viernes, 6 de abril de 2018

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 6 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Viernes de la Octava de Pascua
Hoy, viernes, 6 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4,1-12):

EN aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Más, y con Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes, Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos:
«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?».
Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo:
«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es “la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 117,1-2.4.22-24.25-27a

R/. La piedra que desecharon los arquitectos 
es ahora la piedra angular

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

¨************
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

EN aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
«No».
Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque río distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy viernes, 6 de abril de 2018
 José Luis Latorre, misionero claretiano


Queridos amigos. ¡ALELUYA. CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA!

La “pesca milagrosa” es la tercera aparición de Jesús a Pedro y otros discípulos reunidos junto al lago de Tiberíades. En este relato el evangelista describe simbólicamente la misión de toda comunidad cristiana.

Este reducido grupo de discípulos representa a la Iglesia “en misión”. Sin Jesús en la barca el fracaso de la “pesca” (=misión) es total –no pescaron nada-, y anda a tientas en la noche. Frente a la conciencia de no triunfar por si solos en la empresa, interviene Jesús –“al clarear el día”- con el don de su Palabra premiando a la comunidad que ha perseverado unida en el trabajo misionero. “Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis”. La obediencia a la Palabra produce una pesca abundante. Los discípulos se fiaron de Jesús y experimentaron con el Señor la desconcertante novedad de su vida de fe. Y luego Jesús les invita a comer, símbolo de la Eucaristía.

¡Qué diferente es la pesca de Pedro trabajando toda la noche en el lago de Tiberíades de la de su discurso en Jerusalén! Allí no pescó nada, aquí “muchos de los que habían oído el discurso creyeron y el número de hombres era cinco mil”. En Tiberíades era el Pedro que amaba sí al Señor, pero todavía no se había encontrado plenamente con el Cristo Resucitado ni había experimentado en sí mismo la fuerza renovadora del Espíritu, y en Jerusalén era el Pedro transformado por el Señor y su Espíritu. La seguridad de Pedro al hablar es fruto de la certeza interior de que Jesús es el único Salvador. Y esta certeza le hace fuerte, intrépido, misionero e irresistible. Cuando un cristiano y una comunidad tienen esta conciencia profunda del Resucitado son imparables y son capaces de realizar grandes y heroicas epopeyas misioneras mientras se interesen por la salvación del prójimo a la luz de Cristo Salvador.

El anuncio del Evangelio supone siempre el testimonio de vida del que lo proclama. La incoherencia aleja a los hombres. La vivencia personal del evangelizador dará veracidad a las palabras y a los actos. Pero también tenemos la tentación del cansancio al no ver los frutos de nuestro trabajo misionero y poco a poco empezamos a apoyarnos en otras cosas que habíamos dejado. Es difícil creer sin ver y vivir de lo invisible. En esos momentos aparece Jesús y se manifiesta de alguna forma y nos vuelve a llamar e invitar a comenzar de nuevo. Y aparece la pesca abundante.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 6 ABRIL



LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
6 abril


La estampa evangélica de los discípulos de Emaús nos presenta ya desalentados y desesperanzados; para ellos Jesús ya ha muerto y con su muerte todo ha acabado; ellos ya se van.

Los discípulos de Jesús se sintieron subyugados por su palabra y su compañía; por eso cuando llegan al final de la jornada, le ruegan con insistencia que se quede en su compañía: Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.

También nosotros nos hallamos en parecidas circunstancias y tenemos que rezarle al Señor Jesús: "Señor, quédate con nosotros, porque sin ti es noche cerrada para el alma, porque tú eres su luz, su alegría y su consuelo."


P. Alfonso Milagro

BIENVENIDOS




jueves, 5 de abril de 2018

LAS LETANÍAS A LA VIRGEN MARÍA TIENEN FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA


IMÁGENES DE DISEÑOS CATÓLICOS DE LA VIRGEN MARÍA




EL EVANGELIO DE HOY JUEVES 5 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Jueves de la Octava de Pascua
Hoy, jueves, 5 de abril de 2018




Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3,11-26):

EN aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón, donde estaban ellos.
Al verlo, Pedro dirigió la palabra a la gente:
«Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios Jo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.
Por la fe en su nombre, este, que veis aquí y que conocéis, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos vosotros.
Ahora bien, hermanos, sé que Jo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el Mesías que os estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Moisés dijo: “El Señor Dios vuestro hará surgir de entre vuestros hermanos un profeta como yo: escuchadle todo lo que os diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y, desde Samuel en adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días.
Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: “En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Dios resucitó a su Siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros para que os traiga la bendición, apartándoos a cada uno de vuestras maldades».

Palabra de Dios

*************
Salmo
Sal 8,2a.5.6-7.8-9

R/. Señor, dueño nuestro 
¡que admirable es tu nombre en toda la tierra!

Señor, Dios nuestro,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/. 

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

**************
Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48):

EN aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Palabra del Señor


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Comentario al Evangelio de hoy jueves, 5 de abril de 2018
José Luis Latorre, misionero claretiano



Queridos amigos. ¡ALELUYA, CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA!

El Evangelio comienza presentando a los discípulos conversando sobre la experiencia de Emaús. Y “estaban hablando de esta cosas cuando Él (Jesús) se presentó de nuevo”, pero ellos se aterrorizaron, se llenaron de miedo, creían ver un fantasma… Les costaba aceptar la novedad de la Resurrección. Tenían la sensación de que con la Muerte de Jesús se les habían caído todas las esperanzas; ellos se habían forjado unas ilusiones muy grandes sobre el Maestro y todo había terminado en fracaso y en nada. Se les hundió su mundo interior. Se sentían como personas a la deriva y sin horizonte. La desilusión se apoderó de ellos.Para levantar a aquellos discípulos fue preciso que Jesús les dijera con cariño y ternura “palpadme”. Y aun así seguían atónitos ante lo que escuchaban y veían. Fue preciso que Jesús hiciera otro gesto “comer un pedazo de pez asado delante de ellos”.

¿Qué nos ocurre a nosotros cuando hemos vivido un gran sufrimiento (un fracaso personal, sentimental o profesional). Creemos que todo se hundió y terminó. Se nos hace difícil volver a empezar, pues nos resistimos a emprender una vida nueva. Y así como los discípulos necesitaron la pedagogía de los gestos de Jesús, también nosotros necesitamos de ese amigo, ese sacerdote, ese Sagrario que nos diga una palabra o nos coja de las manos o nos dé una palmadita en la espalda o ese momento de oración profunda ante el Sagrario donde está “El Amigo que nunca falla” y que nos dice “si me abres la puerta, entraré y cenaremos juntos”.

Los discípulos tuvieron que recorrer un largo camino hasta llegar a convencerse de que Jesús había resucitado y estaba vivo y era el mismo con quien antes habían compartido la vida. Necesitaron un tiempo de conversión profunda. Igual nos ocurre a nosotros: pasar de una fe de niños y heredada a una fe personal, adulta y responsable es un largo camino que tenemos que recorrer. Como los dos de Emaús y los otros discípulos necesitamos también escuchar la Palabra de Dios y comer el pan de la Eucaristía para que nuestros ojos se vayan abriendo a la novedad del Jesús Resucitado y así podamos dar testimonio del Señor como hizo Pedro según nos cuenta la lectura de Hechos de hoy.

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 5 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS JESÚS
5 abril



María de Magdala recibe del Señor Jesús la misión de ir a comunicar a los apóstoles la resurrección de Jesús; por eso los Santos Padres la llaman "el apóstol de los apóstoles".

Es que Dios tiene determinado que los hombres se salven los unos a los otros. Piensa si Dios no te dará en algunas oportunidades la misión de ser apóstol para los mismos apóstoles del Señor.



P. Alfonso Milagro

BUENOS DÍAS




martes, 3 de abril de 2018

BOLIVIA RENOVARÁ SU CONSAGRACIÓN A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA


Bolivia renovará su consagración a los sagrados corazones de Jesús y María
Redacción ACI Prensa


El 15 de abril en una solemne Eucaristía en la ciudad de Cochabamba, Bolivia renovará su consagración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.



Además será ocasión para celebrar el anuncio de la canonización de la Beata Nazaria Ignacia, la causa de beatificación de la laica y maestra de religión Virginia Blanco, y el V Congreso Americano Misionero que se realizará en Santa Cruz.

“Todo lo que puede surgir con nuestro país, lo bueno y lo malo, que esté en manos de ellos”, sostuvo el presidente del Consejo Nacional de Laicos de Bolivia, Richard Romero.

“No hay mejores manos y mejor instancia en la cual depositar nuestra confianza y nuestra vocación, nuestros miedos, temores y alegrías, sino a estos dos corazones que siempre están pendientes de nosotros y abiertos”, aseguró.

En entrevista con ACI Prensa, Romero explicó que la iniciativa parte hace tres años “en una asamblea de laicos donde se asume la decisión de ser claros frente a la situación social y política que se estaba viviendo”.

“En específico se discutía la posible reelección indefinida del Gobierno de Evo Morales”, recordó Romero, quien dijo que hasta ese entonces “los laicos no nos animabamos tanto a participar en política, pero los mensajes del Papa de cambiar la sociedad y de que es la hora de los laicos, provocó el sentimiento de que hay que tomar una posición clara y directa”.

Romero señaló que en estos tres años hubo distintas etapas en las que se debía hacer frente, entre ellas los ataques a la libertad en la educación religiosa o la amenaza del aborto en el nuevo sistema de Código Penal.

Uno de los hitos más importantes fue la defensa de la vida, en la que los laicos católicos emitieron comunicados y sacaron adelante exitosas movilizaciones. Según Romero, “ahí se empieza a visibilizar más nuestra identificación con la situación social que se vive”.

Todo este panorama hizo que los laicos convocaran a distintas instancias de oración por la unidad del país y el respeto a la democracia, como rosarios comunitarios en lugares públicos, Misas y jornadas de adoración.

Así es como “surge en nosotros la necesidad de renovar la consagración a los sagrados corazones de Jesús y María, para entregarle a ellos nuestra disponibilidad y afán de buscar el bien común”, explicó Romero.

Destacó que este deseo “surge extrañamente en diferentes jurisdicciones en simultáneo, entonces tuvimos una reunión todos los presidentes de los consejos de laicos y todos concordamos. Para mí la cosa estaba clara”.

De esta manera se hace la solicitud a los obispos y al poco tiempo recibieron la aprobación  con fecha 15 de abril a las 7:00 a.m. en la Catedral de Cochabamba, aprovechando el cierre de la sesión de la asamblea ordinaria.

El presidente del Consejo Nacional de Laicos destacó que en esta renovación “los corazones de Jesús y María estarán juntos por primera vez en Bolivia, ya que el 7 de agosto de 1925 el país se consagró al Sagrado Corazón de Jesús y 12 de octubre de 1948 al Inmaculado Corazón de María”.

Por lo tanto, “esta es la primera vez que se hace una renovación de ambos corazones y esperamos que se puedan mantener así juntos”.

Respecto a los preparativos, aseguró que en Cochabamba habrá jornadas de oración y otras actividades. Agregó que “es increíble cómo ha surgido gente que quiere a María y a Jesús y que esperaban con ansias algo así y quieren ayudar con flores, recuerdos y otras donaciones. Increíble todo el fervor y el amor que estamos descubriendo”.

Romero animó “a toda la Iglesia Católica en Bolivia a adherirse a esta fiesta mediante los distintos medios por los que se transmitirá, y también comprender lo que significa consagrarse al corazón de Jesús y María, buscar tal vez una consagración personal”.

Se trata, finalmente, de “colocarse en manos de ellos, darles nuestra vida y que vean ellos cómo la van a dirigir”, concluyó.

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 3 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Martes de la Octava de Pascua
Hoy, martes, 3 de abril de 2018



Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,36-41):

EL día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 32,4-5.18-19.20.22

R/. La misericordia del Señor llena la tierra

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esteran su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

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Secuencia
(Opcional)

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


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Lectura del santo evangelio según san Juan (20,11-18):

EN aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«¡María!».
Ella se vuelve y le dice.
«¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, ande, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».
Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy martes, 3 de abril de 2018
 José Luis Latorre, misionero claretiano


Queridos amigo. ¡ALELUYA. CRISTO HA RESSUCITADO. ALELUYA!

El libro de los Hechos nos sigue contando cómo el testimonio de Pedro toca los corazones y se inicia una larga cadena de conversiones. La primera pesca del “pescador de hombres” fue verdaderamente milagrosa: tres mil personas recibieron sus palabras y entraron en sus redes.

El Evangelio nos presenta a María que, una vez ha reconocido al “Rabboni”, es invitada por Jesús a anunciar a los otros discípulos el acontecimiento de la Resurrección-

Pedro, confirmada su fe en Jesús Resucitado, es movido por el Espíritu a anunciar el Mensaje. El mismo Espíritu que obra en él, actúa también en el corazón de los oyentes convirtiéndolos a la fe. María, después de este encuentro con el Resucitado, se convierte en el símbolo de la fe plena haciéndose misionera y evangelizadora de la Palabra de Jesús: “fue corriendo a donde estaban los discípulos y les anunció: he visto al Señor” (v. 18)

Para hablar de Jesús, primero es necesario encontrarse con Él. Ya lo dice San Juan en su primera carta: “Lo que hemos visto, oído y experimentado, os lo anunciamos”. Y es el Espíritu el que nos lleva al encuentro con Jesús. El Espíritu el que nos hace testigos y evangelizadores. Sin Él no somos ni podemos hacer nada; Él siempre nos precede, acompaña y da el incremento a nuestro trabajo misionero. El Espíritu está siempre presente y actuante aunque el Evangelio tenga dificultades para ser recibido por los hombres y los pueblos. El Espíritu siembra siempre por medio de los evangelizadores y sólo Él recoge los frutos a su tiempo. Al evangelizador le corresponde ser consciente de que es un instrumento del Espíritu y que debe hacer su trabajo lo mejor posible. Si el evangelizador vive una vida profunda de unión con Jesús, será mejor instrumento. El Papa Francisco habla en “La alegría del Evangelio” de “evangelizadores con Espíritu”.

Hoy se habla de Nueva Evangelización: una evangelización que incluye a todos los bautizados sin excepción. Ya no podemos decir “eso es cosa de curas, religiosos y religiosas”. Todo bautizado es evangelizador y ha sido ungido en el Bautismo para ser como Jesús “sacerdote, profeta y rey”. El Espíritu da a cada bautizado dones y carismas para el bien común, no para que cada uno se los guarde para sí. No dejemos dormir los dones recibidos, sino pongámoslos a trabajar. Todos somos importantes y nos necesitamos, como los miembros del cuerpo.

BIENVENIDOS!!






domingo, 1 de abril de 2018

LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS, 1 ABRIL


LOS CINCO MINUTOS DE JESÚS
1 abril



La actitud de servicio surge de un alma humilde, que llega a convencerse de que no sirve para ninguna otra cosa cuando en realidad servir para "servir", es servir para vivir, es dar a la vida una razón de ser, según la conocida frase: "El que no vive para servir, no sirve para vivir".

Si el mismo Jesús nos dice que el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescata por una multitud (Mt 20,28), no cabe ninguna duda de que sus discípulos debemos seguir la misma línea de servicio a los hermanos.

Pero si esto es aplicable a todos los discípulos de Jesús, de un modo muy particular ha de ser vivido por aquellos que se hallan constituidos en algún puesto de autoridad o dignidad, según el precepto del Señor: El más grande entre ustedes será el servidor. (Mt 23, 11)


P. Alfonso Milagro

PAPA FRANCISCO CLAMA CONTRA EL FIN DE LA VIOLENCIA Y RECUERDA A VENEZUELA, TIERRA SANTA Y COREA


El Papa clama contra el fin de la violencia y recuerda a Venezuela, Tierra Santa y Corea
POR ÁLVARO DE JUANA | ACI Prensa
 Foto: Vatican Media



En el Mensaje de Pascua de este año, el Papa Francisco pidió el cese del conflicto en Siria, invocó la paz para Tierra Santa y pidió solucionar la situación de Venezuela.

Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco ofreció el Mensaje de Pascua e impartió la Bendición “Urbi et Orbi” (“a la ciudad y al mundo”).

En el Mensaje, hizo un pequeño repaso algunos conflictos actuales activos en algunas partes del mundo y subrayó que “la muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que solo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección”.

“Jesús, el grano de trigo sembrado por Dios en los surcos de la tierra, murió víctima del pecado del mundo, permaneció dos días en el sepulcro; pero en su muerte estaba presente toda la potencia del amor de Dios, que se liberó y se manifestó el tercer día, y que hoy celebramos: la Pascua de Cristo Señor”, aseguró al comienzo.

Recordó a continuación que los cristianos “creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda”.

“Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo”.

“También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo”.

El Papa pidió paz “para el mundo entero”, comenzando por “la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin”. “Que la luz de Cristo resucitado ilumine en esta Pascua las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados”, oró.

Sobre Tierra Santa, “que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos”, así como “para Yemen y para todo el Oriente Próximo”, rezó con el fin de que “el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia”.

“Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones, puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal”, añadió.

También mencionó África al recordar a cuantos “anhelan una vida más digna”, sobre todo a los “que sufren por el hambre, por conflictos endémicos y el terrorismo”.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO DE RESURRECCIÓN, 1 ABRIL 2018


Lecturas de hoy Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Hoy, domingo, 1 de abril de 2018




Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34a.37-43):

EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: 
«Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 117,1-2.16ab-17.22-23

R/. Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.

*************
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-4):

HERMANOS:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.

Palabra de Dios

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Secuencia
Hoy es obligatorio decir la Secuencia. Los días dentro de la Octava es potestativo.

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia 
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

******************
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1-9):


EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: 
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. 

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy domingo, 1 de abril de 2018
Fernando Torres cmf


¡Aleluya!

      La celebración de la Semana Santa nos ha dejado a todos de alguna manera agotados. El recuerdo de las últimas horas de la vida de Jesús nos ha hecho revivir en nuestro interior la injusticia de un mundo que es capaz de matar al autor de la vida, de rechazar al que trae la salvación. No ha sido sólo el recuerdo de unos hechos que sucedieron en un país lejano y hace muchos años. Somos conscientes de la actualidad de ese relato. Hoy sigue repitiéndose cada día la muerte del inocente. En muchos lugares. Lejos de nosotros y también cerca. Por eso, recordar la muerte de Jesús no nos deja indiferentes. Nos toca en lo más hondo de nosotros mismos. Nos sentimos a la vez víctimas y verdugos. Participamos con el pueblo de Jerusalén gritando: “¡Crucifícale!” pero también lloramos con las mujeres porque sentíamos que con su muerte se nos iba la esperanza, lo mejor que teníamos. 

      Pero la Semana Santa no termina en el Viernes Santo. Ni siquiera en el silencio apesadumbrado y orante del Sábado Santo. La Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua nos traen una buena nueva que nos hace contemplar lo sucedido con otra perspectiva. No es fácil de entender. Tampoco lo fue para los discípulos en aquel momento. El Evangelio de hoy lo relata muy bien. Lo primero que experimentaron los apóstoles fue una cierta confusión. Son las palabras de María Magdalena a Pedro y al otro discípulo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.” Algo ha sucedido. Algo tan extraño y sorprendente que no saben ponerle nombre. Prefieren pensar, al principio, en la hipótesis más sencilla: han robado el cuerpo de Jesús. Es necesario acercarse al lugar de los hechos, guardar silencio, dejar que la sorpresa llegue al corazón. Es necesario ver el vacío dejado por su cuerpo en el sepulcro. Sólo entonces la fe ilumina la situación. “Vio y creyó.” Los discípulos no entendieron a la primera lo que había sucedido. Necesitaron tiempo para darse cuenta de que Jesús había resucitado, de que el Padre, el Abbá de quien tantas veces había hablado, en quien había puesto toda su confianza, no le había defraudado. 

      Si los hombres habían matado a su mensajero, Dios no se resignaba a perder la partida. Dios se manifestó entonces como lo que es: el Señor de la Vida, el que es más fuerte que la muerte. Dios resucitó a Jesús y así certificó que era ciertamente su hijo, que sus palabras no eran vanas, que su buena nueva era de verdad una promesa de salvación para la humanidad, que la muerte no es el final del camino. Hoy se nos invita a todos a “ver y creer”, a contemplar el sepulcro vacío y el triunfo de Dios sobre la muerte. Hoy se nos abre una gran esperanza: vale la pena luchar por un mundo diferente porque Dios, el Dios de Jesús, está con nosotros. 


Para la reflexión

      ¿Qué significa para mí la resurrección de Jesús? ¿Qué pienso de mi propia muerte? Si creo de verdad que Dios está en favor de la vida, ¿cómo defiendo y promuevo la vida? ¿Cómo celebro hoy la resurrección?
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