lunes, 2 de septiembre de 2013

JESÚS Y MARÍA SE DAN LA MANO


Jesús y María se dan la mano
Padre Tomás Rodríguez Carbajo



¡Qué equivocación querer separar la devoción a María de la de Jesús y viceversa!.
Jesús ha optado por hacerse hombre para salvarnos y no le quedó más remedio que nacer de una mujer y escogió a María.
Jesús ha estado íntimamente ligado a su Madre antes de su nacimiento, cuando durante nueve meses estuvo en su vientre.

a.- En la vida oculta de Jesús. 
Cuando los Evangelios nos hablan de Jesús durante su vida oculta, siempre nos lo presentan junto a su madre:
. Cuando los pastores van a adorarlo: "Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre" (Lc. 2, 16)

. Cuando los magos le encuentran: "Vieron al Niño con su Madre María" (Mt. 2, 11).

. Después de que le encontraron en el templo: "Bajó con ellos (María y José) y vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos" (Lc. 2, 51).

b.- En la vida pública de Jesús. 
Las pocas veces que el Evangelio habla de María en la vida pública de Jesús, siempre es en relación con su Hijo.

En las bodas de Caná Ella nos muestra a Jesús y nos lleva a El: "Haced lo que El os diga" (Jn. 2, 5). Esta misma labor la sigue haciendo en los Santuarios marianos en donde los verdaderos peregrinos se acercan al confesionario para poder presentarse más dignamente delante de la Madre y así agradecerle dones recibidos por su mediación o pedirle gracias.

María siempre se ha considerado una criatura cuya misión es la de relacionar a Dios con los hombres, siendo su Madre; y la de orientar a los hombres hacia Dios, como nos recomendó en Caná, además es la omnipotencia suplicante de todas las gracias, como cuando le dice a Jesús: "No tienen vino" (Jn. 2, 3). Jesús se estrena en hacer milagros, no se puede negar a su Madre y máxime, cuando pide en favor de los hombres.

c.- Íntima unión querida por Dios. 
Dios ha querido esta íntima unión entre el Hijo y la Madre, no sólo durante la existencia terrena, sino que quiere que la siga teniendo en el Cielo, pues, Ella es la Medianera de todas las gracias, es la encargada de presentar a su Hijo lo que necesitamos los hijos de aquí abajo, que estamos bregando en este mundo en medio de dificultades.

El creyente de manera repetitiva se dirige con confianza a María diciéndole constantemente: "Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte". Le confía a Ella todo lo que le preocupa sea más o menos importante y sobre todo el momento trascendental de llegar a la casa del Padre, ?nada mejor que ir de la mano de la Madre!.

Hay jaculatorias que expresan esta íntima unión del amor que tenemos que tener a Jesús y a María, sin miedo de que al dirigirnos a uno de los dos mengüe el amor al otro: "Todo a Jesús por María. Todo a María para Jesús".

De la mano de María llegamos siempre a Jesús, es la manera segura de hacerlo, ya que María nunca es el fin, sino el medio. 

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