viernes, 2 de septiembre de 2016

UN SALUDO GRANDE


Un saludo grande


Jesús comenzó a predicar a la gente diciendo: “El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios ha llegado. Conviértanse y crean en la buena noticia”. Estas palabras siguen resonando aún hoy y convocan a los creyentes a volver al Señor, abandonar los caminos equivocados y confesar con humildad sus pecados en el sacramento de la reconciliación.

Una devota del Padre Pío estuvo tres semanas en San Giovanni Rotondo para confesarse con él. No lo logró y ya se volvía a Suiza muy triste, cuando recordó que el Padre Pío siempre bendecía desde su ventana. Se animó pensando recibir su bendición y, mientras iba corriendo, se decía: “quiero un saludo muy grande”. Al llegar, la gente se estaba yendo, pues el Padre había dado ya su bendición. La señora no se desanimó y se arrodilló, diciendo para sí: “no importa, yo quiero un saludo muy grande”. Pasaron unos minutos, se abrió la ventana del P. Pío y éste, luego de dar su bendición, agitó una sábana a modo de saludo. La devota del padre comenzó a llorar emocionada. Era el saludo “muy grande” que le había pedido.

El sacramento de la reconciliación o confesión es una excelente respuesta al llamado a la conversión que te hace la Palabra de Dios. Te animo a acercarte a este sacramento, que purifica el corazón, tranquiliza la conciencia, te da consuelo espiritual, ayuda a conocerte más a ti mismo, y es fuente de gracia para superar las tentaciones.


* Enviado por el P. Natalio

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