domingo, 19 de enero de 2020

HACED UN SITIO PARA MARÍA


Haced un sitio para María
Padre Tomás Rodríguez Carbajo



. Una frase, que se repite mucho en nuestra vida, la mayoría de las veces para justificar un incumplimiento de un deber, de una palabra dada para asistir a una cita, es la de “no tengo tiempo”.

. Exaltamos mucho el activismo, nos movemos con un frenesí alocado , y, si después de tanto trajín nos examinamos, nos encontramos tal vez vacíos, ¡qué penoso sería hacer lo que hemos querido, pero no lo que Dios quería¡

. ¿Quién nos ha dicho que tenemos que hacer todo lo que nos hemos programado? Cuando nuestro tiempo no nos llega, se impone un recortar actividades, manteniendo siempre la jerarquía de valores en nuestra selección.

. ¿Tenemos mucho que hacer? Nadie lo niega, pero no podemos dejar a un lado el cultivo del amor, que es lo único que podemos ofrecer como fruto de nuestra cosecha y es lo más valioso. Un amor a las personas, empezando por las más importantes para nuestra vida, las tenemos ya catalogadas en los mandamientos de Dios: El primero es amar a Dios sobre todas las cosas.

. Cuando amamos a una persona, tenemos que amar a quienes esa persona ama. ¿A qué criatura ama más Dios?. La respuesta es fácil: a María: 
- Hija predilecta de Dios, a quien enriqueció con grandes e irrepetibles privilegios.
- Madre del Verbo Encarnado con quien tuvo vínculos de sangre, que no tiene con nadie más.
- Templo permanente del Espíritu Santo, pues, siempre disfrutó de la riqueza de la gracia santificante.

.Si María es la criatura única, irrepetible e insuperable en el orden de la gracia en su relación con Dios; para nosotros es Madre y Medianera universal de todas las gracias, que nos llegan de parte de Dios. Ninguna persona en su vida puede prescindir de su madre para venir a este mundo y una vez que está en él para tener un desarrollo psicológico normal. María es nuestra Madre en el orden de la gracia, por Ella nos ha venido Cristo, dador de toda gracia, tiene que ocupar un puesto relevante en nuestra vida espiritual.

. Todo aquel que quiera vivir una vida espiritual gozosa, boyante, no puede prescindir del amor de María, Ella nos lo tiene, porque es nuestra Madre, aunque no lo queramos reconocer, para un desarrollo normal espiritual necesitamos amarla y expresarle nuestro amor a nuestro aire y manera, ya que no todos tenemos los mismos gustos.

. Entre lo que tenemos que hacer es reservar un tiempo para expresarle nuestro amor de hijo. Hay momentos más significativos: Al levantarse y al acostarse. El amor no se mide externamente, sino que nos exige hacer algo como señal de lo que por dentro tenemos y que al exteriorizarlo lo profundizamos y lo vivimos.

. No contamos nuestro amor a María por el número de avemarías o devociones acumuladas, sino que el fuego interior hacia Ella lo exteriorizaremos según gustos personales , pero siempre tenemos que hacerle un tiempo en nuestro horario de cada día para decirle y expresarle que la amamos.

LO PRIMERO - REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY DOMINGO19 DE ENERO DE 2020


LO PRIMERO


Algunos ambientes cristianos del siglo I tuvieron mucho interés en no ser confundidos con los seguidores del Bautista. La diferencia, según ellos, era abismal. Los «bautistas» vivían de un rito externo que no transformaba a las personas: un bautismo de agua. Los «cristianos», por el contrario, se dejaban transformar internamente por el Espíritu de Jesús.

Olvidar esto es mortal para la Iglesia. El movimiento de Jesús no se sostiene con doctrinas, normas o ritos vividos desde el exterior. Es el mismo Jesús quien ha de «bautizar» o empapar a sus seguidores con su Espíritu. Y es este Espíritu el que los ha de animar, impulsar y transformar. Sin este «bautismo del Espíritu» no hay cristianismo.

No lo hemos de olvidar. La fe que hay en la Iglesia no está en los documentos del magisterio ni en los libros de los teólogos. La única fe real es la que el Espíritu de Jesús despierta en los corazones y las mentes de sus seguidores. Esos cristianos sencillos y honestos, de intuición evangélica y corazón compasivo, son los que de verdad «reproducen» a Jesús e introducen su Espíritu en el mundo. Ellos son lo mejor que tenemos en la Iglesia.

Desgraciadamente, hay otros muchos que no conocen por experiencia esa fuerza del Espíritu de Jesús. Viven una «religión de segunda mano». No conocen ni aman a Jesús. Sencillamente creen lo que dicen otros. Su fe consiste en creer lo que dice la Iglesia, lo que enseña la jerarquía o lo que escriben los entendidos, aunque ellos no experimenten en su corazón nada de lo que vivió Jesús. Como es natural, con el paso de los años, su adhesión al cristianismo se va disolviendo.

Lo primero que necesitamos hoy los cristianos no son catecismos que definan correctamente la doctrina cristiana ni exhortaciones que precisen con rigor las normas morales. Solo con eso no se transforman las personas. Hay algo previo y más decisivo: narrar en las comunidades la figura de Jesús, ayudar a los creyentes a ponerse en contacto directo con el evangelio, enseñar a conocer y amar a Jesús, aprender juntos a vivir con su estilo de vida y su espíritu. Recuperar el «bautismo del Espíritu», ¿no es esta la primera tarea en la Iglesia?


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn (1,29-34)

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY DOMINGO 19 DE ENERO DE 2020



Lecturas de hoy Domingo 2º del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Hoy, domingo, 19 de enero de 2020


Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (49,3.5-6):

ME dijo el Señor:
«Tu eres mi siervo, Israel,
por medio de ti me glorificaré».
Y ahora dice el Señor,
el que me formó desde el vientre como siervo suyo,
para que le devolviese a Jacob,
para que le reuniera a Israel;
he sido glorificado a los ojos de Dios.
Y mi Dios era mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo
para restablecer las tribus de Jacob
y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
Te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 39,2.4ab.7-8a.8b-9.10

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

V/. Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R/.

V/. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

V/. «-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R/.

V/. He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R/.


Segunda lectura
Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-3):

PABLO, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,29-34):

EN aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy domingo, 19 de enero de 2020
Fernando Torres cmf


Somos un pueblo santo

      La segunda lectura tomada de la primera de Corintios nos da hoy la clave para comprender la Palabra de Dios. Nos dice Pablo que escribe su carta “a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo”. Eso es exactamente lo que ha hecho de nosotros el bautismo: un pueblo santo, un pueblo de consagrados. 

      ¿Por qué? Porque en el bautismo nos hemos hecho uno con Jesús, su vida se ha hecho nuestra. Y él es el consagrado del Padre. Para entender quién es Jesús, y nosotros al habernos bautizado con él, nos sirven la primera lectura del profeta Isaías: “Tú eres mi siervo”, “Te hago luz de las naciones para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra” y el Evangelio en el que Juan el Bautista da testimonio de Jesús: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan vio como el Espíritu descendía sobre Jesús y se dio cuenta de que Jesús era “el que ha de bautizar en el Espíritu Santo” y da testimonio de que “es el Hijo de Dios”.

      Jesús es el elegido de Dios para traer la salvación a todos los pueblos. El amor y el perdón de Dios no se destinan de forma exclusiva a una raza, a un pueblo o a una cultura. Es para todos sin excepción. Para esa misión, Jesús está ungido por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios. Ese Espíritu es el que le convierte en Hijo de Dios. Esa misión se centra en el perdón de los pecados, en la reconciliación, que abre las puertas a una vida más plena. Jesús nos invita a la conversión porque en él tenemos una oportunidad real de comenzar una nueva vida. 

      Al ser bautizados en Jesús, somos incorporados a él. Por eso, podemos decir con seguridad que somos un pueblo santo, que estamos llenos del Espíritu Santo y que tenemos la misión de ofrecer el amor y la salvación de Dios a todos los que nos rodean. Porque ese amor de Dios no es para nosotros en exclusiva. Es para todos. Sería bueno que nos mirásemos unos a otros. En los bancos de nuestra iglesia vemos gente normal. ¿Seguro? Sí, gente normal, pero también “pueblo santo”, “pueblo consagrado”, “testigos del amor de Dios en medio del mundo”. Cuando salimos cada domingo de la misa, debemos saber que se nos ha dado la misión de ser testigos del amor de Dios. La gracia y la paz de Dios están con nosotros. Su Espíritu nos llena. Hoy es tiempo de levantar la cabeza y sentirnos orgullosos de lo que somos. Somos el pueblo de Dios y tenemos una misión que cumplir: mostrar al mundo con nuestra vida, con nuestra forma de ser, actuar y hablar, que Dios está con nosotros y que nos ama, que no hay pecado que no merezca el perdón, que Dios siempre nos espera para devolvernos la vida y que este mensaje es para toda la humanidad. 



Para la reflexión

      ¿Cómo actuó Jesús para dar testimonio del amor de Dios a los hombres y mujeres con que se encontró? ¿Nos sentimos orgullosos de ser cristianos, de participar en la misión de Jesús? ¿Cómo damos nosotros testimonio de ese amor de Dios en nuestra vida diaria?

FELIZ DOMINGO





viernes, 17 de enero de 2020

IMÁGENES DE LA VIRGEN MARÍA PARA COLOREAR Y RECORTAR






SAN JOSÉ Y EL SENTIDO DE LA OBEDIENCIA EN UN MUNDO DONDE LA AUTORIDAD ES DESEO


San José y el sentido de la obediencia en un mundo donde la autoridad es el deseo


Por: Silvana Ramos | Fuente: Catholic-link.com




Este es un video que, personalmente, he disfrutado mucho. No solo porque conozco al artista y me emociona ver el camino que ha recorrido, sino por el tema que toca puntualmente y la explicación que hace sobre su vocación artística y que nos enseña, entre líneas, a esforzarnos por encontrar un significado a nuestras acciones y a nuestro talento en la vida. 

Rodrigo Banda nos presenta la escena de la Huída de José y María con el Niño hacia Egipto. Su interpretación no es solo artística, la acompaña una reflexión: la obediencia de José. Una obediencia que no cuestiona la autoridad de quien se lo manda, pues sabe que esta es incuestionable: el mandato viene de Dios mismo y siguiendo sus mandatos el éxito está garantizado.

«Hoy en día hay muchas propuestas para alcanzar el éxito. Pero me atrevería a decir que ninguna propone la obediencia como un camino hacia el éxito» (Rodrigo Banda).

En nuestros días dónde la autoridad máxima es el mandato de nuestros propios deseos, ¿cómo podríamos obedecer a alguien más que a nosotros mismos?

«Yo soy el señor y capitán de mi vida. De nada he de arrepentirme y a nadie tendré que pedir permiso». Bajo este pensamiento, ¿cómo podríamos entender la obediencia y más aun la obediencia como una virtud que nos puede conducir hacia el éxito, hacia la felicidad misma? Parece que hoy para someternos a una autoridad primero necesitamos estar convencidos de que el mandato dado responderá a un interés propio que no necesariamente tiene que ser bueno o moral sino que simplemente me interese. Es decir, si me conviene o me gusta, sigo el mandato, si no no lo sigo. Por ende, terminamos obedeciendo en primer lugar a nuestros propios deseos e intereses. La obediencia como virtud va desapareciendo y la autoridad se desconoce.

En la imagen de la obediencia de José hacia Dios tenemos varios elementos para considerar que nos pueden ayudar a volver a significar la obediencia como virtud en nuestras vidas y la necesidad de respetar la autoridad.

La importancia de la relación
Dios es la suprema autoridad. Podríamos decir que José la tenía fácil pues haciendo caso a Dios no cabía la posibilidad de error. El autor del video muestra la alegría de su rostro de por la seguridad de estar haciendo lo que debe hacer. En nuestra vida cotidiana ¿tenemos certeza de la autoridad a quien seguimos? ¿Conocemos de una manera cercana a nuestra autoridad de tal manera que podemos confiar en ella ciegamente? Ciertamente no es tan sencillo, ni tan claro. Noticias en donde los actos de corrupción se llevan los encabezados, ¿cómo no dudar de la autoridad?

La relación aquí es la clave. La confianza que se ha construído en aquel que manda. Es importante en primer lugar conocer a Dios, para luego poder discernir si la autoridad a la que nos debemos, cuando se trata de los hombres, es una autoridad que nos acerca o nos aleja de lo bueno, de lo moral. En pocas palabras, si es una autoridad que sigue a Dios. Y esto es válido sobre todo cuando nosotros mismos nos evaluamos como autoridad frente a otros.

¿Qué implica la autoridad?
¿De qué se trata la autoridad y cómo es que se da la obediencia? ¿Cuál es el fin de ambas?

Necesitamos de la autoridad para poder mantener un orden social, para poder aprender, para poder trabajar, para poder vivir en armonía. La autoridad es algo necesario y tiene que ser entendido en primer lugar como un poder que está al servicio y no como un poder que me da derecho indiscriminadamente sobre la vida de otro, sino un poder que me da responsabilidad sobre la vida de otros. Así pues quien manda tiene responsabilidad primera ante Dios por lo mandado. En el mundo de los hombres indiscutiblemente existe la autoridad mal llevada.

José no tenía cómo equivocarse, seguía a Dios directamente y su relación con Él era cercana, estrecha. Aquí podemos preguntarnos: ¿cómo es mi relación con Dios?, ¿soy capaz de distinguir sus mandatos de los mandatos de los hombres? No es una tarea sencilla dar respuesta a estas preguntas.

Seré autoridad pero también necesitaré ser súbdito
Desde el inicio de los tiempos el hombre sabe que tiene una tendencia a rebelarse contra la autoridad y conoce las consecuencias de esta rebeldía. No solo se trata de la rebeldía del hombre ante la autoridad, sino de ese deseo heredado de querer ser la autoridad. Cuando el ser humano desconoce la autoridad que lo lleva hacia la verdad, hacia lo bueno, y responde simplemente hacia sus propios intereses de poder, las consecuencias históricamente han sido nefastas.

No creo que José, feliz de la vida, haya emprendido una huida con un niño recién nacido y su mujer a través del desierto. Él mismo podría haber propuesto otra salida, pero él confiaba en la autoridad que lo mandaba, sabía que buscaba el bien de la humanidad entera. ¡Qué importante esto! Confiar en nuestros superiores. Confiar en que sus mandatos son por el bien de la familia, de la empresa, de la sociedad, de un país, de la propia humanidad.

¿Cómo hemos aprendido a obedecer y cómo es que estamos siendo autoridad? Siempre seremos uno y otro, y los dos a la vez. Necesitamos aprender a tener una conciencia moral que nos ayude a discernir, pero por encima de esa conciencia necesitamos obedecer primero a Dios.

EL PODER DE UN AVE MARÍA


El poder de un Ave María
El Padre Hans comprendió entonces la razón de haber tomado dos partículas sin darse cuenta. ¡No fue un error!


Por: Redacción | Fuente: salvadmereina.co.cr




Era una mañana soleada.
Las montañas del Tirol se mostraban especialmente bonitas en aquel día de primavera.

La nieve ya estaba casi toda derretida, pero los picos blancos centelleaban todavía bajo los rayos del sol.

El Padre Hans había terminado de celebrar su misa matutina y se preparaba para la catequesis de los niños.

Seleccionaba la materia, consultaba los libros y escogía algunas estampas para premiar a los niños más aplicados, momento que más agradaba a todos ellos en la clase. Encontró una linda estampa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y la separó para quien supiese responder a la pregunta más difícil.


En ese momento entró el sacristán, diciendo apesadumbrado:

— Padre Hans… Acaba de llegar la hija de la Sra. Binzer, con la noticia de que su madre está muy mal, tal vez en sus últimos momentos, y le pide que le lleve el Viático. Pero no puedo acompañarle porque hoy es el día libre del secretario de la parroquia, y alguien tiene que cuidar de la iglesia.

— No te preocupes, Rolf, ya he estado varias veces en la casa de la Sra. Binzer y conozco todos los atajos.

Saliendo ahora, conseguiré volver a tiempo al mediodía, si Dios quiere.

Sin demora, el buen párroco tomó los Santos Óleos y la teca con el Santísimo, montó a caballo y partió muy recogido. Iba adorando a Jesús Sacramento, que llevaba pendiente de su cuello, envuelto en una bolsa de seda bordada con las iniciales JHS: Jesús Hostia Santa.

¡El camino era bellísimo! Las flores ya se habían abierto, el arroyo fluía suavemente, haciendo cantar sus aguas cristalinas, y los árboles, de nuevo cubiertos con hojas, daban al aire de la primavera un frescor muy agradable. Los pájaros cantaban y las mariposas parecían bailar delante del caballo, convidando al sacerdote a un paseo a través de los pinares perfumados.

El Padre Hans observó un poco la belleza del paisaje, glorificando a Dios por esos dones dados al hombre, pero concentraba toda su atención en el Creador de esas maravillas, que llevaba apretado contra su pecho.

Así recogido, continuaba su camino en actitud de adoración. Apenas pensó:

— Hace tiempo que no disfruto del aire fresco de ese bosque. A la vuelta voy a aprovechar un poco, y creo que no me retrasaré en mi regreso…

Llegando a casa de la Sra. Binzer, encontró a la enferma muy mal.

Se trataba de una piadosa campesina, que siempre participaba en las actividades parroquiales, pero la edad y la enfermedad le habían consumido todas las fuerzas, y ahora preparaba su alma para presentarse ante Dios. Toda la familia estaba reunida alrededor de su cama. Algunos lloraban, y una de las hijas dirigía el rezo de los Misterios Dolorosos del Rosario.

El Padre Hans le administró la Unción de los Enfermos que recibió con plena conciencia y piedad. Pero al darle la Comunión, notó que por un error, había tomado dos partículas.

No era habitual en aquel tiempo consumir dos hostias al mismo tiempo, y además la pobre señora casi no las podría tragar. Eso contrarió un poco al sacerdote, pues tendría que devolver de nuevo a la iglesia el Santísimo Sacramento, por lo que debería regresar recogido, en oración, sin poder disfrutar de la primavera en el bosque.

Después de decir a la familia unas palabras de consuelo y esperanza, montó en su cabalgadura y se volvió rezando.

Mientras se acercaba al bosque, salió corriendo a su encuentro un joven leñador, gritando de lejos:

— ¡Un sacerdote! ¡Un sacerdote!

Llegando junto al caballo el muchacho le dijo:

— Señor Vicario, mi compañero de trabajo ha sufrido un accidente. Un árbol cayó sobre él. Se está muriendo y lo único que consigue hacer es pedir un sacerdote.

¡Venga pronto señor Vicario!

El Padre Hans comprendió entonces la razón de haber tomado dos partículas sin darse cuenta. ¡No fue un error! Fue la Divina Providencia que quería venir en ayuda de aquella alma en el momento supremo. El pobre muchacho se confesó con mucho esfuerzo, y recibió su última Comunión.

El sacerdote le preguntó, amablemente, si había hecho algo para merecer una gracia tan grande. El leñador respondió con la voz entrecortada:

— Oh, Padre… cada vez que pasaba un sacerdote llevando el Viático a alguien, rezaba un Ave María rogando a la Santísima Virgen la gracia de no morir sin confesarme y recibir la Sagrada Eucaristía en el último momento de mi vida. Y Ella, como madre que nunca deja de cumplir cualquier petición de sus hijos, me ha dado tal gracia. Que a usted también le ayude cuando llegue su hora.

Luego hizo una profunda inspiración y entregó su alma a Dios.

A la mañana siguiente el Padre Hans contó lo sucedido a los niños del catecismo, para enseñarles cual es el poder de un Ave María.

Y premió con una estampa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a quién supo recitar de memoria esta hermosa parte de la oración de San Bernardo: “Acordaos oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido bajo vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos”…

EL PAPA FRANCISCO ADVIERTE DE UN PELIGRO PARA LA FE DE LOS CRISTIANOS


El Papa Francisco advierte de un peligro para la fe de los cristianos
Redacción ACI Prensa
Foto: Vatican Media



El Papa Francisco advirtió del peligro de “perder la conciencia del pecado” que lleva al cristiano a no encontrar la necesidad de confesarse.

El Pontífice, en su homilía pronunciada durante la Misa celebrada este miércoles 17 de enero en la Casa Santa Marta, comentó el fragmento del Evangelio de San Marcos en el que se narra cómo Jesús sana a un paralítico en Cafarnaúm, donde Jesús predicaba a una multitud, después de que los amigos del enfermo lo descendieran en camilla por un agujero realizado en el techo de la casa al ser imposible acceder a ella por la puerta bloqueada por la gente.

Francisco quiso destacar como, ante la intriga de la gente por ver a Jesús obrar el milagro de la curación, Él sorprende al sanar al enfermo de otro modo: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Sólo después curará al paralítico.

Jesús “mira al paralítico y dice: ‘Tus pecados son perdonados’. La curación física es un regalo, la salud física es un don que debemos proteger. Pero el Señor nos enseña que también debemos custodiar la salud del corazón, la salud espiritual”.

El Papa señaló que “Jesús va a lo esencial” y eso causa escándalo. “Cuando Jesús va a lo esencial, se escandalizan, porque ahí está la profecía, ahí está la fuerza”.

“Lo esencial es la relación con Dios. Y muchas veces nos olvidamos de ello, como si tuviéramos miedo de ir precisamente allí donde se produce el encuentro con el Señor, con Dios”.


“Jesús dice una palabra que nos puede ayudar: ‘Hijo, tus pecados te son personados’. ¿Estamos acostumbrados a pensar en esta medicina del perdón de nuestros pecados, de nuestros errores? Nos preguntamos: ‘¿Debo pedir perdón a Dios de algo?’. ‘Sí, sí, en general todos somos pecadores’, y así la cosa se estanca y pierde fuerza, esa fuerza de profecía que Jesús tiene cuando va a lo esencial. Y hoy Jesús, a cada uno de nosotros, dice: ‘Yo quiero perdonarte los pecados”.

El Papa Francisco concluyó: “Lo esencial es la salud, en su conjunto: la del cuerpo y la del alma. Protegemos bien la del cuerpo, pero también hay que custodiar la del alma. Acudamos a ese Médico que puede curarnos, que puede perdonar los pecados. Jesús vino para ello y ha dado la vida por ello”.

A continuación, el Evangelio comentado por el Papa Francisco:

Marcos 2:1-12

1 Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa.

2 Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra.

3 Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro.

4 Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

5 Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»

6 Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:

7 «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»

8 Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?

9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?"

10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:

11 "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»

12 Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.»

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY VIERNES 17 DE ENERO DE 202


Lecturas de hoy Viernes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, viernes, 17 de enero de 2020


Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel (8,4-7.10-22a):

En aquellos dias, los ancianos de Israel se reunieron y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá.
Le dijeron: «Mira, tú eres ya viejo, y tus hijos no se comportan como tú. Nómbranos un rey que nos gobierne, como se hace en todas las naciones.»
A Samuel le disgustó que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor.
El Señor le respondió: «Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a mí; no me quieren por rey.»
Samuel comunicó la palabra del Señor a la gente que le pedía un rey: «Éstos son los derechos del rey que os regirá: a vuestros hijos los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería, y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejército, como aradores de sus campos y segadores de su cosecha, como fabricantes de armamento y de pertrechos para sus carros. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y los mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes, se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. Y vosotros mismos seréis sus esclavos. Entonces gritaréis contra el rey que os elegisteis, pero Dios no os responderá.»
El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: «No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos nosotros como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra.»
Samuel oyó lo que pedía el pueblo y se lo comunicó al Señor.
El Señor le respondió: «Hazles caso y nómbrales un rey.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 88,16-17.18-19

R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,1-12):

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados...»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra del Señor



Comentario al Evangelio de hoy viernes, 17 de enero de 2020
Alejandro Carbajo Olea, cmf


Queridos hermanos, paz y bien.

“Hay que tener amigos hasta en el infierno”, dice el refrán. Y el paralítico de la historia de hoy nos lo confirma. Y es mucho mejor si tus amigos comparten tu fe. Quieren que Jesús se compadezca de su amigo, porque saben que Él lo puede todo. No les importa que la multitud no les permita el paso. Había muchos deseosos de ver, escuchar y ser sanados por Jesús. Pero nada les detiene.

¡Qué amor más grande se necesita para arriesgar la vida por un amigo! Bien nos lo demostró Jesús. Estas cuatro personas se suben al tejado, abren un agujero y descuelgan al amigo paralítico. Todo por la fe.

Y fe no le faltaba tampoco al mismo enfermo. Que, seguro, miraba con los llenos de esperanza al Maestro, en cuanto le dejaron con la camilla a los pies de Cristo. Y recibe no solo la sanación física. Antes de eso, le son perdonados sus pecados. Todo por la fe que tenían. La fe es la clave de todo.

Como siempre, algunos reaccionan mal ante Jesús. A pesar de que ven con sus propios ojos lo que ha sucedido, no acaban de creer. Les falta fe. Porque la fe es la clave de todo.

El exparalítico se levantó, cogió su camilla, y se fue, dando gloria a Dios. Seguro que él y sus amigos fueron magníficos heraldos del Evangelio. Otros, no solo los escribas, rechazan ese testimonio. Porque, como hemos escuchado en las recién terminadas Navidades, “la Luz vino a los suyos, y los suyos no la recibieron”. Ahí entra nuestra tarea. Decidir si queremos ver a Jesús a toda costa, o si nos dejamos vencer por las dificultades, y nos quedamos a la puerta. La clave es la fe.

Que nuestra fe nos lleve a superar todas las dificultades para ver a Jesús. Que sepamos encontrar un resquicio para colarnos, y que podamos sentir la mirada compasiva de Jesús. Lo decíamos ayer, y se puede repetir hoy. Si hace mucho que no te acercas al sacramento de la Penitencia, hazlo hoy. Coge tu camilla, donde yaces con tus pecados, y sal andando, erguido, como un verdadero hijo de Dios. Pues lo eres. Y que el Señor sea el Rey de tu vida.

Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

lunes, 13 de enero de 2020

IMÁGENES DEL BAUTISMO DEL SEÑOR JESÚS





LA OBEDIENCIA DE MARÍA


Las Virtudes de María
Obediencia de María



San Alfonso María de Ligorio


Por el amor que María tenía a la virtud de la obediencia, cuando recibió la Anunciación del ángel san Gabriel no quiso llamarse con otro nombre más que con el de esclava: "He aquí la esclava del Señor". Sí, dice santo Tomás de Villanueva, porque esta esclava fiel ni en obras ni en pensamiento contradijo jamás al Señor, sino que, desprendida de su voluntad propia, siempre y en todo vivió obediente al divino querer. Ella misma declaró que Dios se había complacido en esta su obediencia cuando dijo: "Miró la humildad de su esclava" (Lc 1,48), pues la humildad de una sierva se manifiesta en estar pronta a obedecer. Dice san Agustín que la Madre de Dios, con su obediencia, remedió el daño que hizo Eva con su desobediencia. La obediencia de María fue mucho más perfecta que la de todos los demás santos, porque todos ellos, estando inclinados al mal por la culpa original, tienen dificultad para obrar el bien, pero no así la Virgen. Escribe san Bernardino: María, porque fue inmune al pecado original, no tenía impedimentos para obedecer a Dios, sino que fue como una rueda que giraba con prontitud ante cualquier inspiración divina. De modo que, como dice el mismo santo, siempre estaba contemplando la voluntad de Dios para ejecutarla. El alma de María era, como oro derretido, pronta a recibir la forma que el Señor quisiera.

Bien demostró Maria lo pronto de su obediencia cuando por agradar a Dios quiso obedecer hasta al emperador romano, emprendiendo el viaje a Belén estando en estado y en pobreza, de modo que se vio constreñida a dar a luz en un establo. También, ante el aviso de san José, al punto, la misma noche, se puso en camino hacia Egipto, en un viaje largo y difícil. Pregunta Silveira: ¿Por qué se reveló a José que había que huir a Egipto y no a la Virgen que había de experimentar en el viaje más trabajos? Y responde: Para darle ocasión de ejercitar la obediencia, para la cual estaba muy preparada. Pero, sobre todo, demostró su obediencia heroica cuando por obedecer a la divina voluntad consintió la muerte de su Hijo con tanta constancia. Por eso, a lo que dijo una mujer en el Evangelio: "Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron", Jesús respondió: "Más bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la cumplen" (Lc 11,28). En consecuencia, conforme a Beda el Venerable, María fue más feliz por la obediencia al querer de Dios que por haber sido hecha la Madre del mismo Dios.

Por esto agradan muchísimo a la Virgen los amantes de la obediencia. Se cuenta que se le apareció la Virgen a un religioso franciscano llamado Accorso cuando estaba en la celda, pero en ese instante fue llamado para confesar a un enfermo y se fue. Mas al volver encontró que María lo estaba esperando, alabándole mucho su obediencia. Como, al contrario, reprendió a un religioso que después de tocar la campana se quedó completando ciertas devociones.
Hablando la Virgen a santa Brígida de la seguridad que da el obedecer al padre espiritual, le dijo: La obediencia es la que introduce a todos en la gloria. Porque, decía san Felipe Neri, que Dios no nos pide cuenta de lo realizado por obedecer, habiendo dicho él mismo: "El que a vosotros oye, a mí me oye; el que a vosotros desprecia, a mí me desprecia" (Lc 10,16). Reveló también la Madre de Dios a santa Brígida que ella, por los méritos de su obediencia, obtuvo del Señor que todos los pecadores que a ella se encomiendan sean perdonados.

Reina y Madre nuestra, ruega a Jesús por nosotros, consíguenos por los méritos de tu obediencia ser fieles en obedecer a su voluntad y las órdenes del director espiritual. Amén.

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY LUNES 13 DE ENERO DE 2020


Lecturas de hoy Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, lunes, 13 de enero de 2020



Primera lectura
Comienzo del primer libro de Samuel (1,1-8):

Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.
Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 115,12.13.14.17.18.19

R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 13 de enero de 2020
Alejandro Carbajo Olea, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Con el Bautismo del Señor hemos cerrado el tiempo de Navidad. De contemplar al Recién Nacido, la Palabra hecha carne, pasamos a verlo ya adulto, en permanente salida. De ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, anunciando que el Reino de Dios ha llegado, y la necesidad de convertirse. Porque el plazo se ha cumplido.

Desde el mismo comienzo de su predicación, Jesús estuvo cerca de la gente. ¿Cómo llevó a cabo su misión? Hablando del Reino de Dios, del amor del padre hacia todos, por un lado, y curando a los enfermos por otro. Palabras y hechos. Palabras de apertura a todos, y hechos que confirman esas palabras.

Jesús ve que esa misión debe implicar a otras personas. Porque el Reino no es cosa de unos pocos, sino de todos. Y por ello llama a algunas personas, de esas que se vieron interpeladas por su Palabra, para que le acompañen. “Pescadores de hombres”, les dice. Porque había mucha desorientación, mucha oscuridad. Y la Luz, que se apareció a los hombres en Belén, se extendió por todas partes.

Muchos se vieron convencidos por lo que Jesús decía y hacía. Otros – cada uno es libre – no lo recibieron. Pero por Jesús no queda. Él y sus compañeros se van a lanzar a la aventura que han recibido del Padre.

No solo en los tiempos de Jesús la tarea era difícil. Hoy también. Sigue habiendo desorientación y oscuridad. Siguen haciendo falta muchos obreros para el ancho mundo de Dios. Aunque no sea jueves, podemos rezar por las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio. Para que siga habiendo personas que anuncien la Palabra. Por todo el mundo. Y tú mismo, en tu condición, puedes hacer tu aporte a la tarea evangelizadora. No lo dejes para mañana.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...