martes, 13 de octubre de 2020

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 13 DE OCTUBRE DEL 2020


 

Lecturas de hoy Martes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario

Hoy, martes, 13 de octubre de 2020


Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5,1-6):


Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Mirad lo que os digo yo, Pablo: si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: el que se circuncida tiene el deber de observar la ley entera. Los que buscáis la justificación por la ley habéis roto con Cristo, habéis caído fuera del ámbito de la gracia. Para nosotros, la esperanza de la justificación que aguardamos es obra del Espiritu, por medio de la fe, pues, en Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.


Palabra de Dios



Salmo

Sal 118,41.43.44.45.47.48


R/. Señor, que me alcance tu favor


Señor, que me alcance tu favor,

tu salvación según tu promesa. R/.


No quites de mi boca las palabras sinceras,

porque yo espero en tus mandamientos. R/.


Cumpliré sin cesar tu voluntad,

por siempre jamás. R/.


Andaré por un camino ancho,

buscando tus decretos. R/.


Serán mi delicia tus mandatos,

que tanto amo. R/.


Levantaré mis manos hacia ti

recitando tus mandatos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41):


En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.

Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»


Palabra del Señor


Comentario al Evangelio de hoy martes, 13 de octubre de 2020

CR

Queridos hermanos:


Al leer en el calendario litúrgico el subrayado del evangelio de este martes de esta semana no 28 ("dad limosna, y lo tendréis limpio todo"), me dije para mis adentros: Ah pero, bueno, ¿no dice san Pablo que aunque dé todos mis bienes a los pobres, si no tengo amor, de nada me sirve? Pues ¿Cómo despacha Jesús su doctrina con esa frase? Pase que Jesús hable de limpieza: porque está hablando con un fariseo, y esa gente estaba obsesionada con la limpieza de las manos, de las jarras, de las ollas, de todos los cacharros, o, como se dice ahora, de toda la batería de cocina. En eso hace muy bien, porque conecta de inmediato con el lenguaje, los intereses, el mundo concreto, las preocupaciones e incluso las obsesiones de la gente. Pero ¿cómo es posible que un gesto exterior, que incluso puede servir (¡y lo dice el propio Jesús!) para nuestra ostentación, puede limpiarnos por completo?.


Y me acuerdo de la etimología de "limosna": viene de la palabra griega eleemosýne, que significa "compasión". Más aún: recuerdo cómo, según dicen los estudiosos, la antropología de Jesús es unitaria, holista. Eso significa que para él el hombre entero, la mujer entera, ha de estar presente en cada acto que realiza. Por tanto, ha de estar presente en cuerpo y alma, con el corazón y las manos. Más en concreto, ha de decir "con en corazón en la mano" y ha de dar "con el corazón en la mano". Es como un dar dándose. Nada de obras muertas de mucho relumbrón hacia fuera; pero también nada de puros delicados sentimientos, tan delicados como estériles; y nada de discursos cuando la respuesta a la demanda (¡así que hay desafíos, dones y demandas a los que debo responder!) no son hueras palabras, sino dones muy concretos y muy materiales.

El caso es que me acabo de asomar al texto del evangelio (¡ya lo podía haber hecho antes!) y me encuentro con que me dice: "dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo". Me doy con el puño en la cabeza y me digo: ¿a qué tanto cavilar? Si hubieras leído directamente el evangelio, y no hubieras recurrido al comodín de una cita, tan coja por añadidura, habría evitado todos esos rodeos.

IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE APARECIDA

 


IMÁGENES DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

 










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lunes, 12 de octubre de 2020

¿QUÉ ES EL SANTO ROSARIO?



 El Rosario

Autor:  Norberto Rivera C.


Mientras que la Iglesia en la Beatísima Virgen ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga (Cf Efesios 5,27), los fieles, en cambio, aún se esfuerzan en crecer en la santidad venciendo el pecado; y por eso levantan sus ojos hacia María, que brilla ante toda la comunidad de los elegidos, como modelo de virtudes.

La Iglesia, reflexionando piadosamente sobre ella y contemplándola en la luz del Verbo hecho hombre, llena de veneración entra más profundamente en el sumo misterio de la Encarnación y se asemeja más y más a su Esposo. Porque María, que habiendo entrado íntimamente en la historia de la Salvación, en cierta manera en sí une y refleja las más grandes exigencias de la fe, mientras es predicada y honrada atrae a los creyentes hacia su Hijo y su sacrificio hacia el amor del Padre (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 65).

Sobre el culto a la Santísima Virgen, el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que "La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano" (Pablo VI, Marialis Cultus 56). La Santísima Virgen "es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos se venera a la Santísima Virgen con el título de Madre de Dios, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades... Este culto... aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente" (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (Cf Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium 103) y en la oración mariana como el Santo Rosario, "síntesis de todo el Evangelio" (Cf Pablo VI, Marialis Cultus 42) (Catecismo de la Iglesia Católica 971).

Efectivamente, el Rosario es una síntesis del Evangelio, es una de las oraciones más bellas del cristiano. Es un diálogo continuo con nuestra Madre en el que se suceden los padrenuestros, los avemarías y los glorias, al mismo tiempo que se contemplan los misterios principales de la vida de Jesucristo y de María Santísima y se renueva el amor a Dios. Es seguramente la forma de oración más importante dedicada a la Santísima Virgen, una escuela de vida espiritual centrada en el Evangelio (Cf Pio XII, Carta Philippinas Insulas de 1946 y Pablo VI, Exhortación apostólica Marialis Cultus, 2 de febrero de 1974, 44).




El Rosario enriquece nuestra vida cristiana con cinco frutos fundamentales:

a. Nos lleva a conocer en profundidad el Misterio de Cristo a través de la persona humana que lo vivió más de cerca, la Santísima Virgen María. Cristo nace de ella y la asocia a su obra redentora. Por ello, la Iglesia tiene en María un modelo continuo del cual extraer enseñanzas para su vida y misión.

b. El Rosario nos enseña a amar a la Santísima Virgen compartiendo con Ella sus alegrías y sus dolores y a expresar nuestro amor en una entrega más generosa a Dios y a los demás siguiendo su ejemplo. El Rosario nos va guiando suavemente, a través de la contemplación y el diálogo amoroso con María, a una relación personal más profunda con Ella. De aquí nace la alegría y la gratitud que compartimos con nuestra Madre del Cielo por los dones de salvación recibidos; comenzamos a apreciar el sacrificio de Cristo y su obra redentora con la misma sensibilidad espiritual de la "llena de gracia".

c. El Rosario es una invitación constante a imitar a María en todas sus virtudes y, especialmente, en la raíz de todas ellas: su fidelidad a la Palabra, a la voluntad de Dios, a la acción del Espíritu Santo (Cf Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 64-67).

d. El Rosario se convierte en una invocación constante. Ella, como Madre nuestra, es ante todo intercesora llena de afecto. Por eso, a través de su intercesión, vivimos la comunión de los santos pidiendo unos por otros y encomendándole nuestras peticiones más queridas. e. El Rosario es una celebración gozosa del Misterio de Cristo y de su obra redentora en María. El rezo del Rosario celebra el triunfo de Jesucristo muerto y resucitado, vencedor sobre el pecado y la muerte. El Rosario conjuga la contemplación, la alabanza y la súplica, siguiendo una línea de continuidad en la sucesión de los eventos fundamentales del misterio de la redención realizado por el Verbo y sus efectos en la Iglesia (Pentecostés, la Asunción). La contemplación es muy importante porque, tal y como dice el Papa Pablo VI en el número 49 de la Exhortación apostólica Marialis Cultus, es el alma del Rosario; sin ella, el Rosario se convierte en mecánica repetición de oraciones que contradicen el consejo de Jesucristo: "al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados" (Mateo 6, 7), y fácilmente se cae en la rutina. La contemplación del Rosario une amor, serenidad y reflexión en un recorrido por todos los hechos salvíficos de la vida de Cristo, desde su Concepción Virginal hasta los momentos culminantes de su pasión, muerte y resurrección, viéndolos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca de Él. El Rosario combina esta contemplación de los misterios con la alabanza en el paso de las Avemarías, la adoración en los Glorias, la admiración y la petición humilde en las letanías; todo dentro de un marco de amor y confianza filial hacia nuestra Madre, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón.


La forma del rezo del Rosario quedó establecida de forma definitiva por San Pio V en la Carta Apostólica Consueverunt Romani Pontifices, del 7 de octubre de 1569. Son 15 misterios divididos en tres grupos que siguen el esquema fundamental de Filipenses 2, 6-11: los misterios del rebajamiento de Cristo (gozosos), los de la muerte (dolorosos) y los de la exaltación (gloriosos). Cada misterio se compone de un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, que cierra cada misterio.

Los misterios gozosos se rezan los lunes y jueves y también se pueden rezar durante el Adviento y la octava de Navidad. Son los misterios de la infancia de Jesús: la Encarnación del Hijo de Dios, la Visitación de María a Santa Isabel, el Nacimiento de Jesús, la Presentación del Niño Jesús en el templo y el Niño Jesús perdido y hallado entre los doctores en el templo. En estos misterios, María es la Virgen oyente que escucha la palabra de Dios con corazón limpio, es la Virgen orante que hace del hogar de Nazaret una casa de oración, es la Virgen oferente que presenta a su Hijo en el templo como víctima de salvación. Es la Virgen que guarda todo y lo medita en su corazón (Cf Lucas 2, 51). En estos misterios, María nos enseña a escuchar con fe la palabra de Dios, a meditarla y a hacerla nuestra en la vida y en la oración que transforma nuestro corazón.

Los misterios dolorosos se rezan los martes y los viernes y se pueden rezar también durante toda la Cuaresma y la Semana Santa. Son los misterios de la Pasión de Cristo y del dolor de su Madre Santísima: la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní, La Flagelación del Señor, la Coronación de espinas, Jesús carga con la cruz y Jesús muere en la cruz. Se desarrollan en menos de 24 horas y, sin embargo, cambian la historia de cada hombre que nace. Son misterios para acompañar a Jesús en su dolor como lo acompañó María. Son misterios para dar gracias a Dios por su entrega y pedirle perdón por nuestros pecados que son la causa de su sufrimiento. Son misterios para pensar en lo que costó la salvación de nuestra alma y para ofrecer a Jesús todo el amor de nuestros corazones. La unión con María es muy intensa en estos momentos en que Ella ofrece a su Hijo al Padre. Son misterios de ofrecimiento total. Compartimos con María la cruz de Jesucristo aceptando las cruces personales que Dios permita sobre nosotros.

Los misterios gloriosos se rezan los miércoles, sábados y domingos y se pueden rezar también durante toda la Pascua, desde el Domingo de Resurrección hasta el de Pentecostés y el día de la Asunción de la Santísima Virgen. Son los misterios del júbilo desbordante, del "aleluya" pascual: la Resurrección de Cristo, la Ascensión del Señor, la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, la Asunción de la Santísima Virgen María y la Coronación de María, Madre de la Iglesia, como Reina y Señora de toda la Creación. En estos misterios dejamos en el Sepulcro al hombre viejo que vive según la carne, y resucitamos con Cristo como hombres nuevos que viven según el Espíritu, en una vida de gracia y santidad. Son una invitación constante a orientar nuestra vida hacia el Cielo a donde sube Jesucristo para prepararnos un lugar, a llevar una vida regida por el Espíritu que Cristo envía a la tierra para continuar su obra. Todos estos sucesos maravillosos los vivimos con y desde María que nos guía en el camino hacia la vida eterna junto a Cristo Glorioso.

Después de los cinco misterios se suele rezar las "letanías lauretanas" o "loretanas". Estas letanías provenientes del Santuario mariano de Loreto (de ahí el nombre de lauretanas), en Italia, son invocaciones que honran a la Santísima Virgen, Madre de Dios, con símbolos y figuras tomados sobre todo de la Sagrada Escritura.

Entre las diferentes formas que encontramos para rezar el Rosario, una de las más enriquecedoras es el Rosario en familia.

Dentro del respeto debido a la libertad de los hijos de Dios, la Iglesia ha propuesto y continúa proponiendo a los fieles algunas prácticas de piedad en las que pone una particular solicitud e insistencia. Entre éstas es de recordar el rezo del Rosario: "Y ahora, en continuidad de intención con nuestros predecesores, queremos recomendar vivamente el rezo del Santo Rosario en familia... no cabe duda de que el Rosario a la Santísima Virgen debe ser considerado como una de las más excelentes y eficaces oraciones comunes que la familia cristiana está invitada a rezar. Nos queremos pensar y deseamos vivamente que cuando un encuentro familiar se convierta en tiempo de oración, el Rosario sea su expresión frecuente y preferida". Así, la auténtica devoción mariana, que se expresa en la unión sincera y en el generoso seguimiento de las actitudes espirituales de la Virgen Santísima, constituye un medio privilegiado para alimentar la comunión de amor de la familia y para desarrollar la espiri-tualidad conyugal y familiar. Ella, la Madre de Cristo y de la Iglesia es, en efecto y de manera especial, la Madre de las familias cristianas, de las iglesias domésticas (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica post-sinodal Familiaris Consortio del 22 de noviembre de 1981, 61).

En nuestro Papa actual, S. S. Juan Pablo II, tenemos a un fiel hijo de María y a un gran promotor del rezo del Rosario. En sus momentos de descanso caminando por la montaña o en el traslado de un lugar a otro, como vimos, por ejemplo, en su trayecto desde la Nunciatura hasta el Estadio Azteca durante su última estancia en nuestro país, va concentrado rezando con su Rosario en la mano. El Papa reza cada día las tres partes del Rosario, los quince misterios, y en el Ángelus del 29 de octubre de 1978, poco después de ser elegido Papa, dijo que el Rosario era su oración predilecta.

HOY 12 DE OCTUBRE ES LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA APARECIDA, PATRONA DE BRASIL



 Hoy es la fiesta de Nuestra Señora Aparecida, patrona de Brasil

Redacción ACI Prensa




Hoy, 12 de octubre, se celebra la advocación mariana de Nuestra Señora Aparecida, declarada Patrona de Brasil en 1929 por el Papa Pío XI y cuya imagen se resguarda en la Basílica que lleva su nombre, en el Estado brasilero de Sao Paulo (San Pablo).

La historia de esta advocación se inicia en 1717, cuando un grupo de pescadores encontraron en el río Paraiba una imagen de la Inmaculada Concepción hecha en terracota (arcilla modelada y endurecida al horno), de unos 36 centímetros de altura. La imagen presentaba un color oscuro, probablemente por el tipo de material del que estaba hecha y por haber pasado mucho tiempo expuesta a las aguas del río.

El hallazgo tuvo lugar después de que los pescadores pidieron la intercesión de la Virgen María para que no les falte el sustento necesario -la pesca había sido muy mala ese año y había hambre-. Por eso, cuando la imagen fue encontrada aquellos hombres pensaron que se trataba de una señal de que María los había escuchado y un tiempo mejor se avecinaba. Y así fue. Poco después, los pescadores volvían del mar con las redes llenas.

Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le arregló un sencillo altar. Al tiempo, otro pescador trasladó la imagen a Itaguassú, donde le construyó un oratorio en su casa. Allí, los vecinos se reunían para rezar el Rosario y cantarle a la Virgen.

No hay certeza sobre el origen de la imagen de la Virgen o de cómo apareció flotando sobre las aguas del río, pero todo indica que su fabricación se remonta a los primeros tiempos de la colonización de Brasil.

El título de "Aparecida" alude a la manera como la imagen fue encontrada. Es la Virgen que “apareció” para ayudar a sus hijos.

El 5 de mayo de 1743 se comenzó a construir el templo de Nuestra Señora Aparecida, el cual fue inaugurado el 26 de julio de 1745.

En 1955 comenzó la construcción de la nueva Basílica de Nuestra Señora Aparecida en Sao Paulo; y el 4 de julio de 1980, San Juan Pablo II, durante su visita a Brasil, consagró la Basílica, constituyéndose como el santuario mariano más grande del mundo.

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 12 DE OCTUBRE DEL 2020 - NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



 Lecturas de hoy Nuestra Señora del Pilar

Hoy, lunes, 12 de octubre de 2020



Primera lectura

Lectura del primer libro de las Crónicas (15,3-4.15-16;16,1-2):


En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor. David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.


Palabra de Dios



Salmo

Sal 26,1.3.4.5


R/. El Señor me ha coronado,

sobre la columna me ha exaltado


El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar? R/.


Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo. R/.


Una cosa pido al Señor, eso buscaré:

habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor,

contemplando su templo. R/.


Él me protegerá en su tienda el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,27-28):


En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»

Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»


Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 12 de octubre de 2020

CR

Queridos hermanos:


En esta fiesta de Nuestra Señora del Pilar en la que homenajeamos a la Madre de Jesús la liturgia nos regala este texto evangélico en el que Jesús homenajea a su madre dando relieve al vínculo de la fe frente al vínculo de la carne y la sangre. Y es que ésta idea racial había sido para Israel una permanente raíz de malentendidos. Se vinculaba tanto la salvación con el hecho de pertenecer al pueblo elegido, que se caía en un nacionalismo religioso excluyente. Jesús anuncia un Dios para todos, sin exclusiones, al que se llega desde la fe, no reivindicando el "pedigree" religioso. El evangelio de Juan -en especial el episodio de la samaritana-, es prototípico al respecto.


Nosotros también podemos caer en ese riesgo. "Al cielo iremos los de siempre", decía una chiste del humorista Mingote, ironizando sobre esa actitud del creyente tradicional que se fía más de la herencia recibida y las costumbres adquiridas que de la auténtica respuesta personal.


Dios no es una 'póliza de seguros' que se pueda conseguir a cambio de cumplir ciertos ritos o mantener ciertas conductas. Quien se acerca a Dios así corre el riesgo de manipular hasta lo más sagrado en beneficio propio. Y puede ser que tenga todos los papeles en regla, pero lo más probable es que Dios le diga: "No te conozco". Pues lo que son medios para el encuentro con Dios los ha convertido en arneses y correas para sentirse seguro. Y lo que son vías para recibir la justicia salvadora los han transformado en sistemas para sentirse justo, para auto justificarse.


Este fue el conflicto religioso de fondo con los fariseos: El pasaje del fariseo y el publicano cuando oran en el templo nos indica por donde van las preferencias de Dios.


Por tanto, universalismo sin exclusiones, apertura, humildad de corazón, sentirse herederos de un don gratuito. Para que Jesús no tenga que volvernos a decir: "los publicanos y las prostitutas os precederán en el reino de los cielos..."


HOY CELEBRAMOS A NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, PATRONA DE LA HISPANIDAD, 12 DE OCTUBRE


 Nuestra Señora del Pilar

12 de octubre


La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 

 

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

 

La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".

 

El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 

 

Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.

 

La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.

 

El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.

EL PAPA FRANCISCO: BEATO CARLO ACUTIS FUE UN ENAMORADO DE LA EUCARISTÍA

 



 El Papa habla del Beato Carlo Acutis: 

Fue un "enamorado de la Eucaristía"

Redacción ACI Prensa

 Crédito: Daniel Ibáñez - ACI Prensa


Al finalizar el rezo del Ángelus este domingo 11 de octubre, el Papa Francisco recordó al Beato Carlo Acutis como un "enamorado de la Eucaristía" que enseña a los jóvenes de hoy que “la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar" y sirviendo al prójimo.


El Santo Padre se refirió a la beatificación de Carlo Acutis con estas palabras:

"Ayer, en Asís, fue beatificado Carlo Acutis, un chico de quince años, enamorado de la Eucaristía. No se instaló en una cómoda inmovilidad, sino que comprendió las necesidades de su tiempo, porque en los más débiles vio el rostro de Cristo. Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar y sirviéndole en nuestros hermanos, especialmente en los más pequeños. ¡Un aplauso al nuevo joven Beato!".

En la Exhortación Apostólica post-sinodal a los jóvenes “Christus Vivit” (2019), el Papa Francisco también recordó a Carlos Acutis. 

Escribió que “es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales". "Es lo que hacía el joven venerable Carlo Acutis", aseguró el Papa.

“Él sabía muy bien que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo y de las novedades que podemos comprar, obsesionados por el tiempo libre, encerrados en la negatividad. Pero él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza”, comentó el Santo Padre del ahora Beato.

Finalmente, dijo que Carlo “no cayó en la trampa”, al ver que muchos jóvenes terminaban “siendo más de lo mismo, corriendo detrás de lo que les imponen los poderosos a través de los mecanismos de consumo y atontamiento”.

“De ese modo, no dejan brotar los dones que el Señor les ha dado, no le ofrecen a este mundo esas capacidades tan personales y únicas que Dios ha sembrado en cada uno. Así, decía Carlo, ocurre que ‘todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias’”. No permitas que eso te ocurra”, exhortó el Papa Francisco.

Carlo Acutis falleció en 2006 de leucemia cuando tenía 15 años y es conocido como el “ciberapóstol de la Eucaristía”.

La ceremonia de beatificación fue presidida por el Cardenal Agostino Vallini, Legado Pontificio para las basílicas de San Francisco y Santa María de los Ángeles de Asís.

En su homilía, el Cardenal Vallini destacó que Carlo Acutis “era un joven normal, sencillo, espontáneo, simpático, amaba la naturaleza y los animales, jugaba fútbol, tenía muchos amigos de su edad, se sintió atraído por los medios modernos de comunicación social, apasionado por la informática y autodidacta construyó programas para transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza. Tenía el don de atraer y fue percibido como un ejemplo”.

FELIZ SEMANA!!!

  




domingo, 11 de octubre de 2020

LETANÍA LAURETANA



 Letanía Lauretana


Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo óyenos, Cristo óyenos

Cristo escúchanos, Cristo escúchanos


Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros

Dios Hijo redentor del mundo,

Dios Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios


Santa María, Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las vírgenes,


Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre virginal,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,


Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,


Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

 

Reina de los ángeles,

Reina de los patriarcas,

Reina de los profetas,

Reina de los apóstoles,

Reina de los mártires,

Reina de los confesores,

Reina de las vírgenes,

Reina de todos los santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina elevada al cielo,

Reina del santísimo rosario,

Reina de las familias,

Reina de la paz,


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

perdónanos, Señor.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

escúchanos, Señor.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros.


Oremos:

Te rogamos, Señor, que nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada Virgen María, seamos librados de la tristeza presente y disfrutemos de la eterna alegría. Por Cristo nuestro Señor.


Amén.

EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO 11 DE OCTUBRE DEL 2020



Lecturas de hoy Domingo 28º del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Hoy, domingo, 11 de octubre de 2020



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (25,6-10a):


Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»


Palabra de Dios



Salmo

Sal 22, 1-6


R/. Habitaré en la casa del Señor

por años sin término


El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.


Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.


Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.


Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,12-14.19-20):


Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):


En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»


Palabra del Señor 



Comentario al Evangelio de hoy domingo, 11 de octubre de 2020

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf


El Rey que invita y las reacciones de los invitados

 

Domingos anteriores Jesús nos presentaba diferentes invitaciones relacionadas con la Viña de Dios. En esta ocasión las invitaciones tienen que ver con un Banquete de Bodas, en el que encontramos algunos puntos sorprendentes y relevantes:

           • Lo primero es que no estamos muy habituados a que nos hablen del Reino de Dios como de un «banquete de bodas». En este tipo de eventos están muy presentes la alegría, la convivencia, el encuentro, la amistad con quien nos ha invitado, pero también la comunión que va surgiendo entre todos los asistentes, incluso aunque muchos no se conozcan. Esta manera de presentar el Reino excluye que la entrada al Reino sea un asunto privado, o individualista: es con otros. Tampoco hay que hacer méritos, o ganarse que a uno le inviten. Basta con que el anfitrión quiera contar con nuestra presencia, depende más que nada de su amistad o cariño. Evidentemente una invitación así no se percibe como algo «obligatorio», pues más bien uno se siente halagado por haber sido invitado a un momento tan especial y trascendente para los novios. A eso se alude precisamente en la invitación a la comunión eucarística: «Dichosos» los invitados a la mesa/cena del Señor». A la mesa eucarística y a la mesa del Reino.

           •  Jesús presenta a Dios como un Rey (el padre del novio) que invita, que hace una oferta: «Venid a mi fiesta»: quiero celebrar la salvación, que sois mis amigos, que me apetece que nos acompañéis en un momento tan gozoso y especial, porque la fiesta de mi hijo no sería tal fiesta si faltáis vosotros. Cabe esperar, además, que siendo el Rey quien invita, en el banquete no falte de nada, que sea un derroche: «manjares suculentos, un festín de vinos de solera...»

El amor de los novios y su boda es presentado a menudo en la Biblia como símbolo de la Alianza, un compromiso de amor entre Dios y su pueblo. Y esto  nos tiene que recordar la escena de la última Cena de Jesús (también un banquete), donde Jesús habla de alianza (nueva y eterna), habla de amistad y de amor mutuo, de que ha sido él quien ha elegido a sus invitados/amigos, de su ardiente deseo de que sean uno entre ellos, y de que se sirvan (lavatorio) mutuamente...

Lo peculiar de este banquete, tal como lo profetiza Isaías, es que será multitudinario, porque estarán invitados «todos los pueblos». Importante: el pueblo de Dios no considera ya que la salvación sea exclusivamente para ellos. Y Jesús completa esa universalidad diciendo que son invitados «malos y buenos».

           •  Soprendente nos puede resultar la reacción de los invitados. Es posible que alguna vez hayáis recibido la invitación de alguien con quien simpatizamos poco, o que nos incomode porque probablemente nos encontremos con otros invitados que preferimos evitar, o tal vez altere o estropee otros planes que habíamos hecho... y entonces procuramos buscarnos una buena excusa para no quedar mal. 

     Mateo nos cuenta en otro lugar las excusas de algunos discípulos ante la llamada de Jesús: me he comprado una yunta que tengo que probar, o unas tierras, o se me ha muerto mi padre, o... El caso es que nuestros intereses, nuestros planes y nuestros sentimientos desembocan en un: «no voy». O quizá, más diplomáticamente, «cuánto siento no poder ir».

¿Qué pasa en este banquete de bodas, en que el Rey se encuentra con un plantón generalizado? ¿Por qué no tiene éxito la propuesta de Jesús?

     § Hay invitados que dicen “no” abiertamente, sin excusas ni rodeos. Son los que tienen cerrado el corazón, y esa alegría nupcial no va con ellos, esa boda no es para ellos una «buena noticia». Ese Rey les estropea sus planes, se ven en aprietos para ajustar sus agendas. Ese Rey es aburrido, no tiene nada que ofrecerles, no se lo van a pasar bien. Puede que hayan tirado directamente a la papelera la invitación sin pensarlo dos veces: No tengo ganas de molestarme. Mateo diría que están «prisioneros» de sus negocios, posesiones y costumbres. Como aquel joven rico: «qué difícil es que un rico entre el Reino de los Cielos». Podríamos decir: qué difícil es que un rico se tome en serio las propuestas/invitaciones de Dios. Es más fácil «enhebrar camellos». No han pasado la experiencia de Pablo: que ha aprendido a vivir en pobreza y abundancia, en la hartura y el hambre, en la abundancia y la privación, sin renunciar a su misión y a su relación con el Señor. Estos invitados no saben de renuncias, sacrificio o privaciones.

     § Hay invitados que acuden a regañadientes. Quizá le habrían preguntado si se atrevieran: Pero «¿es obligatorio ir?». A lo mejor si no voy se enfada conmigo, se ofende... Y se les nota enseguida, porque en sus caras no está presente la alegría, no acuden con ilusión y con ganas. Toca ir y ya está. Y van un poco por inercia o por compromiso. Se me ocurría pensar si tal vez pudiera achacarse su rechazo a la actitud o el modo de presentarles la invitación los mensajeros del Rey: quizá les han reñido si no van, quizá les han dicho lo que les podría pasar si se quedan en casa, quizá les han puesto condiciones, quizá ellos mismos con su presencia ya desmotivaban... En tal caso no serían dignos mensajeros del Rey. Pero de la parábola al menos no se pueden extraer estas conclusiones.

     §  Y hay invitados que la emprenden con los mensajeros. Les ofende o molesta o desagrada que haya un Rey, que esté organizada una boda, que acuda la gente, que molesten a los demás... Se sienten fastidiados, incómodos y ofendidos. Por supuesto que no se sienten invitados, aunque lo estén. Y pasan al ataque: a por los mensajeros, quitarlos de en medio, que se callen, que no molesten, que se vayan, que mejor y más libres sin ellos.


       •  Y sorprendente lo tozudo que es el Rey. No se rinde ante los rechazos. Sus mensajeros son enviados numerosas veces: «Venid, está todo preparado». Pero ante el desastroso resultado, no suspende su fiesta, y decide buscar invitados improvisados por las plazas, por las afueras de la ciudad, por los cruces de caminos. Solían ser lugares peligrosos, no frecuentados por la gente bien, sino más bien por pobres, parados, desarraigados, vagabundos, criminales quizás, en todo caso personas poco deseables. Pero fueran buenos o malos, el Rey no filtra a los nuevos invitados. 

Seguro que se sintieron encantados de que alguien les ofreciera alegría, alimento, convivencia, de que los hayan tenido en cuenta. Y acuden. Es lógico. Estos fueron los que mejor escucharon a Jesús por los cruces de caminos de Galilea, según cuentan los evangelistas. Estos que no tienen agendas super ocupadas, ni negocios que supervisar, ni han comprado una yunta de bueyes, porque tampoco tienen bueyes...

     Parece lógico que el Rey se harte de sus «amigos» de siempre: en realidad falsos amigos, amigos interesados, amigos de pega, amigos que le atienden cuando les viene bien, amigos que no saben compartir, ni quieren les interesa el encuentro con otros, sobre todo si esos otros son los de los cruces de caminos (las periferias, que diría el Papa Francisco). Así que envía sus tropas para acabar con ellos y con su ciudad. Ya está bien de hipocresía y mala voluntad.

    •  Sin embargo este Rey no acepta que llegue uno y diga  “ya estoy”. Me apunto. Apuntarse (lo mismo que bautizarse, hacer la comunión o casarse, incluso ir a misa y comulgar, es relativamente fácil, y bastantes se apuntan...). Pero de entre todos los desarrapados de los caminos «uno» no está presentable. Esta excepción no supone forzar o contradecir el mensaje general de la parábola: la tradición cristiana siempre se ha referido al Bautismo como ponerse un «vestido nuevo», o «revestirse de Cristo». Podéis preguntarle a San Pablo.

      Jesús no quiere cortarle a nadie la digestión, pero sí quiere que se tomen en serio su invitación. No vale cualquier traje para compartir mesa con el Rey. Entre tantos invitados, es de suponer que bastantes -malos y buenos- no tendrían mucho que ponerse para la ocasión, teniendo en cuenta «dónde» los habían ido a buscar. Pero el Rey se fija SOLO EN UNO. Como símbolo de que hace falta «ponerse» la actitud adecuada, no simplemente aprovechar la ocasión.

    Me viene a la cabeza aquella Cena de despedida de Jesús, donde también uno de los comensales  no aguantó... y optó por marcharse. Se sentía incómodo en aquella fiesta, por mucho cordero, mucha fiesta de Pascua y muchas canciones que hubiese. No quiso o no fue capaz de acoger al Rey en su corazón, y que le cambiase sus esquemas y prioridades. Estaba fuera de lugar. Jesús no tuvo que echarle fuera: se marchó él solo con su fracaso y sus ideas fijas.

   •  Concluyendo: Hay llamadas del Rey-Dios, insistentes, a todas horas, a cualquier hora. ¿Quién las escuchará y se moverá para acudir? El Banquete de bodas (el Reino, la salvación, el seguimiento de Jesús, o como queramos llamarlo) está abierto a todos: buenos y malos. Nuestro Dios no es excluyente ni elitista. Algunos habrá que se queden fuera, como aquellas vírgenes necias que se quedaron sin aceite en sus lámparas. Algunos no querrán acudir a pesar de la invitación. Y algunos (esperemos que la mayoría) acepten la invitación y no pondrán «pegas» a encontrarse y aceptar y compartir con todo tipo de personas, convocadas por el Rey. Aunque tengan pocos méritos.  Y todos... procuraremos ir debidamente «revestidos» y transformados por el Bautismo que hemos recibido. 


Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

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