 
abiertos de par en par
para conocer y leer 
la historia viva de Dios 
y de la humanidad.

La misericordia y el amor, 
estaban en el Dios Creador,
la tragedia y la culpa 
en la pobre humanidad.

Me sentí silencio encadenado,
amarrado con cadenas de hierro 
forjado en la fragua del pecado
que atenaza a la humanidad.

Tus ojos de Madre,
eran banderas desplegadas al viento
como palomas en busca de libertad
para la triste humanidad.

Me vi pequeño y grande, 
a la vez,
por ser yo condición y rehén
de la entera humanidad.

Tras esos ojos maternales
había ríos impetuosos 
de misericordia entrañable, 
eran remansos de paz a la vez 
que el alma purificaban,
en el perdón y la ternura,
de toda la humanidad.

Reflejaban tus ojos 
una historia dispar,
en Dios había amor y bondad,
pero también ansias de perdón
en la caída humanidad.

Tus ojos, Virgen María,
son ojos de Madre, 
ventanas de luz abiertas 
y un poema de libertad
para la redenta humanidad.

jueves, 29 de enero de 2015

UN ALTAR PARA LA VIRGEN MARÍA


Un altar para María 
Padre Tomás Rodríguez Carbajo


El nombre de María lo vemos escrito en infinidad de sitios, lo llevan muchas mujeres, nos lo recuerdan las medallas, que cuelgan en los cuellos, bien sea por devoción o por ostentación.

          De manera clara o solapada lo encontramos:

 En el lema de Juan Pablo II.

       En el escudo de algunas ciudades como Sevilla con la leyenda “Muy noble, heroica, leal, invicta y mariana”.

   En el traje regional de Ansó (Huesca) una imagen de plata dorada de la Virgen del Pilar es el adorno principal.

     En la confluencia de 3 grandes ríos de USA. cerca de la cuidad de San Luis en Portage des Sioux está levantada la imagen de “Nuestra Señora de los Ríos”.

     A donde va el Hombre allí lleva la imagen de María, por eso a 14 metros de profundidad bajo las aguas de Niza el 21 de septiembre de 1968 se sumergió una imagen de cemento blanco con el titulo de “Nuestra Señora de las Honduras”, para que tengan un templo sagrado los buceadores.

 Mas de 100.000 casas exponen visiblemente al exterior  en fachadas y en entradas de edificios la imagen de María en Bélgica.

     En muchas ciudades de distintos países existen imágenes de María  expuestas a veneración el las calles públicas, tal vez ninguna cuidad aventaje en esta a Roma.

  Hay ciudades que abundantemente engrosan el callejero con nombres de la Virgen, por ejemplo, en Zamora hay 18 calles dedicadas a María, pero más tiene Sevilla, que con razón fue declarada oficialmente en 1947 “Cuidad Mariana”, pues, tiene 200 calles y 15 barriadas a Nuestra Señora.

En varias ciudades de España encontramos monumentos a la Inmaculada: Valencia, León, Astorga, etc...

  Llevan el nombre de María en EE.UU.:  Estado “Mayland”, 60 ciudades, 3.000 escuelas, 500 academias y liceos. 2 universidades, una en Indiana “Notre-Dame” y otra en Texas “Santa María”, 46 Catedrales e innumerables Iglesias.

  No podía faltar una imagen de María en lugares de atracción y recreo, como en el “Luna Park de Roma”en donde en una rosa del pequeño lago está una imagen “Virgen de la tarde”.

 Existe una Diócesis, Mariannhill, de católicos zulús en la que todos los centros misionales llevan nombres de localidades marianas: Fátima, Lourdes...

  La imagen de la Virgen ya ha saltado de  la tierra al espacio, pues, los astronautas del primer vuelo espacial “Apolo” llevan la medalla de la Virgen de Loreto proporcionada por el astronauta católico Jame Mc. Divitt a sus compañeros.

¿Queda algún pueblo, ciudad en donde de alguna manera no está presente María? ¿En qué casa de católicos no hay estampas, cuadros, imágenes de la Virgen? Hay algún museo de pintura que no tenga algún cuadro de María?

          Todo lo anterior citado es querido por la Virgen, pero estima mucho más el rincón de nuestro corazón en donde le hemos levantado un altar para Ella.

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN


YO ENTREGO MI FAMILIA A LAS MANOS DE DIOS


PENSAMIENTO MARIANO 73


PENSAMIENTO MARIANO 72


PENSAMIENTO MARIANO 71


miércoles, 28 de enero de 2015

CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Consagración de la familia al Sagrado Corazón


Corazón Sagrado de Jesús, que has manifestado a Santa Margarita María el deseo de reinar en las familias cristianas; te pedimos que reines siempre en nuestra familia.

Reina en nuestra inteligencia por la sencillez y la firmeza de nuestra fe; reina en nuestros corazones por el amor, que alimentaremos recibiendo con frecuencia la Sagrada Eucaristía.

Dígnate, Divino Corazón de Jesús, presidir nuestras reuniones, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, santificar nuestro trabajo, ahuyentar nuestros pesares, aliviar nuestras penas y llenarnos de tu alegría y de tu paz.

Si alguno de nosotros tuviera la desgracia de ofenderte, recuérdale que eres Bueno y Misericordioso para el pecador arrepentido.

Y cuando llegue la hora en que la muerte venga a cubrirnos de luto, todos, tanto los que partan como los que queden, estaremos sumisos a tus decretos eternos. Nos consolaremos con el pensamiento de que llegará un día en que toda esta familia que te ama y te adora, reunida en el Cielo, cantará para siempre tu Gloria y tu Amor infinito hacia nosotros.

Sagrado Corazón de Jesús. ten misericordia de nosotros y danos tu Amor y tu Paz.

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR


La parábola del sembrador
Parábolas


Marcos 4, 1-20. Tiempo Ordinario. Nos ha tocado el camino de la tierra buena, donde Dios ha dejado crecer poco a poco la semilla de la fe. 


Por: Roberto Méndez | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20 
En aquel tiempo Jesús se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento. decía: Quien tenga oídos para oír, que oiga. Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. Él les dijo: A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone. Y les dice: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben enseguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento. 

Oración introductoria
Señor, hoy vienes a la tierra de mi alma dispuesto a sembrar tu mensaje en ella. Ayúdame a escucharte, a aceptar tu Palabra, a configurar mi vida con ella. Concédeme ser una tierra buena que produzca fruto abundante por saber acoger y trasmitir tu gracia.

Petición
Jesucristo, concédeme corresponderte y ser fiel a todas las gracias que derramas en mi alma.

Meditación del Papa Francisco
Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, pero trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos.
Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.»(S.S. Francisco, 13 de julio de 2014).
Reflexión
La semilla que Dios ha plantado en nosotros, es más difícil que florezca en estos tiempos que estamos viviendo sin un cuidado personal.

En este pasaje vemos cuatro diversos caminos. De estos cuatro, Dios nuestro Señor ha preparado uno para cada uno de nosotros. Por fortuna nosotros no estamos en el camino pedregoso. Sabemos que nos ha tocado el camino de la tierra buena, donde Dios ha dejado crecer poco a poco la semilla de la fe.

Esto a su vez tiene un gran compromiso. Nacer en tierra buena significa un gran esfuerzo de nuestra parte. Si nosotros somos los agricultores de la semilla de nuestra fe, no esperemos que la semilla crezca y se desarrolle por sí sola. Es una cosa tan natural el cuidado y manutención de una semilla, y más si se trata nuestra propia fe.

Tal vez nosotros tenemos una semilla para ser un gran árbol frondoso, de raíces que necesiten espacio para crecer. Sin embargo no nos damos cuenta y la tenemos en una maceta de adorno y encerrada. ¿No será ese nuestro caso? Si en ocasiones experimentamos las ganas de irradiar nuestro amor a los demás, es porque Dios nos ha dado un gran corazón.

Al menos podríamos decir que si Dios no plantó en nosotros una semilla de un árbol, sí la de una flor. Como la de una violeta. Es pequeñita y muy hermosa. Pero necesita de un ambiente, muchos cuidados, momentos de sombra y sol. Incluso necesita amor, de lo contrario moriría. Este cuidado lo necesita tanto el gran árbol como la flor más pequeña. Comparémosla con nuestra fe que su cuidado también debe ser día a día. Y esa aquí entra la dificultad, porque si la cultivamos constante y amorosamente puede producir maravillas nuestra fe. En cambio, el olvido es el peor de los males. Al final de la vida nos pedirán cuentas de nuestra propia semilla.

Propósito
Ser tierra buena que da frutos por nutrirse por la Palabra de Dios, leer el salmo 95.

Diálogo con Cristo 
Señor, no permitas que en mi vida se vaya ahogando la semilla de la fe, concédeme descubrir cuáles son esas piedras, esos espinos que la impiden crecer, haz que me deshaga de todo lo que seca la tierra de mi alma y me impide dar frutos de oración, de apostolado, de caridad.

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO PARA EL MES DE FEBRERO DEL 2015


INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE
PAPA FRANCISCO, PARA EL MES DE FEBRERO 2015



Universal: Para que los encarcelados, en especial los jóvenes, tengan la posibilidad de reconstruir una vida digna.


Para la evangelización: Para que los cónyuges que se han separado encuentren acogida y apoyo en la comunidad cristiana. 

martes, 27 de enero de 2015

LA VIRGEN MARÍA, ES NUESTRA MADRE


Unidos a María



En estos tiempos tan difíciles, Dios no deja a sus hijos sin asistencia, sino que nos envía a María, la Virgen fiel, para protegernos y consolarnos en todo momento. No perdamos tiempo y vayamos urgentemente a Ella, porque María es como el arca de Noé, en donde entraban todos los que debían salvarse del diluvio. 

Ahora, el que quiera salvarse de los castigos y calamidades que sobrevendrán al mundo, debe entrar en esta Arca que es el Corazón Inmaculado de María, refugio que Ella misma nos ha preparado para ser resguardados y salvados, y esperar en él los tiempos nuevos, el cielo nuevo y la nueva tierra donde reinará el amor de Dios. No dejemos pasar más tiempo y consagrémonos a la Virgen cuanto antes, para saborear ya desde esta tierra las dulzuras del Paraíso, que está contenido en el Corazón de María. La Virgen, en todas sus apariciones nos pide esta urgente consagración, antes de que sea demasiado tarde.

LA OTRA MEJILLA



La otra mejilla


Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña. 
Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos, muy piadosos. 

Vivían de su esforzado trabajo rural y fundamentalmente de las limosnas que les dejaban los fieles curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, únicos en el mundo. 

Eran viejos papiros, con fama universal de importantes y profundos.

En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y fugó por la ladera. 

Los monjes avisaron con rapidez al abad. 
El superior, como un rayo, buscó la parte que había quedado y con todas sus fuerzas corrió tras el agresor y lo alcanzó:

- Que has hecho? Me has dejado con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la obra completa.
- Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos escritos santos.

- Bueno, toma el tercer rollo. Sino, se va a perder en el mundo algo muy valioso. Véndelo bien. Estamos en paz. Que Dios te ilumine.

Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. 
Estimaron que había estado flojo con el rapaz, y que era el monasterio el que había perdido. 
Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.

Cuenta la historia que a la semana, el ladrón regresó. 
Pidió hablar con el Padre Superior:

- Aquí están los tres rollos, no son míos. Los devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje. Mi vida se ha transformado.

Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia de la generosidad excelente.
El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la leyenda del robo y del resarcimiento.

Y además consiguió un monje trabajador y de una honestidad a toda prueba.

El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada, insólita. No sospecha la conmoción del poder incalculable de la otra mejilla.



Enrique Mariscal

SEÑORA DE LA PAZ


Señora de la paz
Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv




Señora de la paz y la armonía
hay un pueblo en dolor que a Ti suplica
la Iglesia que la historia crucifica
el cuerpo de tu Hijo en carne viva.

Siguen sus llagas por amor sangrando
abiertas por la guerra que desgarra
la que el dolor al cielo le consagra
y en un salmo de luz se está entregando.

Tu amor es una rosa matutina
aroma de la calma que derrama
unción de fuego santo que proclama
el tiempo en que la gracia se avecina.

Tu entrega es la fragancia del desierto
abierto a la virtud que llueve al verte
la aridez desaparece con su muerte
y acercas un futuro que ya es nuestro.

Bendice nuestra súplica confiada
Oh Madre del Amor que permanece
María de la paz que ya se ofrece
y se queda en el alma dibujada.

LA VIRGEN MARÍA NOS ENSEÑA A AMAR A DIOS


Unidos a María

La vida cristiana en definitiva se reduce a amar: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos. ¿Pero quién nos enseñará cómo amar a Dios? ¿Y quién nos adiestrará en el amor a los hermanos?

Pues María Santísima es quien nos debe enseñar a amar, porque no hay criatura que haya amado y ame más a Dios y a los hombres.
Busquemos en cielo y tierra una criatura que ame más que la Virgen, y no la hallaremos jamás. Pues entonces pidámosle que, ya que Ella es la Amante por excelencia de Dios y de los hombres, que nos enseñe cómo se los debe amar.

María jamás alzó la voz para quejarse, para hacer valer sus derechos. Por eso si miramos a la Virgen, aprenderemos muchas cosas de Ella, que nos llevarán al verdadero amor, y, adiestrados por María, comenzaremos a dar pequeños vuelos en el camino del amor.

Ya dicen los santos que quien halla a María, ha hallado la Vida. Y se puede decir que quien encuentra a María y se entrega a Ella, ha hallado el amor, y sabe practicarlo perfectamente, porque no tiene más que mirar a esta Estrella del Mar, para saber qué es lo que le agrada a Dios y a los hombres, para hacerlo por ellos.

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