lunes, 14 de enero de 2019

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 14 DE ENERO 2019


Lecturas de hoy Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, lunes, 14 de enero de 2019



Primera lectura
Comienzo de la carta a los Hebreos (1,1-6):

EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues ¿a qué ángel dijo jamás:
«Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»;
y en otro lugar:
«Yo seré para él un padre,
y él será para mí un hijo?».
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice:
«Adórenlo todos los ángeles de Dios».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 96,1.2b.6.7c.9

R/. Adorad a Dios todos sus ángeles

V/. El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia y derecho sostienen su trono. R/.

V/. Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Adoradlo todos sus ángeles. R/.

V/. Porque tú eres, Señor,
Altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

DESPUÉS de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Palabra de Dios



Comentario al Evangelio de hoy lunes, 14 de enero de 2019
 Severiano Blanco, cmf


Queridos hermanos:

Hace un tiempo oí decir a una amiga muy creyente: “yo de la Biblia arrancaría un montón de páginas”. Creo que expresaba de manera algo bruta lo que otros dicen en términos más delicados: “Yo el Antiguo Testamento no lo soporto, con él no puedo orar”.

Probablemente a los judíos de la época de Jesús les sucedía algo parecido, pues muchos textos del AT ya tenían hasta diez o más siglos de antigüedad y no les eran inmediatamente inteligibles. Y entre esos judíos estaban los seguidores de Jesús y la primera generación cristiana. Pero esta tuvo una experiencia sorprendente; al escuchar y contemplar al Maestro, o al reflexionar posteriormente sobre lo acontecido en él, debió de exclamar: “ahora entiendo aquellos textos”.

En Jesús el AT se hizo claro, y hoy nos lo muestra magistralmente el escrito más culto y académico del NT, la carta a los Hebreos. Ahora ya se sabe a quién decía el Salmo 110 “siéntate a mi derecha”; se entiende igualmente quién era aquella “sabiduría” que precisamente en el libro de la Sabiduría (7,25) es definida como “reflejo de la gloria del omnipotente e impronta de su ser”, o a quién se dirigía el Sal 2,7 con la expresión “Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy”, o el segundo libro de Samuel (7,14) con la promesa “Yo seré para él un Padre y él para mí un Hijo”. En el evangelio (Jn 5,39) nos encontremos a Jesús diciendo: “las Escrituras dan testimonio de mí” (tengamos en cuenta que para los primeros lectores del Evangelio no hay más Escrituras que el A T). Ojalá el Jesús en quien creemos constituya para nosotros esas “gafas mágicas” que nos permitan captar el sentido de las Escrituras, y a través de ellas conocerle a él más a fondo.

Pero Jesús no pretende ser simplemente conocido, sino “ser vivido”: que vivamos con él y que vivamos por él y desde él. Esos primeros discípulos a quienes llama al seguimiento deben acompañarle, amarle, copiar sus actitudes, involucrarse en su proyecto, anteponerle a cualquier otro valor; en eso consiste ser “seguidores”.
Parte de todo eso ya no podemos realizarlo literalmente como Andrés o Juan. Pero la llamada ha quedado para los creyentes de todas las épocas. Y el autor de Hebreos lo expresa con sublimidad: el Hijo nos sostiene con su palabra poderosa, nos sigue creando y recreando; en sus palabras seguimos percibiendo el designio último del Padre, expresado de forma imperfecta por los profetas, pero con nitidez “en esta etapa final…”.

La más antigua confesión de fe explícitamente cristiana (ya no meramente judía) es “Jesús es Señor” (1Co 12,3). Es, por tanto, digno de “seguimiento” y de adoración: “adórenle todos los ángeles” (¡cuánto más los hombres!). Es una feliz coincidencia que, recién concluido el tiempo de Navidad, la liturgia nos ofrezca esta visión de Jesús en profundidad (carta a los Hebreos) y el recuerdo de su pretensión de que le antepongamos a todo y le sigamos, porque él es el reflejo perfecto de la gloria del Padre puesto a nuestro alcance: “la Palabra se hizo carne, y hemos visto su gloria”. Recordemos la canción, quizá melosa pero con enjundia: “No adoréis a nadie, a nadie más; no pongáis los ojos en nadie más…”.

Vuestro hermano 
Severiano Blanco cmf

FELIZ SEMANA!!






domingo, 13 de enero de 2019

UN RATITO CON SAN JOSÉ: DESCENDIENTE DE DAVID


UN RATITO CON SAN JOSÉ
Descendiente de David



Un sacerdote explicó, a los niños que se preparaban para su primera comunión, la pelea entre David y Goliat. Al final, hizo algunas preguntas. En primer lugar, preguntó a una niña cómo era Goliat. Y esta niña, con sentido del humor, dijo: "Padrecito, Goliat era tan alto, pero tan alto, que cuando tomaba leche le llegaba yogurt al estómago". El sacerdote sonrió y preguntó a un niño para ver si había estado atento: "Carlitos, ¿cómo mató David a Goliat?". El niño rápidamente dijo: "Padrecito, David mató a Goliat con una moto". "¿Qué has dicho?", replicó el sacerdote enojado. Ante ello, este niño le explicó: "Sí, lo mató con una moto, porque usted ha dicho que lo mató con una honda".

Ya se ve que este niño confundió la honda, que es un arma antigua para tirar piedras con una marca japonesa de motos. Pero David no solo fue importante en la historia sagrada por vencer a Goliat, sino porque de su descendencia viene San José.


P. Carlos Rosell De Almeida

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO: EL ESPÍRITU SANTO DA VIDA AL ALMA


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo da vida al alma




Es fundamental que abramos nuestro interior a la acción del Espíritu Santo, "Señor y dador de vida". Es el Espíritu Santo quien comunica a nuestra alma la gracia, que es la misma vida de la Trinidad. Por decirlo de otra manera, el Espíritu Santo limpia y embellece el alma. Gracias al Espíritu Santo nos convertimos en santuarios de la Santísima Trinidad. Mediante el Espíritu Santo, Cristo vive en nuestras almas y nos comportamos como buenos hijos de Dios Padre.

En una ocasión santa Catalina de Siena (+1380) tuvo el don de ver un alma en "gracia de Dios" y se sintió tan impresionada, pues nunca había contemplado algo tan hermoso. ¡Tomemos conciencia que tenemos un alma a la cual debemos cuidar! Atendamos las necesidades del alma con un plan de vida espiritual.

Yo te propongo un plan que consiste en los siguiente:  hacer diariamente media hora de oración; participar, si es posible todos los días, en la Santa Misa; acercarse a la Confesión con frecuencia;  rezar diariamente el Santo Rosario; leer cada día cinco minutos un pasaje de la Biblia; y hacer en nuestras actividades diarias muchas obras de caridad.

Vive este plan de vida y el Espíritu Santo estará siempre en ti.



P. Carlos Rosell De Almeida

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 13 DE ENERO 2019 - EL BAUTISMO DEL SEÑOR


Lecturas de hoy Bautismo del Señor - Ciclo C
 Hoy, domingo, 13 de enero de 2019


Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (42,1-4.6-7):

Mirad a mi Siervo,
a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios


Salmo
Sal 28

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

V/. Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

V/. La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

V/. El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Segunda lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10,34-38):

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Palabra de Dios

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22):

EN aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy domingo, 13 de enero de 2019
 Fernando Torres cmf


El niño se nos ha hecho mayor

      El Bautismo del Señor, la fiesta que hoy celebramos, marca el comienzo de la vida pública de Jesús. No sabemos exactamente cuántos años tenía en ese momento. La tradición nos dice que unos treinta. En todo caso, parece ser que Jesús vivió unos cuantos años una vida escondida, sin manifestarse como el Mesías, sin hablar de su misión a los que se acercaban a él, sin diferenciarse en nada de otro judío más de los que vivían en Galilea en su tiempo. 

      Pero, de repente, algo sucede que un día le hace salir de su casa, dejar la tranquilidad del hogar familiar, del trabajo seguro, de la compañía de sus conocidos y familiares, y acercarse a Juan el Bautista. Posiblemente la fama de éste se había extendido ya por toda Judea y Galilea. Predicaba la inminencia de la venida del Mesías e invitaba al pueblo a convertirse de sus malos caminos para prepararse ante su venida cercana. 

      ¿Qué pensó Jesús ante esa predicación? No lo sabemos, pero está claro que ante Juan tomó conciencia de quién era, de cuál era su misión. Se dio cuenta de que había llegado el tiempo de dejar su casa y de salir a los caminos para predicar el Reino de Dios. No fueron las decisiones insustanciales de un niño. Fue una decisión seria y radical de una persona adulta que toma las riendas de su vida y se dirige a donde quiere. Su destino final, la muerte en cruz, no fue un accidente. Fue el fruto de esta decisión de Jesús de poner toda su vida al servicio del Reino.

      El Bautismo de Jesús marca ese momento trascendental, de cambio, que determina el futuro de Jesús. Antes de su bautismo, es seguro que Jesús se dedicó muy seriamente a pensar en su vida, en su misión. Cuando lo vio claro, entonces se decidió. Se presentó a Juan y se hizo bautizar. Y del mismo cielo le llegó la confirmación de su misión: “Tú eres mi Hijo, el amado”. A partir de entonces su vida dio un vuelco total. 

      Nosotros fuimos bautizados de recién nacidos. No fue fruto de nuestra decisión sino de la de nuestros padres. Pero nunca es tarde para pensar si realmente queremos asumir aquel bautismo como nuestro. Para decirlo de una forma simple: ¿Queremos ser de verdad cristianos? Porque no vale la pena quedarnos en la mera mediocridad. Tenemos que tomarnos nuestra vida en serio y no ser cristianos de domingo sino de todos los días y de todas las horas. 



Para la reflexión

      ¿Qué recuerdo tengo de las ceremonias de Bautismo a las que he asistido? ¿Qué pienso de mi propio Bautismo? ¿Qué significa para mí ser cristiano? ¿Basta con ir a misa los domingos, quizá ni siquiera todos, o ser cristiano significa algo más?

PAPA FRANCISCO ANIMA A AVERIGUAR LA FECHA DEL PROPIO BAUTISMO Y NO OLVIDARLA NUNCA


Papa Francisco anima a averiguar la fecha del propio bautismo y no olvidarla nunca
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa







En el rezo del Ángelus por la fiesta del Bautismo del Señor que la Iglesia celebra este domingo, el Papa Francisco animó a los fieles a averiguar la fecha del propio bautismo para no olvidarla nunca, porque en ella está la raíz para la vida eterna.

“Queridos hermanos y hermanas, la fiesta del Bautismo del Señor es una ocasión propicia para renovar con gratitud y convicción las promesas de nuestro Bautismo, esforzándonos por vivir cotidianamente en coherencia con esto. Es muy importante también, como les he dicho varias veces, conocer la fecha de nuestro Bautismo. Yo podría preguntarles: ‘¿Quién de ustedes conoce la fecha de su Bautismo?’”, cuestionó el Santo Padre.

“No todos, seguramente. Si alguno de ustedes no la conoce, al volver a casa, pregúntele a sus padres, a los abuelos, a los tíos, a los padrinos, a los amigos de la familia. Pregunte: ‘¿En qué fecha fui bautizado, fui bautizada?’ Y luego no olvidarla: que sea una fecha custodiada en el corazón para festejarla cada año”.


El Pontífice dijo luego que en el Bautismo “están las raíces de nuestra vida en Dios, las raíces de nuestra vida eterna que Jesús nos ha dado con su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección. En el Bautismo están las raíces. Y no nos olvidemos nunca de la fecha de nuestro Bautismo”.

Sobre la fiesta del Bautismo del Señor, el Santo Padre explicó que también constituye una epifanía, una manifestación especial de Dios, en la que destacan dos elementos: Jesús asume la humanidad como cualquier otro hombre y por el bautismo se une al Padre en la oración.

“Antes de sumergirse en el agua, Jesús se ‘sumerge’ en la multitud, se une a ella asumiendo plenamente la condición humana, compartiendo todo, excepto el pecado. En su santidad divina, llena de gracia y misericordia, el Hijo de Dios se ha hecho carne para tomar sobre sí el pecado del mundo: toma nuestras miserias y nuestra condición humana”.

Al recibir el Bautismo, el Señor “comparte también el deseo profundo de renovación interior. Y el Espíritu Santo que desciende sobre Él en forma corpórea, como una paloma, es el signo con el que Jesús comienza un mundo nuevo, una ‘nueva creación’, de la cual hacen parte todos los que acogen a Cristo en su vida”.


“El amor del Padre, que hemos recibido todos nosotros en el día de nuestro Bautismo, es una llama que fue encendida en nuestro corazón y exige ser alimentada mediante la oración y la caridad”, continuó el Papa.

Sobre el segundo aspecto, el Pontífice destacó que tras la inmersión en el agua, Jesús “se sumerge en la oración, es decir en la comunión con el Padre”, con lo que inicia su misión de anunciar el amor de Dios por los hombres.

“También la misión de la Iglesia es la de cada uno de nosotros, para ser fiel y fructífera, está llamada a ‘insertarse’ en la de Jesús. Se trata de regenerar continuamente en la oración la evangelización y el apostolado, para dar un claro testimonio cristiano no según nuestros proyectos humanos, sino según el plan y el estilo de Dios”, resaltó Francisco. 

HOY LA IGLESIA CELEBRA EL BAUTISMO DEL SEÑOR, 13 DE ENERO 2019


Hoy la Iglesia celebra el Bautismo del Señor
Redacción ACI Prensa





“Cuando se lava el Salvador, se purifica toda el agua necesaria para nuestro bautismo y queda limpia la fuente, para que pueda luego administrarse a los pueblos que habían de venir a la gracia de aquel baño”, dijo San Máximo de Turín en el Siglo V al referirse al Bautismo del Señor que la Iglesia celebra hoy.

Con el Bautismo del Señor se concluye la temporada de Navidad y la Iglesia nos invita a mirar la humildad de Jesús que se convierte en una epifanía (manifestación) de la Santísima Trinidad.


“Juan está bautizando, y Cristo se acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado; y sin duda para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua”, manifestó San Gregorio Nacianceno en uno de sus sermones.

“También el Espíritu da testimonio de la divinidad, acudiendo en favor de quien es su semejante; y la voz desciende del cielo, pues del cielo procede precisamente Aquel de quien se daba testimonio”, añadió el Santo.

Evangelio: Lucas 3,15-16.21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a a todos: - 'Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma, y vino un voz del cielo: - ´'Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco'”.

FELIZ DOMINGO!!!




viernes, 11 de enero de 2019

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO - LA VIDA DEL CUERPO, LA VIDA DEL ALMA


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO
La vida del cuerpo - La vida del alma




El ser humano es "unidad de cuerpo y alma". El libro del Génesis, por ejemplo, nos dice que Dios creó a Adán modelándolo primero en barro y luego soplando sobre él (cf. Gn 2,7). Esto quiere decir que la persona humana tiene una dimensión material (su cuerpo) y otra espiritual  (su alma). Esta última es inmortal y abierta a Dios.

Hay muchas necesidades corporales que debemos satisfacer. Por ejemplo: comer, dormir, vestirse, etc. No somos "angelitos", ya que tenemos un cuerpo vivificado, debemos preocuparnos para que nadie carezca de los bienes materiales necesarios. ¡Es una vergüenza para la sociedad que existan personas viviendo en la miseria!


La vida del alma

Ahora bien, atender las necesidades materiales no es todo, pues tenemos un alma. Y es una pena que mucha gente se haya olvidado de esta verdad. Incluso personas que declaran ser católicas viven solo preocupadas de las cosas materiales, y descuidan totalmente las necesidades espirituales.

Cuando no saciamos las necesidades espirituales de nuestra alma, esta se "enfría" o están como muerta. Es lo que se llama "falta de vida interior". No debemos de estar nunca en esa situación. Si descuidamos la vida interior nos ponemos en peligro de perder el cielo que e es lo que Dios quiere para nosotros. (cf. Flp 3,20)


P. Carlos Rosell De Almeida

UN RATITO CON SAN JOSÉ: EXPRESIONES A SAN JOSÉ


UN RATITO CON SAN JOSÉ
Expresiones a San José



A San José, la piedad de la Iglesia le llama de varias formas. Todas ellas muy bonitas y que podemos usara para rezarles. Así, por ejemplo, vamos a señala algunas: "Custodio casto de María", "Padre nutricio del Hijo de Dios", "Solícito defensor de Cristo", "Jefe de la Sagrada Familia",  "Espejo de paciencia", "Honra de la vida doméstica", "Modelo de los obreros",  "Amparo de las familias", "Esperanza de los enfermos",  "Abogado de los moribundos", "Terror de los demonios", etc.

Sería muy provechoso para nuestra vida espiritual que todos los días usáramos algunas de estas expresiones para acudir a San José. Quisiera dejarles un consejo; acudan siempre a San José, él les ayudará a estar en compañía de Jesús y María.


P. Carlos Rosell De Almeida

EN PERÚ: SACERDOTES SE CONSAGRAN A MARÍA ANTE IMAGEN PEREGRINA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA


Sacerdotes se consagran a María ante imagen peregrina de la Virgen de Fátima 
POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa





Un grupo de 60 sacerdotes de la Diócesis de Chiclayo se consagró al Inmaculado Corazón de María ante la imagen peregrina oficial de la Virgen de Fátima que visitó esa ciudad en el marco de la gira que realiza en el Perú.

La consagración se dio al final de la Misa celebrada en la Catedral de Chiclayo el 8 de enero, en la despedida de la imagen que prosigue su gira en la localidad de Manchay, una zona pobre de Lima, para luego dirigirse a la ciudad andina de Tarma.

La imagen, procedente de Portugal, hizo una gira primero en Colombia para después pasar a Perú en donde estará hasta el 20 de enero.

En declaraciones a ACI Prensa, el P. Jorge Millán Cotrina, párroco de la Catedral de Chiclayo, explicó que se recitó la oración de consagración que Benedicto XVI elevó con los sacerdotes del mundo cuando visitó el Santuario de la Virgen de Fátima en Portugal en mayo de 2010.

“Es una oración bonita y larga donde uno se pone a los pies de la Virgen para cumplir su compromiso sacerdotal”, dijo el P. Millán. Aseguró que la visita de la imagen peregrina ha servido para “acompañar al pueblo, renovar la devoción y alegrar a las personas”.

“Esta consagración –continuó– nos ayuda a todos los sacerdotes a renovarnos en nuestro compromiso de seguir edificando Iglesia, de saber que somos necesitados siempre de su gracia para llevar a cabo esta gran tarea de acercar a las almas a Dios”.

Sobre la crisis actual que vive la Iglesia debido a los escándalos de abusos sexuales, el P. Millán dijo a ACI Prensa que “es verdad que hay muchos momentos de la historia de la Iglesia que son duros y difíciles A ellos hay que responder con una santidad de vida, con la gracia de Dios”.


Ante esta situación, precisó, “toca estar dispuestos a dar todo de nosotros para avanzar en esta tarea de evangelizar, que la gente se acerque más a él”.

El sacerdote indicó también que la Virgen de Fátima, cuyas apariciones ocurrieron en 1917, es ejemplo para los sacerdotes.

“La imagen de nuestra Madre Santísima nos recuerda su humildad, su sencillez, el espíritu de servicio, la entrega total, el sacrificio. Son características que finalmente son las de Nuestro Señor Jesús, que todo sacerdote debe comprometerse a vivir para hacer las cosas como Dios quiere”, concluyó.

Esta es la oración de consagración que rezaron los sacerdotes de Chiclayo el 8 de enero:

Madre Inmaculada,
en este lugar de gracia,
convocados por el amor de tu Hijo Jesús,
Sumo y Eterno Sacerdote, nosotros,
hijos en el Hijo y sacerdotes suyos,
nos consagramos a tu Corazón materno,
para cumplir fielmente la voluntad del Padre.

Somos conscientes de que, sin Jesús,
no podemos hacer nada (cfr. Jn 15,5)
y de que, sólo por Él, con Él y en Él,
seremos instrumentos de salvación para el mundo.

Esposa del Espíritu Santo,
alcánzanos el don inestimable
de la transformación en Cristo.
Por la misma potencia del Espíritu que,
extendiendo su sombra sobre Ti,
te hizo Madre del Salvador,
ayúdanos para que Cristo, tu Hijo,
nazca también en nosotros.
Y, de este modo, la Iglesia pueda
ser renovada por santos sacerdotes,
transfigurados por la gracia de Aquel
que hace nuevas todas las cosas.

Madre de Misericordia,
ha sido tu Hijo Jesús quien nos ha llamado
a ser como Él:
luz del mundo y sal de la tierra
(cfr. Mt 5,13-14).

Ayúdanos,
con tu poderosa intercesión,
a no desmerecer esta vocación sublime,
a no ceder a nuestros egoísmos,
ni a las lisonjas del mundo,
ni a las tentaciones del Maligno.

Presérvanos con tu pureza,
custódianos con tu humildad
y rodéanos con tu amor maternal,
que se refleja en tantas almas
consagradas a ti
y que son para nosotros
auténticas madres espirituales.

Madre de la Iglesia,
nosotros, sacerdotes,
queremos ser pastores
que no se apacientan a sí mismos,
sino que se entregan a Dios por los hermanos,
encontrando la felicidad en esto.


Queremos cada día repetir humildemente
no sólo de palabra sino con la vida,
nuestro “aquí estoy”.

Guiados por ti,
queremos ser Apóstoles
de la Divina Misericordia,
llenos de gozo por poder celebrar diariamente
el Santo Sacrificio del Altar
y ofrecer a todos los que nos lo pidan
el sacramento de la Reconciliación.

Abogada y Mediadora de la gracia,
tu que estas unida
a la única mediación universal de Cristo,
pide a Dios, para nosotros,
un corazón completamente renovado,
que ame a Dios con todas sus fuerzas
y sirva a la humanidad como tú lo hiciste.

Repite al Señor
esa eficaz palabra tuya:“no les queda vino” (Jn 2,3),
para que el Padre y el Hijo derramen sobre nosotros,
como una nueva efusión,
el Espíritu Santo.

Lleno de admiración y de gratitud
por tu presencia continua entre nosotros,
en nombre de todos los sacerdotes,
también yo quiero exclamar:
“¿quién soy yo para que me visite
la Madre de mi Señor? (Lc 1,43)

Madre nuestra desde siempre,
no te canses de “visitarnos”,
consolarnos, sostenernos.
Ven en nuestra ayuda
y líbranos de todos los peligros
que nos acechan.

Con este acto de ofrecimiento y consagración,
queremos acogerte de un modo
más profundo y radical,
para siempre y totalmente,
en nuestra existencia humana y sacerdotal.

Que tu presencia haga reverdecer el desierto
de nuestras soledades y brillar el sol
en nuestras tinieblas,
haga que torne la calma después de la tempestad,
para que todo hombre vea la salvación
del Señor,
que tiene el nombre y el rostro de Jesús,
reflejado en nuestros corazones,
unidos para siempre al tuyo.
Así sea.

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 11 DE ENERO 2019


Lecturas de hoy 11 de Enero. Feria de Navidad
 Hoy, viernes, 11 de enero de 2019



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (5,5-13):

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo. Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el testimonio de Dios. Éste es el testimonio de Dios, un testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 147,12-13.14-15.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén; 
alaba a tu Dios, Sión: 
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, 
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras, 
te sacia con flor de harina. 
Él envía su mensaje a la tierra, 
y su palabra corre veloz. R/. 

Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel; 
con ninguna nación obró así, 
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,12-16):

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» 
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero, queda limpio.» Y en seguida le dejó la lepra. 
Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: «Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.» 
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy viernes, 11 de enero de 2019
 Alejandro, C. M. F.


Queridos amigos, paz y bien.

“Si quieres, puedes limpiarme”. ¡Cuánta fe en esas palabras! Ya me gustaría a mí tener esa fe. No es posible imagina el sufrimiento de los leprosos. Hoy en día la lepra sigue siendo una enfermedad que produce rechazo. Hay medicamentos que retardan sus devastadores efectos, pero no están al alcance de todos. 

En la época de Jesús, la lepra era mucho peor, porque se creía un castigo de Dios. Se sumaban varios rechazos: el de la familia, el de la comunidad, el del templo… Eran impuros a todos los niveles. Quizá por eso la petición que hace el leproso a Jesús suena tan dramática, tan llena de confianza y a la vez tan desesperada.

Cuando Jesús cura al leproso, le da mucho más que la salud. Le reintegra a la sociedad, le permite volver a la familia, a la sociedad, la posibilidad de volver a dar gloria a Dios en el templo. 

Sabemos que lo que leemos en el Evangelio no ha sido recogido para leerlo y ya. Se trata de pasar a la acción (Iglesia en salida, en palabras del Papa Francisco). Se trata de acercarnos a los leprosos de nuestro tiempo. Hay muchos enfermos, víctimas de la violencia y de la guerra, personas mayores, solitarios… Jesús quiere curarlos a través de nuestra acción. También hoy los seguidores de Jesús se ocupan de los leprosos, de los que padecen sida, de los enfermos a quienes nadie quiere cuidar. Al obrar de este modo, restauran la dignidad incomparable de los hijos de Dios. Dignidad que nadie ni nada puede arrebatarles porque en sus enfermedades y miserias es el mismo Dios quien reclama nuestra solidaridad y nuestro amor.

Por cierto, como Jesús, que no se nos olvide orar, para poder hacer esto. Sin oración, no hay nada que hacer. 

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C. M. F.

BUENOS DÍAS




jueves, 10 de enero de 2019

UN RATITO CON SAN JOSÉ: TÍTULOS DE SAN JOSÉ


UN RATITO CON SAN JOSÉ
Títulos de San José




En la Iglesia, San José recibe varios títulos. Por mencionar algunos, San José es el patrono de la Iglesia universal, el patrono de los trabajadores, el patrono de los padres de familia, el patrono de los seminarios y el patrono de la buena muerte.

Y por si no lo saben, además, San José es patrono de algunos países como por ejemplo: Austria, Bélgica, Canadá, China, Corea, Croacia, Vietnam y Perú.

Por encima de todos estos títulos, San José estará muy contento con nosotros si nos esforzamos por tratar con cariño a Jesús y María Santísima. Forjar una sólida piedad eucarística y mariana es la mejor manera de honrar a este santo varón.

P. Carlos Rosell De Almeida

UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO: SEÑOR Y DADOR DE VIDA


UN RATITO CON EL ESPÍRITU SANTO
Señor y dador de vida




Cierta vez, un señor se le acercó a un sacerdote para decirle: "Padrecito, rece mucho por mi negocio, pues ha bajado la clientela y tengo seis hijos que alimentar". Este sacerdote, conmovido, le señaló: "Hijo mío, me comprometo a rezar todos los días para que tu negocio no quiebre, más aún, rezaré para que se triplique tu clientela". Luego de tres meses se volvieron a encontrar. El señor, emocionado, abrazó al sacerdote y le dijo casi llorando: "Padrecito, mil gracias por sus oraciones, pues mi negocio no quebró, al contrario, la clientela se ha triplicado". El sacerdote, lleno de alegría, le dijo: "Me alegra mucho que mis oraciones hayan dado resultado. Por cierto, ¿cuál es tu negocio?. El señor rápidamente contestó: "Es una funeraria".

Este sacerdote, sin saberlo, estaba rezando para que muriera más gente. Ahora bien, todos nos vamos a morir; sin embargo, el alma no muere. Tras la muerte el alma sigue viviendo, porque es inmortal.

Además, el Espíritu Santo da la verdadera vida al alma, por eso, le llamamos "Señor y dador de vida". Le decimos "Señor", porque es Dios; y "Dador de vida", porque nos hace vivir con Cristo, verdadera vida del alma.


P. Carlos Rosell De Almeida
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