jueves, 28 de diciembre de 2017

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 28 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 28





En la conmemoración de los Santos Inocentes, que en este día celebramos, podemos suponer los sentimientos que albergaría el Corazón de la Madre del Niño Jesús, que era propiamente el buscado, el perseguido a muerte.
¡Cómo lo apretaría en su regazo maternal mientras iba camino del destierro, temiendo momento a momento encontrar a los soldados con su espadas ya ensangrentadas!
María estaba dispuesta a defender con su vida la vida del Niño Jesús.
¿Cómo defendemos nosotros la inocencia de los niños?
María, Madre de la vida, cuida de los inocentes, de los pobres, de los desprotegidos y convierte el corazón de los que atentan contra la vida.



* P. Alfonso Milagro

CON MARÍA, EL DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES


Con María, el día de los Santos Inocentes
Te hablaré de una noche que me pareció eterna. De una noche anunciada, pero olvidada luego por muchos..


Por: Maía Susana Ratero | Fuente: Catholic.net 




Existen, en nuestra vida, dolores que nos resultan incomprensibles, atroces, injustos y, sobre todo, inmerecidos. Pero, sea cual fuere la reacción que tengamos frente al dolor, él sigue allí, y nos atraviesa el alma como una afilada espada. Hoy mi dolor y mi tristeza no me dejan verte, María, como ansía mi corazón, pero sé que estas allí, aunque no pueda sentirte, estas detrás de mi dolor para sostenerme, para transformar el llanto en camino hacia al Padre.

- En profecía cumplida… -dices a mi corazón, mas, no comprendo.

- Hoy voy a hablarte de esos dolores incomprensibles que desgarran el alma y que luego, por la misericordia de Dios, se transforman en camino.

- Háblame Señora, que mi alma tiene tanta sed de tu compañía. Mi alma ansía caminos que no encuentro en la oscuridad de esta noche demasiado larga.

- Yo conozco bien las noches largas. Te hablaré de una en especial, que me pareció eterna. De una noche anunciada, tan anunciada como la nochebuena, pero olvidada luego por muchos y, lo que me desgarra el alma, una recordación tomada hoy, por tantos, como excusa para bromas.

Esta vez temo seguirte, no sé si tendré valor, pero igualmente me llevas…me llevas… y estamos nuevamente en el recinto de Belén. Vemos como José está despidiendo a tres extraños extranjeros que le habían llevado a tu hijo oro, como símbolo de su dignidad y gran valor, incienso, como símbolo de su comunión con Dios y mirra, para preparar el aceite sagrado de su unción. Tres extraños venidos de lejanas tierras siguiendo una estrella, tres extraños que, buscando al Rey de la Vida, fueron a preguntarle a un rey embriagado de poder, el camino para hallarlo…. y, sin quererlo, despertaron en él fantasmas olvidados… la profecía, la profecía de Belén…

Los extranjeros, que el mundo llamará más tarde los tres Reyes Magos, parten a su tierra por otro camino, evitando pasar cerca del palacio de Herodes, quien los aguarda como un tigre al acecho, para saltar sobre el pequeño Rey desconocido que amenaza su seguridad.

Entramos a la precaria vivienda. José nos sigue y comienza a trabajar, pues el dueño de la finca le había encargado unos arreglos y le pagaría un buen precio por ellos. José tiene los pies sobre la tierra, sabe que debe alimentar a su familia y para ello sólo conoce un modo: su trabajo.

Tu, María, te dispones a preparar la cena. José no aparta la mirada de su labor, pero es evidente que sus pensamientos están en otro sitio, quizás detrás de los muros de un palacio, tratando de leer los pensamientos de un hombre fuera de sí, mas nada te dice. La cena transcurre en paz. La presencia de esos hombres y sus obsequios han dejado más preguntas que respuestas...¿Quiénes eran? ¿Por qué habían venido? ¿Cuál era el real significado de su presencia? ... quizás representan a todos aquellos que no pertenecen al pueblo de Israel y para cuya Salvación también ha venido este niño. Demasiados acontecimientos y pocas explicaciones. La pareja se dispone a descansar pues al día siguiente deberán iniciar el camino hacia Jerusalén, para realizar la purificación de María, tal como lo establece la Ley.

Yo estoy allí, con ellos, no puedo dormir, siento miedo… conozco la historia… la he escuchado mil veces de labios de los sacerdotes. La he leído, pero no es lo mismo estar… estar… y todos, de alguna manera, alguna vez en la vida, también estamos dentro de esta historia… sólo que, enceguecidos por nuestro propio dolor, no nos damos cuenta.

A la mañana siguiente parten hacia Jerusalén, María me hace señas de que los siga. El camino es largo, el niño, pequeño aún. El animal que nos acompaña va cargado de las pocas pertenencias de los padres y, en su mayor parte, de los pañales y ropita del bebé, recibida generosamente de la esposa del dueño del pesebre.

Luego de la ceremonia del Templo volvimos a Belén, José se nota nervioso… no como quien desconfía de la protección de Dios, sino como un padre responsable que sólo desea actuar correctamente y no sabe cómo, pues presiente que Herodes no ha olvidado la presencia de los extranjeros, ni se quedará quieto ante lo que él considera una amenaza.

Durante los siguientes tres días la familia se dedica a organizar el retorno a Nazaret. José termina sus trabajos pendientes, consiguiendo de esta manera dinero para el viaje y retribuyendo, al mismo tiempo, la hospitalidad al dueño del pesebre, quien sólo pide como pago, el arreglo de una vieja mesa labrada herencia de su padre, trabajo realizado impecablemente por José.

Los planes del Señor y nuestros propios planes no van siempre por iguales caminos. La noche del tercer día no aparenta nada en especial, sólo un cielo cargado de nubarrones amenazantes. Hace frío, María amamanta a su niño y lo recuesta bien calentito en la cuna hecha por su esposo, y una blanca piel de cordero cubre las demás mantas con las que la joven madre abriga a su pequeño. El matrimonio cena al tiempo que comenta los últimos acontecimientos. José tiene largos silencios que inquietan el corazón de María quien, como esposa prudente, no pregunta. Tiran las mantas en el suelo y se disponen a dormir, yo hago lo mismo, María me besa la frente y me dice “Valor, amiga, lo necesitarás...” es la noche de la locura, pero igualmente me quedo dormida... lástima, no tuve el valor de esperar despierta, como tantas veces en la vida en las que no tengo el valor de dominar mi voluntad.

Me despiertan los gritos de José. El hombre está sentado en el suelo, empapado en sudor, su rostro está aterrado pero es sólo por un instante... enseguida se pone en pie, da vueltas en el recinto tratando de ordenar sus pensamientos, seguidamente despierta a María, la toma por los hombros al tiempo que le clama en voz baja:

- ¡María, María! Por el amor de Dios despiértate María! – y la sacude casi con violencia.

Ella abre los ojos y se asusta...

- ¿Qué pasa, José? ¡Por Dios! ¿Por qué hablas de esa forma? ¡Jesús, Jesús! ¿Le pasó algo al niño?

- No, pero le pasará si sigues allí acostada... María... he tenido un sueño, que no fue un sueño en realidad... un hombre vestido de blanco me clamaba que te tomara a ti y al niño y huyera a Egipto, pues Herodes busca al niño para matarlo.

- ¡Matarlo!...Dios mío José, que atroz pesadilla.

- María, esposa mía ¡Nos vamos a Egipto! ¡Y nos vamos ya! ¿Comprendes? ¡Ya!.

- ¿Qué dices? José... ¿Te das cuenta la distancia que nos separa de Egipto, que es medianoche, afuera arrecia el viento y el frío cala los huesos?...

- María ¿Confías en mí?

- José, confío en ti más que en nadie en esta tierra

- Entonces, amada mía, junta todo y vámonos, los soldados se aproximan cada minuto, por cada palabra que decimos ellos están un metro más cerca... y vienen a matarlo... y no están jugando, pues un loco asesino les ha ordenado deshacerse de Jesús... la pregunta es ¿Cómo lo encontraran? Mientras a ese loco no se le ocurra... ¡Dios no puedo ni pensarlo!

- Mientras no se le ocurra matarlos a todos... - y María se estremece tanto que José debe sostenerla para que no caiga.

Yo estoy inmóvil, hubiera querido traerles un vehículo, un helicóptero, sacarlos prontamente de allí, pero eso pasa en las películas y esto es la vida real. Los padres (ahora me voy dando cuenta la clase de padre que Dios eligió para Jesús, un Hombre con mayúsculas) preparan todo prontamente, llevan sólo lo indispensable, deben dejar muebles, cuna, todo lo hecho por José. El oro de los magos les permitiría establecerse en Egipto. Dios siempre tan previsor, nos manda las pruebas y los medios para enfrentarlas. Salimos, el viento me termina de despertar, tengo varias mantas puestas encima, pero tiemblo como una hoja, parece que el corazón se me saldrá del pecho en cualquier momento. Montan los animales, María me hizo un lugar en el suyo... partimos... se ve poco, pero se ve, hay luna llena, los nubarrones ya no están, José se encamina hacia Egipto a través de la desértica región, apura el paso, no hay miradas extrañas que noten nuestra presencia. El hombre anda varias horas a marcha forzada, de tanto en tanto mira hacia atrás, con angustia, casi con desesperación. Yo, yo estoy muerta de miedo... veo soldados por todas partes... sé de sobra que no nos alcanzarán... pero una cosa es leerlo y otra estar... estar...

Falta poco para el amanecer. De pronto se escucha un galope cercano, se ve la arena removida por los cascos del animal que se acerca, es un jinete solitario, pero se dirige, peligrosamente, hacia nosotros. José nos recomienda calma, y no decir el nombre del niño. Por fin llega el personaje, un hombre más bien anciano, con la mirada perdida... loco... pobre infeliz... sólo decía:

- ¡Madres, corran, corran con sus hijos! ¡Huyan!...

José baja de su asno y se acerca al pobre hombre:

- ¿Qué le ocurre, amigo? ¿Se siente usted bien?...

- ¡Huyan, huyan mujeres con sus hijos! Sangre... muerte... niños muertos, en todo Belén... niños degollados, atravesadas sus carnecitas por las espadas de los soldados... no escapó ni uno... todo Belén es un grito... solo los pequeños murieron... los menores de dos años... ¿Por qué?¿Por qué Dios?- grita desgarradoramente el infeliz mirando al cielo- Huyan mujeres... huyan... corran... corran...

El pobre desquiciado comienza a cabalgar nuevamente repitiendo el ya inútil consejo. Tanto horror le ha enloquecido. Se pierde en el paisaje, queriendo huir de los macabros recuerdos pero no hay lugar en donde uno pueda esconderse de los recuerdos.

José y María se miran, abundantes lágrimas caen por sus mejillas, se abrazan y abrazan al niño. Es la noche más larga, más atroz, más cruel, que les ha tocado vivir a ambos. Es la noche anunciada por el profeta Jeremías:

“En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen porque ya no existen”( Mt.2,18)

La travesía dura largos días, María se esconde muchas veces a llorar para que José no la vea... no quiere preocuparlo, más su corazón de madre está destrozado. Recuerda la espada anunciada por el anciano Simeón... ya ha comenzado a lastimarla. También veo a José llorar a escondidas, es el llanto de un hombre que se siente impotente ante la injusticia, es el llanto de un hombre justo clamando justicia.

Las primeras casas del poblado egipcio se divisan a la distancia. La noche larga ha terminado, el niño está a salvo, momentáneamente.

- Amiga- dices María, mirándome a los ojos,( mientras tus ropas y las mías vuelven a estos tiempos y el ruido de los automóviles nos sorprende frente la parroquia de Luján, en mi barrio) gracias por compartir conmigo esta noche, una de las más duras de mi tiempo en esta tierra. Realmente, cuesta ver a Dios detrás de tanto dolor, cuesta poder encontrarlo para que nos tome de la mano, cuesta no enloquecer como ese pobre viejo del desierto... cuesta, buena amiga, pero no es imposible, es más, es el único camino. Dios, tras el dolor que nos causan los seres humanos. Dios, sosteniendo. Dios, poniendo rosas sobre tantas espinas. Dios, transformando el dolor en camino de salvación. Dios, permitiendo que nuestra angustia ayude a otros a superar la suya. Cuando tu alma tenga más preguntas que respuestas, más dolor del que crees poder soportar, más soledad que compañía, más desilusión que sueños entonces, más que nunca, búscalo; que siempre habrá un Egipto donde puedas esconderte hasta que pase el temporal.

- Señora- y apenas si puedo contener mis lágrimas- ¡Cuánto, cuánto me amas, cuánto me cuidas, cuánto me enseñas! ¿Te dije ya cuánto te amo?- y me arrojo en tus brazos y lloro por los niños muertos, lloro por mí, lloro por la humanidad.

Mientras te alejas, y yo seco mis lágrimas, un grupo de jóvenes pasa riéndose de uno de ellos, al tiempo que le dicen “¡Qué la inocencia te valga! Ja,ja,ja” típico comentario de las bromas del Día de los Inocentes.

Tengo ganas de gritar, ganas de decirles que el origen de esa recordación es la sangre de niños pequeños derramada por Jesús, pero siento que no vale la pena; prefiero escribir este relato, escribirlo para que tú, después de leerlo, ya no rías con las bromas de los 28 de diciembre. Porque si tú no ríes, si le cuentas esta historia a un amigo y él ya tampoco ríe... entonces... entonces algo habrá cambiado en este mundo... porque recordando a nuestros mártires, los honramos.



NOTA de la autora:

"Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna."

LOS SANTOS INOCENTES, 28 DICIEMBRE


28 de Diciembre
Los Santos Inocentes
Dios hace fracasar los planes de los malvados (S. Biblia).





Hoy celebramos la fiesta de los Niños Inocentes que mandó matar el cruel Herodes.

Nos cuenta el evangelio de San Mateo que unos Magos llegaron a Jerusalén preguntando dónde había nacido el futuro rey de Israel, pues habían visto aparecer su estrella en el oriente, y recordaban la profecía del Antiguo Testamento que decía: "Cuando aparezca una nueva estrella en Israel, es que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones" (Números 24, 17) y por eso se habían venido de sus lejanas tierras a adorar al recién nacido.

Dice San Mateo que Herodes se asustó mucho con esta noticia y la ciudad de Jerusalén se conmovió ante el anuncio tan importante de que ahora sí había nacido el rey que iba a gobernar el mundo entero. Herodes era tan terriblemente celoso contra cualquiera que quisiera reemplazarlo en el puesto de gobernante del país que había asesinado a dos de sus esposas y asesinó también a varios de sus hijos, porque tenía temor de que pudieran tratar de reemplazarlo por otro. Llevaba muchos años gobernando de la manera más cruel y feroz, y estaba resuelto a mandar matar a todo el que pretendiera ser rey de Israel. Por eso la noticia de que acababa de nacer un niñito que iba a ser rey poderosísimo, lo llenó de temor y dispuso tomar medidas para precaverse.

Herodes mandó llamar a los especialistas en Biblia (a los Sumos Sacerdotes y a los escribas) y les preguntó en qué sitio exacto tenía que nacer el rey de Israel que habían anunciado los profetas. Ellos le contestaron: "Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: "Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel" (Miq. 5, 1).

Nacimiento de nuestro SeñorEntonces Herodes se propuso averiguar bien exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran. Y fingiendo todo lo contrario, les dijo a los Magos: - "Vayan y se informan bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren vienen y me informan, para ir yo también a adorarlo". Los magos se fueron a Belén guiados por la estrella que se les apareció otra vez, al salir de Jerusalén, y llenos de alegría encontraron al Divino Niño Jesús junto a la Virgen María y San José; lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

Y sucedió que en sueños recibieron un aviso de Dios de que no volvieran a Jerusalén y regresaron a sus países por otros caminos, y el pérfido Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido. Esto lo enfureció hasta el extremo.

Entonces rodeó con su ejército la pequeña ciudad de Belén, y mandó a sus soldados a que mataran a todos los niñitos menores de dos años, en la ciudad y sus alrededores. Ya podemos imaginar la terribilísima angustia para los papás de los niños al ver que a sus casas llegaban los herodianos y ante sus ojos asesinaban a su hijo tan querido. Con razón el emperador César Augusto decía con burla que ante Herodes era más peligroso ser Hijo (Huios) que cerdo (Hus), porque a los hijos los mataba sin compasión, en cambio a los cerdos no, porque entre los judíos esta prohibido comer carne de ese animal.

San Mateo dice que en ese día se cumplió lo que había avisado el profeta Jeremías: "Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen" (Jer. 31, 15).

Como el hombre propone y Dios dispone, sucedió que un ángel vino la noche anterior y avisó a José para que saliera huyendo hacia Egipto, y así cuando llegaron los asesinos, ya no pudieron encontrar al niño que buscaban para matar.

Y aquellos 30 niños inocentes, volaron al cielo a recibir el premio de las almas que no tienen mancha y a orar por sus afligidos padres y pedir para ellos bendiciones. Y que rueguen también por nosotros, pobres y manchados que no somos nada inocentes sino muy necesitados del perdón de Dios. 

BUENOS DÍAS







miércoles, 27 de diciembre de 2017

PAPA FRANCISCO CRITICA A LOS QUE QUIEREN BORRAR EL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD Y MARGINAR LA FE


El Papa critica a los que quieren borrar el significado de la Navidad y marginar la fe
Por Álvaro de Juana
Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa




VATICANO, 27 Dic. 17 / 04:25 am (ACI).- La Audiencia General de este miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano estuvo dedicada al significado de la Navidad, y el Papa Francisco criticó con rotundidad a quienes eliminan su verdadero sentido.

“En nuestro tiempo, especialmente en Europa, asistimos a una especie de ‘desnaturalización’ de la Navidad: en nombre de un falso respeto de quien no es cristiano, que a menudo esconde la voluntad de marginar la fe, se elimina de la fiesta toda referencia al nacimiento de Jesús”.

Francisco prosiguió y dijo que en realidad el nacimiento de Jesús “es la única y verdadera Navidad”. “Sin Jesús no hay Navidad. Y si en el centro está Él, entonces todo lo de alrededor: las luces, los sonidos, las tradiciones locales, incluidas las comidas características, crean la atmósfera de la fiesta. Pero si le quitamos a Él, la luz se apaga y todo se convierte en algo falso, en solo apariencia”.

El Papa explicó que los cristianos deben “encontrar la luz verdadera, la de Jesús que, hecho hombre como nosotros, se muestra de modo sorprendente: nace de una pobre chica desconocida, que da a luz en un establo, solo con la ayuda de su marido”.

De esta manera “el Hijo de Dios se presenta también hoy a nosotros: como el don de Dios para la humanidad que está inmersa en la noche y en el sopor del cielo”.

El Pontífice criticó que el mundo de hoy prefiere “la oscuridad” y no quitarse “los propios malos hábitos”. Por eso, acoger este don “significa convertirse cada día en un don gratuito para aquellos que se encuentran en el propio camino. Y he aquí porqué en Navidad se intercambian regalos. El verdadero don para nosotros es Jesús, y como Él queremos ser don para los demás”.

Por último, el Santo Padre destacó que en Navidad “podemos ver cómo la historia humana, la que es movida por los potentes de este mundo, es visitada por la historia de Dios”.

“Es Dios el que involucra a aquellos que, confinados a los márgenes de la sociedad, son los primeros destinatarios de su don, es decir, la salvación llevada por Jesús”.

“Con los pequeños y despreciados, Jesús establece una amistad que continúa en el tiempo y que nutre la esperanza para un futuro mejor”, subrayó. “Con ellos, en cada tiempo, Dios quiere construir un mundo nuevo, un mundo en el que no haya más personas rechazadas, maltratadas y que vivan en la indigencia”.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 27 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 27





Juan Evangelista recibió a María por Madre. Jesús no podía otorgarle título más tierno y embellecedor que el de “Hijo de María”.

Como dice la liturgia, nosotros compartimos su honor, pues también nosotros somos hijos de María, Su honor y su responsabilidad.

Amemos a María y hagamos siempre cuanto le agrada a tan buena Madre. ¡La Madre de Dios es mi Madre!

María, quiero ser buen hijo tuyo, amarte con todas mis fuerzas y todo tu corazón.



* P. Alfonso Milagro 

SAN JUAN EVANGELISTA, EJEMPLO DE RELACIÓN CON DIOS

Juan, ejemplo de relación con Dios
San Juan, de carácter apasionado, como nosotros hombres de este siglo del progreso, de las prisas.


Por: P. Juan J. Ferrán | Fuente: Catholic.net 




San Juan, el hijo del Zebedeo, de carácter apasionado, puede ser para nosotros hombres de este siglo del progreso, de las prisas, de los valores contantes y sonantes, un ejemplo de relación con Dios.

“Él, recostándose sobre el pecho de Jesús.....” Es sólo una frase tal vez. Lo hizo para preguntarle a Cristo quién es el traidor a sugerencia de Pedro. Pero indudablemente indica una familiaridad enorme entre Cristo y él. Esta escena habla de intimidad, de relación cordial, de confianza, de cercanía, de amor. Se da dentro de un contexto difícil, que es la traición de Judas. Sin embargo, encontramos a dos corazones que se comprenden, que vibran por lo mismo, que en ese momento sufren juntos. Es comprensible un corazón tan sensible en un temperamento apasionado como el de Juan?

“Es el Señor” . Estamos en el lago de Tiberíades. Un personaje se dirige al grupo de apóstoles y discípulos que se han pasado la noche pescando, sin lograr nada. Ninguno lo reconoce, hasta que Juan dice: “Es el Señor”. No se trató de una mera intuición. Más bien, se trata del amor que facilita a quien ama descubrir al Amado apenas por nada. ¡Qué fácil es cuando se ama a Dios encontrar a Dios en tantas cosas de la vida: un paisaje, una nevada, un acontecimiento, los ojos de un niño! ¡Qué complicado, en cambio, cuando la falta de amor oscurece la razón y todo se hace problema! No veo a Dios, no siento a Dios, no toco a Dios, dicen muchos.

“No cabe temor en el amor” . Partiendo del santo temor de Dios, la relación con Dios no puede estar basada únicamente en el temor. El amor expulsa el temor, y la relación con Dios debe estar permanentemente regida por esta realidad. Aun cuando Juan, al igual que los demás discípulos, contemplaban a Cristo y se asombraban ante sus milagros y hechos, lo que habitualmente gobernaba la relación mutua era la confianza y la cercanía. Cristo era para ellos el rostro humano de Dios, la certeza de un Dios que les amaba, la seguridad de un Dios que quería estar cerca de ellos.

En mi escala de valores existenciales, vitales, reales Dios debe ocupar afectiva y efectivamente el primer lugar. No basta creer en Dios ni acudir a Él en los momentos difíciles de la vida. En el día a día, en la toma de decisiones, en los planes a corto, mediano y largo plazo, Dios debe estar presente comprometiendo mi libertad, mi tiempo, mi inteligencia, mi ser entero. Y todo ello, partiendo de una conciencia sobre la necesidad perentoria de Dios en orden a construir la vida, el futuro, la felicidad. Hasta que no me convenza de que sin Dios mi proyecto de vida es imposible, no podré entregarme a Él como causa primera de todo lo que yo anhelo, persigo, quiero y busco en lo más profundo de mi propio corazón.


Mi relación personal con ese Dios debe abandonar los cotas frías y lejanas del raciocinio, de la sospecha, de una falsa madurez, para adquirir los tonos cálidos y cercanos de la confianza, del corazón, del gozo. Tengo que llegar a experimentar a Dios como Padre y Amigo. El hombre tiene que hacerse como niño para entrar en el Reino de los Cielos, para relacionarse con Dios en la humildad y en la sencillez, y para gustar y sentir las cosas de Dios. La oración tiene que dejar de ser árida, seca, distante para ser una relación de corazón a corazón. Sólo de esa forma la vida espiritual se impregnará de cordialidad. Cuando se llegue a sentir el gusto por las cosas de Dios, entonces realmente Dios habrá llegado a ser Alguien para nosotros.

También en mi día a día las cosas de Dios tienen que ir tomando su sitio y su lugar. No me puede fallar la oración diaria, la vida sacramental, la presencia de Dios, el sentido de Dios en las cosas que realizo. Dios debe bajar a mi vida y encarnarse en lo cotidiano: en el trabajo hecho por Él, en la vida de oración en familia, en el recuerdo de Dios en los misterios de gozo y de dolor de mi existencia. Dios debe obligarme a organizar mi tiempo a mediano y largo plazo para que nunca me falle el alimento espiritual por improvisación o descuido. Dios debe motivar mi voluntad en las decisiones difíciles y complicadas, y ser mi fuerza en los momentos de tentación. En fin, Dios debe serlo todo para mí. Entonces seré como "árbol plantado a la vera del agua, que junto a la corriente echa sus raíces. No temerá cuando viene el calor y estará su follaje frondoso; en año de sequía no se inquieta ni se retrae de dar fruto" (Jer 17, 8).

En la vida hay pocas verdades esenciales, pero sin duda una de ellas es la afirmación sin discusión posible sobre la prioridad de Dios en mi quehacer cotidiano. Dios quiso ser parte esencial de mi felicidad y no renuncia a ello por nada. Siempre que la humanidad colectivamente ha pasado por una época de alejamiento de Dios, de abandono de la fe, de rechazo de los valores del espíritu, automáticamente ha caído en una serie de aberraciones que resultan denigrantes. Basta para ello recordar esa descripción tan dura del mundo sin Dios que nos relata S. Pablo en la carta a los Romanos (1, 18-28). En cambio, las épocas de fe siempre han traído consigo la paz, el sosiego, el gozo.

BUENOS DÍAS!!!





martes, 26 de diciembre de 2017

ESTA ES LA ORACIÓN QUE EL PAPA FRANCISCO ANIMA A REZAR ANTE EL PESEBRE


Esta es la oración que el Papa Francisco anima a rezar ante el pesebre
Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 26 Dic. 17 / 06:10 am (ACI).- Durante el rezo del Ángelus este martes 26 de diciembre, el Papa Francisco animó a acercarse al pesebre y hacer esta oración ante Jesús Niño: “Señor Jesús, te confiamos nuestro espíritu, acógelo”.

De ese modo “le estamos pidiendo que nuestra existencia sea una buena vida según el Evangelio”.

Tras haber celebrado el Nacimiento de Jesucristo en el día de Navidad, la Iglesia celebra hoy la festividad de San Esteban, el primer mártir cristiano, y por eso el Papa Francisco centró en él su reflexión.

El Santo Padre destacó la estrecha relación existente entre la celebración de la Navidad y la festividad de San Esteban.

Explicó que “San Esteban puso en crisis a los jefes de su pueblo porque, ‘lleno de fe y de Espíritu Santo’, creía firmemente y profesaba la nueva presencia de Dios entre los hombres. Sabía que el verdadero templo de Dios es, de hecho, Jesús, Verbo eterno venido para habitar en medio de nosotros, hecho en todo como nosotros excepto en el pecado”.

San Esteban fue juzgado por predicar la destrucción del templo de Jerusalén. “Se le acusaba de haber afirmado: ‘Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés’”.

“En efecto –continuó el Papa–, el mensaje de Jesús es incómodo e incomoda, porque desafía el poder religioso mundano y provoca a la conciencia. Después de su venida es necesario convertirse, cambiar de mentalidad, renunciar a pensar como antes. Esteban permaneció anclado al mensaje de Jesús hasta su muerte”.

Asimismo, estableció una relación entre las últimas palabras de Jesús en la Cruz y las últimas palabras de San Esteban. “La última oración de Esteban, ‘Señor Jesús, acoge mi espíritu’, y ‘Señor, no les tengas en cuenta este pecado’, son eco fiel de aquellas palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’, y ‘Padre, perdónales porque no saben lo que hacen’”.

“Aquellas palabras de Esteban fueron posibles únicamente porque el Hijo de Dios vino sobre la tierra, murió y resucitó por nosotros. Antes de estos eventos eran expresiones humanamente imposibles”, subrayó.

También destacó Francisco que “Esteban suplica a Jesús que acoja su espíritu. Cristo resucitado, de hecho, es el Señor, y es el único mediador entre Dios y los hombres, no solo en el momento de nuestra muerte, sino que también en cada instante de la vida. Sin él no podemos hacer nada”.

“Jesús es nuestro mediador y no solo nos reconcilia con el Padre, sino también entre nosotros. Él es la fuente del amor que nos abre a la comunión con los hermanos, eliminando todo conflicto y resentimiento”.

Finalmente, el Pontífice animó a pedir a Jesús, “nacido por nosotros, que nos ayude a asumir esta doble actitud de confianza en el Padre y de amor al prójimo, porque es una actitud que transforma la vida y la hace más bella y fructífera”.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 26 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 26




Cuando la Virgen oraba al Padre de los cielos, teniendo a Jesús en sus brazos le ofrecía aquel Hijo recién nacido, que era todo para ella, y con él, se ofrecía por entero.

Cuando nosotros nos ofrezcamos a Dios, no nos reservemos nada para nosotros, no limitemos nuestra entrega. Que nuestra vida sea, como la de María, poseída por el Espíritu Santo.

María, que conduces a tus hijos para vencer con enérgica determinación el pecado (MC 57), impúlsanos a poner nuestros talentos y habilidades, nuestro tiempo y todo lo que poseemos al servicio de Dios.



* P. Alfonso Milagro

BUENOS DÍAS!!!




lunes, 25 de diciembre de 2017

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 25 DICIEMBRE


Los cinco minutos de María
Diciembre 25





El día de Navidad contemplamos a Jesús en la cuna, pero también se nos presenta la dulce Madre absorta en la contemplación de su divino Hijo, en éxtasis sublime frente a la gloria de la divinidad.
Pobre, muy humilde, muy necesitada en las cosas materiales, pero inmensamente rica al poseer a Dios.
Madre mía: Hoy te recuerdo en Belén cuando te llegó el tiempo de ser madre y diste a luz a Jesús, lo envolviste en pañales y lo acostaste en un pesebre porque para ti y tu Hijo no había lugar en el albergue. Hoy como nunca te siento madre y te consagro mi amor y mi ternura. Haz nacer a tu Hijo Jesús en mi corazón.



* P. Alfonso Milagro

FELIZ NAVIDAD!!!


¡Feliz Navidad!
Si te sientes feliz en Navidad,no te extrañes.
 Tienes derecho y razón de ser feliz.


Por: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net 




Si te sientes feliz en Navidad, no te extrañes.
Tienes derecho y razón de ser feliz.
Si en Navidad sientes deseos de hacer las paces con todo el mundo,
hazlo sin dudar.

Los ángeles te lo indican:
Paz a los hombres de buena voluntad.
Si tienes deseos
de hacer las paces con Dios en Navidad,
¿por qué esperar?

Es el momento más adecuado.
No todos los días sientes los mismos deseos.
Es mejor pedir perdón a un Niño
que a un Hombre.

Mejor acudir al tribunal de la Misericordia
que al de la Justicia.
Si te sientes triste en Navidad,
no has entendido.

¿Triste cuando Dios viene a tu encuentro
lleno de amor y ternura?
Si sigues odiando en Navidad,
no has comprendido.
Navidad es la fiesta del Amor,
del Perdón, de la Paz,
por si no lo sabías.

LA NATIVIDAD DEL SEÑOR, 25 DICIEMBRE


La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Solemnidad Litúrgica, 25 de diciembre


Por: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net 




Manifestación del Verbo de Dios a los hombres
Con la solemnidad de la Navidad, la Iglesia celebra la manifestación del Verbo de Dios a los hombres.  En efecto, éste es el sentido espiritual más importante y sugerido por la misma liturgia, que en las tres misas celebradas por todo sacerdote ofrece a nuestra meditación “el nacimiento eterno del Verbo en el seno de los esplendores del Padre (primera misa); la aparición temporal en la humildad de la carne (segunda misa); el regreso final en el último juicio (tercera misa)  (Liber Sacramentorum).

Un antiguo documento del año 354 llamado el Cronógrafo confirma la existencia en Roma de esta fiesta el 25 de diciembre, que corresponde a la celebración pagana del solsticio de invierno "Natalis solis invicti", esto es, el nacimiento del nuevo sol que, después de la noche más large del año, readquiría nuevo vigor.

Al celebrar en este día el nacimiento de quien es el verdadero Sol, la luz del mundo, que surge de la noche del paganismo, se quiso dar un significado totalmente nuevo a una tradición pagana muy sentída por el pueblo, porque coincidía con las ferias de Saturno, durante las cuales los esclavos recibían dones de sus patrones y se los invitaba a sentarse a su mesa, como libres ciudadanos. Sin embargo, con la tradición cristiana, los regalos de Navidad hacen referencia a los dones de los pastores y de los reyes magos al Niño Jesús.

En oriente se celebraba la fiesta del nacimiento de Cristo el 6 de enero, con el nombre de Epifanía, que quiere decir "manifestación", después la Iglesia oriental acogió la fecha del 25 de diciembre, práctica ya en uso en Antioquía hacia el 376, en tiempo de San Juan Crisóstomo, y en el 380 en Constantinopla. En occidente se introdujo la fiesta de la Epifanía, última del ciclo navideño, para conmemorar la revelación de la divinidad de Cristo al mundo pagano.

Los textos de la liturgia navideña, formulados en una época de reacción contra la herejía trinitaria de Arrio, subrayan con profundidad espiritual y al mismo tiempo con rigor teológico la divinidad y realeza del Niño nacido en el pesebre de Belén, para invitarnos a la adoración del insondable misterio de Dios revestido de carne humana, hijo de la purísima Virgen María.

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 25 DICIEMBRE 2017, LA NATIVIDAD DEL SEÑOR


Lecturas de hoy Natividad del Señor
Hoy, lunes, 25 de diciembre de 2017



Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (52,7-10):

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey!» Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6

R/. Los confines de la tierra han contemplado 
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.


Segunda lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (1,1-6):

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y el será para mí un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»

Palabra de Dios



Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 25 de diciembre de 2017
Fernando Prado, cmf


Saludos, amigos,

El día de Navidad es un día para dejarse envolver por el Misterio. Dios. Él, que siendo grande se hizo pequeño, rompe con nuestras pretensiones. Él, que siendo rico se hizo pobre, nos invita a ser agradecidos y a moderar nuestros deseos. Él, que siendo Dios se hizo hombre, ha proclamado la cercanía y la projimidad como características propias de la naturaleza divina.

Este es el gran misterio que celebramos: la projimidad de Dios para con el hombre. Dios, enamorado de nuestra fragilidad y pobreza, ha decidido confiar y creer en nosotros. Se ve que la humanidad, aun con su pecado, ha sido considerada digna de su amor. Dios se ha puesto en nuestras manos. ¡Qué locura!

Así, aun en medio de tanta oscuridad –lo más maravilloso siempre sucede de noche- Dios ha querido acercarse a nosotros con su luz. No es una luz fuerte. Dios ha querido manifestarse débil como un niño. No se impone. Respeta nuestra libertad. Incluso acepta que esta luz no se reciba.

Pero los que la reciben, son agraciados con el poder de saber que son hijos de Dios y, por tanto, herederos de la promesa: “Sabed que yo estaré con vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos”. Confiados en las palabras de quien es verdaderamente la Luz de las gentes, los cristianos no caminamos a ciegas, sino guiados por esa cercana luz y sintiendo la compañía de esa alegre y confortadora presencia.

Pidamos hoy la gracia de acoger ese misterio de cercanía en nuestra vida. Que descubrir un año más a este Dios que se hace cercano nos inunde con su luz y que haga nuevo el milagro de encender en nosotros la alegría serena de saber que este Dios-con-nosotros camina con nosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos.

Que tengamos un buen día de Navidad. Que el Señor nos bendiga con su cercanía.

Un saludo cordial de vuestro hermano
Fernando Prado, cmf.

FELIZ NAVIDAD!!!














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